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Los avances que han pasado del circuito a los coches 'de carretera'

Antonio Fajardo17/07/2018 - 11:350 comentarios

Seguro que muchos de ustedes piensan que las carreras de coches no son más que un divertimento para gente que se gasta mucho dinero sin mucho sentido, con un alto riesgo innecesario y sin ningún beneficio para los demás. Otros ven las carreras como algo más, algo que les llena el corazón y les motiva; pero en esta ocasión no se trata de eso, sino de ver cómo el mundo de las carreras sí que ha tenido un impacto beneficioso para todo el mundo, sea de los primeros o de los segundos. | Más noticias en la revista digital gratuita eE Seguros.

"Del circuito a la carretera". Seguro que este eslogan ha pasado por delante de ustedes ya sea en televisión, prensa, carteles publicitarios, concesionarios de coches, etc. Para muchos es solo marketing, palabras vacías que solo sirven para que chavales jóvenes hagan de las carreteras su circuito y pongan en peligro a los demás. Para otros es una muestra de la calidad de la marca y de sus coches y un incentivo para comprarlos. Personalmente creo que en muchos casos son palabras vacías, ya que vender una experiencia de conducción es complicado, aunque en este artículo veremos que ese "del circuito a la carretera" tiene mucho de cierto.

Las competiciones de coches y motos al más alto nivel son siempre un buen escaparate para las marcas y un desafío para sus ingenieros. Siempre se busca ser el primero y con ello cualquier ventaja que se pueda tener. Se desarrollan nuevas piezas, nuevas configuraciones, nuevos sistemas que den esa ventaja que te permita ganar. Este ritmo y esta presión por ganar implica un gras desembolso económico para los fabricantes de coches que participan en competiciones, pero a cambio les permite adquirir una valiosa información sobre nuevos diseños, nuevas técnicas de fabricación, nuevas maneras de probar el equipamiento y finalmente, comprobar si funciona tal y como estaba diseñado. Esto, para un producto que va destinado al día a día y que se va a vender durante años, es imposible de realizar, y tardaría mucho más tiempo en obtener resultados para seguir mejorando con esta estrategia.

Un ejemplo claro lo podemos ver con los nuevos materiales que se están aplicando. El más conocido sería sin duda alguna la fibra de carbono. Un material extremadamente resistente, ligero y maleable, pero que siempre ha pecado de ser difícil de trabajar y caro de fabricar. Antes solo equipos de Fórmula 1 o similar tenían la capacidad de hacerlo, pero ahora encontramos multitud de vehículos deportivos que incorporan fibra de carbono y todo gracias al trabajo en competición, donde se busca cómo fabricar más barato, rápido, de mejor calidad y más grande.

Esto permite a grandes fabricantes de automóviles tomar esa información, mejorar los procesos y hacer el que precio para el usuario final baje, consiguiendo coches más resistentes, seguros y ligeros, algo que nos ayuda a salvar más vidas en carretera. Con coches más ágiles tenemos mayores probabilidades de evitar un accidente, y con coches más resistentes -junto con nuevos materiales deformables y los avances en cálculo de estructuras y deformaciones- conseguimos habitáculos más seguros para los pasajeros, reduciendo los daños personales en accidentes.

Arranque y frenada

Otro de los apartados donde todos hemos ganado mucho ha sido en el de los frenos. En la carretera no vamos frenando a fondo en cada semáforo, pero las potencias de frenado y su resistencia, así como su estabilidad, han mejorado mucho gracias a la competición. Nuevos materiales compuestos para las pastillas de freno, nuevos diseños de pinzas que evitan vibraciones y disipan mejor la temperatura nos evitan por ejemplo que, en una bajada de montaña se nos recalienten los frenos y nos quedemos sin ellos. Pero el sistema de frenado también va íntimamente ligado a los neumáticos, y aquí es donde se agradece el trabajo de equipos de competición y fabricantes de neumáticos.

Tenemos neumáticos que cada vez agarran más, con compuestos que duran más. Inversiones millonarias en diseñar y probar nuevos modelos de compuestos, refuerzos en los flancos que los hacen más estables a alta velocidad y bajo frenadas fuertes, o más resistentes frente a piedras, partes afiladas o "pellizcos" contra bordillos, nuevos diseños de surcos para evacuar agua bajo la lluvia, etc.

Pero los ejemplos anteriores han estado más enfocados a la seguridad y mejora del comportamiento del vehículo, pero si miramos otros apartados veremos otros ejemplos en los cuales la innovación nos ha facilitado la vida durante la conducción. El primer ejemplo son los coches con arranque mediante botón. Primero fue ideado en competición, ya que los coches de carreras normalmente no tienen sistemas de seguridad frente a robos, por lo que reemplazar la llave por un botón era relativamente fácil y permitía acelerar el proceso de arranque, algo importante cuando lo que quieres es no perder tiempo tras una parada en boxes. Para los coches de calle hacía falta algo más para poder implementarlo, que ha sido la llegada de los sistemas de apertura sin llave y, una vez ambos sistemas estaban disponibles, la industria del automóvil los pudo aplicar para el gran público.

El segundo ejemplo son las cajas de transmisión automáticas. En el pasado eran muy lentas, toscas y poco prácticas. Un coche de carreras, cuando está cambiando de marcha no está acelerando, y por eso los ingenieros empezaron a evolucionar las cajas automáticas. Cierto es que un piloto puede cambiar de marcha muy rápido, pero es un trabajo que, especialmente en frenadas, puede ser complicado y hacerte perder tiempo o incluso tener un problema mecánico o un accidente.

Poco a poco los cambios automáticos se volvieron increíblemente rápidos, especialmente desde la llegada de los denominados doble embrague, capaces de cambiar de marcha casi sin que te des cuenta. Esto nos proporciona una suavidad de marcha mejorada, mayor comodidad -sobre todo en ciudad y en atascos-, menores problemas mecánicos derivados de cambiar mal de marcha o sobrerrevolucionar el motor o, incluso, mejores consumos. Como se puede ver con unos pocos ejemplos, sí que es cierto que los avances van "del circuito a la carretera". Y si queréis ver un poco más lo que está por llegar, es recomendable seguir la Fórmula E, carreras de coches cien por cien eléctricos.


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