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Romper barreras: todo suma en el aprendizaje de un idioma

  • Los dispositivos todavía no pueden reemplazar una traducción humana

La comunicación es la base de nuestra afirmación personal en la sociedad. Gracias a los idiomas intercambiamos opiniones, expresamos sentimientos, desarrollamos nuestra personalidad. Romper las barreras idiomáticas para comunicarse siempre ha sido una necesidad del hombre y, hoy en día, existen aplicaciones de traducción simultánea que ayudan a disipar esas barreras.

Estos dispositivos (todavía) no pueden reemplazar una traducción humana, pero son especialmente útiles en circunstancias específicas como cuando nos vamos de viaje, por ejemplo. De hecho, funcionan mejor con lenguajes especializados debido a la tendencia de uso de frases cortas y al uso repetitivo de estructuras gramaticales y léxicas, por lo que también resultan interesantes en contextos más técnicos como congresos o entornos profesionales.

A nadie se le escapa que no entender un idioma siempre ha supuesto un obstáculo para la comunicación; por ello, conseguir solventar este inconveniente, aunque sea de manera parcial, abre muchas puertas, y estas aplicaciones de traducción simultánea permiten hacerlo en tiempo real. Sin duda, un valor a tener en cuenta.

Estas herramientas satisfacen necesidades de comunicación específicas e inmediatas. Y para los que nos dedicamos a la enseñanza de un segundo idioma deberían convertirse en nuestras aliadas.

La traducción automática, ¿una amenaza para los cursos de idiomas?

El uso de la traducción en el proceso de aprendizaje de un idioma extranjero es una actividad que muchos profesionales de la lengua utilizan. Las herramientas de traducción automática permiten a los alumnos inspeccionar las capacidades léxicas de la máquina en un entorno dinámico. Pueden servir como apoyo a la comprensión, especialmente con textos breves, y como ayuda en la producción de textos escritos a partir de un borrador.

No se trata, pues, de una disyuntiva sobre la utilización o no de estas aplicaciones para aprender sino de ser conscientes de que todos las usamos. Siendo así, aprendamos a utilizarlas.

La traducción incentiva nuestra conciencia lingüística, puede fomentar la comunicación y, por lo tanto, también contribuye al desarrollo lingüístico de nuestros estudiantes. Los profesores de lenguas deberían apropiarse de este recurso, aprender a conocer cómo se desarrollan y enseñar a los estudiantes a distinguir el tipo de errores que proporcionan. En definitiva, prepararlos para hacer mejor uso de este arma de doble filo.

Sin embargo, no hay que olvidarse que el idioma encierra también cuestiones históricas y culturales que son necesarias para comprender todos los aspectos de la comunicación desde un punto de visto mucho más amplio. Por eso, aunque existan herramientas que permitan la traducción instantánea, el aprendizaje de idiomas no va a desaparecer.

Y es que hay motivaciones para aprender una lengua que van más allá de su uso puramente práctico: necesitamos saber no sólo lo que se dice, sino el porqué. El lenguaje, más allá de ser una sucesión de palabras gramaticalmente ordenadas, es la herramienta para comunicarnos culturalmente los unos con los otros y con la que podemos lograr mejores relaciones y más sólidas posiciones, a través del arte de la negociación. Negociar merece ser estudiado.

Romper las barreras idiomáticas es fácil; basta con colocarse un auricular. Pero conocer la lengua y su cultura, entender la manera de pensar de las personas y expresar sentimientos, está lejos de poder hacerse a través de las máquinas.

Eso sí, gracias a estos nuevos dispositivos seremos testigos de un creciente entusiasmo por aprender nuevos idiomas: nos ayudarán a acercarnos a ellos, a romper las barreras iniciales, a dar el primer paso.

Y de eso se trata.

Elaborado por Maria Perillo Chief Learning Officer en ABA English

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