
El año 2007 empieza con bastante mal pie. Las recaudaciones de estos dos primeros meses están un 3’3% por debajo de lo logrado durante el pasado año. Parece que la falta de buenas películas y el poco interés comercial de los filmes con aspiración a los Oscar ha afectado muy negativamente a la taquilla. Las arcas de las productoras de Hollywood solo han logrado engrosar 815’3 millones de dólares, 28 millones menos que el pasado año.
La diferencia a primera vista parece simple, pero si la comparamos con el año 2005 el asunto es más grave: un 5’3% menos. Pero la singularidad del 2005 es que ese fue el peor de la última década y las ventas de entradas cayeron en picado, algo que parece repetirse con aún más gravedad este año.
Lo que sí que guardan en común los dos primeros meses del periodo 2005-2007 es la falta de títulos potentes en las carteleras. Durante estos tres años los estudios han visto descender las recaudaciones a causa del estreno de filmes con poca ambición, muy centrados en audiencias masculinas y consumo rápido, como Coach Carter, Glory Road y Stomp the yard, todas ellas sobre el mundo del deporte con presupuestos inferiores a los 30 millones de dólares. Es significativo que durante estos años solo tres filmes han tenido presupuestos de más de 50 millones de dólares, algo que demuestra la poca confianza que tiene las majors para estrenar sus títulos estrella.
Parece que los estudios han dejado de apostar por filmes de gran formato, a pesar de los buenos resultados que a veces dan, como en el 2001, cuando se estrenaron filmes como Black Hawk Dawn y Collateral, ambas con recaudaciones superiores a los 100 millones de dólares. Por el contrario durante estos últimos 5 años, solo Hitch, la película de Will Smith, ha superado los 100 millones durante los dos primeros meses.
Los Oscar han tenido una pequeña parte de la culpa
Además se da otro hecho singular durante este periodo de tiempo: la constante en los Oscar de nominar a filmes independientes. Parece que la Academia de Hollywood ha empezado a acostumbrarse a premiar o nominar a filmes de pequeño formato, por lo que los estudios deciden llevar campañas pausadas y lentas de pocas recaudaciones, pero constantes. La presencia de títulos como Brokeback Mountain, Monster, Gosford Park o Notes on a scandal, por decir algunos, han provocado que los principales títulos para los Oscar no vayan a los primeros puestos, ni levanten las recaudaciones durante estos dos primeros meses.
Lejos quedan los tiempos en los que filmes como Philadelphia, Titanic, El paciente inglés y Jerry Maguire ocupaban los primeros puestos, aún tiempo después de su estreno, gracias a sus amplias posibilidades de premio.
Los tiempos cambian y sería muy precipitado decir que ha peor, pero si está claro que los estudios han cambiado sus patrones de exhibición muy posiblemente a causa del fuerte impacto del DVD y de las fuertes campañas de Navidad, que parecen dejar al público sin muchas ganas de ir al cine.
Pau Brunet