
Has llegado aquí buscando el siguiente término:
Pincha en un término para saltar a la primera coincidencia, o regresa a los resultados de la búsqueda.
El estreno en salas de la superproducción de aventuras Superman Returns era para muchos analistas de cine la prueba de fuego para Hollywood. Lo que esta nueva aventura del Hombre de Acero tenía que demostrar era si el cine vive o no una crisis causada por la saturación de filmes y los elevados costes de estos o solo es momentáneo. La pregunta venía arrastrándose desde hacía mucho tiempo a causa de los cambios que se han producido en las rutinas de la gente al ir al cine: ahora va menos y las películas aguantan menos tiempo en la cartelera. ¿Qué esta sucediendo en la Meca del cine?
Dos cosas podemos afirmar: los filmes son cada vez más costosos y las películas duran menos tiempo en la cartelera. Los presupuestos altos son un hecho que suele producirse por causas ajenas a la calidad artística de la película y más relacionada con los aspectos económicos (salarios, decorados, efectos, etc). El porque de que los filmes aguanten menos en la cartelera tiene respuesta en la sobresaturación que hay en los cines de películas comerciales.
Más películas y más caras
Las salas de cine ya no se llenan con la misma frecuencia que antes y, sobretodo, no hay una película, que como hicieran Titanic, E.T. o Tootsie, se mantenga en taquilla de manera consecutiva atrayendo al público de manera constante. Los estrenos a los que nos tiene habituados Hollywood se pueden calificar de fugaces en cuanto a su relación con la taquilla: recaudan muchísimo dinero en muy poco tiempo pero no soportan dos semanas en parecidas condiciones. Por esta razón un primer fin de semana flojo termina con la carrera de una película de manera fulminante.
El estreno de Superman Returns era crucial para entender que el mercado del cine vive una sobresaturación de filmes cada vez más caros de los que, con las nuevas dinámicas del público, es difícil que recuperen su inversión. Es ya una constante asumida por público y majors que cada semana hay que estrenar a lo grande al menos una película, aunque esta no este ni dirigida al gran público ni haya obtenido buenos resultados de crítica. Hollywood sobresatura a su público a base de grandes estrenos que se colapsan unos a otros. Se puede observar que cada vez escasean más los estrenos menores que poco a poco van haciéndose un hueco en la taquilla (como el caso reciente de Mi gran boda griega). Parece que Hollywood tiene mucha prisa para recaudar dinero y con ello esta dejando de ganar mucho más.
En los últimos cinco años Hollywood ha ido aprobando una gran cantidad de producciones de más de 130 millones de dólares, algo impensable en tiempos pasados y recordemos que es cuando el cine era más rentable. Da la sensación que la meca del cine ha caído en una locura económica que poco tiene que ver con el hecho de crear entretenimiento.
Lejos han quedado los tiempos en los que un film como Waterworld conseguía páginas y más páginas en los periódicos a causa de sus elevados costes. Los 175 millones de dólares que costó esta aventura marina en 1995 son una excepción dentro de los números de la economía de Hollywood de la década de los ‘90. En el 1995, Waterworld fue la primera película que sería catalogada como “la más cara de la historia del cine”. En el 2001, la misma etiqueta se otorgó a Pearl Harbor. Durante estos seis años (1995-2001) se realizaron 12 filmes de más de 125 millones, como por ejemplo Godzilla (130 millones), Wild Wild West (145 millones), 13th Warrior (140 millones), Armaggedon (145 millones) y Titanic (200 millones). De estos doce filmes solamente Titanic y Armaggedon produjeron beneficios a sus respectivas productoras Fox-Paramount y Disney respectivamente. Las otras diez películas o bien tuvieron que esperar a otras explotaciones para recuperar la inversión (como el caso de Tarzan o Pearl Harbor) o bien produjeron considerables perdidas a sus productoras como 13th warrior, con Antonio Banderas, que en 1999 produjo unas perdidas de más de cien millones de dólares a Disney.
Entre 2001 y 2006 se han realizado 30 producciones de más de 130 millones de dólares, cinco de ellas superaban el coste de Titanic. De estos 30 filmes solamente 11 han dado importantes beneficios a sus productoras. Los otros 19 o bien simplemente han recuperado la inversión o han supuesto perdidas para sus compañías. Es importante remarcar que de estas 30 películas, solamente dos de las tres secuelas de la saga Harry Potter se encuentran entre las 10 más taquilleras de la historia del cine. Entonces nos viene la pregunta: ¿Por qué Hollywood insiste en gastar tanto dinero en filmes que no suelen hacer las mismas cifras que otros menos costosos?
La respuesta la encontramos en que Hollywood prefiere las secuelas y los remakes de anteriores éxitos, sin saber que esto no siempre es sinónimo de dinero. Las majors tienen la creencia de que una segunda parte o un remake puede superar las recaudaciones del primero y dar importantes beneficios. Por esto, de las 30 películas mencionadas, 20 son secuelas o remakes (sagas como Star Wars, Harry Potter, Spiderman, Batman, etc). Es importante destacar que ninguno de los filmes “originales” están en esta lista de “superproducciones” y que estas continuaciones doblan o triplican el presupuesto de las anteriores versiones (los 120 millones del primer Spiderman se convirtieron en 200 millones para la segunda parte y en 245 millones para la tercera).
El Superman que se ha estrenado estos días, no solo supone el film más caro de Warner Bros. Sino que también se ha convertido en el film más costoso de la historia, por razones ajenas a su resultado final.
Es hora de pensar en recortar gastos
Superman Returns ha costado a sus productoras 250 millones de dólares más otros 70 en conceptos de promoción. En el negocio del cine hay que saber que las productoras se quedan siempre el 55% de los que se recauda, por ello el film debe hacer un poco menos del doble para ver recuperada la inversión. Por esto, la nueva aventura del Hombre de acero tendrá que superar los 600 millones para empezar a ser rentable a Warner Bros. El problema de este Superman (y de las cada vez mayores producciones de Hollywood) son los problemas en la preproducción y en la contratación de actores. El nuevo film de Bryan Singer, llegó a sus manos con 50 millones de dólares ya gastados en la preproducción de las anteriores versiones que intentaron llevar a cabo directores como Kevin Smith o Tim Burton, pero que nunca vieron la luz por problemas de producción o artísticos. Eso si, todos estos nombres cobraron cantidades elevadas por su trabajos no realizados.
Otra razón para este descontrol son los elevados salarios de sus actores que cada vez más habitualmente cobran entre 20 o 25 millones de dólares. Además, hay que sumar los rodajes en espacios costosos (los mismos EE.UU., Hawaii, o lugares exóticos en los que debe desplazarse una buena cantidad de personal), grandes cantidades de efectos visuales y especiales que disparan los presupuestos hasta cifras mareantes.
Hay casos exagerados. Rush hour 3, es un proyecto que nunca verá la luz (al menos eso es lo que dice ahora por ahora su productora New Line) a causa de los exagerados costes que supone hacer esta película, que no deja de ser un film de rápido consumo destinado a unas pocas semanas de verano aburrido. Esto no justifica que su productora tenga que desembolsar más de 120 millones de dólares para este negocio. El porque lo encontramos en los sueldos de parte de su equipo artístico. Los protagonistas de las dos anteriores partes, Chris Rock y Jackie Chan, exigían cobrar 20 millones de dólares cada uno (más un porcentaje de la taquilla). Su director, Brett Ratter, exigía otros 10 millones para ponerse detrás de la cámara, además su guionista también pedía una buena cifra. Además, si contamos que el malo de la función podría ser otra superestrella, hace que la cifra final de estos pocos nombres sitúe el presupuesto por encima de los 65 millones de dólares. Y eso sin contar los efectos visuales, las localizaciones, el personal, los seguros, lo créditos, los equipos técnicos, etc.
Este ejemplo no es nada exagerado, lo mismo ha sucedido en filmes como Bad Boys II (secuela de Policías rebeldes) que pasó de los 23 millones de dólares que costó su primera parte a 140 millones en su secuela El problema es que la primera recaudó más de 140 millones en todo el mundo y la segunda 250 (que si tenemos en cuenta que las productoras se quedan la mitad, esta produjo un beneficio de 45 millones y la segunda una perdida de 15 millones). La lista es larga, el reciente caso de Misión: imposible III, Men in black II, Stuart Little II vienen a reafirmar esta tónica de que una secuela suele ser más presupuesto y, por ello, más dinero a recaudar. Es difícil tener que catalogar de fracaso un film que ha recaudado 190 millones de dólares, como es el caso de Men in black II o 133 millones como el caso de Misión:imposible III pero es así ya que sus presupuestos están por encima de lo logrado.
Pero Hollywood se esta dando cuenta de que sus superpresupuestos no rinden (si es que lo han hecho alguna vez) y que el cine ya no da tanto dinero como antes. Si observamos la evolución de las taquillas en EE.UU. son de un crecimiento de menos del 1% cuando en los años ’90 este era de un 6 o 7%. Los filmes no pueden recuperar sus enormes inversiones solamente en salas de exhibición y por ello Hollywood esta empezando a pensar en nuevas formulas de hacer dinero. La meca del cine debe tomar una decisión: o amplia la distribución de sus filmes a otros aspectos en paralelo a la proyección en salas (venta de DVD o descargas legales de las películas a través de la red) o recorta los presupuestos. Hollywood hará las dos cosas.
Los nuevos tiempos del DVD
Los tiempos cambian y las grandes productoras deberán adaptarse a modelos de producción menos costosos y, sobretodo, replantearse si los actores y directores deben cobrar las cifras que están ganando. La trilogía de El señor de los anillos propuso un nuevo modelo de producción que cada vez se esta afianzando más en Hollywood: rodar varios filmes de una misma serie a la vez. Es decir, rodar en cadena. El ejemplo ya lo han seguido con éxito Matrix, Los piratas del Caribe, Harry Potter, Kill Bill o Spiderman con muy buenos resultados. El coste final de cada filme es sensiblemente inferior a rodar las películas de manera independiente. Además, este ritmo de producción permite estrenar un film por año (como ya hizo El señor de los Anillos), mantener la tensión del público y otro aspecto muy importante: el DVD.
Con este nuevo modelo, la productora puede promocionar el film en los cines y a la vez la salida del DVD del capítulo anterior, de manera que el producto produce beneficios de manera constante. Volvemos al caso de El señor de los Anillos. El film estreno su primer capítulo en las navidades de 2001, durante el verano de 2002 promocionó el DVD de este primer capítulo y a la vez el segundo que llegaba a las carteleras ese mismo invierno. Lo mismo sucedió con los siguientes capítulos, de manera que durante 3 años, la productora produjo importantes beneficios sin tener que invertir mucho en promoción, ya que la promoción de una servia para la otra. El resultado es que El señor de los Anillos con 35 millones de dólares de promoción por capítulo (la media es de 37 y en casos como King Kong o Superman llega a los 125 millones) recaudó en todo el mundo 2.600 millones de dólares en cines y 4.500 millones en ventas y alquileres en DVD.
Según una encuesta publicada por MPAA (organización americana que representa los intereses de las productoras de cine) solamente el 17% de la población prefiere ir al cine frente al 83% que prefiere comprar o alquilar un DVD. Las costumbres del público de ir asiduamente al cine a perdido terreno ante la opción de adquirir una copia del film que uno puede ver en casa en unos cada vez más sofisticados sistemas de imagen que no tienen ninguna envidia a los cines. Por ello el dinero que entra a las productoras a través de las salas de exhibición es cada vez menor.
Actualmente el volumen de dinero que genera el DVD es ya más del triple de los que producen las taquillas. En el año 2005 el cine dio a las productoras 8.500 millones de dólares, frente a los 34.000 millones que produjo el negocio del DVD. Esta es la razón por la que el estreno en salas y en DVD es cada vez más cercano.
Durante los últimos dos años el tiempo que transcurre entre la salida del film en las carteleras y la venta del DVD se ha ido acortando de manera exagerada. En la década de los ’90 el tiempo entre el cine y el VHS era de unos 8 o 9 meses como mínimo. Ahora, el público apenas tiene que esperar 4 meses para ver las películas en los stands de los centros comerciales. Por eso, cada vez más debemos preguntarnos si las productoras deberían estrenar los filmes de manera simultánea en cines y DVD. Este modelo de distribución tan impensable hace años se ha ido convirtiendo en una realidad.
De momento esta nueva modalidad deberá esperar a qué alguna major se atreva ha estrenar de esta manera. Hasta la fecha lo que parece más probable es que Internet se convierta en el nuevo cine. Las productoras ya han empezado a usar esta vía para vender sus DVD de manera directa: el usuario se descarga el film desde la Red. En el fondo es una variante de pay-per-view, en la que el cliente solo puede ver el film en el ordenador donde se lo ha descargado y hacer una sola copia de este.
Como ya he dicho, solamente hace falta una primera chispa para encender este cambio. Una major que tenga el valor de empezar una nueva forma de venta que no solamente será una nueva vía de financiación, sino, que será una manera en la que las productoras empiecen a cambiar sus modelos de producción. Es algo que ya sucedió en los años ’50 con el fenómeno de la televisión. Ahora 50 años después el modelo debe volver a ser revisado.
Pau Brunet