Garnachas de Gredos 2 – (Un poco de historia)

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El reconocimiento internacional del que hablábamos en el artículo anterior es una consecuencia del éxito que estos vinos están teniendo en diferentes países a los que se exportan, entre otros a EE.UU., Canadá, Reino Unido, Bélgica o Brasil, donde tienen una especial sensibilidad hacia vinos de gran calidad y pequeña producción y que los consideran verdaderas joyas de la enología mundial.

Algunos se preguntarán cómo empezó todo esto, cómo se ha llegado a esta situación en la que una desconocida región de producción de vino a granel y de mesa dominada por las cooperativas se ha convertido en zona de producción de vinos de calidad dirigida por un grupo de pequeños y jóvenes creadores de proyectos reconocidos internacionalmente.

Ya comentábamos que esta zona era muy conocida durante el Siglo de Oro, pero no nos vamos a ir tan lejos, empezaremos por la posguerra española cuando el régimen decretó la re-creación de las cooperativa agrarias, muy diferentes a sus predecesoras republicanas, en un intento de asegurar a los paupérrimos agricultores unos ingresos mínimos que los ayudasen a subsistir y, al mismo tiempo, mejorar el aprovisionamiento a la hambrienta población. La mayoría de estas cooperativa no estuvo funcionando con plenitud hasta los años 50 o 60, y la orden era producir cuanto más mejor, a lo que los productores respondían con fervor porque cuanto más producto llevaban a la cooperativa más cobraban. Las cuestiones relativas a la calidad quedaron fuera de la ecuación.

Así siguieron las cosas hasta hace relativamente poco, cuando muchas de estas cooperativas desaparecieron al despoblarse las zonas agrarias, y últimamente en el caso de las vinícolas por la nefasta política comunitaria de arranque de cepas, y las pocas que se mantienen apostaron por su reconversión en modelos más acordes a los tiempos e influidas por la aparición de jóvenes productores empeñados en preservar estos viejos viñedos, recuperar formas de trabajo tradicionales y respetuosas con el medio ambiente y trabajar muy duro tanto en el campo como en la bodega para permitir que estas uvas expresen todo su potencial natural.

El pionero fue Telmo Rodríguez, quien por medio de su entonces socio J. L. Inchausti y con la ayuda de Daniel Ramos, empezó en 1998 a comprar viejos viñedos en la zona de Cebreros. También el piloto Carlos Sainz compró viñedos por allí aunque no hacía vino. En 2002 ambos se asociaron y crearon el proyecto “Viñas Viejas de Cebreros” y los vinos “Pegaso”. Con Telmo estuvieron trabajando primero Daniel Ramos, hasta que empezó su propio proyecto, y después Fernando García.

En 2004 nacieron varios proyectos, las Bodegas Jiménez-Landi, que hicieron su primera vendimia en Cebreros en 2007, las “Bodegas Canopy” de Alfonso Chacón y Belarmino Fernández y que empezaron a trabajar en Cebreros en 2008, y el del grupo “Bodega Garnacha Alto Alberche” en Navaluenga, con su primera vendimia de “7 Navas” en 2006, y con Daniel Ramos como enólogo.

En 2005 Daniel Ramos comenzó con su “Zerberos Finca” y los hermanos Sanz, Marco, Richard y Alejandra, arrancaron con “Terna Bodegas”

En 2006 Rubén Díaz y Daniel Jiménez-Landi se asocian y en 2008 su vino “El Reventón” entra en el olimpo de Robert Parker. Daniel continúa ahora como “Daniel El Travieso”. Este año Juan Bulnes crea “Bernabeleva” con Marc Isart de enólogo.

En 2008 Carlos Arenas y Guillermo Fernández lanzan su proyecto “Maldivinas” y su vino “La Movida” y Fernando Cornejo crea Bodegas Marañones, con Fernando García como enólogo.

En 2009 se empieza a gestar el “Comando G” la asociación de Fernando García, Marc Isart y Daniel Jiménez-Landi, que seguro dará mucho que hablar.

En 2010 Beatriz Herranz, especialista en la recuperación de viejos viñedos, comienza con su bodega “Barco del Corneta” y su vino  “La Fábula”. También “4 Monos” de Laura García y Javier García comenzó su andadura ese año.

Pero es que además de estar todos juntos, están revueltos, como se ve por los proyectos que unos y otros comparten. Todo un ejemplo para los Taifas de este país.

Hoy recomiendo los vinos de la Bodega Garnacha Alto Alberche (www.bodegagarnachaaltoalberche.com), los 7 Navas, llamados así porque están hechos con las uvas de los 7 pueblos de esa parte del valle del río Alberche en cuyos nombres figura el toponímico “nava”, como Navaluenga o San Juan de la Nava.

Todos los 7 Navas son 100% Garnacha de viñas viejas, de viñedos plantados entre 800 y 1.100 metros de altitud con suelos de arenas graníticas y muy bajos rendimientos. El enólogo es Daniel Ramos y son vinos concentrados, con mucha fruta, especiados con las hierbas de Gredos, buen cuerpo, con taninos, acidez y alcohol equilibrados y bien integrados, y con una relación calidad-precio excelente.

7 Navas Rosado 2011                                                                    3,25€

7 Navas Joven 2011                                                                       4,50€

7 Navas Roble 2009, 3 meses en roble                                       6,00€

7 Navas Selección 2007, 12 meses en roble                             9,00€

7 Navas Finca Catalino 2008, 12 meses en roble                   18,00€

7 Navas Finca Faustina 2008, 12 meses en roble                  30,00€

 

La semana que viene más…

Javier Arauz www.newspainwines.com

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