Ecomotor

De la leche del vencedor al retrovisor que valió el primer título: las 500 anécdotas de Indianápolis

Como en los próximos días y semanas, hasta el 28 de mayo, no se va a parar de hablar de las 500 Millas de Indianápolis gracias a la sorprendente participación de Fernando Alonso, es momento de ofrecer una pequeña guía para poder presumir de conocer todo, o casi todo, sobre la mítica carrera norteamericana. Compone un tercio de esa 'triple corona' del automovilismo deportivo de élite que forma junto al Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 y las 24 Horas de Le Mans.

LA LECHE DEL VENCEDOR

En 1936 Louis Meyer se convertía en el primer piloto que ganaba tres veces en el óvalo de Indiana. Y como terminó la carrera seco, pidió su bebida favorita: leche. El espabilado productor de la zona no tardó en aprovechar la circunstancia e instauró la tradición de que el vencedor de la prueba celebre el triunfo... con la blanca bebida. Eso sí, la organización deja que el vencedor elija la variedad de leche que prefiera: entera, semi o desnatada.

EL 'ARMA' DEL PRIMER VENCEDOR

La primera edición de las 500 Millas de Indianápolis tuvo lugar el 30 de mayo de 1911, con victoria del norteamericano Ray Harroun (1879-1968). ¿Ganó por tener el mejor coche? Pues no. Su 'arma secreta' fue... un espejo retrovisor. El gran 'avance tecnológico' de la época, que se montaba por primera vez en un monoplaza, no solo tuvo un papel fundamental por su propia utilidad en sí mismo sino porque, gracias a ello, el Marmon Wasp de Harroun fue el único vehículo de la carrera... que era un monoplaza. En los otros 39 coches viajaban dos personas en cada uno: el piloto en sí y el llamado "mecánico a bordo", que además de su función nominal se encargaba, viajando en contradirección, de avisar al piloto de los rivales que se le echaban encima por izquierda, derecha o centro. Cuestión de peso y aerodinámica...

EL ÓVALO Y SU 'YARDA DE LADRILLOS'

El Indianapolis Motor Speedway es uno de los circuitos más famosos del mundo. Un óvalo de 2,5 millas de longitud (4,023 kilómetros) que, por consiguiente, solo cuenta con cuatro curvas, que se toman de izquierdas. Las 500 millas de la carrera, exactamente 804,7 kilómetros, se recorren en aproximadamente tres horas. El circuito, inaugurado en 1909, era por entonces de ladrillos. Aunque pocos años después el asfalto llegó para quedarse, existe aún una yarda (0,91 metros) pavimentada con los pioneros ladrillos, situada justo en la línea de meta. Seguramente el 'metro' más famoso de la geografía mundial de las carreras de coches.

SPEEDWAY, "CIUDAD LIBRE DE CABALLOS"

El Indianapolis Motor Speedway se construyó en 1909 para fomentar la naciente industria automovilística en el área de Indianápolis (Indiana, noreste de Estados Unidos). Con el objeto de alojar a los trabajadores que fueron llegando a la zona nació alrededor del circuito una población satélite de Indianapolis (a tan solo 9,6 kilómetros de distancia), que adoptó el muy automovilístico nombre de... Speedway (Circuito). El objetivo de los fundadores fue que Speedway fuera una ciudad "libre de caballos", esto es, que sus habitantes se desplazaron sobre caballos de vapor, y no sobre caballos de crines y relinchos, para desarrollar la industria automovilística. En la actualidad, Speedway cuenta con 12.000 habitantes.

A POR LOS 400 KM/H

Aunque en las primeras carreras participaban 40 coches, desde 1934 el número de participantes es de 33. El récord de velocidad media en carrera pertenece al brasileño Tony Kanaan (Chevrolet), con 301,644 km/h en su triunfo en 2013. La vuelta más rápida en carrera es del ex piloto de Fórmula Uno el norteamericano Eddie Cheever (Menard), que en 1996 logró unos estratosféricos 379,971 km/h. El holandés Arie Luyendyk (Byrd-Treadway) ostenta desde 1996 los récords de velocidad absolutos en Indianápolis tanto en clasificación (382,216 km/h) como en entrenamientos (385,052 km/h).

UN TROFEO DE 50 KILOS CON CARAS INSCRITAS

El trofeo que acredita al vencedor de cada 500 Millas de Indianápolis es uno de los más famosos del mundo del deporte: se trata de la Copa Borg-Warner (patrocinada por una marca de componentes automovilísticos norteamericana), que se entrega al vencedor de la prueba desde 1936. No es desde luego un trofeo al uso, pues mide nada menos que 1,62 metros de altura y pesa casi 50 kilos. Pero eso no es lo especial, no. Su característica más curiosa es que en su amplia superficie asoman las caras de todos los vencedores de la prueba, en una suerte de escenificación que, digámoslo, queda un poco 'gore'. Debajo de cada carita figura una inscripción con el nombre del vencedor y su velocidad máxima. En 1994 se tuvo que añadir una nueva peana al trofeo? para que hubiera sitio para futuras caritas, pues la copa ya estaba llena. Tranquilos, hay sitio suficiente hasta el año 2033. La Copa Borg-Warner es sin duda el trofeo más famoso del mundo del motor y uno de los más antiguos de la historia del deporte, solo superado por la Copa América de vela ( 1851). El trofeo no sale nunca del museo del Circuito de Indianápolis, pues al vencedor se le entrega una réplica de 46 centímetros llamada 'Baby Borg'.

LA DIFÍCIL RELACIÓN DE INDIANÁPOLIS CON LA F1

La sonada participación de Fernando Alonso en las 500 Millas 2017 supone un nuevo acercamiento del mundo de la Fórmula 1 a la mítica prueba norteamericana, que tiene un pasado, digamos, difícil. La carrera del óvalo formó parte del Mundial de F1 en sus once primeras ediciones (1950-1960), pero la norma habitual era que los pilotos norteamericanos que corrían en Indianápolis no participaban en ninguna otra prueba del 'Gran Circo'; y viceversa, esto es, ningún gran piloto de Fórmula 1 corría las 500 Millas. La única excepción de aquellos años fue el italiano Alberto Ascari, con Ferrari, único no norteamericano de los 33 participantes, que salió en la décimo novena posición, pero tuvo que retirarse. Como anécdota, decir que el quíntuple campeón de F1, Juan Manuel Fangio, corrió la clasificación de las 500 Millas de 1958... pero no logró uno de los 33 puestos de la parrilla de salida.

Cinco han sido los pilotos campeones de la Fórmula 1 que han ganado las 500 Millas de Indianápolis: el británico Jim Clark (1965, primer no norteamericano en ganar la prueba, y único que ganó las 500 Millas y el Mundial de F1 la misma temporada); el también británico Graham Hill (1966, único que ha ganado la 'Triple Corona': el GP de Mónaco de F1, las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans); el ítalonorteamericano Mario Andretti (1969); el brasileño Emerson Fittipaldi (1989 y 1993, y protagonista de un momento agrio en la historia de la carrera, al cambiar la leche del vencedor por zumo de naranja por intereses personales); y el canadiense Jacques Villeneuve (1995). El colombiano Juan Pablo Montoya, uno de los volantes más conocidos en los últimos años en el 'Gran Circo' (aunque nunca ganó el Mundial), ha ganado dos títulos en Indianápolis (2000 y 2015).

Por otro lado, no podemos olvidar

Tras los años 50, la Fórmula Uno volvió a Indianápolis entre 2000 y 2007, con cinco triunfos de Michael Schumacher (Ferrari) y uno de Mika Hakkinen (McLaren), Rubens Barrichello (Ferrari) y Lewis Hamilton (McLaren). La carrera ya no se disputaba en el mítico óvalo, del que solo se aprovechaba la recta principal y la primera curva para luego tomar un trazado interior construido expresamente para la ocasión, y en sentido contrario a las 500 Millas.

El Gran Premio de Estados Unidos de 2005 fue uno de los más vergonzosos de la historia de la Fórmula Uno, pues solo participaron seis monoplazas, los que calzaban neumáticos de Bridgestone (Ferrari, Jordan y Minardi), pues el resto, que competían con gomas de Michelin, se retiraron ante la decisión de la firma francesa de no tomar parte en la prueba por cuestiones de seguridad. Antes, en el Gran Premio de 2002, tuvo lugar otra polémica, cuando Michael Schumacher dejó ganar a su enfadado compañero de equipo, Rubens Barrichello, ya que este había recibido órdenes de equipo para dejar ganar al 'Káiser' en el GP de Austria, para asegurar el Mundial para el alemán.


PUBLICIDAD


Contenido patrocinado

Otras noticias

Comentarios

1
#1 | 18-04-2017 / 16:35
0

La edición del artículo está equivocada. Las caras en el trofeo Borg-Wagner no están "inscritas". Están fundidas y luego engarzadas al trofeo. En definitiva, son en 3D, que es lo que le da un carácter "especial" al trofeo.

El Flash de EcoMotor
Ver todos

Blogs Ecomotor.es

Ver más noticias
Ver más noticias