
Quien dice que la crisis hace daño al cine. Desde hace mucho, el cine ha estado la opción de ocio por excelencia, por su precio y por lo que ofrece. Esta claro que ahora ya no lo es, y el cine debe batallar contra bares, videojuegos, playas, parques, montañas y mil otras opciones de pasar el fin de semana.
Pero en Estados Unidos las cosas son diferentes.
A estas alturas la taquilla americana, y contra todo pronóstico, se sitúa un 20% por encima de las cifras logradas en 2007 durante los primeros seis meses del año. El boom ha sido el mes de junio, que se ha convertido en el más lucrativo de los últimos seis años gracias a las constantes buenas cifras totales de cada fin de semana.
A principios de junio, justo antes del estreno de Sexo en Nueva York, la taquilla se situaba un 4’3% por debajo, una cifra no tan alarmante si se valora que el 2007 fue tan potente gracias a los estrenos de las terceras partes de Spider-Man, Piratas del Caribe y Shrek, por lo que las cifras de 2008 se situaban dentro de una normalidad positiva.
Pero lo que no estaba previsto era el buen funcionamiento de todos los filmes estrenados durante el mes de junio, que han provocado totales semanales por encima de los 135 millones de dólares.
Las buenas cifras no se limitan a las cantidades de dinero, sino que la venta de tickets, que ha creciendo un 17% respecto al 2007. Esta subida importante de la audiencia ha sido consecuencia del crecimiento de los espectadores familiares y de la buena programación de grandes títulos (que seguirá durante julio y agosto).
Pero la gran diferencia entre el mercado americano y el nuestro es en el precio de las entradas: han bajado. El coste de una entrada en usa ha pasado de 7’11$ a 7’08$, que ha supuesto una discreta bajada de 0’02$, pero importante en cifras totales. Esto se está dando por la venta de los tickets a menores, que suelen ser más baratos, y que pueden provocar que el precio medio de 2008 termine situándose sobre los 6’8$ (4’5€).
Este dato justifica la gran subida de la audiencia familiar en los cines que han visto incrementar su oferta más allá del periodo navideño. Las majors saben que está audiencia es ya la que más veces va al cine, más que los adolescentes, que hasta ahora han sido el target por el que se han regido muchas producciones actuales.
La causa de crecimiento, indican algunos analistas, está en la subida del precio de la gasolina y como está afectado a las opciones de ocio de las familias (y de la población en general) que deben resignarse a no salir de los núcleos urbanos donde están.
Los espectadores han crecido y ese es el gran dato que hay que apreciar y entender desde nuestra industria.
Aún así, no hay que tomar al mercado americano como una gran verdad absoluta, ya que hay una serie de diferencias entre USA y España-Europa muy importantes a nivel geográfico y social.
Pero si debemos tomar nota de las políticas de precio que se están llevando en Estados Unidos, al menos en su creación de la oferta. Las distribuidoras y los productores deben empezar a sentarse junto a los exhibidores para pensar nuevas formar de atraer al público. Crear precios especiales según la sesión, el día y la edad. Salirse de las tarjetas de fidelidad, y buscar nuevas vías de atraer al cliente.
Sin duda, las majors son las que tienen más mano para hacer esto, ya que no solo poseen el producto estrella, sino que su continuidad y peso en los estrenos les permitiría crear nuevas y mejores promociones de cara a fomentar la afluencia al cine. Una vez rota la barrera, es más probable que los independientes quieran dar un paso adelante.
Incluso el uso de grandes estrenos para potenciar otros más dudosos permitiría optimizar los recursos.
Y lo más importante es que Hollywood contraataca la crisis dando lo mejor que sabe: buen cine de entretenimiento. Por qué la cosa no está en dar precios bajos o jugar con la oferta, sino en dar buena materia prima. Y lo va a seguir haciendo y a lo grande. Este fin ha llegado Wall-E y ha robado el corazón de la audiencia de manera impresionante.
Por lo que, el año 2008 aún no ha terminado, y podría hacerlo con mejores cifras que nunca. Eso sí, deberá pelear durante septiembre y octubre, que son los meses más flojos del año, y en los que todo se puede ir al traste.
Pau Brunet