Empresas y finanzas

Los sindicatos de Iberia desconvocan la huelga a pesar de no llegar a un acuerdo

menéame
elEconomista.es | Europa Press | EFE
10/12/2012 - 17:28 Actualizado: 19:02 - 10/12/12
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Los sindicatos de Iberia han anunciado que desconvocan las seis jornadas de huelga en los días previos a Navidad pese a no haber llegado a un acuerdo con la dirección de la compañía en la reunión celebrada hoy en la sede del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA).

UGT, CCOO, USO, Asetma, Sictpla y CTA Vuelo han desconvocado los paros previstos para los días 14, 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre "pensando en los usuarios", informó a Efe el portavoz del sector aéreo de UGT, Francisco Rodríguez.

En declaraciones a los medios, el portavoz de UGT explicó que ante las reiteradas peticiones del Gobierno y para no convertir a los usuarios en "rehenes" los sindicatos convocantes han decidido desconvocar los paros y estudiar un nuevo calendario de cara a enero.

Rodríguez ha señalado a los periodistas que los sindicatos presentaron una propuesta de acuerdo que la dirección ha rechazado, por lo que creen que Iberia "no tiene verdadera voluntad de negociación" y sólo quiere que se pacte su llamado plan de transformación. Para los representantes sindicales, ese plan supone el desmantelamiento de la aerolínea.

La reunión mantenida este lunes entre la dirección de Iberia y los sindicatos en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) concluyó sin ningún acuerdo, después de ocho horas de negociaciones.

En ese periodo de tiempo, los mediadores se reunieron primero con los representantes de la aerolínea y después con los de los sindicatos. Posteriormente presentaron una propuesta de acuerdo que no fue ratificada por las partes.

Avances "insuficientes"

Por su parte, el presidente del sindicato Sitcpla, Antonio Escobar, explicó en declaraciones a Europa Press que, aunque se han producido "avances", éstos han sido "insuficientes" ya que "las garantías no son las necesarias para poder dar el pistoletazo y negociar el plan propuesto por Iberia".

No obstante, Escobar hizo una "lectura positiva" del encuentro mantenido en el SIMA ya que se ha acordado desconvocar la huelga de este viernes y de los cinco días laborales de la próxima semana, aunque "se valorará el escenario de conflicto" en la reunión de mañana martes.

Por parte de la compañía el director de Recursos Humanos, José Luis Romero, ha lamentado que la reunión haya sido una "oportunidad perdida", pero ha señalado que entiende que se ha empezado un camino para seguir negociando y ha confiado en poder llegar una solución en el futuro.

Los sindicatos habían convocado paros para los días 14, 17, 18, 19, 20 y 21 de diciembre, en protesta por el plan de reestructuración de la empresa, que contempla 4.500 despidos.

El plan de reestructuración de Iberia prevé, además, una reducción salarial de entre el 25 y el 35%, además de una disminución de rutas del 15% y de la flota (25 aviones menos), y la segregación de actividades de mantenimiento y servicios en tierra.

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Comentarios 26

1
10-12-2012 / 18:44
Atlantico
Puntuación -40

Si no quieren convertir en "rehenes" a los pasajeros, ¿por qué no lo dijeron antes y no convocaron la huelga? El perjuício en términos de reservas y ventas ya se ha producido. ¿No va a haber ninguna responsabilidad por este amago?

2
10-12-2012 / 18:52
Ben
Puntuación 45

¿Y la responsabilidad para la mala gestión,falta de previsión y estrategia empresarial a largo plazo...además del compromiso con la empresa y los 4500 despidos?.....

3
10-12-2012 / 18:53
Que tristeza de sindicatos
Puntuación 20

Cagaos, ahora la empresa no echara a 4.500 empleados, echara a 10.000, débiles para que amenazáis y luego a la mínima dais la vuelta.

4
10-12-2012 / 18:59
Harto de politicos
Puntuación 32

Uf uf uf uf uf, parece que huele a mierda, se ha cagado alguien?

5
10-12-2012 / 19:03
9
Puntuación 0

La historia secreta de los Botín

Posted on 5 diciembre, 2012 by CienciayEspiritu

En el anterior post: Hipotecas basura en el reino de la usura salía a relucir Donemilione también conocido por Emilio Botín que resultaba ser el capo de unos delincuentes que arruinan a todo cliente que cae en sus manos endosándoles hipotecas basura imposibles de pagar. Unión de Créditos Inmobiliarios, entidad participada por el Santander, se disfraza de entidad financiera para continuar, año tras año, haciendo de las suyas abusando de miles de familias a las que arruina aprovechando la indefensión en la que se encuentra el deudor al aplicarle, con todas de la ley y a raja tabla, la Ley Hipotecaria, un procedimiento situado en la Edad Media que no permite al cautivo abrir la boca ni decir palabra. Quizás a muchos de los habituales del blog les puede parecer que el apelativo de Donemilione es exagerado, no obstante, dejando al margen un buen número de visitas a los juzgados, tan sólo en este año Emilio Botín, presidente del Banco Santander se ha visto involucrado en dos procesos judiciales a) el que se le pretendía juzgar por sobornar al juez Baltasar Garzón con prebendas variadas en su año sabático en New York. Ver en los archivos del mes de febrero El archivo de la causa contra Garzón esconde el banco paralelo del Santander y b) un asunto fiscal de tener escondido en Suiza 2.000 millones de euros y que Hacienda, tan diligente con el currito de turno al que golpea con puño de hierro y no de deja pasar ni una, en contraste con el guante de seda aplicado a la poderosa familia Botín que antes de instruir un proceso de inspección se le comunica al defraudador interpretando que ha tenido un descuido en su declaración de renta y que sino le importa por una miseria de tributación están dispuestos a olvidarse del asunto. Para, definitivamente, olvidarse del asunto tiene que montarse el teatrillo de pasar por la lavadora de asuntos peliagudos que proporciona la justicia. Ver en los archivos del mes de mayo Se ha iniciado el punto sin retorno …….

Estamos perdidos, en un mundo al revés donde el populacho tan sólo es el pagano de una descomunal estructura de Estado y una camarilla de espabilados mueve los hilos del teatrillo de la democracia en la que se forran mientras las penalidades de la plebe crecen a un ritmo espectacular. Insisto en lo del mundo al revés, Falciani el empleado del banco HSBC que destapó las cuentas secretas de un montón de millonetis está en la cárcel mientras los Botín siguen donde estaban y ni tan siquiera se les ha llamado a declarar a un juzgado. El descuido por el olvido del fortunón de la familia Botín en Suiza se salda con la módica aportación de un triste 1%. Me explico para aquellos que les parezca increíble o aquellos que se han visto sorprendidos por Hacienda cuando, cogido por los pelos, les ha enviado una “complementaria” a su declaración renta. Hablan del 10% de la cantidad trincada en el paraíso fiscal, pero en realidad se refieren al 10% del rendimiento (los intereses que genera el capital) que supongamos es del 3% anual, por los últimos 4 años (los anteriores están prescritos) da un total del 12% al que se le aplica el 10%, ¡tachan, tachan! aquí tenemos el 1,2% sin multa alguna por tener desde hace años 2.000 millones de euros fuera del alcance de Hacienda. La escusa, más que el argumento, de los Botín para disponer de esta fortuna en Suiza es la peregrina afirmación de la fortuna perteneció al padre de la saga que la tenía escondida para que no se la incautaran los “rojos”. Con esta increíble afirmación que ha servido de Jordán purificador ¿Los botín no se han metido en otro lío? Emilio Botín padre, murió en 1993 dejando una fortuna de las incalculables por la que los herederos tuvieron que pagar por impuestos de la herencia 10.500 millones de las antiguas pesetas (63,1 millones de euros) por lo que se deduce del argumento de los Botín de que el dinero era del padre, los 2.000 millones de euros están pendientes del pago de impuestos de transmisiones. Esto no deja de ser una pequeñez que se compensará con miles de persecuciones a los que menos tienen para repizcarles unos euros. El trato exquisito a los Botín tiene mucho que ver con la financiación de los partidos políticos y del indudable apoyo al partido que consiga formar gobierno. Las prebendas y los patrocinios vienen de atrás por lo que creo conveniente poder echar un vistazo a la historia secreta de los Botín.

De Botín a Botín: de casta le viene al galgo

Emilio Botín, el actual presidente del Banco Santander, ha heredado de su padre el estilo agresivo y desenvuelto en el ejercicio de la actividad bancaria, algo que ha permitido el imparable ascenso de su banco durante los últimos años. Lo que ya se había cimentado, cuando menos en experiencia, con las espectaculares operaciones de su antecesor, el mítico don Emilio, que consiguió alcanzar unas metas consideradas como inabordables. Su abuelo Emilio Botín López, decía que en los negocios “hay que jugar siempre con ventaja, con un as en la manga”. La norma de su nieto es aún más terminante: Hay que devorar antes de que te devoren”. Entre ambos se sitúa el verdadero don Emilio, prácticamente el primero de la saga solía decir: “Quien da primero da dos veces”. Cabe reconocer que los Botín son gentes de pocos pero contundentes ideas expresadas a través de frases no precisamente originales. Pero con tan primario bagaje ideológico les ha funcionado para bastir el más sólido imperio -en lo económico- de España. Hay que reconocer de esta gente a la hora de solucionar los asuntos que les concierne es el sentido pragmático el que domina: Emilio Botín padre, contaba que en Santander había un inspector de Hacienda que estaba metiendo en cintura al banco y a sus máximos rectores, y se jactaba de haber solucionado el problema nombrando alto directivo de la Fundación Marcelino Botín al funcionario. Este episodio cuadra con las citas de estos eminentes próceres que se transmite de generación en generación en virtud a la efectividad que se obtiene de ellas.



Emilio Botín Sanz de Sauturola falleció en 1993 y fue presidente del Banco Santander durante 56 años: entre 1930 y 1986

El contenido mítico de la saga Botín arranca, sin lugar a dudas, en la personalidad eminente del padre, Emilio Botín Sanz de Sautuola -el don Emilio por antonomasia- que murió a los 90 años, habiendo sido presidente del Santander durante 36, entre 1950 y 1986. Y aunque los hagiógrafos pretenden forjar una leyenda en torno a los antecedentes bancarios del actual presidente del Santander, por lo que hablan de que es hijo, nieto y bisnieto de banqueros. Pero esto no se corresponde con la realidad porque la historia bancaria de la familia empieza en el padre del actual Emilio. El abuelo y el bisabuelo no sabían distinguir una letra a la vista de otra a días o meses vista, y hay quienes aseguran que les resultaba imposible de todo punto liquidar una cuenta corriente. Y lo curioso del caso es que no parecía que el destino hubiera llamado a don Emilio, el padre, por los caminos de las finanzas. Antes, fue un joven santanderino sin oficio ni beneficio, el cual, hasta que entró en el banco llevado de la mano por su tío Marcelino, tenía como principal ocupación desplumar a sus paisanos jugando al póquer. Al menos, así lo relató el que fue presidente del diario Informaciones, Víctor de la Serna, hijo del gran escritor y periodista e intimo de los Botín. El personaje tenía alma de jugador cuando el banco se hallaba en una situación muy difícil, y un buen día el presidente, don Marcelino, sorprendió a los pocos consejeros que quedaban en la casa diciéndoles que, para arreglar las cosas, había contratado a su sobrino Emilio como director. Obvio es decir que los demás administradores dimitieron en el acto, aunque la favorable predicción del tío se cumplió en términos insospechados: desde ese mismo día Emilio Botín Sanz de Sautuola y López se dio de baja en todos los casinos y empezó a jugar a lo grande en otras mesas de juego mucho más provechosas: los consejos de administración de las múltiples sociedades que se le ponían a tiro. Parece que el cambio de fichas lo llevo don Emilio Botín hasta las últimas consecuencias, puesto que nunca más quiso saber nada de las otras mesas de juego, las recreativas; el mismo Víctor de la Serna hijo contaba que acompañó con otros amigos a Emilio Botín a pasar unos días en Montecarlo, y todos entraron a probar fortuna en el casino, menos don Emilio que se abstuvo de tentar a la suerte.

En sus 36 años de mandato al frente del Santander, don Emilio dirigió con mano férrea el banco hasta conseguir la identificación, prácticamente absoluta, entre su familia y la entidad. Quienes trabajaron con el cántabro, o le trataron en la intimidad, dicen que, aparte de sus grandes dotes de negociador, era un conversador excelente. Pero también sobresalía en él otro rasgo de indudable mérito: cualquiera que fuese recibido en su casa, por modesta que fuese la condición del huésped, don Emilio primero le consagraba su solicita atención, de tal suerte que muy rara vez accedía a interrumpir la entrevista si le anunciaban cualquier llamada telefónica urgente. Se cuenta que, en una ocasión, un amigo se lo encontró saliendo del edificio de la calle de Alcalá, en la que el Santander llegó a tener su oficina principal en Madrid, acompañado de un modesto director de sucursal. El presidente le dijo al verle: “Te presento a uno de los mejores directores de nuestro banco; esta haciendo una labor excepcional en su ciudad”. Luego, cuando ya se fue el subordinado henchido de orgullo, añadió: “Comprenderás que estas cosas hay que hacerlas porque dan un magnifico resultados ahora este hombre se va a comer a todos sus competidores juntos”. En las comidas que ofrecía en su casa, don Emilio obsequiaba invariable a sus invitados con unos riquísimos pescados llenos de espinas, y siempre se ofrecía a servirlo él mismo practicando la operación con el cuidado de un experto cirujano. A propósito de comidas, Cesar Martínez Beascoechea, entonces secretario general de la entidad, todavía no alcanza a comprender cómo logró convencer a Pablo Garnica para que Banesto no se merendara al Santander. Todo lo contrario con lo que sucedió años después cuando el Santander de los Botín se comió al viejo banco madrileño de un bocado. Y es que no siempre el pez gordo se come al chico.

La compra del Banco Mercantil fue una de las jugadas maestras de Botín Sanz de Sautuola. Un pulso que sirvió para demostrar que, en algunas ocasiones, es el pez pequeño el que se pega la gran comilona. La operación fue tan comentada en todos los círculos financieros, que más de un banquero, con envidiables dotes adivinatorias, llego a pronosticar el hundimiento definitivo de don Emilio. El patriarca de los Botín pasaba por ser un hombre emotivo, hasta el punto que, se dice, que en los entierros se le saltaban las lágrimas con facilidad suma. Pero su faceta sentimental quedaba aparcada del todo cuando se trataba de defender los intereses del banco no dejaba pasar por alto el menor fallo, ni le temblaba el pulso a la hora de cesar a cualquier directivo, por muchos servicios que hubiese prestado a la entidad. Don Emilio ha pasado tanto a la historia como a la leyenda de la banca. Su misma figura ha quedado como un icono referencial: solía aparecer en verano con un impecable traje blanco de lino y bastón con delicada empuñadura de plata, y cubierto en invierno con un abrigo de visón hasta los pies y un elegante sombrero. En una ocasión dijo:”Casi nadie gasta de acuerdo con lo que tiene. Unos viven por encima de sus posibilidades y otros por debajo”. Convengamos, una vez más, en que tales reflexiones no merecen la inmortalidad intelectual, pero lo cierto es que la familia Botín ha estado siempre entre los segundos, sobre todo porque lo que gastan sus miembros lo paga el Santander. Cuenta el director de una editorial de Burgos, dedicada a la publicación de libros históricos, que le fue a visitar el director de la sucursal del Santander para pedirle una obra que interesaba a alguien de la familiar Botín, pero al mismo tiempo solicitó “una importante rebaja”, porque así se lo habían ordenado. El precio de la obrita en cuestión era de 1.500 pesetas, y el director de la editorial optó por regalarlo para que no padeciese de manera grave la solvencia económica de la familia; de la que por supuesto no recibió muestra alguna de agradecimiento.

Un Greco en el dormitorio

Además de su interés por la historia, don Emilio Botín tenía una decidida afición por la buena pintura, siempre, claro esta, que pudiera comprarla a precio de saldo. Con agudeza indiscutible, asoció muy pronto sus gustos pictóricos a la obra de Solana, hasta el punto de que logó adquirir la mejor colección del genial artista. Con buen ojo se encaprichó también de un cuadro del Greco que custodiaban las monjas del Hospital de la Caridad de Illescas. Se trataba de una extraordinaria obra: La Adoración de los Pastores, que el genial artista de las caras largas la realizó para presidir en su propia tumba en Santo Domingo el Antiguo, en Toledo. Los designios del Greco no se cumplieron y el cuadro dio algunas vueltas. Hasta la muerte del banquero cántabro presidió en su dormitorio de El Promontorio (la residencia de los Botín en Santander), después pasó al salón principal del banco (su antigua sede) en el paseo de la Castellana, y ahora, en la actualidad, puede contemplarse en el Museo del Prado. La historia de cómo llegó al museo nacional es supuesta pero se dice, con cierto criterio, que los Botín entregaron la tela en compensación para saldar una deuda fiscal que supuso un buen trueque para la saga de banqueros. Pero vayamos a como se consiguió la preciada obra. Obtener la ansiada tela no fue tarea fácil. Hace ya unos cuantos años, el santanderino mandó a su amigo, Víctor de la Serna, para que desplegara sus dotes diplomáticas con la madre superiora del Hospital y consiguiera, siempre por supuesto a un a módico precio, el apetecido óleo. El escritor iba y venía de Illescas un día si el otro también y un mes y otro mes, pero el Greco no caía. Hasta que una mañana don Emilio tomó cartas en el asunto y mandó traer una cartera de mano en la que metió fajos de mil pesetas hasta llegar a la exorbitante cifra de un millón de entonces. Acompañado de su amigo de la Serna, subieron en su Rolls-Royce y el banquero estiro la pierna derecha, como solía hacer por su flebitis, poniendo el pie a la altura de la cara del chófer perfectamente uniformado. Y así llegaron al ilustre rincón toledano, hablaron con las monjas, y don Emilio, de improviso, abrió ante ellas la cartera en la que refulgía el color verde. La madre superiora, al ver el deslumbrante espectáculo numismático, no dudo en permutar de inmediato la cartera con su irresistible contenido, no dudo en poner el Greco encima de la mesa. Una vez más, el banquero hizo un magnifico negocio. Cabe recordar que en las últimas subastas las obras del maestro de Creta se habían pagado por más de mil millones de pesetas, mil veces más de lo que había pagado a las monjitas.

Devorando los peces pequeños



Emilio Botín II junto a Emilio Botín I

Desde sus orígenes al mando de1 Santander, que se inician en 1941, hasta su retiro en diciembre de 1989, pasaron muchas cosas para don Emilio. Su primer gran éxito -como ya se ha dicho- lo culmino al absorber al gran banco rival en la región cantabra, el Mercantil de Santander, estrategia de expansión llevada a cabo desde su puesto de director general. Con esta operación el “bancuco” (como muchos llamaban al Santander) dobló su tamaño. Después vendría la apertura de sucursales, la compra de otros bancos y la aventura de las Americas, con la implantación de una cuidada red de oficinas en aquel continente. A finales de 1980 obtuvo el control de la Banca Jover y del Banco Comercial Español. Del reparto del pastel de Rumasa, al Santander le correspondieron el Banco de Murcia y el Comercial de Cataluña. Hay que reconocer que Botín senior unía a su ambición sin limites un innegable tesón bastará con decir que, durante sus primeros años de mandato en el banco, dormía doscientas noches al año en el tren que une Madrid con Santander. En invierno llegaba a la estación santanderina con su ropaje más so1emne, en e1 que, como ya se ha dicho, destacaba sobre todo e1 abrigo de pieles que le llegaba hasta los pies. E1 mozo del coche-cama le sudaba con reverencia, y e1 banquero le correspondía sacando del bolsillo derecho de la chaqueta un fajo de billetes de cien pesetas, del que cuidadosamente cogía uno y se lo daba al empleado; así fue durante tanto tiempo que cuando los billetes de cien pesetas dejaron de circular seguía dándole uno al mozo que lo recibía con los mismos signos de gratitud que cuando tenían curso legal. Esto es tan sólo una anécdota que nos introduce en el próximo post como suma y sigue.

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Emilio Botín Sanz de Sautuola tenía el convencimiento profundo de que los Botín habían nacido para la banca, sobre todo él, dotado de un olfato lobuno para los buenos negocios y una pasión incontenible por las finanzas, especialmente por las ajenas. Veamos como se montaron en el negocio bancario alejados del rollo patatero de múltiples cuentacuentos a tanto la línea. La creación del Santander como entidad bancaria comienza en 1857, pero sin ningún apellido Botín entre sus fundadores. El banco nació con la con la idea de dar cobertura a las necesidades comerciales que en aquella época tenia la Montana; el trigo de Castilla había que embarcarlo en Santander rumbo a las Américas, a cambio de productos exóticos y ultramarinos. Esta fue la razón que llevó a los comerciantes de la región a unirse para fundar el pequeño banco que ha dado origen al gigante de hoy. El 20 de agosto de 1857 la entidad abrió por vez primera sus puertas al público en un local que pertenecía al Marques de Pombo, y que, posteriormente, acogería al Club de Regatas de la capital cantabra. Habrían de pasar muchos años, y algún que otro incendio, para que en 1890 el banco se establezca en el número 2 del Muelle, el actual paseo de Pereda, con un capital social de cinco millones de reales de vellón y trece empleados en plantilla. Apostillemos tan sólo un par de datos: el gigante bancario cuenta ahora con 10.852 oficinas, la mayor red minorista del mundo y con 190.604 empleados en el grupo repartidos por medio mundo, España 33.345, Europa 64.101, Reino Unido 25.574, Latinoamérica 89.860, Estados Unidos 8.781 y en actividades corporativas 2.288

Los comienzos del banco no fueron muy boyantes, como reflejan las crónicas de aquellos años. Muy pronto perdió el privilegio de emitir papel moneda, reservado con carácter exclusivo al Banco de España. Don Emilio Botín López, el iniciador de la saga Botín, un hombre con pocas dotes para las finanzas y que a buen seguro no sabia distinguir una letra de cambio de un pagaré, no fue presidente hasta 1909, debido al carácter rotatorio del cargo, por lo que su trayectoria bancaria resultó tan fugaz como anodina. De ahí que la teoría del pedigrí obedezca al denodado esfuerzo hagiográfico de cronistas interesados. El primer apellido ilustre de la familia lo aporta el bisabuelo del actual presidente del Santander, Marcelino Sanz de Sautuola, pero su gloria no se debe tanto a sus habilidades financieras sino al casual hecho de haber sido descubridor, con su hija María de las cuevas de Altamira, en 1879. Los Sanz de Sautuola heredaron la fastuosa finca de Puente San Miguel, en donde, al casarse doña María con Emilio Botín López, el matrimonio fijó su residencia. En esta casa, el profesor Cartailhac, de la Universidad de Toulouse, hubo de acudir a disculparse en 1905, por haber cuestionado la autenticidad de las pinturas rupestres, ante la abuela del actual Emilio Botín, una dama con fama de espíritu caritativo que, según se cuenta, recibía diariamente en la finca a numerosos lugareños para darles de comer. Quienes la conocieron alaban sin disimulo sus dotes de administración, y su capacidad ahorradora, hasta el punto de que cuando el hijo del carnicero le llevaba la carne, la pesaba ella misma para comprobar que la ración se ajustaba escrupulosamente a lo solicitado, y si faltaban unos gramos devolvía el pedido.

La finca de Puente San Miguel ha sido lugar de celebración de bodas y bautizos de toda la Familia, oficiadas bajo las especies arbóreas exóticas y preciadas, cuyo inventariado incluye desde una meta secuoya (única en España que doña Ana García de los Ríos -la madre de Emilio y Jaime Botín- se trajo de Londres en una sombrerera, hasta cedros dorados, arces airosos, araucarias frondosas y tejos de Hokkaido. El verdadero impulsor de aquel hermoso rincón fue Emilio Botín padre, don Emilio, sin duda mucho más preocupado por sus plantas que por los problemas industriales de la región, la endémica asignatura pendiente de los Botín. Allí, en aquel paradisiaco rincón, solía recibir también a sus colegas bancarios, a los que sometía a su particular tercer grado en sesiones reposadas, en las que casi siempre conseguía sus expansivos propósitos. De aquellas conversaciones surgieron anécdotas sin desperdicio. En una ocasión se hallaba en el jardín hablando con Ignacio Villalonga, dueño y presidente del Banco Central, cuando Pablo Tarrero, vicepresidente ejecutivo del Santander, interrumpió la velada para decirles que otro grupo de banqueros que habían sido citados ya estaban esperando en la casa. Tarrero se acercó a los otros dos y les dijo: “Bueno, qué, ¿estáis subiendo la bolsa?”, a lo que a Villalonga replicó: “No, Pablo, hoy nos toca bajarla”. Esas eran las maneras que gastaban los banqueros en la época franquista para enriquecerse de la forma más indecorosa, sin que nadie del régimen se atreviera a ponerles en su sitio aunque, claro esta que, de aquellos polvos vienen estos lodos.

Sangre de banquero en las venas

Quizás el secreto del éxito de los Botín estaba justamente en los orígenes ancestrales de la familia. El secreto de los Botín, guardado bajo siete llaves, reside en sus ancestros judíos, vinculados a los chuetas mallorquines convertidos al cristianismo, y que desde la isla fueron emigrando a distintas partes de la península. Es verdad que sus rasgos fisonómicos, tez oscura y rasgos orientales, en nada coinciden con la tipología habitual de las gentes de Cantabria. No hay raíces del apellido Botín en tierras cantabras. Los tratados de genealogía están en blanco cuando alguien quiere saber algo sobre el apellido Botín. Así, en los más prestigiosos tratados de heráldica y genealogía, no aparece una sola línea acerca del apellido, a pesar de los esfuerzos de don Emilio, y sus ínfulas aristocráticas, por alargar su linaje mediante una ristra interminable de ancestros. Su pasión innata por la banca hace de don Emilio el primer banquero español que vislumbró el potencial del negocio al otro lado del Atlántico. Empezó por Puerto Rico, después fue Argentina, mas tarde Venezuela. Al principio sólo se trataba de simples oficinas de representación, aunque no tardó en abrir sucursales propias. Después vino la compra de otros bancos y la red se extendió por todo el continente americano, en el que cuentan y no acaban de las mil marrullerías cometidas por los responsables de la entidad cántabra en aquel continente. A la par, la expansión del Santander en España, a pesar del statu quo bancario pregonado por el patriarca de los Botín, encontró las condiciones idóneas en la década de los sesenta, a lo que no fue ajeno el boom de la construcción.

Así, hasta levantar un imperio que, según se jactaba el propio don Emilio, se había acumulado “peseta a peseta”. Su obsesión por la acumulación de activos llegó a convertirse en leyenda. Esas pesetas que ganaba el banco (el banco y la familia), otros las perdían, y don Emilio, cuando tenía que defenderse de acciones discutibles, no dudaba en decir que todo lo hacia “en defensa de sus accionistas”. Este escudo protector le servia para desenvainar la espada, siempre esgrimida con determinación, bajo el lema “atacar antes de ser atacado”, una sabia dicotomía entre la defensa y el ataque como el producto más acabado de otra variante en la que llego a ser un virtuoso: “Devora antes de que te devoren”, implacable doctrina que corresponde a la herencia genética de la familia. La verdad es que se lanzaba al ataque con decisión pero no sin cautelas previas, conociendo de antemano el potencial del adversario y, si sé me apura, hasta el desenlace de la contienda. Juan Abelló, íntimo amigo de los Botín, los describe diciendo que, en trance de buscar solución a cualquier controversia susceptible de tres posibilidades para acabar con el conflicto, ellos siempre eligen la que más daño puede hacer a su contrincante. Con esta óptica de los negocios, don Emilio Botín tuvo que enfrentarse a innumerables batallas. Sus adversarios, más bien sus enemigos -y este carácter concurría para él en cualquiera que intentara hacer sombra a su reinado- eran borrados del mapa de un plumazo. Su concepto del capitalismo erigido en dogma moral y fundamento de una verdadera cruzada financiera, se basaba en la máxima eficacia en los resultados y la obediencia ciega prestada por sus colaboradores, desde el consejo de administración al último botones.

Peligro de caída

Sobran ejemplos de este código de conducta fundamentalista. Jesús Fiochi, empresario cántabro, hizo fortuna con el negocio de la construcción. La época dorada de la promoción inmobiliaria fue la panacea para Fiochi, y el dinero corría raudo hacia sus cuentas bancarias. El empresario, además, mantenía una excelente relación con don Emilio, era de los pocos privilegiados de este mundo al que se le permitía el tuteo con el prócer del Santander. La fortuna acumulada por Fiochi le hizo pensar en convertirse en banquero, por lo que propuso al cántabro la creación de un banco en Burgos, idea que no cayó en saco roto, por lo que Botín decidió apoyarle. Las cosas no discurrieron como estaban previstas: el banco burgalés empezó a tambalearse, y a las primeras de cambio don Emilio abandonó a su amigo y levanto el vuelo. Hasta entonces todo habían sido parabienes y la financiación del Santander cubría lo necesario. Pero cuando las cosas se torcieron, el novato en las lides bancarias tuvo que apechugar, él solito, con el descalabro. Fiochi acabó arruinado cuando el Santander le fue ejecutando, una a una todas sus propiedades. Botín no se reparó en gastos, ni siquiera ante la vivienda de la familia Fiochi; la humillación fue tal que acabó con la vida de Fiochi seis meses después del embargo. Don Emilio tenía por costumbre, quizá una caritativa obsesión, consistente en recordarle a cualquiera que estuviese a su lado que bajara las escaleras sin llevar las manos en los bolsillos, porque, según él, en caso de caída podía defenderse mejor si llevaba las manos sueltas. Se ve que en el caso de su amigo Fiochi, se le olvidó recomendar tan prudente cautela, porque el infortunado cayó rodando por las escaleras sin poner las manos a tiempo.

Pero la lista de los accidentados es mucho más amplia. Otro de los amigos más dilectos de don Emilio era Antonio Escalante Huidobro terrateniente extremeño, que a raíz de algunos avatares adversos en sus negocios agrícolas y ganaderos, suscribió determinados créditos con el Banco Santander. En cierta ocasión don Emilio le propuso que se presentara a las primeras elecciones generales, con el fin de añadir un político más a su cuadra. A Escalante no le seducía la idea, habida cuenta de la marcha irregular de sus actividades, pero el patriarca le convenció “de eso no te preocupes, Antonio, lo importante es que no salgan elegidos los rojos”, le espetó. Con dicha doctrina, a Escalante le pareció que el tiempo que iba a hurtar a sus asuntos estaría sobradamente compensado con las ayudas que sin duda iba a recibir del banquero. El terrateniente no tuvo suerte en su empeño contra las “hordas izquierdistas”. Se presentó, claro esta, por las listas de Alianza Popular en las legislativas de 1979, y quinientos votos escasos le separaron del ansiado escaño. Don Emilio, tras la derrota sufrida por su mandado amigo, sencillamente lo borro del mapa, y el Santander ejecutó de inmediato todos los créditos dejándolo en la miseria. Vamos a dejar aquí las vicisitudes del círculo de amistades del prócer de los Botín y las conectaremos con las de su sucesor para poder asegurar que de tal palo tal astilla. Esto será en la próxima entrega.

La política, o el arte de apostar a caballo ganador y colocado

Hay que reconocer el ojo clínico del patriarca de los Botín, no tan sólo fue el primero en vislumbrar el negocio bancario al otra lado del Atlántico sino otro más próximo y lucrativo: el pupilaje de sus políticos, una casa de huéspedes con hospitalidad asegurada mientras rinda, con la salvedad que si el pupilo no aporta negocio se le deja caer. En política, la familia Botín siempre ha mantenido un pragmatismo maquiavélico, defendido de puertas para a fuera que “hay que estar de parte del gobierno de turno”, por lo que don Emilio no dudó en respaldar la intervención de Rumasa dispuesta por Felipe González en 1983; claro que sus barbas, en aquel momento, estaban en remojo. Pero lo cierto es las inclinaciones derechistas de la familia han sido evidentes, a pesar de algunos guiños estratégicos y transitorios que no han tenido mas remedio que hacer a los socialistas. Hasta el punto de que don Emilio Botín se rodeo de patricios del régimen franquista, como Manuel Fraga Iribarne y Juan Hormaechea, que en los inicios de la democracia llegaron a pasar por su nómina. Se cuenta que; cuando el Rey optó por nombrar presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, en 1976, provocó, como se sabe, un profundo disgusto en Manuel Fraga, aspirante también al sillón. Don Emilio recibió una llamada personal del monarca porque tenia interés en que siguiera ocupando el cargo de ministro de la Gobernación con categoría de vice-presidente del nuevo Gobierno, añadiendo algo que parece increíble: parece que el monarca había llamado personalmente a Fraga a su casa y su mujer le dijo que permanecía encerrado en habitación y no se le podía molestar por nada ni por nadie, incluido el Rey. Botín no dudó en decir a Carmen, la mujer del irascible político, que “estaba dispuesto a ponerse de rodillas delante de su marido para que aceptase el encargo de la Zarzuela”. Así lo hizo tres veces consecutivas; el banquero intento infructuosamente que el gallego, ciego de rabia, se pusiese al teléfono para tratar de una cuestión delicada que implicaba al mismísimo monarca. Botín, no quería perder la oportunidad que un patrocinado suyo, por decirlo suavemente, renunciara por un cabreo a un puesto en el Gobierno. No obstante lo cual, a pesar del feo gesto del entonces líder de la derecha española, los Botín tiraron la casa por la ventana (a costa del banco, naturalmente), cuando las primeras elecciones democráticas, apostando fuerte por Alianza Popular, aunque el empeño por aupar la derecha al poder resultó tan baldío como aquellas insistentes llamadas para que Fraga formara parte del Gobierno Suárez. Desde entonces, ese pupilaje de políticos ha pasado de la modesta casa de huéspedes al hotel de cinco estrellas dado el rendimiento obtenido, por unos y otros –patrón y huéspedes-) bajo el pragmatismo maquiavélico impulsado por don Emilio, de que “hay que estar de parte del gobierno de turno”, se puede traducir que hay que apostar a caballo ganador y colocado y así nunca se pierde: gobierno y oposición pertenecen a la misma cuadra.

EI diario de la discordia

El ojo clínico de Botín padre una vez que empezó a fichar “caballos para su cuadra” emprendió, primero, la compra de periodistas para después pasar a la compra de medios de comunicación. El prócer, más listo que el hambre, participaba rodeado siempre de otros interesados para no despuntar, pero seguro de la fuerza que iba a tomar la comunicación en España a través de la prensa y la televisión. Él iba a estar ahí, de una forma o de otra, y como anécdota este episodio del que curiosamente nunca se han ocupado los medios de comunicación, es el relativo a la incursión de don Emilio en el negocio periodístico que emprendió a través de sus amigos Víctor y Jesús de la Serna. Se trataba de resucitar el viejo vespertino madrileño Informaciones,lo que se logró por la suma de esfuerzos de Emilio Botín padre, el marqués de Deleitosa, el conde de Cadaguay los March. El director, Jesús de la Serna, reunió en torno a él a un plantel de periodistas que luego, curiosamente, formaron la base de El País. Pero a poco de comenzar el rotativo su andadura, los banqueros -siempre proclives a la división entre si- nunca estaban de acuerdo con cualquier cosa que se publicaba, incluso la más nimia; ya por supuesto, se sucedieron también las presiones políticas, hasta llegar a los extremos mas ridículos que cabe imaginar: por ejemplo Gonzalo Fernández de la Mora, entonces ministro de Obras Públicas, llegó a quejarse ante el editor, de que en la primera página del periódico se había dado cuenta de un descarrilamiento en el que murieron seis personas; para el ministro de Obras Públicas resultaba escandalosa la publicación de semejante noticia, que mejor podía haber quedado reducida, a fin de no limitar el derecho de información, a un par de líneas en cualquier hoja par del interior del número. Lo cierto es que ante las incertidumbres del cambio político, las desavenencias entre los socios capitalistas procedentes del sector bancario subieron de tono y provocaron la caída del periódico de la peor manera posible, sin preocuparse en lo más mínimo del destino de la plantilla: así, a Víctor de la Serna, el gran amigo de los Botín, ni siquiera le concedieron la menor indemnización por el despido.

EI otoño del patriarca

En noviembre de 1986, después de 36 años en la presidencia del banco, don Emilio cedió el mando del buque insignia, el Santander, a su primogénito. Otro banco, el Bankinter, del que también era presidente desde su constitución hacia 21 años, se lo encomendó a su otro hijo Jaime. El patriarca todavía permaneció como administrador, pese a sus 83 años, de suerte que el cambio generacional quedaba tutelado bajo su sombra protectora, una sombra un tanto incómoda para sus vástagos, todo hay que decirlo. Durante los 56 años que don Emilio permaneció en el banco, su actividad fue frenética, pero al transferir el cetro a sus hijos, el patriarca se dedicó a la vida contemplativa. Mantuvo la cabeza despierta, aunque se acentuó su padecimiento tradicional, la aguda flebitis. En esta etapa de su vida, ya con el deber cumplido, entró en fase ascética, solo interrumpida de vez en cuanto para recibir al joven financiero Javier de la Rosa, con el que siempre mantuvo una relación cordial, antes de su caída en desgracia. La verdad es que los vínculos postreros con el empresario catalán no le fueron demasiado bien al cantabro, como ocurrió en el asunto de la azucarera Ebro; se trataba de dar un golpe de mano en esta sociedad para hacer en tan formidable y valiosa empresa lo que les viniera en gana en detrimento de los socios minoritarios, a los que intentaban acorralar mediante el ejercicio de una opa limitada al 51% del capital social.

Botín y de la Rosa, asesorados por Ramón Hermosilla, se las prometían muy felices, pero llevaron a efecto la operación tan rematadamente mal que Francisco Lozano y Santiago Foncillas, -presidente y vicepresidente de la sociedad, respectivamente, asistidos en derecho por Rafael Pérez Escolar, pusieron a los opantes en un serio compromiso, hasta el punto de que tuvieron que tirar la toalla y respetar íntegramente el derecho de todos los accionistas de la azucarera sin limitación alguna. E incluso, gracias a la generosidad de los opados, Botín y de la Rosa no tuvieron que sentarse en el banquillo. De esta forma, con más pena que gloria; acabaron los devaneos financieros de don Emilio. En sus últimos años, Botín Sanz de Sautuola oía misa a diario con devoción, lo que solía hacer en la iglesia de los Redentoristas. El trayecto que separa el templo de El Promontorio lo hacia a pie. Quienes se percataban de su presencia veían a un venerable anciano, rosario en mano y apoyado en el sempiterno bastón, con el mismo porte elegante de toda su vida. Quien sabe si buscaba la admonición del único que podía perdonarlo

6
10-12-2012 / 19:03
Antonio
Puntuación 34

Mal hecho, y eso que yo vuelo este domingo. Pero me parece que los trabajadores tienen razon.

7
10-12-2012 / 19:05
José
Puntuación 5

como siempre los sindicatos después se lavan las manos. Hicieron un desastre que no tenia que ser y que sabian que era ilegal y ahora lo pagarán los más débiles que son sus afiliados.

8
10-12-2012 / 19:07
Atlantico
Puntuación -24

Ben, la responsabilidad de los directores la determinará el consejo de administración, que para eso son los dueños de la empresa.

Si no están satisfechos, echarán a quien toque.

Por cierto, el 100% del consejo de IAG (incluida Bankia, o sea, el Estado), aprobó la reestructuración. Eso para los despistados que confían en que papá Estado les saque las castañas del fuego.

9
10-12-2012 / 19:10
salvatore
Puntuación 27

Eso huele muy mal ¿lote de Navidad para los sindicatos? Pues no se entiende que no consigan nada y desconvoquen la huelga. O es que iban de farol?

10
10-12-2012 / 19:17
Manuel
Puntuación -16

Nº 5, ¿que tienes tú contra la afamilia Botin?,primero que nada envidia, después no sabemos pero diera la impresión que aparte de la envidia lago les pediste que te lo negaron, porque en verdad que tú comentario da ASCO y no quiero que se vea esto como algo que yo tenga con esa familia la cual no conozco porque ni siquiera se habla de ellos y sus banco es uno de los más sólidos. Pero lo que haces tú da asco.

11
10-12-2012 / 19:22
mikou
Puntuación 24

cuando se convoca se hace, pero bueno, viendo que estan implicados CC.OO y UGT no me extraña que se hechen para atras. Son unos cagados y vendidos. Haber si nos damos cuenta que hay mas sindicatos y mejores que ellos

12
10-12-2012 / 19:34
El tenazas
Puntuación 24

Que pena!!! Nos merecemos que nos despidan a todos y desmantelen ib. Y que piensan hacer ahora los sindicatos para presionar a la compañía???

13
10-12-2012 / 21:15
Cefe
Puntuación -9

Iberia tiene una plantilla de 210 ampleados/avión, cuando la media de las empresas de transporte aéreo es 95 empleados/avión. Lo que cobra un piloto de Iberia es el doble de la media de sus homólogos. No tiene nada de particular que la división de British se esté apoderando de rutas en la Iberia por Geografía e Historia está mejor posicionada, ya que lo que subyace en su inconsciente público es que los recursos son infinitos, y, por tanto la empresa no está en peligro: detras están los primos españoles.

Desconvocar la huelga, significa que puede haber algún rayo de razón que pudiere salvar a la que un día fue "compañia de bandera", bandera que nos viene costando muy cara a los españoles desde su nacimiento.

14
10-12-2012 / 21:40
jose
Puntuación 13

En Enero van a hacer paros dicen, pero si les untan eurillos a los sindicalistas, nada, pelillos a la mar y la desconvocamos, la pela, es la pela.

15
10-12-2012 / 21:46
pi14
Puntuación 14

o sea que el gobierno os pide que retireis la huelga para no hacer daño a los pasajeros y que pasa que la compañia y el gobierno no hace daño a los trabajadores?.y vosotros que sabeis que os tienen que dar las correspondientes subvenciones porque con la forma de obrar no conseguis hacer afiliados os bajais los pantalones y retirais la huelga. no teneis dignidad.

16
10-12-2012 / 22:29
luis
Puntuación 14

Quieren segregar el mantenimiento, lo cual significa más precariedad y por lo tanto más inseguridad en los vuelos

17
10-12-2012 / 23:22
PPros
Puntuación 10

Cobardes!!!!

18
10-12-2012 / 23:28
que_mas_da
Puntuación 12

Vamos, que no pensaba hacer la huelga ni Dios. Los sindicalistas hace mucho tiempo que no cuentan con los afiliados para tomar decisiones. Los afiliados son el verdadero corazón del sindicato, mientras que los sindicalistas no son más que otra rama de la casta política. Así nos va.

19
11-12-2012 / 01:15
josema
Puntuación 6

Empleados de Iberia, ¿Sabeis que estais vendidos con estos sindicatos?

Esto solo tiene un nombre, mas corrupción.

Los sindicatos se han vendido.

Ahora no van a despedir a 4500 sino a muchos mas.

Si convocais una huelga, no os podeis hechar para atrás sin conseguir lo que buscabais,

Cagados, cobardes, chupopteros, eso es lo que soys sindicatos. ¿cuanto os han dando o que os han prometido el gobierno? Que asco de país

20
11-12-2012 / 01:18
carlos
Puntuación 10

En este país todo se vende y todo se compra, hasta la dignidad.

Han descombocado la huelga para no afectar a los clientes, jajajaj, MENTIRA COCHINA, OS HABEIS VENDIDO SINDICATOS

21
11-12-2012 / 01:22
Luis
Puntuación 6

Tenian que haber seguido con la huelga.

Si iberia va a la quiebra, quizás sea lo mejor.

Es mas ojalá nos vayamos todos al paro, a ver si de una puñetera vez, nos unimos todos los de a pie y hacemos que todos estos politicos, banqueros y empresarios ladrones salgan de este país y dejen de robarnos

22
11-12-2012 / 02:27
JJ
Puntuación 4

y este del sindicato SITCPLA ya está dando por hecho que van a negociar el plan de "desmantelamiento", como si tal cosa. Tonto y cobarde, o vendido.

Pobres TCP's, que baratos los van a vender

23
11-12-2012 / 10:08
Pedro
Puntuación 3

Perdon, pero despues de tantos años soportando la conflictividad de Iberia, no me creo que sea por no perjudicar a los pasajeros. La realidad es la realidad. Ya no son una empresa pública, en la que no importaban las pérdidas, y se inyectaba todo el dinero que hiciera falta, y además, aunque siguiera siéndolo, es que no hay dinero. La reestructuración se va a llevar a cabo, y da la impresión de que por los gestores lo tienen muy claro: punto de partida 4.500 puestos como estamos ahora, si nos demoramos y hay más pérdidas, pues 6.000, 7.000 o lo que haga falta. Y es que como empresa privada que ahora es, lo que importan son los beneficios, y los trabajadores no (suena muy mal, pero es así, ¿alguien lo duda?), por eso, antes de incrementar pérdidas, optarán por la liquidación, y sería una desgracia, siendo lo que ha sido, que Iberia desapareciera de esa forma.

24
11-12-2012 / 10:47
Alex
Puntuación 6

Me da mucha pena ver como la gente sigue creyendo que la culpa de que la compañía vaya mal es de los empleados, cuando son los mismos empleados que había antes del 2008 que es cuando empezó el desastre y que casualidades de la vida que antes de esa fecha la empresa iba muy bien y tenia una caja de alrededor de 2500 millones y justo despues de la fusión todo empieza a ir mal y curiosamente a la british que estaba arruinada remonta el vuelo y va cojonuda. Vamos hombre abrir los ojos de una vez que los gestores que no dueños están desmantelando, vendiendo la compañía por 2 duros que solo se llevan ellos. Donde han ido a parar esos 2500 millones, en inversiones no es eso esta claro y las perdidas de 4 años no se chupan ese dineral.

25
11-12-2012 / 11:02
jose maria
Puntuación 3

Para esto sirven las privatizaciones cada vez mas gente al paro.Se acuerdan que nos decian los politicos antes de privatizarlas, mas empleo funcionaran mucho mejor etc. Aqui en este pais olo tendran trabajo los trabajadores del inem y los politico que nos llevan a la ruina.

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