El Banco de Valencia creó en 2006 un grupo de empresas inmobiliarias que se ha convertido en un pozo sin fondo para la filial de BFA, después de recibir 330 millones en préstamos participativos sin intereses.
La entidad agrupó en la sociedad Valenciana de Inversiones Participadas (VIP) una docena de empresas relacionada con el ladrillo, que hoy son más de 35, valoradas en 163 millones de euros, casi todas en pérdidas y financiadas por el propio banco.
Esta sociedad registró en 2010 unas pérdidas de 41,25 millones, cinco veces más que el año anterior, pero eso no es lo peor, ya que el impacto en las cuentas del Banco de Valencia es mayor debido a las dotaciones que tendrá que realizar por el dinero que le presta.
Según la memoria de VIP correspondiente al ejercicio de 2010, el banco que ahora preside Aurelio Izquierdo financia a la sociedad con préstamos participativos convertibles en capital con una duración de dos años prorrogables por otros dos hasta un total de cuatro.
Estos préstamos se empezaron a conceder en 2009 y no generan intereses mientras VIP no obtenga beneficios, por lo que en sus dos primeros años no dieron ningún rendimiento al banco, salvo uno de los préstamos que tiene un interés fijo del 1 por ciento.
A 31 de diciembre pasado, los préstamos participativos concedidos por el banco a VIP, un total de 14, sumaban 330 millones, de los que 190 millones ya han superado los dos años a fecha de hoy.
Las expectativas de que VIP devuelva esos préstamos son más bien escasas, ya que no tiene ingresos, sus pérdidas crecen y la mayoría de las empresas participadas están también en pérdidas, algunas necesitadas de más inyecciones de capital. VIP realizó el pasado mes de junio una ampliación de capital de 60 millones de euros, posiblemente al convertir parte de los préstamos participativos.
La ruinosa inversión en Polaris
De las participadas de VIP destaca Inversiones en Resorts Mediterráneos, la sociedad creada en 2009 por Bancaja, CAM, Banco de Valencia y Banco Popular para comprar activos -muchos de ellos solares- al grupo Polaris World y evitar así que entrara en concurso de acreedores.
El Banco de Valencia había comprado en 2006 el 10 por ciento de Polaris World y, según fuentes cercanas a la entidad, había asumido un riesgo de varios cientos de millones con el grupo murciano sin la participación de Bancaja. Según estas fuentes, Bancaja entró a financiar a Polaris para "rescatar" a su filial y repartirse los créditos. Inversiones en Resorts Mediterráneos no ha dejado de perder dinero desde su creación y sus fondos propios negativos eran de casi 100 millones al acabar 2010.
En otros casos, el banco ha aportado directamente capital a las promotoras inmobiliarias, como en Habitat 2018, donde también acudió al rescate de un promotor alicantino junto con Bancaja mediante una ampliación de capital de 170 millones.
La fórmula de asociarse con promotores deudores también la adoptó el Grupo Bancaja con una de las participadas más grandes de VIP, la alicantina Deproinmed, en la que están están el Grupo Cívica -del empresario Enrique Ortiz- e Inmobiliaria Espacio.