Economía

El BCE mantendrá el tamaño de su orondo balance durante dos o tres años tras el fin del QE

  • La primera subida de tipos llegará un mes antes de que Draghi se retire
Mario Draghi, presidente del BCE, junto a Luis de Guindos, vicepresidente del BCE

Uno de los momentos más importantes en la carrera de Mario Draghi llegará justo antes de terminar su mandato como presidente del Banco Central Europeo, en octubre de 2019. Se prevé que la primera subida de tipos llegue en septiembre de ese año. Sin embargo, el banquero italiano se marchará dejando el balance de la institución hinchado y rollizo. Éste no comenzará a adelgazar hasta dos o tres años después del final del QE cuya fecha de caducidad es diciembre de 2018.

Ahora mismo, el balance del Banco Central Europeo acumula 4,6 billones de euros en activos. Entre 1999 y el 2006, su tamaño osciló entre los 600.000 millones y el billón de euros, pero tras la crisis de 2007 las operaciones especiales para luchar contra la 'iliquidez' del mercado comenzaron a engordar su balance. Esta tendencia dio un paso más en 2015 con la puesta en marcha del programa de compra de estímulos. A partir de este momento el crecimiento del balance fue rápido y constante.

Por otro lado, según una encuesta de Bloomberg entre economistas, la subida de tipos llegará en la reunión de octubre de 2019 y se producirá en el tipo sobre depósitos, que es el interés que pagan los bancos por guardar su dinero en el BCE. Como las compras de activos llegarán a su fin en diciembre, la mayoría de los encuestados ha respondido que las autoridades de la Eurozona elevarán el tipo sobre los depósitos en septiembre del año que viene, de -0,4% a -0,2%.

En medio de los constantes riesgos causados por los aranceles de Estados Unidos y la política italiana, Draghi abandonará su trono con una subida de tipos y dejando a su sucesor con una situación sin precedentes en política monetaria.

No obstante, hay expertos que ven la llegada de una crisis antes de que se produzca la primera subida del precio del dinero. Son muchos los frentes abiertos para la economía mundial y más para la Eurozona, que además de los problemas globales se tiene que enfrentar a Italia y al auge de otros populismos en algunos países.

"Quedan muchos puentes —económicos y políticos— por cruzar antes que el BCE se pueda sentir plenamente satisfecho con la idea de elevar los tipos de interés", explica Alan McQuaid, economista jefe de Merrion Capital Group. Draghi tiene "todas las posibilidades" de terminar su mandato sin haber aprobado un aumento de tipos.

Nuevo contexto

No se anticipa ningún cambio en la política monetaria ni en las directrices a futuro para este próximo jueves, cuando se reúnan los miembros del Consejo de Gobierno por primera vez desde su descanso veraniego. En vez de eso, los funcionarios ratificarán su plan para comenzar a reducir las adquisiciones de bonos en octubre, cerrar ese programa para fin de año y mantener sin cambios los tipos por lo menos hasta el verano de 2019.

Como el crecimiento de la Eurozona fue del 0,4% (intertrimestral) por segundo trimestre consecutivo, el personal del BCE actualizará sus proyecciones en un contexto de moderación del impulso de crecimiento y una inflación que sigue sin aparecer. Una lluvia de datos esta semana ha dejado entrever que las tensiones comerciales globales están comenzado a afectar a la producción; los pedidos en Alemania cayeron por sexto mes consecutivo este año.

Podría haber más problemas, ya que el presidente de EEUU, Donald Trump, ha insinuado en una entrevista con Bloomberg la semana pasada que la tregua con los aranceles a la que llegó con la Unión Europea tal vez no dure mucho.

Por otro lado, la situación fiscal de Italia sigue siendo mala y aunque por ahora los políticos han entrado en razón, parece probable que de cara al futuro vuelvan a proponer la violación del límite de déficit de 3% del PIB que impone la UE, lo que inquietará a los inversores. Los rendimientos de los bonos del país volverá a sufrir las consecuencias de las palabras de los políticos italianos.

El BCE mantendrá archivado cualquier posible cambio en su política de reinversión de los bonos que vayan venciendo. La mayoría de los economistas proyectan que el BCE mantendrá la recompra de los activos que vayan venciendo hasta dos o tres años después de dejar las adquisiciones netes.

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