
Como se acaba el año no voy a romper la gran tradición de hacer balance de lo que ha sido el cine español en cuanto a recaudaciones. De momento no hay datos oficiales, pero gracias a una buena calculadora y un poco de paciencia, los números no engañan. Y una vez hechas las correspondientes sumas debo señalar que la cosa no pinta muy bien. En líneas muy generales el cine español pierde audiencia, además, somos el país que menos ve sus propias películas, no hay fomento de nuestro cine y las televisiones, cada vez más, toman el poder de las películas. Pero aún así no quiero catalogar a este 2006 como un mal año para el cine ya que al menos, este año ha ido más gente a las salas.
Como primeros datos se encuentran los 850 millones de dólares que han recaudado las salas de cine en nuestro país, lo que significa un 3% más que el pasado año 2005. Además hay otro dato positivo, el número de entradas vendidas ha crecido considerablemente en comparación con el pasado año, que fue el más bajo desde los años de la guerra civil. Los españoles llevábamos varios años dejando de ir al cine con tanta afluencia como antes, debido al incremento del uso del DVD y de las descargas piratas (España es el país de Europa con más cantidad de películas piratas).
Pero de todo este montón de dinero, el cine español solo ha logrado 125 millones de dólares o lo que es lo mismo un 13’5% de lo recaudado. Y aquí es donde empiezan las malas noticias. La afluencia de gente en las salas donde se proyecta un filme nacional ha decrecido aproximadamente un 3%, y nos sitúa muy lejos de otros mercados europeos, como el francés, que tienen cuotas de mercado de más del 60%. Los estrepitosos fracasos de títulos como Ficció, Los fantasmas de Goya, Azul oscuro, casi negro, El triunfo o Tirant lo blanc han afectado muy negativamente nuestros números.
Pero este año ha tenido un dato muy importante analíticamente: los éxitos han sido grandes éxitos. Hemos bajado mucho la cuota de pantalla, pero Alatriste, Volver, El laberinto del fauno, Los Borgia y Salvador han hecho sombra al cine americano y eso siempre es interesante. Las cinco películas han acaparado casi el 45% de lo recaudado (56 millones de dólares), lo que deja a los otros 70 títulos estrenados una cantidad miserable a repartir.
Los dos primeros títulos se han colocado entre los diez más taquilleros del año, pero aún más importante es que Volver y El laberinto del Fauno están teniendo carreras internacionales excelentes (y van camino de los Oscar). Y en breve a esta lista se deberá incluir a Alatriste, que ya tiene previsto el estreno en Estados Unidos el próximo año a través de Warner.
Del resto de títulos solo dos se pueden salvar de la quema: Va a ser que nadie es perfecto y Yo soy la Juani, que obtuvieron 3’5 y 3 millones de dólares respectivamente, que es más o menos bueno dentro de nuestro promedio. Las otras 68 películas estrenadas se han tenido que conformar con recaudación inferiores al millón de euros, y en algunos casos de menos de 0’5 millones, lo que no deja de ser lamentable si tenemos en cuenta que la media de presupuesto es de 2’5 millones de dólares.
¿Qué ha pasado para que se produzcan diferencias tan agudas? Un primer elemento es la promoción de los filmes. No es casual que las cinco películas ganadoras han estado distribuidas por grandes empresas internacionales (Alatriste, Volver, El laberinto del Fauno y Salvador) o grandes televisiones (Los Borgia). Estos grandes entes pueden crear e invertir en campañas de promoción agresivas y cuidadas que permiten que el título entre rápidamente entre los más vistos. Además, si ha esto sumamos la calidad artística y comercial de estos títulos es fácil ver que el efecto boca a boca les ha permitido estar donde están.
El cine español debería reflexionar y empezar a cambiar algunos patrones promocionales y de producción, la idea de que “si nosotros ofrecemos lo que no ofrecen los americanos” lograremos mejores cifras es totalmente errónea. Los cinco filmes con mejores recaudaciones no entran dentro de los parámetros del cine más alternativo, dramático o íntimo, aunque eso no los aleja de la calidad.
El cine español debe crear una industria basada en el público, ofreciendo productos comerciales competitivos, de calidad y pensados para públicos internacionales. El espectáculo, como toda industria, necesita productos que le den estabilidad económica.
Pau Brunet