Economía

Las prestaciones públicas reducen la desigualdad casi un 30%, según Fedea

Madrid

Las prestaciones públicas reducen en un 28,93% la desigualdad de la renta primaria de los hogares, según el 'Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones monetarios entre los hogares españoles' de Fedea referido a 2015, que indica que el 80% de ese efecto se debe al impacto redistributivo de las pensiones de jubilación y supervivencia.

Este porcentaje, muy similar al de 2014 (28,77%) contrasta con la reducción de la desigualdad de apenas el 2,54% a la que contribuye el actual sistema fiscal. Además, Fedea indica que tras la reforma del IRPF que aprobó el Gobierno del PP en 2015, la reducción de la desigualdad a través de los impuestos ahora es menor. Así, si en 2014 el sistema fiscal reducía la desigualdad en un 3,16%, ahora lo hace en un 2,54%.

Eso sí, la presión fiscal entre 2014 y 2015 se redujo del 27,10% de la renta bruta de los hogares al 26,36%, debido, fundamentalmente, a dicha rebaja del IRPF, que se aprobó en noviembre de 2014, pero que comenzó a aplicarse en 2015.

Tras la reforma del IRPF que aprobó el Gobierno del PP en 2015, la reducción de la desigualdad a través de los impuestos ahora es menor.

Como en anteriores estudios, Fedea destaca que el IRPF es el impuesto que sostiene la capacidad redistributiva del sistema fiscal español, tras absorber la desigualdad generada por la imposición indirecta (el IVA e Impuestos Especiales se pagan igual con independencia de la renta de las familias) y las cotizaciones sociales de trabajadores y autónomos. De hecho, este impuesto reduce la desigualdad en un 7,55%.

Los impuestos indirectos son regresivos

Según Fedea, todos los impuestos indirectos se comportan "de forma regresiva". Agregadamente, estos tributos aumentan la desigualdad de la renta de los hogares en un 4,35%. Entre los impuestos indirectos, es el IVA el que más contribuye a ese efecto desigualador, lo que se explica, sobre todo, por su elevado volumen recaudatorio. Este impuesto eleva la desigualdad de la renta bruta de los hogares en un 3,5%. También son regresivas las cotizaciones sociales, debido a la existencia de bases mínimas y máximas de cotización.

Asimismo, destaca que tanto el IVA como el Impuesto sobre el Patrimonio y el IRPF empeoran su efecto redistributivo entre 2014 y 2015, lo contrario de lo que sucede para las cotizaciones sociales y los impuestos especiales. En conjunto, si el sistema fiscal reducía en 2014 la desigualdad de la renta bruta en un 3,16%, en 2015 lo hace en un 2,54%.

"A la vista de los resultados precedentes, y como ya sucedía en años anteriores, hay que convenir que la redistribución mediante impuestos no representa más que una parte muy pequeña del efecto redistributivo logrado por la intervención pública a través de flujos monetarios. La mayor parte de la política redistributiva se lleva a cabo con prestaciones económicas", subraya el estudio.

De esta forma, agregando los dos instrumentos de la intervención pública, se obtiene que los impuestos y las prestaciones disminuyen en un 30,73% la desigualdad de la renta de mercado de 2015 y que las prestaciones públicas son responsables del 94% de ese efecto global, cifras similares a las de 2014.

Los mayores, los que más se benefician

Como novedad, en este informe se estudia la incidencia de impuestos y prestaciones sobre diversas categorías de hogares, en función de su composición y edad, de la fuente principal de sus ingresos y de la edad del sustentador principal. Además, por primera vez, se cuantifican los efectos distributivos del IBI correspondiente a las viviendas habituales de los hogares.

El estudio concluye que los hogares integrados por personas de mayor edad son los que soportan un tipo efectivo menor, por no estar sujetas mayoritariamente a cotizaciones sociales, y se benefician de un subsidio efectivo mayor, gracias fundamentalmente a las pensiones que reciben. Este grupo de hogares, por tanto, resultan ser los mayores beneficiarios netos de la intervención pública a través del conjunto de impuestos y prestaciones monetarias considerados en este Informe.

En cambio, los hogares que son los mayores contribuyentes netos a la Hacienda Pública son los formados por una persona menor de 30 años, los dependientes de autónomos y aquellos cuyo sustentador principal tiene entre 40 y 50 años. En consecuencia, como en otros países, también en España opera una redistribución de los grupos de menor a mayor edad, según el estudio.

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