La inversión extranjera, que hasta el año pasado parecía resistir como uno de los pocos baluartes de la economía española, también ha terminado por ceder ante los envites de la crisis y, al finalizar el primer semestre de este año, contabiliza sólo 12,743,9 millones de euros, un 61,8% menos que entre enero y junio del año pasado.
Una caída de 20.655,3 millones de euros, con datos del Banco de España, que confirman también las estimaciones de los responsables de la sociedad estatal para la atracción de inversiones extranjeras en España, Invest in Spain, que detectaban ya una "disminución de los proyectos" en nuestro país, dentro de un contexto de "ralentización general de las operaciones de inversión a nivel mundial".
Es cierto que, como argumentan los técnicos del Ministerio de Industria, las cifras de inversiones extranjeras del primer semestre de 2009 están distorsionadas por el efecto de la operación de compra de la tabaquera Altadis por parte de Imperial Tobacco en los primeros meses de 2008.
Las empresas se quedan
Pero, incluso descontando los más de 12.000 millones de euros de esta operación, el valor de las inversiones extranjeras recibidas en España durante los seis primeros meses sigue mostrando un fuerte deterioro, por encima del 38%.
Desde Invest in Spain se matiza también que esta aparente pérdida de confianza del capital foráneo hacia nuestro país no parece haberse traducido, sin embargo, en una salida sustancial de las empresas ya instaladas en España y de las inversiones realizadas.
Destacan a este respecto que durante el año pasado las desinversiones se redujeron un 69,5%, hasta situarse en 3.113 millones de euros, frente a los 10, 196 millones del ejercicio precedente. Pero, además, las ventas a otros inversores residentes se elevaron hasta el 84,1% del total de la salidas de capital extranjero, lo que "reduce al mínimo el impacto de las desinversiones en materia de empleo y actividad económica, al mantenerse la actividad empresarial en nuestro país.
Un panorama este en el que también empiezan a detectarse síntomas de involución como refleja el Barómetro de Perspectivas para 2009 de la Cámara de Comercio Americana en España, en el que se constata que el 54% de las empresas estadounidenses que operan en nuestro país se declaran abiertamente pesimistas y con perspectivas claramente desfavorables.
China y las renovables
En sentido contrario, sólo un 16% de las empresas de capital de EEUU que operan en España se atreven a vaticinar un horizonte positivo para su empresa este año. No obstante, un 44% de ellas afirma en la encuesta sentirse satisfecha con los resultados que han obtenido hasta la fecha.
Dentro del contexto general de contracción de los flujos de inversión a nivel mundial por la recesión de las principales economías del Planeta, los análisis de Invest in Spain detectan un especial interés hacia nuestro país de los inversores chinos, atraídos especialmente por el dinamismo del sector de las energías renovables, en el que España es un país puntero en el entorno internacional.
También se detectan movimientos, aunque más moderados que en ejercicios anteriores, entre los inversores de Francia y el Reino Unido, países que junto a Alemania y los Países Bajos ocuparon los primeros lugares en el ranking de los países de origen de las entradas de capitales exteriores.
En línea con la caída de las inversiones extranjeras directas en España, también las inversiones españolas en el exterior han sufrido un fuerte descenso en los seis primeros meses de este año. Los datos avanzados por el Banco de España elevan a 13.541,8 millones de euros el valor de la inversión productiva total realizada por las empresas españolas fuera de nuestras fronteras, cifra que supone un retroceso del 47,1% con respecto a los 25.599 millones invertidos durante el primer semestre de 2008.