
La saga de fantasía de C.S. Lewis parecía muerta cuando Disney decidió dar carpetazo a la producción del tercer film, después de los decepcionantes resultados obtenidos por El príncipe Caspian. Roto el contrato con Disney, Walden, propietaria de los derechos de los libros y productora principal de la saga, decidió llamar a la puerta de Fox, con la que ya había colaborado en anteriores ocasiones. Las dos empresas han acordado producir la tercera aventura de Narnia, titulada The voyage of the dawn treader, pero con una considerable rebaja del presupuesto que debería situarse en los 140M$, incluidos los gastos de promoción. La cifra está muy lejos de los 215M$ previstos por Disney y que no parecían ya muy rentables después que El príncipe Caspian apenas sobrepasara los 140M$ en la explotación USA.
Fox decide involucrarse en la saga, atraída por los importantes ingresos de Narnia a nivel internacional (280M$) y seducida por los resultados de otras producciones similares que han tenido una vida mundial mucho más intensa que en el mercado americano. Lo cierto es que el público americano está muy reacio a este tipo de films como se ha podido ver con películas como Las crónicas de Spiderwick, La brújula dorada, o la reciente Inkheart. Todas ellas han obtenido resultados excelentes en el resto del mundo, siendo el ejemplo más claro los 300M$ de La brújula dorada, cuatro veces el resultado americano.
En los últimos años, Fox también ya ha experimentado este recelo en producciones como Eragon o City of Ember (esta última producción de Walden), que obtuvieron cifras muy malas en EE.UU. En el caso de Eragon, la recaudación en el resto del mundo fue más del doble de la obtenida en el mercado americano, haciendo rentable el producto.
También hay que indicar el potencial de este tipo de producto de cara a la venta de merchandising, DVD y derechos televisivos, que en el caso de Narnia han sido bastante importantes y suficientes para abrir los ojos de cualquier empresa productora. Disney es posible que se haya desentendido ya que posiblemente tenía que compartir los beneficios, después de hacer un enorme esfuerzo, algo que en la casa de Mickey Mouse parece no gustar mucho. Además, la política de producción de esta empresa parece estar cambiando hacia una reducción considerable de producto y seguramente por ello, prefieren centrarse en su producto.
Con todo esto, cada vez parece más claro que las majors van a empezar a ponerse serios con la producción de producto de gran potencia, más pensado para el mercado extranjero que para el suyo propio. Este año han habido casos importantes como Australia, La momia 3, Mamma Mia!, 10.000BC o Ultimátum a la tierra, que gracias a los resultados de la taquilla internacional han borrado los malos resultados obtenidos en su país de origen. Australia por ejemplo, ha recaudado el triple en el mercado extranjero, siendo un gran éxito en países europeos y a falta de estrenar en 3 países potentes como Japón, Rusia y China.
Pau Brunet