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José Domínguez: "El principal reto de la universidad es la internacionalización"

  • La universidad española podría escalar posiciones
Madrid

La Universidad Alfonso X el Sabio (UAX), que cuenta con tres centros sanitarios en Madrid, la Clínica Universitaria Odontológica Alfonso X el Sabio, la Policlínica Universitaria Alfonso X el Sabio y el Centro Odontológico de Innovación y Especialidades Avanzadas; así como un hospital veterinario en Villanueva de la Cañada y el Hospital Clínico Veterinario UAX, apunta a que aún quedan grandes desafíos para las instituciones universitarias. José Domínguez de Posada, rector de la Universidad Alfonso X El Sabio (UAX), explica qué papel juegan las universidades hoy en día.

¿Cree que podríamos prescindir de universidades en España?

Si comparamos con nuestro entorno, España ocupa un nivel intermedio al contar con 83 universidades, con un ratio de una por cada 550.000 personas, situándose por encima de países como Francia e Italia, con 71 y 51 universidades, respectivamente, habiendo una por cada 1.200.000 personas en el caso italiano. La lista europea la lidera Alemania con 450 universidades, con un ratio de una por cada 225.000 personas, seguida por el Reino Unido con 127 universidades, una por cada 530.000 personas. Estas cifras reflejan que en nuestro país estamos en un nivel intermedio. Desde mi punto de vista, podemos quedarnos así.

¿Cuáles son los retos de futuro de la universidad española?

El principal reto de la universidad española en un futuro inmediato es la internacionalización. Nuestras universidades han de convertirse en polo de atracción de estudiantes internacionales para formación de alto nivel. También habría que apuntar a otros grandes desafíos para las instituciones universitarias, como la eficiencia o la eliminación de la endogamia. La investigación, sin duda, es y ha de ser otro asunto vital en el ámbito de actuación de las universidades, que han de contribuir a la sociedad con una transferencia de conocimiento e investigación de calidad, a la que aportaría aún más valor la creación de más patentes, incubadas en las propias universidades.

¿Por qué nuestras universidades españolas no están entre las primeras en los rankings internacionales? ¿Qué deberíamos cambiar?

Porque nunca nos hemos preocupado en serio por el puesto que ocupamos dentro de los rankings. La universidad española podría escalar posiciones conociendo más a fondo los indicadores y baremos sobre los que se basa cada ranking internacional. En algunos de ellos, bastaría que una universidad "contratara" a un premio Nobel para impartir unas conferencias para, automáticamente, escalar decenas o quizá centenas de puestos. Bien es cierto que algunas de nuestras universidades están al

mismo nivel de calidad o incluso superior al de otras del ámbito internacional, las cuales suelen figuran con buenas clasificaciones en los diversos rankings en los que se valoran ciertos aspectos de las universidades. En este apartado, la internacionalización vuelve a jugar un papel fundamental. Las universidades españolas han de mirar al exterior, ser conscientes del rol que juega la globalización en el contexto actual y futuro.

¿Cómo pueden ser más competitivas nuestras universidades?

Vivimos en un sociedad en la que cada vez somos más conscientes de la relevancia del contexto internacional, en cualquier ámbito de actuación. El idioma es, en general, una gran barrera que hay que superar. Para ser competitiva, una universidad ha de dar a conocer el conocimiento que genera y sus líneas de investigación en el idioma universal del mundo científico: el inglés. De poco serviría publicar un avance puntero en cualquier rama del saber, si no se diese a conocer en la lengua inglesa, yo diría que casi carecería de valor.

Si tuviera que recomendar una carrera a un joven que no sabe qué estudiar, ¿cuál sería?

En primer lugar, habría que conocer el perfil de la persona y sus capacidades físicas o psíquicas. En general en España hacen falta ingenieros, técnicos de todo tipo, perfiles profesionales que cada vez van a ser más demandados en el ámbito laboral. No obstante, las apetencias de los estudiantes que se incorporan ahora a los estudios universitarios, creo que están muy alejadas de este tipo de formación. También les recomendaría que no se embarcasen en el estudio de una carrera sin que ésta les suscite algún tipo de interés. La vocación nos ayuda a labrarnos un porvenir en el que tengan sentido todo el tiempo y esfuerzo que le hemos dedicado a nuestros estudios universitarios. La vocación, a su vez, nos guiará hacia esa realización profesional que todos aspiramos alcanzar.

A su criterio, ¿cuáles son las tendencias en el mercado laboral?

En línea con la pregunta anterior, el mercado laboral demanda lo que carece. Cada vez mayor número de empleos estarán relacionados con las tecnologías actuales. Pero la revolución tecnológica va tan aprisa, que podemos decir sin equivocarnos que hoy no se conocen los que serán los empleos más demandados dentro de dos o tres años.

¿Por qué hay tanta disparidad de precios entre las diferentes comunidades autónomas? ¿Cómo es posible que Cataluña sea la más cara o Galicia y Andalucía las más baratas?

Al ser mi universidad una institución privada, esta reflexión sobre los precios de las universidades públicas en diferentes autonomías se convierte en una reflexión puramente filosófica: ¿Quizá a mayor nivel de vida mayores precios y tasas en las universidades públicas?

¿Las universidades están haciendo los deberes con respecto a las relaciones con las empresas?

No debería verse solo unidireccionalmente: ¿Están las empresas haciendo los deberes con respecto a las relaciones con las universidades? Creo que no funcionan bien las relaciones, en general. Aunque bien es cierto que nuestra universidad se sale fuera de este patrón: recuerde que mantenemos convenios de colaboración con 8.800 empresas de todos los sectores.

¿Qué opinión le merece que los alumnos hagan prácticas gratuitas en empresas?

Hay que distinguir si las prácticas forman parte del currículo de la titulación. Cuando son prácticas obligatorias, con el rango de una asignatura más, entonces no tienen por qué ser remuneradas, ya que a nadie le pagan por cursar una asignatura. Un caso bien distinto es si las prácticas son extracurriculares; en este caso, considero que sí deberían remunerarse.

¿Cómo se puede perseguir que los alumnos no hagan funciones de personal de plantilla en las empresas?

Denunciándolo ante la autoridad competente.

¿Qué perfil demandan las empresas en estos momentos?

Vuelvo a insistir en que los perfiles que se demandan son variables en función de la coyuntura económica de cada momento. Pero a escala de país, se debería cuidar, cosa que no se hace en absoluto, que perfiles no demandados en general por las empresas, como los artísticos, humanísticos y los relacionados con la filosofía o la literatura, entre otros, pudieran tener un encaje vital y un desarrollo digno dentro de la sociedad. Si no es así, estaremos abocados a un deterioro y una degradación moral como colectivo. Un pozo negro del que será difícil salir.

¿Cuál es la tendencia de la formación?

¿La que se ofrece? ¿La que se demanda? La tecnología actual pone toda la información que se pueda imaginar al alcance de un clic. Pero eso no significa que esa información se convierta en "formación". Entre medias hace falta mucho esfuerzo, mucho criterio, mucho sacrificio y, por qué no decirlo, humildad.

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