
La ciencia-ficción ha sido uno de los géneros que capaces de ver mayores éxitos y mayores fracasos, de generar cult movies imperecederas así como odiosos films que han despertado más odio que amor. La ciencia-ficción, tanto para los que la aman como los que la odian, es un vehículo que muchos escritores y directores han usado para ofrecer reflexiones. Ahora esta semana, llega el estreno de Origen, la nueva ciencia-ficción que ha revolucionado las mentes de medio mundo y de Hollywood. Su éxito ha sido sonado y, como pasó con Avatar, producto de una fascinación elevadísima que le ha permitido recaudar cifras espectaculares de forma constante. Este importante éxito nos invita a revisar como la ciencia-ficción y la fantasía ha tenido un matrimonio muy irregular en los últimos años, pero muy sólido.
El primer antecedente claro que viene a la mente con Origen es la saga Matrix, toda una revolución estética y narrativa de la ciencia-ficción moderna, un boom que cambio la estética cinematográfica más allá de su género. La película llegó con un clima parecido al film de Nolan aunque sus creadores, los hermanos Wachoswsky no gozaban del nombre del realizador de los nuevos Batman, y con ello el interés se centró más en ser un nuevo producto de acción y ciencia-ficción potente. Las expectativas se superaron rápidamente, generando 27,8M$ en su estreno y 171,5M$ al final de su carrera americana, cuando ya era uno de los grandes Cult Movies de la historia. En el mercado internacional no se hizo suplicar mucho y recaudó 292M$. España fue un potente mercado con 10,7M€, siendo un sonado e inusual éxito.
A este primer fenómeno en seguida se sumaron dos secuelas que se rodaron de forma simultánea y fueron estrenadas por todo lo alto como eventos cinematográficos de primer orden. Las hordas de fans que había generado el primer film se tradujeron aquí en un fastuoso estreno de Matrix Reloaded que logró 91,7M$ en su estreno en mayo de 2003 (fue todo un récord en su momento). Pese a todo, el film no genero toda la emoción y positivismo del primero, pero sí dejó unos impresionantes 281M$ sólo en la taquilla americana. En resto del mundo la cifra subió hasta los 460M$, dejando un total de 742 millones. En España pudo recaudar otros impresionantes 19,4M$, la cifra más alta de todos los antecedentes analizados.
El tercer film, Matrix Revolution, descendió cuantiosamente este rango de cifras. Generó casi 84M$ en sus primeros cuatro días, pero su interés fue fugaz y terminó rápido con sólo 139M. La cinta se estrenó seis meses después del segundo film, aprovechando un masivo estreno evento de un mismo año. La respuesta del resto del mundo fue mejor, aunque inferior al segundo film, 288M$. España representó 12,8M de éstos. En el conjunto de las dos secuelas Warner desembolsó unos cuantiosos 300M$ en la producción pero pero dejaron un sabor amargo entre muchos fans, en especial el cierre de la triología.
En 2001 Steven Spielberg invitó al mundo entero A.I. (Artificial Intelligence), la historia de David, un robot niño que vivía unas trágicas experiencias entre humanos. La superproducción de 100M$ no pudo hacerse con el favor de casi nadie, siendo un fracaso en Estados Unidos (78,6M$) y medio mundo. La sorpresa fue el mercado nipón, donde la cinta fue todo un fenómeno recaudando más de 70M$, la mitad de lo recaudado fuera de territorio americano. En España la cinta recaudó unos decentes 6,33M€ gracias a ser un film de un director como Spielberg, capaz de mover masas.
Spielberg rápidamente generó su perdón con la audiencia y la crítica con otra intentona de ciencia-ficción: Minority Report. Esta nueva superproducción basada en un cuento corto de Phillip K. Dick se estreno en junio de 2002 con 35,6M$ en los Estados Unidos y terminó con más de 130 en aquel país. Internacionalmente el film fue todo un éxito recaudando 223M$ que la llevaron a un total de 358,3M$. España le proporcionó unos muy decentes 10,9M$. La película generó muy buenas críticas y fue muy bien recibida en general por público y crítica, ofreciendo lo mejor de la ciencia-ficción a nivel de ocio y a nivel reflexivo.
En 2003 fue momento para otro flop importante: Paycheck. La ciencia-ficción de John Woo se estrenó en Navidad en Estados Unidos, recaudando unos pésimos 13,4M$ que la llevaron hasta los 53,8M$ gracias al tirón de las fiestas. En el resto del mundo el dato fue de unos malos 42M$, dejando un total por debajo de los 100M y costando 60. En España la cinta interesó poco, generando sólo 2,62M$ (2,11M€).
El año 2004 vio dos producciones totalmente opuestas dentro del género: Yo, robort y Primer. La primera fue unos de esos grandes éxitos que logra Will Smith de manera frecuente, generando en su estreno unos impresionantes 52M$ para Fox y terminando con casi 145M$, un excelente resultado para un film de 120M$. En el resto del mundo la cinta gustó, especialmente por su tono de acción, suspense y el rostro de Smith, así como la parafernalia de efectos especiales. Generó 202M$ de los cuales 15,8M llegaban del mercado español.
El caso de Primer fue más delicado y singular. No era una película masiva, sino un film independiente rodado con sólo 7.000$ y que fue distribuido, en general, de forma muy discreta. En Estados Unidos su paso por salas de arte y ensayo le valió una recaudación de 424.760$, mientras que en España Notro fue capaz de lograr unos regulares 223.015€. La cinta era de paladares muy exigentes de una ciencia-ficción compleja, llena de lecturas, matices y poca comercialdad al uso. Lo cierto es que el film se ha convertido en otro de esos films claves dentro del universo Cult, y ha generado muchas teorías entorno a su linea argumental de saltos en el tiempo.
En 2005 Michael Bay fracasó en su intento de hacer una superproducción de ciencia-ficción con La isla, estrenada en julio con unos malos 12,4M$ en más de 3.100 cines. La película no emocionó nada pese a contar con Ewan McGregor y Scarlett Johansson. Terminó con 35,8M$, costando 126M$ a Dreamworks. En el resto del mundo la cinta fue algo mejor, 128M$ de los cuales 9,22 millones venían de España.
España por lo general no ha sido un mercado generalmente muy interesado en la ciencia-ficción, dejándose pocas veces seducir por estos productos. En 2006 la dura fantasía de Hijos de los hombres se saldó con unos escasísimos 2,18M$ (1,7M€) producto de un estreno relativamente menor dentro de los cánons de grandes producciones. La cinta de Alfonso Cuarón tampoco tuvo una gran fortuna a nivel internacional, recaudando unos escasos 35,5M$ en Estados Unidos y otros 34,4M en el resto del mundo. La dureza de la historia, la puesta en escena, la escasez de estrellas, etc., fueron púas demasiado grandes para hacer de la película un film grande para las masas.
Diferente fue la apuesta sorpresa de Sony por District 9. La cinta sí fue un sonado éxito en Estados Unidos (más de 115M$) pero en España pasó desapercibida con unos regulares 4,83M€. Nuestro mercado sigue haciéndose cruces que una fantasía de ciencia-ficción pueda ser buena especialmente para la audiencia de más de 30 años y una buena parte del sector adolescente.
Origen se estrenó hace tres semanas con enorme parafernalia en Estados Unidos y aún más ansia por parte de los espectadores con los que se había creado una gran expectación. Pero desde Warner había la inseguridad de hasta donde podría llegar este buen ruido y el nombre de sus participantes. Vendida como un film denso, fantasioso y a caballo entre la ciencia-ficción y el thriller, Origen tenía puntos de desfallecer fuera de las grandes urbes. Finalmente logró unos excelentes 62,7M$ que en los siguientes días se transformaron en 100 (antes del siguiente viernes). Luego los dos siguientes fines de semana el mantenimiento ha sido excelente, llevando el film más allá de los 200M$ y con aún cuerda para rato.
Pau Brunet