Economía

La Industria aportó en el 2017 el 22% de la economía catalana, el mayor peso desde 2008

Barcelona, 13 jul (EFE).- Cataluña recuperó el año pasado peso industrial, dado que esta actividad aportó el 22,1 % de la economía catalana, lo que supone el porcentaje más alto desde el año 2008.

Así se desprende de los datos incluidos en la Memoria Económica de Cataluña 2017, que elabora el Consejo General de Cámaras de Cataluña y que se ha presentado hoy en un acto que ha cerrado el presidente catalán, Quim Torra.

Sin embargo, ese mayor peso de la industria no se tradujo en más empleo, ya que la ocupación industrial se mantuvo en niveles mínimos del 15 %, lo que pone de manifiesto que la nueva industria que está liderando la recuperación de este sector es menos intensiva en empleo y más en capital.

La directora de la Memoria Económica, Carme Poveda, ha destacado que este "proceso de reindustrialización" en Cataluña "se está produciendo desde el inicio de la recuperación económica", y ha recordado que la industria catalana creció el año pasado un 4,9 %, por encima de la media española y europea "por tercer año consecutivo".

Otro dato interesante de la memoria de 2017 es que el peso de la economía catalana sobre el conjunto del Estado sigue creciendo, y que el año pasado supuso ya el 19,2 %, una décima más que en 2016, lo que supone el porcentaje más alto desde el año 2000.

Asimismo, el informe pone de manifiesto que Cataluña recuperó en 2017 el nivel de PIB per cápita que tenía en 2007, al alcanzar los 29.503 euros por habitante, por lo que "hemos tardado 10 años en recuperar el nivel de riqueza per cápita" de entonces, ha asegurado Poveda.

Este documento también hace balance de los puntos positivos y los negativos de la economía catalana ahora que se cumplen 10 años desde el inicio de la crisis, en 2007.

Además del aumento del peso de la industria y de la productividad, otras mejoras logradas en esta década son que Cataluña ha ganado turismo, y que ha sabido captar a un turista de más calidad; que ha diversificado ventas -el extranjero ya absorbe el 64,5 % del total de las ventas catalanas- y exportaciones -crecen las dirigidas fuera de la UE-, así como que ha logrado un crecimiento más equilibrado acompañado de un superávit exterior.

Asimismo, el sector de la construcción ha crecido paulatinamente, si bien aún tiene un peso muy reducido -aportó un 4,8 % a la economía catalana en 2017- en comparación a los años previos a la crisis.

En cambio, Poveda ha alertado de que Cataluña aumentó la tasa de riesgo de pobreza en el trabajo en 2017, que es una de las más altas de la zona euro (12,2 %), solo superada por la media española y por Grecia.

Asimismo, en Cataluña la tasa de riesgo de pobreza en el caso de hogares con hijos escala hasta el 23 %, frente al 19 % de media europea, según datos de 2016.

Otro factor negativo de este balance es que en 2017 se produjo una pérdida de poder adquisitivo en Cataluña, dado que la inflación aumentó tras tres años congelada y, en cambio, los salarios se mantuvieron congelados.

Un tercer punto negativo de la economía catalana es que se aleja cada vez más del esfuerzo en I+D en comparación al resto de países europeos, dado que si en 2008 el diferencial en porcentaje del PIB era de 0,27 puntos, en 2016 fue el doble, de 0,57 puntos.

En cualquier caso, la directora de la Memoria Económica, Carme Poveda, ha subrayado que el año pasado la economía catalana volvió a crecer por encima de la media española, y lo hizo un 3,4 %, según el Idescat, y un 3,3 % según el INE, a pesar de que fue un año "excepcional desde el punto de vista político", ha apuntado Poveda.

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