Krugman y el eterno retorno de la depresión
10 Septiembre, 2009 por P. CalvoA Paul Krugman, como a tantos otros, los focos de la fama y el reconocimiento mediático le han alcanzado después de que en 2008 fuera galardonado con el Premio Nobel de Economía. ¿Demasiada popularidad para una persona de su prestigio? Pues no. Como su colega Joseph Stiglitz (también ganador del Nobel en 2001), Krugman es uno de esos economistas que no reniega de su condición de ciudadano y votante. Vamos, que participa en el debate socio-público-político-económico sin pensar que eso le pueda restar crédito entre la comunidad científica y académica. Se suma así a la vertiente de economistas, encabezada posiblemente por los ya fallecidos John Maynard Keynes (no recibió el Nobel porque en su tiempo aún no incluía la categoría Economía) y John Kenneth Galbraith (no, a él no le dieron el Nobel pese a ser uno de los economistas más influyentes y prolíficos de su tiempo), que tiene a bien escribir con gracia y fluidez y aprovecharse de esas cualidades para intentar llegar a un público más amplio.
El caso es que Krugman, de nuevo como tantos otros, no podía dejar escapar la ‘oportunidad’ intelectual que ofrece esta, por otra parte nefasta, crisis y se lanzó al ruedo con una nueva obra titulada, en castellano, El retorno de la economía de la depresión y la crisis actual. En sus 215 páginas, y con un precio que ronda los 20 euros, el economista estadounidense alude a la continua secuencia de crisis o episodios turbulentos que vienen sacudiendo el mundo en las últimas décadas. La cadena es larga -y profundamente dañina-: la crisis tequila de 1994, la crisis asiática de 1997-98, la crisis rusa de 1998, la crisis del LTCM en 1998, la burbuja tecnológica y, por supuesto, la crisis actual. Vamos, crisis hasta en la sopa. Sobre todo, Krugman pone el acento en la soberbia y autocomplacencia que se había instalado entre los economistas y en la sociedad en general:
“El tipo de dificultades económicas que Asia experimentó hace una década, y que el mundo está padeciendo ahora, es precisamente la clase de suceso que creíamos haber aprendido a evitar. (…) Entre John Maynard Keynes y Milton Friedman pensábamos que sabíamos lo suficiente como para que aquello no sucediera de nuevo. (…) Bien: fuimos tontos, y ahora la plaga se nos ha venido encima“
Escrito con un tono que por momentos suena demasiado dogmático, lo cierto es que su lectura viene bien para refrescar la memoria, cerciorarse de la complejidad alcanzada por el cóctel sistema financiero-economía y reconocer la necesidad de acometer una reflexión profunda sobre cómo afrontar el futuro. Al fin y al cabo, y aunque no se esté de acuerdo con él, Krugman es Krugman. Antes y después del Premio Nobel. Y para complementar la lectura del libro, podemos pasarnos cada día por su blog en The New York Times, llamado The conscience of a liberal (sí, como el título de otro de sus libros) y que se puede encontrar en la dirección http://krugman.blogs.nytimes.com/.
