Consumo de Vino y Tráfico – ¿Educar o Castigar?

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Estas navidades los controles de alcoholemia por parte de la policía han sido algo exagerados. Por lo menos en Marbella, donde hemos pasado estas fiestas, había un control a media tarde y por las noches a la salida de prácticamente cualquier zona de restaurantes u ocio. También está claro de que hay una necesidad de “recaudación” para paliar la parte de crisis que a las autoridades les toca. No obstante, hay experiencias en diversos países que han demostrado que, a la larga, el efecto de prevención de accidentes se estanca. En Estados Unidos hasta hace pocos años eran famosas las barricadas en carreteras y entradas a autopistas, muy tipo Hollywood, para llevar a cabo controles estrictos de alcoholemia. Las autoridades norteamericanas, después de décadas llevando a cabo estos controles los han desestimado al ver que su eficacia se había estancado.

Hay componentes culturales contra los que no se puede ir a contracorriente. En una sociedad como la nuestra es casi impensable que durante fiestas y celebraciones como pueden ser las navidades la gente no beba vino o Cava. Eso del “conductor designado” suena a algo muy de serie de televisión norteamericana. Además, ¿no se supone que la buena gastronomía debe ir acompañada del consumo moderado de vino? ¿no estamos intentando convencer a los potenciales consumidores de las virtudes del consumo moderado de vino con las comidas? ¿no se supone que España, Francia o Italia son países con cultura de vino? Paradójico, ¿no? Por una parte queremos promover la dieta mediterránea, la buena gastronomía y potenciar nuestra industria vinícola pero por otro lado asustamos a los potenciales consumidores con controles de alcoholemia bestiales, así como usando mensajes en los medios condenando y castigando cualquier tipo de consumo.

La nueva tendencia y lo que los expertos empiezan a recomendar es la educación más que el castigo. Se trata de comenzar a educar a la gente joven en los beneficios del consumo moderado de alcohol, con un énfasis en el vino. Esta claro que la juventud de hoy en día no es como cuando yo estaba en el colegio. Hoy los jóvenes quieren poder experimentar, aprender y tomar decisiones por si mismos. Han pasado ya a la historia los tiempos en que le decíamos a nuestros hijos quinceañeros que no podían hacer algo “porque te lo digo yo”.  Entre una cierta rebeldía que muestra la juventud, un sentimiento anti-sistema y la idea de que “cuanto más me riñas y más me prohíbas algo más lo deseo”, los métodos de “refuerzo negativo” han dejado de ser efectivos.

¿Educar a la gente joven para que beban vino? Ya saldrá alguno diciendo que estoy loco o que no tengo ni idea de lo que digo. Son estudios de diversas universidades, psicólogos y sociólogos. Una típica comida o cena española, consiste en un entrante, un plato de fondo, un postre y café y transcurre en un período aproximado de dos horas. Para este tipo de ingesta alimentaria dicen los estudios que una persona puede consumir dos copas de vino de 125 ml, cuya graduación alcohólica no supere el 14´5%, para que un control de alcoholemia en España no dé positivo, es decir, que no dé una tasa superior a 0,5 g/l de alcohol en sangre o 0,25 mg/l de alcohol en aire espirado. Dicho esto, debemos tener en cuenta que estos resultados pueden variar dependiendo del tipo de comida, si es hombre o mujer y dependiendo de la constitución física de cada persona.

Algunas de las cuestiones que se preguntarán muchos son: ¿a partir de que edad se debería educar a los jóvenes? ¿Qué tipo de educación se debe impartir?  La educación en lo que son las bebida alcohólicas, los daños que puede producir a la salud y socialmente, los efectos benéficos, la legislación, etc. deberían ser enseñanzas obligatorias en todos los colegios desde muy temprana edad. Pero no todo tiene que ir orientado a mostrar “la cara mala” del consumo moderado de bebidas como el vino, también hay que destacar las virtudes de consumir alcohol en moderación, desde el punto de vista social, cultural o médico. Si tenemos en cuenta de que la gran mayoría de los jóvenes, a partir de una cierta edad, tienen como objetivos principales el sexo y el alcohol, ambos temas deben ser merecedores de más atención en colegios y universidades. Así como se enseña a los chicos el “sexo seguro”, el uso de contraceptivos, la higiene, etc. el mismo enfoque debería usarse con el alcohol. En los colegios no le dicen a los chavales que no practiquen el sexo, sino que lo hagan tomando ciertas medidas. Pues para el vino lo mismo.

Volviendo al ejemplo de Estados Unidos, se pasó de las alcoholemias a lo bestia a la educación del consumidor. Se están utilizando cursillos, seminarios, catas guiadas, eventos de vino, conferencias sobre los beneficios del consumo moderado, etc. Se han llegado a colocar contra-etiquetas en botellas de vino con el slogan “Drink safely, drive safely” – “Bebe con cuidado, conduce con cuidado”.  Lo importante para el sector del vino es que está ampliamente demostrado por científicos que es la bebida alcohólica que cuando se consume con moderación aporta más beneficios a la salud (en una próxima entrada hablaré de los beneficios médicos del consumo de vino). Tiene una graduación menor que cualquier espirituoso, suele tener una excelente relación calidad precio y promueve la interacción social. El consumo moderado de vino, gracias a estos beneficios y mediante campañas de promoción de su consumo responsable ha conseguido que sea la bebida de moda en entre la juventud norteamericana. Solo basta ver el protagonismo que ha cogido en películas y series de televisión. A ver si aquí aprendemos de este ejemplo, sobre todo porque España es el mayor viñedo del mundo.

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