
Desde hace ya mucho, la taquilla y el conjunto de la exhibición en cines vive una inestabilidad ahora ya muy agudizada por elementos externos como son la crisis y la piratería. En el marco del Los Angeles Film Festival otra conferencia de Film Independent ha reunido a varios ejecutivos de la industria para discutir varios de los factores que están caracterizando la exhibición en este país, gran motor del cine.
Lo que más ha llamado la atención es un concepto que se ha repetido en todas las anteriores conferencias: la cartelera cada vez tiene más “gaps”, huecos, por parte de los Estudios. ¿A qué huecos se refieren estos ejecutivos? Se refieren al descenso de títulos que estrenan los Estudios y el rapidísimo consumo que tienen en la cartelera, algo que también está sucediendo en otros mercados como el español.
Hace ya cerca de tres años, los grandes Estudios empezaron a decrecer en la cantidad de producciones y con ello el efecto actual es que hay menos grandes estrenos. Estas grandes empresas apuestan, en general, por eventos de desmedido tamaño que llegan como bombas de relojería que explotan en un tiempo enormemente limitado. Esta realidad se ha convertido en un aspecto enormemente positivo para el resto de empresas de cine que han aprovechado para hacerse notar.
El cine adolescente versus el resto de cine
En el aire de la industria sigue la evidencia que el sector adolescente es el que llena los cines, algo que no niega nadie, pero cierto es que la menor presencia de estos estrenos y las características de consumo de estos están evidenciando el poder comercial que tiene el resto de audiencias, especialmente los mayores de 25 años, capaces cada vez más de levantar producciones menos costosas y con más vida en la cartelera y en siguientes explotaciones.
El gap de los grandes eventos está dando paso a varias sorpresas de corte más adulto con un tipo de planteamiento de estreno y de recorrido muy diferente. En lo que llevamos de verano (para la industria americana) los títulos sorpresa han sido Bridesmaids (138M$ con un inicio de 26M$), Super 8 (35M$ en su estreno y ya más de 72M$ en 10 días) o Midgnight in Paris, que esta semana superaba los 21M$ en un escalonado estreno que ya ha llegado a los 1.000 cines. Si miramos más al pasado, en 2010 hubo más sorpresas de este estilo como las producciones de los Oscar King’s speech, Black Swan o True Grit, todas ellas con cifras muy elevadas respecto a sus inversiones en producciones, que estaban entre los 15 y los 36M$, financiadas en parte por la venta internacional o por la producción de empresas asociadas a los Estudios, como Relativity Media o GK Films.
Esta tendencia a reducir los eventos ha sido una puerta de entrada para distribuidoras medias o grandes como la nueva FilmDistrict o las veteranas Lionsgate, Summit Entertainment o Relativity Media que este año iniciaba sus aventuras en esto de la distribución, colocando un éxito adulto como fue Limitless. Estas compañías han generado éxitos adultos como Expendables, RED o Insidious.
Lo que está pasando en el mercado americano y adulto en concreto, es el valor que tiene el efecto recomendación así como el detalle en estrenos que evidencian una calidad, algo que es radicalmente opuesto a lo que sucede con el producto blockbuster de los Estudios. En tiempo de inseguridad económica y con precios de los tickets elevados, la elección de una película se hace en función de una serie de elementos que van más allá de la publicidad. El prestigio de los premios, las críticas y el boca-oreja ayudan a andar caminos que un blockbuster no puede, incluso cuando gusta, como ha pasado con Fast Five o más claramente con X-Men o Kung Fu Panda 2. Tanto X-Men como Panda pese a su buena imagen, enorme presencia mediática, buenas críticas y valor en la marca que tenían no han podido generar todo el interés que podían y en el boca-oreja ha dado un efecto nulo. El sector adulto no ha visto el valor en las recomendaciones de estos films y sí lo ha visto en los otros film más modestos.
Los Estudios pierden presencia en el mercado
Una realidad mencionada es la presencia y poder que empiezan a tener las empresas que están fuera de los Estudios. En pasados años más allá del 2008, los Estudios dominaban más del 90% de los ingresos de taquilla, dejando el resto a empresas pequeñas independientes y sus propias filiales (desde New Line a Focus pasando por Paramount Vintage y Fox Searchlight). Pero a partir de 2009, las cosas han cambiando.
Summit ha sido una de las que más ha influido por el tipo de producto y por un título clave en todo esto: Crepúsculo. La presencia de este film y otros grandes hits de estas empresas provocó que los ingresos de estas empresas aumentarán 10% en 2009 y otro 10% en 2010, llegando a ser capaces de generar más de 1.450M$. Con ello, la cuota de mercado de los Estudios se ha visto reducida en un 5% en estos dos pasados años y si se valoran las filiales, el poder de estos estrenos no blockbusters es ahora de más de un 22%. En lo que llevamos de 2011 estas empresas ya tienen una cuota de mercado de más del 17% gracias a la llegada de FilmDistrict y Relativity.
En la conferencia del LAFF ha sido muy ilustrativo el comentario de una espectadores “¿Cómo pueden los cines competir con algo como Netflix, que es más barato y cómodo cuando la cartelera está en muchas ocasiones dominada por un Hollywood que solo hace remakes, reboots y secuelas?”. La respuesta de uno de los ejecutivos ha sido clara, “porque se llenan las salas”. Pero es lógico añadir que se llenan las salas el primer fin de semana y luego ya no.
Las cifras de los grandes eventos de esta temporada están dejando sabores agridulces en general, especialmente por las enormes expectativas que habían en torno a estos, y dejando mucho espacio a los otros films. Los mencionados blockbusters llegan con costes de producción no inferiores a los 150M$ más otros 100M$ en marketing. Las cifras vistas no ayudan a ver con buenos ojos estas inversiones y evidencian que el negocio de estos productos no está en el box office sino en otros elementos colaterales. De hecho según un conferenciante, esto lo que hace es dejar bien claro que los Estudios cada vez más se han convertido un una prolongación de los grandes conglomerados industriales a los que pertenecen.
La tónica de esta tendencia se agudiza mucho en un mercado como el Español, estos conocidos como tenpoles han decepcionado sonadamente (X-Men o Kung Fu Panda 2 son claros ejemplos) y en cambio ha habido mucho espacio para que el cine adulto y urbano esté sacando mucho pecho en la guerra de las taquillas. Seguramente pasado el verano tocará hacer balance de todo esto, y empezar a trabajar mejor la atención hacia un cine adulto capaz de llegar muy lejos.
Pau Brunet