

Hablar con Enrique González Macho es hablar con uno de los introductores en España de las Versiones Originales Subtituladas y del impulso de un nuevo cine español. Enrique nació en Santander en 1948, fue técnico de producción en más de 60 películas, entre ellas El corazón del bosque de Gutiérrez Aragón o Las truchas y El love Feroz de José Luis García Sánchez. Llegó a colaborar en el guión de La llamada del vampiro (1972) de José María Elorrieta. Es productor de cine, presidente de Alta Films y propietario de los cines Renoir. Ha recibido muchos galardones, como El premio Nacional de Cinematografía (1997), El premio Europa Cinemas 2006 al mejor empresario, Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1998) y le han rendido homenajes en festivales como el de Huelva o el de Málaga. Persona inquieta y muy culta, Enrique González Macho muestra total cordialidad y sinceridad. La charla recorre los últimos treinta años de nuestro cine con total fluidez.
J.L.P.: ¿Cómo ves el cine que se hace en España actualmente?
ENRIQUE GONZÁLEZ MACHO: Creo que está muy bien y se hace todo tipo de cine, es variado, hay comedia, animación, musical, drama, terror… Es más variado que el cine francés, que está muy bien, pero que es más localista. Creo que el cine español tiene perspectivas más abiertas.
J.L.P.: Desde tu doble vertiente de distribuidor y exhibidor, ¿cómo ves nuestro mercado?
E.G.M El mercado está mal, pero está mal para todo el cine en general, no sólo para el español, ha habido una bajada de espectadores importante en los últimos seis años por muchas cosas, cambios de hábitos, cambios de costumbres, el video, etc. La excepción fue el año pasado, el 2009, en el que hubo una subida.
J.L.P.: Recuerdo que hace unos años dijiste que los Cineplex (complejos con muchas salas) se cargarían a las multisalas, ¿sigues pensando lo mismo?
E.G.M Sí, sigo pensando lo mismo, se constata la desaparición paulatina, continua y permanente de las salas en el centro de las ciudades, por circunstancias de rentabilidad y porque los locales tienen un valor inmobiliario más fuerte para cualquier otra actividad que para el cine. Esto ha provocado que hay muchas capitales ya no les quede ningún cine en el centro.
J.L.P.: Curiosamente, por ejemplo, en Barcelona vuestras dos multisalas son muy céntricas.
E.G.M: Sí, son de las poquitas que van quedando y vamos a ver el tiempo que resistimos. Pero, vamos, ahí estamos todavía.
J.L.P.: Espero que por mucho tiempo, ya que en vuestras pantallas se proyectan muy buenas películas que es difícil ver en otras salas.
E.G.M: Te lo agradezco, pero la cosa no está muy boyante que digamos.
J.L.P.: ¿Cómo ves el tema de la nueva ley del cine en Catalunya?
E.G.M: Lo primero que quiero decir es que no tengo nada en absoluto en contra del cine en catalán, apuesto por el cine en catalán por voluntad propia, no tengo ninguna animadversión, sino lo contrario. He colaborado mucho en películas catalanas como en las recientes “Lo mejor de mí”, o “Tres días con la familia” y fui el primero en proyectar en Madrid, hace 20 años, una película en catalán, con subtítulos en castellano, una película de Rosa Vergés y que además causó un tremendo revuelo. Soy un amante de la Versión Original. Cada película hay que verla en su idioma sea el chino, el rumano, etc. Estoy en contra de la imposición, ya que esa imposición va a desequilibrar todo. Y eso será perjudicial. Todo debe ser progresivo, es una cuestión de normalización lingüística. Todo es una cuestión de hábito, por ejemplo TV3 funciona muy bien y tiene su público, tiene un 14 ó un 15 % de audiencia. El hábito en España desde hace 70 años (1941) es ver películas dobladas y no en el idioma original, ese hábito se ha de cambiar, pero de una forma, repito, progresiva y lógica. Estoy en contra de la imposición y de las tablas sancionadoras.
J.L.P.: ¿Cómo ves páginas de Internet como Filmin o Filmotech donde se pueden ver películas on line de forma legal?
E.G.M: Bueno, esto son actos heroicos. Hay que tener en cuenta que nadie compra una película, cuando la puede ver gratis. Si en una calle hubiera una panadería que diera el pan gratis y otra en la que la barra costara cincuenta céntimos, todo el mundo iría a la del pan gratis.
J.L.P.: En el actual contexto lo que no tengo claro es lo que va a aportar la ley Sinde.
E.G.M: Yo tampoco lo tengo claro. Lo importante no es la ley, sino el desarrollo, como se aplica. Es difícil.
J.L.P.: De todos modos, se piratean muy pocas películas españolas.
E.G.M: Si, tienes razón. Quizá porque la gente ya sabe que de una forma u otra la podrá ver, la darán en televisión por ejemplo. A nosotros, como Alta o Renoir, la piratería de películas extranjeras te puedo asegurar que sí que nos afecta, ya que pueden llegar en el acto, da igual su procedencia, en el mismo día y, por eso, también las películas españolas tardan en ponerse en la red. Me consta que películas nuestras han tenido más espectadores en las redes piratas que en cine, eso seguro.
J.L.P.: ¿Cómo ves los departamentos de Publicity y Marketing para dar a conocer las películas?
E.G.M: El cine español creo que empieza a ser consciente de que hay que invertir cantidades fuertes para dar a conocer las películas, creo que ahora las cifras en este aspecto están sobre el 10 %. En Estados Unidos que tiene una industria más fuerte y se les permite doblar las películas tienen más mercado y pueden hacer inversiones más fuertes.
J.L.P.: Cambiando de tema, ¿cómo ves la opción de bajar los precios entre semana para aumentar los espectadores?
E.G.M: Nosotros tenemos iniciativas para eso como el Club Renoir, pero vamos, yo creo que no es un problema de precio ya que nosotros hemos llegado a poner en algunas sesiones unos precios muy bajos (buscas todo tipo de opciones), sino de hábitos, entre semana hay poca gente que va al cine, todo se concentra en los fines de semana. Yo creo que en España, en función del P.I.B (Producto Interior Bruto), el cine no es caro. Creo que somos el segundo país de Europa, después de Grecia, más barato. Ya sé, de todos modos, que no es lo mismo 10 € en España que 10 € en Alemania. Yo creo que, en general, entre semana la gente tiene otras actividades. Estoy seguro de que cuando una película interesa, aunque costara 20 €, la gente iría. Hay otras que aunque las dieras gratis la gente no iría.
J.L.P.: El caso de “Avatar” en 3D, va por ahí.
E.G.M: En Avatar y en otras muchas, la gente está pagando 11 ó 12 € y nadie protesta. Desde mi punto de vista el consumidor tiene pleno derecho a decir que el precio del cine es caro. Con la tarjeta el Club Renoir fundamentalmente lo que pretendemos es fidelizar, e indudablemente sí que tiene ventajas en el precio y en pases gratuitos, preestrenos, etc.
J.L.P.: Siempre dices que por vocación eres más distribuidor que exhibidor.
E.G.M: Sí, la distribución, la elección de películas puede ser muy creativa, el seguimiento de ciertos directores, todo esto te motiva mucho, de repente llegas a un mercado y encuentras una joya y poderla coger, el 90 % de lo que voy comprando, lo traigo sobre proyecto, a veces sale bien y otras no. Participas, ayudas en la financiación de las películas, es una parte, para mí, muy bonita. Luego la exhibición es la parte más fría, o más mecánica, por llamarlo de alguna manera, yo me hice exhibidor por necesidad, no por voluntad. Hace veinte años yo traía un cine que era imposible de exhibir. Actualmente esto se ha generalizado más y aunque no tuviera mis cines esas películas se podrían exhibir igual.
J.L.P.: Está claro que has sido un pionero, con las Versiones Originales Subtituladas y el apoyo a ciertas cinematografías, de países de África o de Asia, y al cine español. La génesis de Alta, fue en concreto con cine ruso.
E.G.M: Sí, fue así. Alta ya existía, era una compañía que había fundado un hispano-soviético, un niño de los de Moscú que murió, y yo la compré a finales de los 70, ya llevamos treinta años de pelea.
Artículo de: José López Pérez – El blog del cine español
Pau Brunet