Economía

Nace elEconomista Factoría 4.0, nuestra nueva revista especializada

"No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio". Hace casi un siglo que Charles Darwin resumía con esta frase su teoría evolutiva. Sin embargo, a día de hoy es la mejor predicción sobre el futuro del ecosistema empresarial español y la necesidad de adaptarse a la Cuarta Revolución Industrial.

elEconomista Factoría 4.0 nace en esta época de cambios e incertidumbre con el objetivo de convertirse en una palanca de impulso de esta transformación digital en las compañías españolas. Descárguese gratis el primer número y síganos en redes sociales @eEFactoria.

Pese a que los expertos apuntan a que las empresas digitalizadas son un 10% más productivas, España todavía ocupa el puesto número 45 del Business Usage Index, el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que mide el grado de aprovechamiento de las tecnologías de la información por las empresas de un país. Lo más preocupante de esto es que hemos retrocedido dos puestos respecto a 2013.

Los cambios dan miedo y mucho más cuando exigen transformar los modelos de negocio aprendidos durante años, además de realizar grandes inversiones en tecnologías que se materializarán en ventajas competitivas pero, en muchos casos, en el largo plazo. El enfoque pasa por convertirse en firmas mucho más flexibles, que ofrezcan productos personalizados en el menor tiempo posible, sin perder un ápice de eficiencia y sin caer en riesgos por mantener todo conectado a través de una fuerte estrategia de ciberseguridad. En todo esto, además, no hay que olvidar la asignatura pendiente de España: la educación. 

La transformación digital de la economía del país no puede entenderse sin transformar por completo el modelo educativo. El perfil que demandaban las compañías industriales ha quedado, en la mayoría de los casos, obsoleto. Ahora quieren empleados con impronta digital, que no sólo hayan sido formados para trabajar con las herramientas digitales del futuro, sino que sean capaces de trabajar con las que se desarrollarán en una o dos décadas.

Adaptarse a los cambios, pero también anticiparse a ellos. Por ello, Gobierno y compañías deben unirse en una gran alianza en favor de la innovación, tanto a nivel formativo como a nivel industrial. El futuro del país está en sus manos y deben tomar las riendas para hacer que estos cambios no se conviertan en obstáculos, sino en oportunidades para desarrollar todo nuestro potencial

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