En homenaje a Miguel Delibes, maestro de la palabra

12 Marzo, 2010 por Pedro Calvo

Sí. Ya lo sé. Se supone que este rincón está dedicado a libros que se ocupan a la economía, las finanzas, las divisas… Y que, por tanto, los autores de los que hablamos deben ser Keynes, Shiller, Galbraith, Kostolany o Friedman. Pero no puedo evitarlo. Esta vez va a ser diferente. El corazón me puede y de él brota la imperiosa necesidad de tributar un sencillo, pero absolutamente sincero, homenaje a un maestro de la palabra. A un maestro de periodistas y escritores. A Miguel Delibes.

Lo descubrí gracias a un profesor de Literatura en el Instituto de mi Alfaro natal. Como manual, un libro. Pero no uno de esos engorrosos y cargados de conceptos sin alma. El camino. Autor, Miguel Delibes. Don Antonio lo empleaba como manual por la riqueza lingüística y gramatical de sus páginas. Pero en ellas había mucho más. Muchísimo más. En esas páginas conocí a Daniel, el mochuelo; Roque, el moñigo, las Lepóridas… No sólo me acompañaron durante todo ese curso. En adelante los consideré de los míos. Mis compañeros. Mis amigos.

A partir de ahí, todo lo demás. Y no es precisamente poco. El disputado voto del señor Cayo. Los santos inocentes y su milana bonita. Las tremendas Cinco horas con Mario… Y mis dos preferidos, junto con El camino. La hora roja, un retrato duro, pero real, muy real, del final de la vida. Una vida nada idílica. De manos castigadas por el trabajo y caras agrietadas por el frío y las labores. Personas de carne y hueso. Y, por supuesto, la incomparable Señora de rojo sobre fondo gris. Una declaración de amor continua. Sincera, profunda, pura. Tan bella como sólo el dolor puede permitirlo, emanada de la temprana pérdida de su mujer. Toda persona que haya tenido la fortuna de conocer el amor, toda persona que haya saboreado el placer de amar, de sentir la plenitud al verse y reconocerse en su pareja, de sintonizar su respiración con los latidos del otro, debería leer esta obra. Se reconocerá en ella. Los ojos se deslizan por sus páginas con la envidia de no haber sido uno el que escribiera esas letras, esas palabras para la persona a la que ama. Delibes lo hace por nosotros con maestría. Como siempre. Con un vocabulario rico y preciso. Castellano. Real. Tangible.

Ha llegado a su hoja roja. Pero nunca, nunca, nos dejará. Sus libros siempre permanecerán. Hay veces que suena a tópico. En este caso es una obligación. Gracias, maestro.

Y ‘Johnny’ Taylor cogió su fusil

17 Febrero, 2010 por Pedro Calvo

John Taylor ha ligado su nombre a los bancos centrales para siempre. Es lo que tiene haber creado una regla mediante la cual se determina el nivel en el que deberían estar los tipos de interés a partir de poner en relación la inflación, el crecimiento actual y el crecimiento tendencial de una economía. Lanzó esta propuesta en 1992, y su buena aceptación entre la comunidad académica y financiera propició que fuera bautizada como ‘regla de Taylor’.

Pues bien, Taylor, con la autoridad conferida por esa regla, no podía desaprovechar la oportunidad de publicar un libro relacionado con la crisis. Y así lo ha hecho. Se titula Sin rumbo. No hace falta mucho más para entender el espíritu crítico con el que cuenta. Aunque resulta cierto que el subtítulo complementa esas dos palabras y apunta por dónde van los tiros: De cómo las acciones e intervenciones públicas causaron, prolongaron y empeoraron la crisis financiera.

En efecto, Taylor coge su fusil en esta breve obra de poco más de 100 páginas de extensión. Y su punto de mira se centra, como no podía ser de otra forma, en los bancos centrales, a los que sitúa a la cabeza de la lista de los responsables de la crisis. ¿El motivo? El bajo nivel al que situaron el precio del dinero, que se alejó de lo dispuesto por la ‘regla de Talyor’ y que alimentó los excesos inmobiliarios y crediticios surgidos en los años posteriores al pinchazo de la ‘burbuja tecnológica’. Aunque lo más jugoso es su impresión de que no sólo fallaron antes, sino durante, puesto que argumenta que, ya con la crisis sobre la mesa, menospreciaron el peligro real, consistente en un riesgo de contraparte, más de que liquidez.

Un fragmento del epílogo expone bien a las claras la intención del autor:

En este libro expongo pruebas empíricas de que las acciones e intervenciones del sector público hab causado, prolongado y empeorado la crisis financiera. La causaron porque se apartaron de los precedentes históricos, así como de los principios que se habían utilizado para fijar los tipos de interés y que habían funcionado correctamente durante veinte años. La prolongaron al errar el diagnóstico de los problemas de los mercados crediticios bancarios y responder, por ello, de forma inapropiada, concentrándose en la liquidez y no en el riesgo. La empeoraron apoyando a algunas instituciones financieras y a sus acreedores pero no a otras, de forma ad hoc, sin un marco claro e inteligible. Aunque desde luego hubo más factores en juego, esas acciones gubernamentales deberían figurar en los primeros puestos de la lista de respuestas a la pregunta de qué es lo que falló.

Por éstas y otras cosas resulta un libro aconsejable, aunque contiene fases más técnicas que literarias. Eso, sin embargo, no le resta relevancia en un momento en el que todo, o casi, está bajo revisión en la esfera económica. Por 19 euros, se encontrará una visión de lo más crítica con los señores del dinero. Taylor no se lo piensa dos veces con este libro. Apunta. Y dispara.

Unos ‘espíritus’ de lo más recomendables

3 Diciembre, 2009 por P. Calvo

De cuando en cuando, la oferta bibliográfica nos depara una sorpresa excepcional. Una de esas obras capaces de remover conciencias y desmontar argumentos. Ni que decir tiene que son una delicia. Y a esta categoría pertenece, desde mi punto de vista, el libro de los economistas estadounidenses Robert J. Shiller -que sigue haciendo méritos para el Nobel de Economía- y George Akerlof -que ya consiguió el Nobel en 2001- titulado, en su edición en español, Animal spirits. Cómo influye la psicología humana en la economía. Es un detalle que, al menos, hayan respetado la primera parte del título original -Animal spirits-, porque si algo le falla a la versión española es precisamente la traducción. Para quienes tengan total soltura con el inglés, resulta de lo más aconsejable acudir a la edición original.

En sus casi 330 páginas, esta obra pretende remover muchos de los conceptos económicos que se dan por asumidos y que muchos economistas ni siquiera aceptan discutir. Para ello, se nutren del concepto acuñado ya por el británico John Maynard Keynes, quien en su famosísima Teoría general del empleo, el interés y el dinero mencionó que el funcionamiento de la economía clásica y su mano invisible, que tan bien quedan sobre el papel, no siempre se imponen en la vida real, ya que unos animal spirits (espíritus animales) se apoderan de los seres humanos y provocan que aparquen su supuesta racionalidad para comportarse de manera irracional.

Partiendo de este supuesto, el libro se adentra en distintos campos para insistir en la necesidad de no descartar nunca la existencia de actuaciones no precisamente racionales en la esfera económica, un motor que explica la irrupción de crisis financieras y económicas, ilusiones monetarias y muchos otros aspectos. O lo que es lo mismo, subrayan la influencia que desempeña la psicología en los asuntos económicos. Especialmente relevantes, desde mi punto de vista, son los capítulos 6 y 7, en los que se ocupan de los motivos que conducen a las depresiones y el papel de los bancos centrales. En uno de sus pasajes, y como termómetro de la valentía del libro, exponen:

“Los economistas profesionales utilizan (el concepto recalentamiento de la economía) en contadas ocasiones. (…) Ocasionalmente mencionan que una economía inflacionaria está recalentada. El término recalentamiento de la economía, tal como vamos a utilizarlo, se refiere a una situación en que la confianza ha sobrepasado los límites habituales, una parte creciente de la población ha perdido su escepticismo habitual sobre la opinión que tiene de la economía y está dispuesta a creerse cuentos sobre un nuevo boom económico. Se trata de momentos en que se practica el consumo negligente como si fuera algo normal, se hacen malas inversiones y quienes las han suscrito simplemente se quedan a la espera de que otros se las compren, sin confiar mucho en que la inversión efectuada sea relamente sólida. Se trata de épocas en que abunda la corrupción y la mala fe, pues cuentan con la credulidad del público y la apatía de los organismos de legislación. (…) También suelen ser épocas en que existe presión social para que la gente consuma a gran escala, pues ve que todo el mundo consume y no desea pasar por remolona. No le preocupa que el nivel de consumo está muy elevado, porque es evidente que a nadie le preocupa. Estos conceptos incomodan a muchos economistas. (…) Cuando se les pide que definan el término recalentada, muchos profesores de economía responden que describe un periodo en que la inflación (…) ha experimentado un aumento. (…) Pero inflación no es sinónimo de recalentamiento”

Por desgracia, el libro no mantiene permanentemente este tono y en algunos fragmentos se vuelve menos pretencioso. Pero eso no impide que la propuesta de Shiller y Akerlof sea de lo más interesante. Por 20 euros -aproximadamente 27-30 euros en versión original en las librerías españolas-, representa una opción absolutamente recomendable.   

 

Krugman y el eterno retorno de la depresión

10 Septiembre, 2009 por P. Calvo

A Paul Krugman, como a tantos otros, los focos de la fama y el reconocimiento mediático le han alcanzado después de que en 2008 fuera galardonado con el Premio Nobel de Economía. ¿Demasiada popularidad para una persona de su prestigio? Pues no. Como su colega Joseph Stiglitz (también ganador del Nobel en 2001), Krugman es uno de esos economistas que no reniega de su condición de ciudadano y votante. Vamos, que participa en el debate socio-público-político-económico sin pensar que eso le pueda restar crédito entre la comunidad científica y académica. Se suma así a la vertiente de economistas, encabezada posiblemente por los ya fallecidos John Maynard Keynes (no recibió el Nobel porque en su tiempo aún no incluía la categoría Economía) y  John Kenneth Galbraith (no, a él no le dieron el Nobel pese a ser uno de los economistas más influyentes y prolíficos de su tiempo), que tiene a bien escribir con gracia y fluidez y aprovecharse de esas cualidades para intentar llegar a un público más amplio.

El caso es que Krugman, de nuevo como tantos otros, no podía dejar escapar la ‘oportunidad’ intelectual que ofrece esta, por otra parte nefasta, crisis y se lanzó al ruedo con una nueva obra titulada, en castellano, El retorno de la economía de la depresión y la crisis actual. En sus 215 páginas, y con un precio que ronda los 20 euros, el economista estadounidense alude a la continua secuencia de crisis o episodios turbulentos que vienen sacudiendo el mundo en las últimas décadas. La cadena es larga -y profundamente dañina-: la crisis tequila de 1994, la crisis asiática de 1997-98, la crisis rusa de 1998, la crisis del LTCM en 1998, la burbuja tecnológica y, por supuesto, la crisis actual. Vamos, crisis hasta en la sopa. Sobre todo, Krugman pone el acento en la soberbia y autocomplacencia que se había instalado entre los economistas y en la sociedad en general:

“El tipo de dificultades económicas que Asia experimentó hace una década, y que el mundo está padeciendo ahora, es precisamente la clase de suceso que creíamos haber aprendido a evitar. (…) Entre John Maynard Keynes y Milton Friedman pensábamos que sabíamos lo suficiente como para que aquello no sucediera de nuevo. (…) Bien: fuimos tontos, y ahora la plaga se nos ha venido encima

Escrito con un tono que por momentos suena demasiado dogmático, lo cierto es que su lectura viene bien para refrescar la memoria, cerciorarse de la complejidad alcanzada por el cóctel sistema financiero-economía y reconocer la necesidad de acometer una reflexión profunda sobre cómo afrontar el futuro. Al fin y al cabo, y aunque no se esté de acuerdo con él, Krugman es Krugman. Antes y después del Premio Nobel. Y para complementar la lectura del libro, podemos pasarnos cada día por su blog en The New York Times, llamado The conscience of a liberal (sí, como el título de otro de sus libros) y que se puede encontrar en la dirección http://krugman.blogs.nytimes.com/.

Las recetas de Robert Shiller para salir de la crisis

10 Julio, 2009 por P. Calvo

La crisis financiera ha servido de abono para la proliferación de libros de economía y finanzas. Tantas obras obligan a discriminar y elegir bien. A mi modo de ver, uno de los nombres que no puede faltar en esa selección es el de Robert Shiller. Y no sólo por sus credenciales académicas como catedrático de la Universidad de Yale, sino por la clarividencia que mostró a la hora de predecir el pinchazo de la burbuja tecnológica, como quedó reflejado en otras de sus obras, titulada Exuberancia irracional en referencia a la famosa frase con la que el anterior presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, aludió a la posibilidad de que se estuviera formando una burbuja bursátil en la segunda mitad de los 90.

Posteriormente volvió a la carga con otro libro, El Nuevo Orden Financiero Internacional, el que proponía una profunda reforma del sistema financiero que lo hiciera más estable y menos propenso al desequilibrio, las desigualdades y los excesos. Pero no se quedan ahí sus méritos, sino que, precisamente con el objeto de mejorar la información existente en los mercados, creó junto con el también profesor Karl Case, y bajo el auspicio de Standard & Poor’s, el índice Case/Shiller para seguir el precio de la vivienda en las principales ciudades norteamericanas, un indicador que actualmente constituye uno de los principales termómetros para medir la marcha del sector residencial norteamericano.

Todo esto le convierte en una de las voces más autorizadas para hablar de la crisis actual. De ahí que su último libro, titulado en su edición española como El estallido de la burbuja. Cómo se llegó a la crisis y cómo salir de ella, sea de obligada consulta. Lo facilita, además, su rápida lectura, porque apenas consta de 141 páginas. En cuanto su precio, ronda los 20 euros.

A lo largo de la obra, Shiller destripa primero las causas de la crisis. Pero no se reduce a eso. Tras exponer la cascada de motivos que han conducido al desaguisado actual, se adentra en las soluciones, algo que no todos hacen en las obras que brillan ahora en los expositores de no pocas librerías. Y en el caso de Shiller no se limitan a simples vaguedades. Distingue entre los remedios a corto plazo, que consisten básicamente en evitar el riesgo sistémico y reforzar el sistema financiero pese al riesgo moral que eso implica, y a largo plazo. Y este segundo terreno entra al fondo y propone medidas concretas. Como la de desarrollar un auténtico mercado de futuros sobre el precio de la vivienda, regenerar la medición de la inflación para que la población entienda mejor la evolución de los salarios y los precios o mejorar los contratos hipotecarios existentes en Estados Unidos. Todo ello envuelto en una tesis central y contraria a lo que muchos defienden en caliente ahora: son necesarios más y mejores mercados financieros, no menos.

En última instancia, su recetario se condensa en la siguiente idea: “Este libro defiende que las soluciones de largo recorrido para la crisis requieren un avance hacia la democratización del sistema financiero, es decir, hacer que las instituciones financieras funcionen mejor para todos, no sólo para unos cuantos privilegiados. Los mercados financieros nos han fallado, pero ahora no debemos centrarnos en repartir culpas. Debemos procurar que estos mercados funcionen lo mejor posible por el bien de todo el mundo”. ¡Buen provecho!

¡Feliz Feria del Libro!

29 Mayo, 2009 por P. Calvo

Hoy comienza en Madrid una nueva edición de la Feria del Libro. Hasta el 14 de junio, el Parque del Retiro cederá parte de su privilegiado espacio a la literatura. Cientos de expositores recibirán la visita de miles de personas. Algunas se acercarán por curiosidad, otras lo harán porque su autor preferido les dedique personalmente unas de sus obras. En definitiva, una fiesta que contará con un protagonista fundamental: el libro.

En este festival de las letras, la Economía también tiene su hueco. En la dirección de la Feria en Internet (www.ferialibromadrid.com) pueden consultar la lista de librerías que o bien están absolutamente especializadas en asuntos económicos o bien incluyen títulos de Friedman, Keynes, Galbraith… entre su oferta. Entre ellas figurará Ecobook, una delicia de librería totalmente especializad en Economía. Ocupará el expositor 36.

Como ya hemos dicho, la Feria del Libro también es un punto de encuentro entre escritores y lectores. Y mañana habrá ocasión de ver a uno de los nombres del momento. Leopoldo Abadía, el autor de La crisis ninja, firmará ejemplares en la librería La buena vida (caseta 248) entre las 12 y las 14 horas y en Librería Internacional (caseta 343) entre las 19 y las 21 horas. Otros autores, como Alberto Recarte o Carlos Rodríguez Braun, también pasarán estos días por la Feria. ¡Disfrútenlo!

Radiografía histórica de los señores del dinero

23 Abril, 2009 por Pedro Calvo

¡Feliz Día del Libro! Para una fecha tan señalada, vamos a recomendar un libro especial. Bueno, al menos lo es para mí, porque se trata de uno de mis temas favoritos, y espero que también sea del agrado de aquel que piense en leerlo. Pero es que, incluso dejando a un lado mis gustos personales, se centra en un asunto muy vinculado a las turbulencias actuales.

En concreto, versa sobre unas instituciones que ocupan, sin duda, un lugar destacado en la crisis. Primero, porque son sospechosos de haberla alimentado. Y segundo, porque están disparando un arsenal sin precedentes para luchar contra ella. Se trata de los bancos centrales, los auténticos señores del dinero. Precisamente por el protagonismo adquirido en los dos últimos años, conocerlos con mayor detalle nunca está de más. Y para ello, nada mejor que un libro. Como el que escribieron Marjorie Deane y Robert Pringle a mediados de los 90. El título no engaña: Bancos centrales. Nada más, y nada menos, tampoco.

A lo largo de sus casi 400 páginas, esta obra ofrece un completo repaso por la trayectoria de estas instituciones desde la fundación de cada una de ellas, algo que permite entender mucho mejor su funcionamiento actual. Una actividad que, como Pringle y Deane establecen, “se ha convertido en un culto” dada la importancia adquirida, una trascendencia que fechan “en torno a 1980”. Por sus páginas desfilan fechas, nombres, acontecimientos económicos y anécdotas, de ahí que sea una referencia de lo más útil incluso aunque no se esté demasiado interesado en los bancos centrales, pero sí en la historia de la economía, sobre todo los últimos 150 años.

Conseguirlo, eso sí, no es tarea fácil
. Tuve la fortuna de hacerme con él preguntando en una librería especializada. En nuestro país, y por facilitar la búsqueda, lo editó Escuela de Finanzas Aplicadas. Mirando en Internet, en Amazon puede encontrarse en inglés por un precio que oscila entre los 2 dólares de los ejemplares de segunda mano y los casi 50 dólares de los que son nuevos.

Por poner algún pero, el ritmo de lectura se hace pesado en ocasiones, además de que la fecha en la que fue escrito provoca que no figure en sus páginas la creación del Banco Central Europeo (BCE), uno de los acontecimientos más importante en la historia de los bancos centrales. Sin embargo, estos matices no restan interés a la obra. Para empezar, porque el prólogo lleva la firma de Paul Volcker, presidente de la Fed estadounidense entre 1979 y 1987 y actual asesor del Gobierno de Barack Obama. En esas primeras páginas, Volcker ofrece una de esas ideas que no conviene olvidar, y menos aún en estos tiempos de medidas monetarias históricas. “El único poder verdadero de un banco central es, a fin de cuentas, el poder de crear dinero, y a la postre el poder de crear es el poder de destruir”.

Un paseo por la historia del periodismo económico

23 Marzo, 2009 por Pedro Calvo

¿Se ha preguntado en alguna ocasión de dónde procede la autoridad que poseen publicaciones como los diarios Financial Times y Wall Street Journal o el semanario The Economist? ¿O por qué, a la hora de hablar de publicaciones autorizadas en el campo del periodismo económico y financiero, siempre se alude a cabeceras inglesas o estadounidenses? Éstas y otras muchas preguntas tienen respuesta en el libro Prensa económica. De la Lloyd’s lista al WSJ.com, escrito por Ángel Arrese. Se trata, no cabe duda, de un repaso exhaustivo y milimétrico por la historia del periodismo económico desde sus inicios hasta la actualidad.

Y es así porque el autor es un auténtico apasionado de este segmento del periodismo. Profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, elaboró su tesis doctoral sobre la revista británica The Economist y desde entonces ha desarrollado una completa tarea investigadora en torno a la cobertura que los mediados de comunicación hacen de los asuntos económicos y financieros, tanto en sus orígenes como en la actualidad.

Prensa económica. De la Lloyd’s lista al WSJ.com es una obra dirigida a quienes quieran conocer mejor de dónde viene la información económica, cómo surgió y su desarrollo posterior hasta dar lugar a la actual configuración global y multimedia. En sus 445 páginas, y por un precio que ronda los 25 euros, se observarán además las relaciones entre el mundo de las ideas económicas y el del periodismo, y cómo el segundo ha ido desarrollándose al calor del primero y cómo la evolución de las doctrinas y las tendencias han ido moldeando el modo de informar de los asuntos económicos y financieros. Todo ello, desde una perspectiva y un rigor académicos, que hacen que a lo largo de los capítulos desfilen cientos de medios, de periodistas, de economistas y de fechas. Un auténtico repaso por la historia del periodismo económico, cuya evolución ha corrido paralela a la de la propia economía. Dos caminos paralelos que Ángel Arrese ensambla con mano de maestro.

Leopoldo Abadía: la necesidad de llamar a las cosas por su nombre

23 Febrero, 2009 por Pedro Calvo

Leopoldo Abadía no sabe nada de economía. Al menos, así lo sostiene él. Y aunque esta afirmación resulta más que discutible, lo cierto es que encierra una gran verdad, que es la que le ha permitido ser una de las personas que mejor ha explicado la crisis actual. Y es que, por encima incluso de saber de economía, lo importante es tener sentido común y claridad, y él es un maestro en ambos apartados, en torno a los que ha articulado sus argumentaciones. Lo atestiguan los más de dos millones de personas que se han conectado a su blog para conocer mejor en qué consisten los problemas actuales, a los que él ha agrupado en la denominación de Crisis ninja.
Ese éxito, que también le ha convertido en una suerte de gurú económico del momento –una etiqueta de la que seguro que reniega- al ser requerido continuamente por las cadenas de televisión para buscar respuestas a las incógnitas vigentes, debía cristalizar en un libro. Y así ha ocurrido en las primeras semanas de 2009, en las que ha visto la luz su obra La crisis ninja y otros misterios de la economía actual. Por un precio que ronda los 18 euros, en sus 205 páginas encontrará algo -mucho- de economía… y sentido común y claridad a raudales. Todo ello aderezado con una carga crítica de alta intensidad. Ahí va un ejemplo:

“Es importante hablar claro. Y creo que esta crisis es una crisis también de comunicación, además de imprudencia, avaricia, soberbia y confianza. Por eso me deja perplejo que personas con información más que suficiente como entidades financieras, instituciones y administraciones que son quienes manejan los datos, informes y estudios como para dar a conocer de una forma clara y sencilla todo lo que está ocurriendo, no lo hagan. Creo que algo está fallando gravemente”

Y otro:

“Por eso pienso que es importantísimo hablar claro. Y para hablar claro hay que entender lo que se dice. Y para entender lo que se dice hay que tener criterio. Y para tener criterio hay que tener sentido común y evitar el bombardeo indiscriminado de información”

Ciertamente, Leopoldo Abadía, ingeniero industrial y antiguo profesor del IESE, no descubre la economía ni la eleva al séptimo cielo con este libro, pero sí conecta con el lector para explicarle aspectos complicados como la crisis actual y otros como la configuración de un balance empresarial o los presupuestos generales del Estado. Y lo hace con un lenguaje que todos podemos entender, con sencillez, y llamando a muchas cosas por su nombre.

Todo ello hace de este libro, que resulta fácil y rápido de leer, una alternativa más que aconsejable para estos tiempos tan azarosos. Porque tampoco es que proponga soluciones mágicas para salir de atolladero. Pero, de nuevo, apela al sentido común para aconsejarnos que trabajemos, que mantengamos el espíritu. “Siempre hay que luchar por sacar el mejor partido posible de cualquier situación concreta. Y luchar es diferente de no asumir la realidad. Hablo de lucha porque con muchísima frecuencia te encuentras optimistas que lo son cuando la vida les es de color de rosa. Y es justamente al revés. Optimista hay que serlo, sobre todo, cuando la vida viene torcida. Y algunas veces esto no es fácil. Y algunas veces es heroico. Por eso hay que luchar, o sea, poner toda la voluntad, y algo más, para ser optimista. (…) Ser optimista no es lo mismo que ser un dinamitero loco que, con independencia de lo que ocurre a su alrededor, tira para delante sin ninguna consideración a la realidad. El optimista, precisamente porque conoce de forma concreta la realidad, intenta sacar de eso lo mejor posible”. Palabra de Don Leopoldo Abadía.

Un buen regalo para aprender en familia

23 Diciembre, 2008 por Pedro Calvo

Martín Krause es profesor. Y economista. Y precisamente por ambas circunstancias decidió escribir un libro didáctico que sirviera no sólo para familiarizarse con los conceptos económicos más fundamentales, sino para hacerlo, además, en familia. Ese esfuerzo está recogido en un delicioso libro que cuenta con el sugerente título de La economía explicada a mis hijos.

En esta ocasión, y con los lógicos altibajos que suele acompañar a un libro de 350 páginas, las expectativas levantadas por el título se ven cumplidas. La receta del autor es sencilla: combinar conceptos con pasajes de obras famosas como El principito o Alicia en el país de las maravillas, obras como El Quijote y otros cuentos de escritores como Hans Christian Andersen o el español Calleja. Y lo hace con acierto para explicar cuestiones como la división del trabajo, la propiedad o el funcionamiento de los mercados.

Todo ello hace de este libro un regalo de lo más aconsejable para estas fechas tan señaladas. Sobre todo, porque ofrece una inmejorable oportunidad para leerlo en familia, ya que, aunque está escrito con un estilo ameno y sencillo, resulta demasiado para un niño. ¡Y eso lo hace aún más atractivo! Por poco menos de 30 euros, podrá disfrutar de esta obra en familia. ¡Feliz Navidad a todos! ¡Nos vemos en 2009!