Cataluña pelea por captar turismo cultural para reinventar su modelo

  • Hasta un 12,6% de los trabajadores catalanes están empleados en el sector
  • Tarragona, Girona y Lleida buscan atraer a los que huyen de la masificación
  • La masificación demoniza el sector, mientras que el gasto se reduce

El turismo es el petróleo particular de Cataluña, una fuente de recursos de la que extrae anualmente más de 50.000 millones de euros. Pero la industria que aporta aproximadamente el 12% del PIB catalán sufre un cierto colapso en su principal mina: Barcelona, proveedora de casi la mitad de los turistas de toda la comunidad catalana. Puede leer el artículo completo en la Revista Catalunya.

Cataluña ha pulverizado todos sus récords de llegada de turistas extranjeros rozando los 18 millones de visitantes en 2016, el doble que en 2001. Sin embargo, el incremento de viajeros de otros países no ha supuesto un mayor ingreso en la comunidad en el último año, ya que el gasto que hicieron los turistas extranjeros fue de 17.332 millones de euros, un 10% menos que en 2015 y a niveles del año 2013. Esto se suma al problema de la masificación, que pone en cuestión el modelo turístico que actualmente se desarrolla.

La ciudad de Barcelona absorbe el 41% de todos los turistas que pasaron como mínimo una noche, con 7,8 millones de visitantes. Según la clasificación del Instituto Nacional de Estadística (INE) de ocupación en establecimientos hoteleros, le siguen los aledaños de Barcelona -con ciudades como Sitges o Lloret de Mar- por donde pasaron 3,6 millones de turistas; la Costa Brava -Girona o Cadaquès- con 3,3 millones de viajeros, y la Costa Daurada -Torredembarra o Tarragona- con 2,5 millones de visitantes. La llegada de viajeros se centró sobre todo en el turismo de sol y playa, ya que los Pirineos o las tierras de Lleida recibieron cerca de un millón de turistas.

Por lo que en el conjunto de Cataluña, según la Agencia Catalana de Turismo, se superarán los 32 millones de visitantes, entre turismo doméstico e internacional. Pero aunque la industria del turismo está más que engrasada y es una de las principales generadoras de empleo con 500.000 puestos de trabajo anuales, cada vez más ciudadanos catalanes ven el turismo como un problema. Los barceloneses ya ven la masificación como la segunda causa de preocupación por el turismo de borrachera, la gentrificación de sus vecinos y la expulsión de los jóvenes por la subida de los precios del alquiler.

De 'salvación' a condena

El turismo fue uno de los salvavidas de la economía española durante los años más duros de la recesión. Pero el crecimiento desmesurado en algunas zonas ha hecho que hasta los turistas crean que hay demasiados turistas y más de la mitad perciben que hay demasiada gente para hacer visitas. De hecho, la alta presión turística llevó a la alcaldía a Ada Colau, con lo que estableció una moratoria hotelera que ha culminado en una ley que prohíbe la apertura de nuevos hoteles en el centro.

Lejos queda ya el antiguo objetivo de las patronales turísticas de la capital, que se fijaron los 10 millones de visitantes extranjeros anuales para superar a Roma. El director general de Turismo de la Generalitat de Catalunya, Octavi Bono, explica que "las medidas impulsadas por el Ayuntamiento no se han hecho con el consenso deseado". Prueba de ello es el duro comunicado que hicieron público el Gremio de Hoteleros de Barcelona, el de Restauración y la asociación Barcelona Oberta, que denuncia que "la ley no resolverá la masificación, ya que sólo 7,8 de los 34 millones de visitantes que recibe Barcelona pernoctan, y limitar los hoteles no frenará el flujo de visitantes".

Pero si Cataluña fue la comunidad que más empleo creó durante 2016 -100.800 empleos- fue en gran parte gracias al turismo. Hasta un 12,6% de los trabajadores catalanes están en el sector turístico, con 402.000 trabajadores. Al cierre de 2008, esta proporción solo era del 10,8 sobre la población ocupada -44.000 trabajadores menos-. Por ello, el sector se cuestiona "cómo se afrontará la siguiente crisis sin la fuerza del turismo".

Auge del turismo cultural

Atenas y Grecia es el modelo sobre el papel. Y el hecho de que la Capital griega tenga una oferta potente tanto en el ámbito cultural como en el de ocio en sus islas, no evita que otras poblaciones muy alejadas del foco central de llegada atraigan a una gran cantidad de turistas. Sucede con Delfos a casi tres horas de Atenas. El nuevo plan estratégico que está elaborando la Agencia Catalana de Turismo liderado por Bono va en este sentido, y "sin desdeñar el litoral", recuerda, quieren avanzar hacia la "sostenibilidad, la distribución territorial de la actividad y un modelo de excelencia". Bono explica que hay que "volver a poner en alza el turismo como un medio de contacto entre las personas", por lo que tienen más de 700 acciones en marcha con el impulso de 62 planes de fomento a entes locales en los últimos tres años por valor de 20 millones de euros, para desarrollar planes y productos de hasta 55 millones de euros.

Las principales ciudades catalanas como Girona, Lleida y Tarragona quieren atraer a aquellos que huyan precisamente de esa masificación con una fuerte apuesta por el turismo cultural. Tarragona es un ejemplo claro. Con la Costa Daurada absorbiendo el 90% de los visitantes de la zona, la ciudad está invirtiendo para potenciar su oferta histórica, lo que les hizo crecer el pasado año un 12% en visitantes. El gerente del Patronato Municipal de Turismo de Tarragona, Ángel Arenas, subraya que su oferta "va muy asociada al turismo cultural, un ejemplo es Tarraco Viva". El gerente incide en que "Barcelona como tal tiene una enorme oferta que se nutre por sí sola, tenemos que ser más visibles", y es que la ciudad es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esto sucede justo cuando el puerto de la ciudad se estrenará como base de cruceros y Ryanair ya ha anunciado que revitalizará su aeropuerto para crecer un 11%.

Quien también quiere tener el sello de la Unesco es Lleida. El teniente de alcalde y regidor de Turismo de la Paeria, Rafel Peris, defiende que "aunque no tienen un producto estrella" están trabajando para que la Seu Vella sea "Patrimonio de la Humanidad". Por otra parte, Peris lamenta que el Aeropuerto de Alguaire no tenga la tecnología para evitar la densa niebla que provoca que no puedan aterrizar vuelos regulares.

Girona, por su parte, quiere seguir explotando el filón de Juego de Tronos, además de su patrimonio arquitectónico. Con la Costa Brava como gran reclamo, también cuenta con certámenes como Temps de Flors que les impulsaron un 12%. La caída de la actividad en su aeropuerto también se revertirá, ya que Ryanair trabaja en nuevas rutas y crecer un 16%.


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Comentarios 1

#1
11-02-2017 / 11:55
CATetos
Puntuación 1

Pero lo del turismo cultural va a ir en serio, o es una broma, como nos tienen ya acostumbrados, en la que se seguirán oyendo las lindezas que preconizan los NAZIotas, como el tema de la corona Catalano-Aragonesa, el descubrimiento de América por Cristobalet Colom, o lo de que un catalán que fue el primer hombre que piso la luna, por no hablar del catalán que será la lengua universal dentro de unos pocos años. Patético, lo de estos provincianos, que de tanto enroscarse la barretina, se les ha hecho fostatina los sesos.






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