
Llega la testosterona en forma de celuloide y lo hace bajo la batuta de su rey: Sylvester Stallone. La gran estrella de los 80 y los 90 (con perdón de Arnold Schwarzenegger) lleva unos cuantos años batallando para devolverse la estrella que perdió a finales de los ’90 con títulos como Assassins, Juez Dredd o Daylight. Pánico en el túnel. El mérito de Stallone es que él mismo es el que se está devolviendo la posición que tenía antes. Este fin de semana llega su aventura más espectacular y ambiciosa: Los mercenarios (The Expendables). Lionsgate es la compañía que ha estado a su lado en esta vuelta de tuerca al cine de acción. La minimajor, además, ha sido una de las compañías que ha tenido este género como una de sus puntas comerciales en esta década. A continuación, vamos a repasar lo que ha sido el género de acción en estos años.
Pasada la época de los astros como Schwarzenegger, Stallone, Norris o Segal, el cine de acción ha estado relativamente perdido en un universo que parecía estar muy pensado para unos paladares muy concretos y masculinos de donde han salido dos nuevas estrellas: Jet Li y Jason Statham. El cine creado en estos años ha tenido una dosis casi extrema de violencia y adrenalina muy acelerada, consecuencia de esta cultura pop y videoclipera.
En los primeros años del 2000, se produjeron dos intentos de producciones de acción de vieja escuela: Daño colateral y Lágrimas del sol. La primera fue el último título de Arnold antes de embarcarse en su carrera política y se estrenó en febrero de 2002 de la mano de Warner. El film no llamó excesivamente la atención, recaudando unos regulares 15M$ en 2.824 cines y apenas aguantando hasta los 40M$ en su carrera americana. Fuera de estas fronteras la cifra fue de sólo 38M$, datos muy negativos para una producción de 85M$. En España interesó a poco más de 700.000 espectadores que dejaron cerca de 2,6M$ (3,2M€).
Lágrimas del sol salía con el potente rostro de Bruce Willis, aún uno de los grandes astros del cine actual pero que su estilo de acción militar ambientada en África sólo le sirvió para fracasar de la misma manera que Arnold. Recaudó 17M$ en su estreno en Marzo de 2003 con casi 3.000 cines en todo Estados Unidos. La carrera comercial sólo llegó a los 43,7M$ y en el resto del mundo no llegó a los 43M$, de los cuales, España sólo contribuyó con 3M$, y apenas 530.000 espectadores. Sus costes fueron de 75M$. Ambos films medio sentenciaban a muerte este tipo de cine de acción costoso pensado para un amplio espectro de audiencia tanto adolescente como adulta.
En paralelo a estos títulos (ambos producidos por grandes Estudios), Lionsgate empezaba su aventura en el mundo del cine de acción con Transporter, producto barato –21M$– producido por Luc Besson y que ya presentaba a Jason Statham como gran rostro de este tipo de cine para esta década. La cinta funcionó bien pero sin arrasar: estrenó en octubre de 2002 con 9,1M$ en 2.573 cines y terminó con unos regulares 25,3M$ en Estados Unidos. El resto del mundo fue más receloso recaudando sólo 18,6M$, aunque en España logró unos decentes 2M€. Pero el hecho destacable es que la película encontró en la explotación DVD (ésta era la época más fuerte de este formato) una mina de oro que le dio la categoría de cine de culto para unos pocos. Ante esto Lionsgate dio luz verde a una segunda parte.
Transporter 2 se estrenó con más medios durante el septiembre de 2005 y logró unos excelentes 16,5M$ en 3.303 cines para terminar con 43M$ y otros 42M$ en el resto del mundo. Los datos fueron casi el doble comparado con el primer film, y en España los datos fueron superiores al primer film: 2,5M€. Sus costes eran de 30M y el DVD seguía dando enormes beneficios.
En 2006 fue el momento elegido para Stallone para volver a la palestra bajo la forma de su gran personaje o alter ego en el cine: Rocky Balboa. En paralelo, Lionsgate se lanzaba con Crank, una locura de acción adrenalínica poco común. La primera saltó en Navidad de 2006 con unos mediocres 12M$ en más de 3.000 cines de la mano de MGM, pero la cinta caló hondo en muchos espectadores nostálgicos y poco a poco fue mejorando este registro hasta terminar en unos excelentes 70’2M$. Costó sólo 24M$ y en el resto del mundo genero unos fantásticos 85,4M$ siendo una vuelta por la puerta grande de este personaje y su actor. En nuestro país la película también encontró el éxito, convenciendo a cerca de 1M de espectadores, los cuales se dejaron 5,16M€, la cifra más alta vista en un film de Stallone en estos 10 últimos años.
Crank por su parte, estrenaba en septiembre del mismo año, dentro de la línea comercial de la minimajor: 2.500 cines y 10,4M$ para terminar en unos correctos 28M$ costando sólo 12. El resto del mundo respondió algo más negativamente con sólo 15M$. España no fue una excepción, recaudó 1,33M€, y en general este tipo de cine ultracelerado no ha encontrado grandes éxitos dentro de las salas.
A partir de aquí, los tres siguientes años han sido unas épocas más fuertes para el género, con constantes estrenos aunque muchos más fracasos.
En 2007, Lionsgate volvía a estrenar otro producto del género, WAR, protagonizado por Statham y Jet Li. La cinta llegaba sin grandes mecanismos de lanzamiento y con 2.200 cines alcanzaba los decentes 9,8M$ pero se deshinchaba rápidamente hasta los 22,5M$. En el resto del mundo el film logró el dato de 18M$, un resultado bastante mediocre dentro de la línea de productos vistos y rápidamente quedó en el olvido.
El género volvió a dar tres productos de ésta linea en 2008 con el ultrapromocionado retorno de Rambo, la perdida Bangkok Dangerous, y la tercera parte de Transporter, las tres producidas por Lionsgate. John Rambo estrenó en enero con más de 2.700 cines, recaudando unos decentes 18M$, pero no logró mantener la atención que sí provocó Rocky, y la cinta sólo pudo alcanzar los 42’7M$ en Estados Unidos. En el resto del mundo la cifra fue muy decente, 70M$, cerca de los datos de Balboa hacía dos años. En España sus responsables fueron Manga, el mismo equipo que ahora se encarga de Los mercenarios. Estrenó el film en febrero, levantando mucho polvo pero recaudando unos regulares 1,6M€ que terminaron en los 3,4M€ y cerca de 600.000 espectadores.
En septiembre llegaba Bangkok Dangerous que tiene el dudoso récord de ser el peor número uno de la historia, con sólo 7,78M$ en su estreno en más de 2.900 cines. La película no interesó y apenas llegó a los 15M$ en su carrera americana. En el resto del mundo logró algo más de atención al recaudar 27M$, pero todo muy escaso por los 45M$ que costó. En España DeA Planeta la estrenó a finales de agosto para lograr un resultado de 2,49M€.
Transporter 3 cambió la fecha de otoño por la de noviembre, y con ello Lionsgate no logró el éxito esperado al recaudar 12,06M$ en su estreno para terminar en unos regulares 31,7M$. En el resto del mundo la cosa fue diferente y el film logró la cifra más alta de la saga, 77’2M$. En España la encargada del estreno fue DeA Planeta y apostó fuerte por el estreno del film logrando así unos buenos 2,8M€, más 470.000 espectadores.
En 2009 el género vivió quizás su mayor éxito de todos: Taken (Venganza), producción francesa de Luc Besson, que después estrenar muy bien en medio mundo logrando – recaudó casi 82M$– llegó a Estados Unidos con inusual fuerza.
En su primer fin de semana recaudó 24,7M$ en 3.180 cines, y semana tras semana fue descendiendo tan poco que terminó su carrera americana en 145M$. El éxito fue una sorpresa para Fox, y a raíz de este, la siguiente película de su director, From Paris with love, provocó batallas por los derechos americanos.
A diferencia de otros films vistos en estos años, Taken parecía ir más hacia el terreno de Charles Bronson o Mel Gibson y logró conectar con una audiencia adulta tanto femenina como masculina, así como adolescente. El montaje estrenado en EE.UU. era bastante más aligerado que el Europeo, suavizando la acción en favor de una trama más de thriller y muy cercana a Frenético con Harrison Ford.
El contraste a éste éxito fue Crank 2, que estreno unos meses después pero sólo fue capaz de recaudar 6,9M$ en su estreno y apenas 13,6M$ en toda su fugaz carrera americana. En el resto del mundo, su marca le valió una cifra mejor, 20,8M$, pero en España llegó directa al DVD.
Y llegamos así al 2010, año de estreno de Los Mercenarios y con una serie de estrenos que no han tenido mucho éxito dentro del género. En febrero, From Paris with love, estrenada por Lionsgate sólo pudo recaudar 8,16M$ en 2.722 cines, para terminar con sólo 24M$. A nivel mundial el dato fue igual de regular, 28,3M$ y poca emoción en todos los mercados importantes. La encargada de su estreno en España fue Aurum y sólo pudo arrancar 1,4M€. Un par de meses después llegaba The Losers, adaptada a partir de un poco popular cómic, la cinta de Warner sólo logró 9,4M$ en 2.936 cines, terminando rápidamente en los 23,6M$ en Estados Unidos. En el resto del mundo su impacto ha sido nulo, sólo 5,1M$ a falta de estrenar en muchos países como España. Por fortuna costó poco, 25M$.
La razón que se puede deducir de este desequilibrio se encuentra en la ausencia del público femenino en este tipo de cine, consecuencia directa en el comportamiento de muchos espectadores adultos. El sector femenino no es muy dado a este tipo de cine y la variedad de oferta lo aleja aún más. El público masculino, además, no es un target que a partir de los 30-35 años acuda por su propio pie a los cines por lo que hay una clara dificultad a dejar fuera a las mujeres en estas tramas. Ante esto se entenderían los buenos datos de la saga Bourne así como de la reciente Salt, ambas bien diseñadas para agradar a todo el conjunto de audiencia adulta así como lo que pasó con Taken, que caló hondo. Entonces, ¿qué pasará con estos ultramasculinos Mercenarios? La ironía o el dating ha querido que el film se estrene en Estados Unidos contra Eat, pray, love, cinta ultrafemenina con Julia Roberts a la cabeza. En España la batalla será con Killers, otra comedia femenina con toque de acción.
Pau Brunet