

Sin dibujos y a la cama, así se han manifestado los miembros de DIBOOS, la Federación de productores de animación, para señalar la falta de respaldo que el Gobierno dentro de la nueva Ley del Audiovisual. La industria de la animación cree que no se apoya a este sector de forma igual que al resto de la industria audiovisual, dejándolos fuera del beneficio de porcentaje que se obliga a pagar a las televisiones. Las series de televisión animadas no podrán obtener parte de este 5% que se va a destinar a la producción audiovisual.
Hoy lunes 30 de noviembre, la federación DIBOOS ha logrado el apoyo de la FAPAE (la federación de las asociaciones de productores audiovisuales) para reclamar una mejor representación dentro de la nueva Ley del audiovisual.
Según la federación, esto irá en contra del “nuevo modelo productivo generador de empleo, industria e internacionalización”, sobretodo porque la animación vive un constante crecimiento que necesita del apoyo público tanto en producción como en formación.
El cine de imagen real, durante años ha avanzado poco en sus cambios de modelo productivo y en contadas ocasiones, ha logrado viajar al extranjero. La animación, por el contrario, tanto en series como en películas, es el producto que logra presencia en mercados internacionales con mucha frecuencia. Durante años, series como Pocoyó o Las tres mellizas, han logrado constantes ventas millonarias y acuerdos con medio mundo.
En cine, se han visto excelentes resultados, Pérez 1 & 2 y El lince perdido se vendieron a muchos territorios, y Planet 51 es la cinta de mayor presupuesto en la historia del cine español y con un calendario de estreno internacional que no se veía desde Los Otros. Dentro del cine, la animación es un género sólido, que suele tener una larga vida en la cartelera y suele aceptarse con mayor énfasis que otros filmes. La animación habla un lenguaje universal, y su público no entiende de nacionalidades, sino que sólo aprecia la calidad y el ocio que se le ofrece.
DIBOOS afirma que en España, la industria de la animación debería tener los mismos apoyos públicos que hay en Francia, Reino Unido, Alemania o Canadá, donde este sector recibe más de 100M€ en inversión. La producción de animación suele tener costes más elevados que otros tipos de producción así como procesos de realización más alargados en el tiempo. Pero el gran merito de la animación española es que siempre ha sido consciente de estar en una posición internacional, lo que las ha obligado a tener una atención y un estudio mucho más fuerte en el desarrollo y el marketing, un mérito que no ha sido recompensado.
DIBOOS pide en su nota de prensa Ley General de la Comunicación Audiovisual contemple la inversión del 1% de los ingresos de las televisiones públicas y privadas en series de animación nacionales. Hay que señalar que en Cataluña ya se está haciendo así a través de la televisión autonómica.
Además, en los últimos años el sector vive un cambio y una maduración de contenidos muy importante. La presencia de Internet ha abierto nuevos campos, donde se está produciendo nuevos formatos de animación, especialmente pensada para targets más adultos, y lo mismo pasa con el cine. Las películas de animación poco a poco van saliendo del mundo infantil donde el público las había metido, y cada vez se ven más películas pensadas y diseñadas para audiencias maduras e intelectuales, como Persépolis, el cine de Hayao Miyasaki o la películas en producción Arrugas.
Este mismo fin de semana se ha estrenado Planet 51, la producción española más cara de la historia -55M€ de presupuesto- y ha logrado 2,9M€ de recaudación en 507 cines, siendo el segundo mejor estreno del año. La película se ha prevendido en 170 países y ha logrado un 72% de su financiación gracias a las preventas con otros países, así como la coproducción con Reino Unido. Además, la cinta está en la preselección de cara a los premios Oscar para la Mejor película de animación, junto con El lince perdido, otra exitosa producción española.
Pau Brunet