Economía

Cinco lugares para no vivir: las ciudades más contaminadas del planeta

Desde el observatorio de la Nasa se aprecia el desastre de Chernobyl. Foto: Wikipedia

Aunque nuestro país no cumple ni de lejos con lo acordado en Kioto, podemos respirar tranquilos ya que España no entra en el ranking de las ciudades más contaminadas del mundo. Según un informe anual elaborado que publica Blacksmith Institute, organización estadounidense dedicada a apoyar proyectos relacionados con la contaminación ambiental, las treinta ciudades con más polución del planeta son de la antigua Unión Soviética y, en menor medida, del gigante chino. Otros países, como Estados Unidos o India, también se encuentran dentro del top 30.

1. Agua 'potable' con restos químicos

Dzerzinsk es la peor. Todavía padece las consecuencias de la Guerra Fría. Por aquella época, fue el primer fabricante de armas químicas de la Unión Soviética. Éstas se almacenaban en un acuífero que ahora suministra agua supuestamente potable a la población. Todavía permanecen en su entorno sustancias químicas que afectan a la salud de sus 300.000 habitantes, cuya esperanza de vida es de 42 años para los hombres y 47 para las mujeres.

2. Agua y aire envenenados

Alrededor de 200.000 ciudadanos de Linfen, China, tienen que vivir en la segunda ciudad más contaminada del mundo. Minas de carbón, a menudo ilegales, fábricas de acero y refinerías contaminan el agua que llega a toda la ciudad. Su uso está restringido casi todo el día. Y no sólo eso: las emisiones de gases tóxicos están degradando la calidad del aire, lo que aumenta el riesgo de envenenamiento en la población. Y es que el gigante chino devora los recursos al ritmo que crece su economía y parece impensable una normalización de su uso de acuerdo con la protección medioambiental.

3. Niveles de plomo cinco veces superiores

Kadwe, la segunda ciudad más grande de Zambia dedicada a la explotación de metales, sufre unos niveles de cadmio, plomo, cobre y zinc superiores a lo que permite la Organización Mundial de la Salud. En concreto, los niveles de plomo superan por cinco los límites permitidos y provocan numerosos envenenamientos.

4. Toneladas de metales en el aire

Nieve negra y aire lleno de partículas metálicas son el panorama de Norislk, una ciudad industrial al norte de Rusia, que fue creada como un campo de concentración de Siberia en 1935. La esperanza de vida de sus 134.000 habitantes está 10 años por debajo de la media nacional. Y es que, anualmente, están sometidos a unas cuatro toneladas de partículas metálicas dispersas por el aire como cobre, plomo, cadmio, arsénico, níquel, selenio y zinc.

5. El 91% de los niños con índices excesivos de plomo

República Dominicana, además de playas paradisiacas, tiene la quinta ciudad del mundo más contaminada: es Haina, una ciudad de 85.000 habitantes. Su población está sometida a elevadísimos niveles de plomo, que producen envenenamientos, sobre todo entre los niños. Provienen de una fábrica de reciclaje de baterías de automóviles que, aunque ha sido trasladada a otra zona, la contaminación persiste. Al menos, el 28 % de los niños requieren tratamiento inmediato y sólo un 9% están por debajo de los límites de plomo establecidos.

¿Recuerdan Chernobyl?

Fue el accidente nuclear más grave de la historia. A pesar de que ocurrió en 1986, la ciudad ucraniana aún arrastra las consecuencias del desastre, que la sitúan en la sexta ciudad más contaminada del planeta. La explosión tuvo cien veces más radiación que las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y aunque se liberó una enorme cantidad de radiación, la mayor parte de la misma permaneció atrapada dentro de la planta. Algunos expertos señalan que más de 100 toneladas de uranio y otros productos como el plutonio permanecen aún en la fábrica y temen que la lluvia y el polvo hayan formado un líquido tóxico que contamine las aguas subterráneas.

Desde 2002, se han diagnosticado 4.000 cánceres de tiroides en la población infantil, debido a la alta concentración de la radiación en la leche y se calcula que cinco millones de personas de Rusia, Bielorusia y Ucrania puedan sufrir enfermedades mortales como consecuencia de la catástrofe.

Hasta la fecha, la zona de exclusión, de 30 kilómetros alrededor de la planta, permanece inhabitable.

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