Draghi pide a los gobiernos que cumplan sus compromisos y hagan reformas
Mario Draghi, presidente del BCE, asumió ayer públicamente las tesis de la canciller alemana Angela Merkel y dejó entrever que el banco no va a cumplir el deseo de franceses, italianos o españoles de comprar, sin límite, deuda de los países en apuros, ni mucho menos convertirse en su prestamista de última instancia. Si Rajoy, Monti o Papademos quieren tiempo para que sus gobierno puedan empezar a aplicar medidas, parece claro que el BCE no se lo va a facilitar, sino que tendrán que ganárselo convenciendo a los mercados de que se lo merecen.
Para Draghi, "la credibilidad puede perderse muy rápidamente, y la historia nos ha demostrado que volver a recuperarla conlleva altos costes económicos y sociales". Así lo aseguró en el XX Congreso Europeo de la Banca, que tuvo lugar en Fráncfort. El máximo jefe de la entidad emisora europea está preocupado por el cariz que está cobrando la crisis y el consecuente golpe de los mercados sobre las primas de riesgo.
Haciendo alarde de un discurso duro, en perfecta sintonía con el de la canciller alemana, Angela Merkel, Draghi urgió a los países en apuros a que acometan las reformas pactadas y cumplan con las decisiones que se adoptaron en la pasada cumbre de octubre en Bruselas. "No deberíamos esperar más para ello", afirmaba el italiano, que considera que sólo así Europa podrá poner punto y final a la crisis. No es de extrañar que el banquero intentara aliviar presión al BCE, pues en las últimas semanas, no han dejado de surgir voces de políticos, expertos y economistas de todas partes del globo, que claman por que el Banco Central Europeo compre deuda de forma ilimitada, para tranquilizar así a los mercados.
Solución política
Una medida a la que Alemania se opone de lleno desde que comenzara la crisis. Así lo manifestó en repetidas ocasiones la canciller, y volvía a hacerlo ayer el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. "No es posible que al final tenga que asumir la tarea el BCE", insistía el político de la Unión Cristianodemócrata (CDU). A su juicio, la solución a la crisis pasa por un acercamiento de posturas económico-políticas de los Estados miembros, que deberían asimismo cumplir unas reglas comunes. "Sólo así los mercados se convencerán de que el euro es una moneda estable".
Hasta ahora, el BCE ha comprado deuda de los países acosados por los mercados, sí, pero lo ha hecho de forma mucho más tímida de lo que les gustaría a dichos países. En este sentido, el rotativo germano Frankfurter Allgemeine Zeitung aseguraba ayer que la división de opiniones sobre los términos de la intervención es enorme en el propio Consejo del BCE y que por este motivo dicho consejo ha acordado fijar un límite máximo que podrán alcanzar las compras de bonos, hasta los 20.000 millones de euros semanales. Esta cifra se ha tratado de mantener "en secreto" para no incentivar las especulaciones.
Todo apunta, sin embargo, a que cada vez la posición del Consejo se inclina más al rechazo del programa de compra, que comenzó a implementarse en mayo de 2010 para salvar a Grecia, y que ha supuesto hasta la fecha un desembolso por valor de 187.000 millones de euros. El 61,3 por ciento de esta suma habría sido destinado a las compras realizadas desde el pasado 8 de agosto, cuando la entidad decidió socorrer a España e Italia. Y de hecho, según Faz, es este escepticismo inminente el que habría provocado que los miembros del Consejo hayan rebajado en su votación secreta el límite máximo a los 20.000 millones.
Cameron: todos con el euro
Mientras, el primer ministro británico, David Cameron, expresó ayer su confianza en el compromiso de Alemania para garantizar el éxito del euro, en declaraciones formuladas después de una reunión con la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel.
"Son tiempos difíciles, uno lo puede ver en los mercados, pero yo no subestimo, ni siquiera por un instante, el compromiso de países como Alemania y de los demás en la zona euro para defender la moneda", dijo a la prensa Cameron, cuyo país no pertenece a la zona euro. "Todas las instituciones de la zona euro deben apoyar a la moneda única para defenderla", dijo el primer ministro, en conferencia de prensa conjunta con Merkel.