El coche volador extiende sus alas: Terrafugia ya tiene listo su modelo definitivo

Antonio Lorenzo16/12/2015 - 9:340 comentarios
Terrafugia TF-X

La empresa Terrafugia trabaja en el desarrollo de TF-X, una aeronave que llegará al mercado antes de 12 años. Costará como un vehículo de lujo y ya existe una lista de espera para tramitar las reservas. Descargue aquí el último número de la revista Tecnología.

Es un capricho. Se llama TF-X y lo fabrica la compañía estadounidense Terrafugia. Quien haya visto Blade Runner o Star Wars ya pueden hacerse una idea de lo que se trata. Sin duda, el poder de seducción de este prototipo de coche volador supera al de cualquier Ferrari, Maserati o Rolls- Royce.

El sueño de cualquier conductor atrapado en una autopista toma forma con un modelo que despliega sus alas y alza el vuelo como si fuera un helicóptero. Los que estén deseando adquirirlo deberán contenerse durante ocho o doce años, que es el plazo que sus responsables estiman que necesitará su desarrollo.

No necesita controladores aéreos

El prodigio vuela de puerta a puerta de forma segura, sencilla y conveniente. No importa ni el tráfico rodado ni el aéreo. En el segundo de los casos, dada la altura por la que se desplaza, no requiere de permisos de controladores aéreos. Dicen sus responsables que su pilotaje por los aires es más seguro que conducir un automóvil convencional. Si la cosa se pone fea, siempre queda la opción de activar la función de paracaídas de emergencia, para tomar tierra en caso de que falle el sistema de auto-aterrizaje. Eso se realizaría en el aeropuerto más cercano, ya que será el propio coche volador el que se desplazará por sus propios medios hasta un lugar seguro. Eso último ocurriría en el caso de que el conductor declare la situación de emergencia y las autoridades no permitan un aterrizaje en alguna zona adecuada.

Los responsables del vehículo aseguran que basta con un curso de cinco horas de manejo, por tierra y aire para controlar todas las funciones. A grandes rasgos, funciona como si lo hiciera sobre el suelo, salvo la función de despegue y aterrizaje. Además, el modo piloto automático dicen que ofrece absolutas garantías cuando se levanta dos palmos.

Salta a la vista que no hace falta pasaje para desplazarse por los aires. Gracias a su autonomía de vuelo de 500 millas -804 kilómetros-, el coche con alas puede realizar trayectos de corto alcance con absoluta holgura. Tiene capacidad para cuatro pasajeros y se puede aparcar en la calle, aunque obviamente lo más aconsejable sería que durmiera en garaje. Dadas sus dimensiones, sirve cualquier plaza de automóvil estándar.

Funcionamiento del TF-X

Su funcionamiento resulta muy intuitivo. Se arranca y circula como cualquier vehículo y puede despegar verticalmente, igual que un helicóptero, sin más necesidad que un espacio despejado de obstáculos de 15 metros de radio. Sobre el asfalto, su rendimiento no ofrece nada destacable. Es un coche más. La cosa cambia cuando alcanza las nubes. Ni las puertas ni las ventanillas se pueden abrir en las alturas y todo apunta a que necesitará de un permiso de circulación especial para evitar colisiones con rascacielos, tendidos eléctricos y otros objetos voladores, incluidos los drones.

Los responsables de Terrafugia aún se resisten a desvelar el precio de la criatura, aunque asegura que será mucho más bajo de lo que el común de los mortales imagina. "Vendrá a ser más caro que un coche normal", pero eso dependerá hasta que se aproxime la fecha de su estreno. La ligereza de los materiales y la ausencia de economías de escala subirán la factura, pero sin alejarse mucho del precio de los coches de lujo actuales. "A medida que aumente la demanda y se afinen los nuevos materiales y los procesos de fabricación, seguramente se rebajará su precio en el futuro", explican en la empresa.

El TF-X será un vehículo limpio, ya que funcionará como un coche eléctrico. Sus puntos de recarga de batería serán los mismos que los convencionales de los automóviles eléctricos.

El aterrizaje se fija antes de la salida

Los responsables del vehículo resumen en pocas líneas el funcionamiento del coche volador: antes de la salida, el conductor-piloto deberá seleccionar una zona de aterrizaje principal en su punto de destino, así como una zona de aterrizaje de copia de seguridad. Si estas condiciones no cambian sobre la marcha y tampoco se agravan las condiciones meteorológicas, el coche alado "calcula la energía suficiente a bordo para llevar a cabo el aterrizaje en el sitio prefijado.

Pero si las cosas cambian en el último minuto, el sistema aborta sobre la marcha el plan inicial y en menos de un minuto elige cualquiera de los dos puntos de aterrizaje alternativos. "Si alguna de las zonas de aterrizaje seleccionadas se encuentran en el espacio aéreo restringido temporalmente (TGF), no se le permitirá la salida hasta que se seleccionen zonas de aterrizaje adecuadas", indican.

En cualquier caso, "el conductor de TF-X tendrá la última palabra sobre si una zona de aterrizaje es un lugar seguro para tomar contacto con la tierra, con la opción de abortar la maniobra de aterrizaje en cualquier momento". En el supuesto de que no existan zonas de aterrizaje, el coche acudiría de forma automatizada al aeropuerto más cercano para aterrizar como si fuera cualquier aeronave, con los formalismos reglamentarios.


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