Economía

La Seguridad Social pierde 75.855 afiliados en el peor verano desde 2012

  • El paro cae en 70.062 personas de junio a agosto, la menor bajada en siete años
  • El Gobierno no revisará sus previsiones, pero admite una "leve desaceleración"
  • Teniendo en cuenta la mano de obra infrautilizada, la tasa de paro es del 23,7%

La semana pasada, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social difundió unos datos que hicieron saltar todas las alarmas: el mercado laboral cerró el peor agosto de la última década, tras perder 202.996 afiliados en un solo mes, y las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo (Sepe) registraron 47.047 parados más que en julio, el mayor incremento en esta época del año desde 2011. La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, instó a no sacar "conclusiones apresuradas sobre un dato aislado", sin embargo, un análisis de mayor envergadura revela una tendencia bastante más preocupante: la Seguridad Social ha perdido casi 76.000 afiliados en el que ha sido el verano de mayor destrucción de empleo en nuestro país desde el año 2012, en plena crisis económica.

A la espera de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publique los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, las cifras mensuales de paro y afiliación de junio, julio y agosto avanzan ya que no ha sido un buen verano para el mercado laboral. De hecho, ha sido el peor de los últimos seis años. En concreto, en estos tres meses se han llegado a perder 75.855 puestos de trabajo, más del doble que en el mismo periodo de 2017 y el dato más elevado desde los 100.533 fulminados en 2012. Es más, del lado del desempleo, la evolución ha sido incluso más negativa: el paro apenas ha caído en 70.062 personas, el menor descenso desde el verano de 2011.

Respecto a la contratación, el balance 2012/2018, con datos de los tres meses estivales, deja una doble lectura: el número total de contratos experimenta un fuerte repunte, desde algo más de 3,9 millones hasta superar los 5,7 millones. Sin embargo, la tasa de temporalidad ha escalado en estos seis años en 2,6 puntos, hasta el 90,65%, y se ha convertido en una tónica habitual que nueve de cada diez contratos que se firman al mes en España tienen fecha de caducidad.

Hay un dato abrumador. El pasado 31 de agosto, viernes, se batió un triste récord: se destruyeron más de 300.000 puestos de trabajo en un solo día. Esta cifra no representa necesariamente despidos, pero sí es reveladora de la abusiva práctica empresarial de finalizar un contrato el viernes para retomarlo el lunes. Cada vez más se firman contratos por semanas e, incluso, por días. Un vistazo a las estadísticas del Sepe revela que prácticamente el 25% de las relaciones contractuales no superan los siete días de duración.

El agotamiento ya es evidente

Pinchamos en calidad, pero también en cantidad. Se acabaron los años de creación de más de medio millón de empleos y la meta de los veinte millones de cotizantes se aleja en el horizonte. En agosto volvimos a perder los 19 millones de afiliados, precisamente en un mo-mento en el que el Gobierno admite que se avecinan (más) tensiones financieras para el sistema, como consecuencia de la subida de las pensiones del 1,6%.

El Ejecutivo, por ahora, descarta rebajar su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para este año, situada en el 2,7%. Sí reconocen una "leve desaceleración" o una "moderación" de la actividad, en un contexto en el que la aportación del sector turístico se resiente por la caída de visitantes extranjeros -sobre todo, británicos, alemanes y franceses- que, tras propiciar cinco años de récords de llegadas a España, apuestan ahora por otros destinos competidores.

Pero la entrada de turistas no es la única señal que augura ya un cambio de ciclo. Desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, el pasado 1 de junio, varios indicadores coyunturales han perdido fuelle: las ventas minoristas, las de grandes empresas, la producción industrial, el indicador de sentimiento económico...

Y no se espera remontada para el tercer trimestre. El termómetro de la AIReF advierte de una "ligera desaceleración" entre julio y septiembre. Habrá que ver qué pasa con el empleo. De momento, el economista Javier Santacruz se fija en que, "hasta la fecha, las afiliaciones a la Seguridad Social sistemáticamente crecían bastante por encima del PIB (entre el 3,5 y el 3,7%), sin embargo, la caída de la tasa de crecimiento interanual por debajo del 3% anticipa una reducción de al menos dos décimas en la tasa de crecimiento del PIB".

Según sus estimaciones, la tasa intertrimestral del PIB será del 0,5% este trimestre, desde el 0,6% del segundo, y el conjunto de 2018 cerrará con un avance del 2,6%, por debajo del augurio del Gobierno.

Un mercado de trabajo infrautilizado

La tasa oficial de paro (15,3% en el segundo trimestre) no permite conocer al detalle la infrautilización del capital humano. Por ello, Asempleo ha recurrido a modelos alternativos como el del Bureau of Labor Statistics (BLS) de EEUU, para identificar otros colectivos, como los desanimados, activos potenciales y ocupados con jornada parcial involuntaria. Según su análisis, si se tienen en cuenta estos grupos de trabajadores, la tasa de paro aumentaría en 8,4 puntos, hasta situarse en el 23,7%.

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