La vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, afirmó hoy que no es "intención" del Gobierno subir impuestos a las rentas más altas, y como ya hiciera el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, apuntó a las rentas del capital como las que mayores posibilidades tienen de sufrir cambios en su fiscalidad.
Salgado reiteró, en rueda de prensa, que el Gobierno revisará "todas" las figuras impositivas, si bien indicó que muchas de ellas no sufrirán cambios. Además, afirmó que si no fuera por la situación actual de crisis económica, el Gobierno seguiría bajando los impuestos como hizo en la anterior legislatura.
No obstante, y pese a la insistencia de los periodistas, eludió anticipar más detalles de la reforma que prepara el Gobierno, remitiéndose a la redacción de los Presupuestos Generales del Estado para 2010, que serán presentados a finales de septiembre.
No tocará la tributación de las Sicavs
Aunque se refirió a las rentas de capital, señaló que el Gobierno "nunca ha cuestionado" la decisión que el Gobierno del PP tomó en 2003 de fijar en el 1% la tributación de las sociedades de inversión colectiva (Sicav), y recalcó que se encuentra en el mismo nivel que otros países del entorno europeo.
Los economistas han alertado en varias ocasiones en las últimas semanas de que elevar la presión fiscal sobre las Sicavs españolas podría ocasionar una 'fuga' de capitales de España.
¿Y el déficit?
Salgado consideró que el déficit público previsto para este año "no se modificará esencialmente" por la ampliación de la ayuda de 420 euros para los desempleados que se han quedado sin cobertura. Salgado añadió que este gasto se incorporará también a los Presupuestos Generales del Estado de 2010, pero "es pronto" para decir de qué otras partidas se detraerá el gasto para hacer frente a las ayudas a los desempleados.
Unas ayudas que, recordó, costarán en principio 1.300 millones de euros con la ampliación para los desempleados que se han quedado sin cobertura desde el 1 de enero, y no desde el 1 de agosto como preveía el decreto-ley aprobado inicialmente.
En cualquier caso señaló que las prioridades en las cuentas de 2010 son el gasto social y las medidas dirigidas a estimular el crecimiento económico, y son dos tipos de medidas "las que trataremos de preservar".
La vicepresidenta segunda apuntó que será a partir de noviembre -cuando se introduzcan en el trámite parlamentario las modificaciones al decreto- cuando podrán acceder a la ayuda aquellos que perdieron la cobertura entre enero y agosto.
Toda la sociedad percibe la salida de la crisis
Elena Salgado también afirmó que la mejora del índice de confianza del consumidor de agosto elaborado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) muestra que el comienzo de la recuperación no es sólo una "percepción" del Gobierno, "sino que se extiende a toda la sociedad", aunque señaló que todavía quedan "trimestres difíciles". "Cada vez tenemos más constancia de que lo más agudo de la crisis lo estamos dejando atrás", aseguró.
Salgado señaló que el incremento en agosto del 3,4% en la confianza de los españoles es un "muy buen dato", que tendrá su traducción en una de las principales "debilidades" de la economía española en estos momentos, como es el consumo, especialmente el de bienes duraderos.
En cualquier caso, señaló que el Gobierno no ha modificado sus previsiones de que la economía española vuelva a tasas de crecimiento positivo intertrimestral entre marzo y junio de 2010, aunque admitió que con este repunte "aún no habrán terminado los problemas".
Salgado se refirió también a la reunión del Ecofin de ayer, en la que los ministros de Economía de la UE acordaron una "retirada gradual" de los estímulos fiscales contra la crisis, cuyo calendario no ha sido establecido aún, si bien señaló que no se producirá "hasta que el crecimiento no se consolide".
"Estamos tratando de evitar una retirada (de los estímulos) demasiado anticipada", señaló, la vicepresidenta, un riesgo que podría llevar a la economía europea a un comportamiento en "doble uve" caracterizado por una nueva caída tras el primer amago de recuperación.
En este tema, insistió en que España "no ha sido el país que más recursos" ha destinado a estos planes de estímulo fiscal, aunque su impacto en el déficit público ha sido mayor que el de otros Estados que han destinado sus mayores esfuerzos al apoyo del sector financiero, lo que se ha traducido en un aumento de la deuda pública.
Así, mostró su coincidencia con el comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia, en lo relativo a este asunto. "Hasta ahora nos hemos fijado mucho en el déficit y empieza a ser el momento de mirar también la deuda pública", señaló, aunque recordó que Bruselas será la que tendrá la decisión sobre la retirada de estos planes de estímulo.
Salgado aseguró que la deuda pública española no será sustancialmente superior a la estimación que se contempla en los Presupuestos Generales del Estado para 2009, aunque admitió que el Tesoro "se está aprovechando" de la mejora del diferencial con el bono alemán para financiarse.