Somos Top Ten

Publicado por en Redes sociales, Tecnología.

Muchos dudan de la capacidad de nuestra sociedad para levantarse una y otra vez con el fin de conseguir el objetivo que buscamos. Yo no. Sé que dentro de las distintas capas de nuestra sociedad hay mucha gente preparada para levantar este país… Y no estoy pensando en la clase política, especialmente.

Si hay algo que demuestra el interés por conocer, compartir, aprender y estimular a nuestro entorno, es el uso de Twitter por los ciudadanos de un país.

Es cierto que Twitter está de moda, ¡pero ojo! En sus inicios estaba de moda exclusivamente en un sector muy concreto de los usuarios de Internet: los heavy users, los que marcan tendencia y son fieles seguidores de marcas como Apple. En su mayoría tienen un blog y conocen perfectamente quién es Enrique Dans.

Pero eso ya ha pasado. Twitter ha llegado a amplios sectores de la sociedad, y no es solo la herramienta de los «yonkis de Internet», como los llamó Antonio Ortiz hace tiempo. Twitter se ha convertido en un estándar y coloniza segmentos de comunicación, tal y como lo hicieron en su día los sistemas de mensajería instantánea. Es cierto que se trata de un sistema perfecto para un voyeur y para todo aquél que quiera conocer los gustos y preferencias de sus vecinos internautas, pero también supone el sueño dorado de cualquier marca o producto: poder saber lo que se dice de ella desde la ventanita oculta del tiempo real.

Son los ciudadanos de este país los que con su actividad tuitera nos han situado en el noveno puesto mundial. Solo están por delante Estados Unidos, Brasil y Japón, que acumulan los puestos de honor junto con el Reino Unido e Indonesia, en el cuarto y quinto puesto, e India, México y Canadá, según la consultora Semiocast.

La primera ciudad española es Madrid, que se sitúa en el puesto número quince en el ranking de grandes ciudades. Por delante están grandes ciudades de enorme tecnología, como Tokyo, Londres, Sao Paulo, Nueva York, París o Los Ángeles.

En un entorno mundial donde las cifras ya marean, con 500 millones de cuentas y  10 mil millones de mensajes enviados en tan solo un mes, demostrar que no nos vamos a quedar atrás en nuestro afán por compartir conocimiento y aprovechar oportunidades me parece una gran elección.

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2 comentarios a “Somos Top Ten”

  1. Jordi Mestras

    También creo en la capacidad de levantar el país (por eso entre varios fomentamos una entidad que ayuda y promueve a los que quieren emprender). Lo que no veo tan claro es que nuestra actividad nacional en Twitter sea un indicativo. Sí creo que el uso de Twitter por los ciudadanos de un país demuestra “interés por conocer, compartir”, pero no veo claro que unívocamente indique interés por “aprender y estimular”. No digo que no, sólo que lo dudo.

    Creo que para poder afirmarlo, deberíamos tener estadísticas sobre la temática y la tipología de nuestros twits. Mi sensación (sin esos datos), es que muchos twits son sobre temas cuotidianos y chismorreos (“hoy he desayunado bollos con tortilla…”, “gol de menganito…”), incluso asuntos que destruyen en lugar de construir (especialmente, confrontaciones deportivas y políticas). Todos ellos significan conocer y compartir, pero no enseñan y ni estimulan en un sentido positivo para el país. El resto de twits que generamos sí sean probablemente aprendizajes y estímulos que promuevan mejorar el país, pero me temo que ese porcentaje y nuestro ranking en este tipo de twits son más bajos. ¿Hay algún dato sobre esto?

    Siguiendo el hilo argumental, las horas de TV por ciudadano de un país debería también ser un indicativo de la fuerza de la gente para cambiar cosas (la tele es menos interactiva, pero creo que vale para hacer el paralelismo). Y me temo que seguramente también estemos arriba en este ránking y en cambio, como país, ya nos vés… La cuestión es qué contenido se intercambia y adónde nos lleva.

    El carácter social y la capacidad comunicativa de nuestra gente no creo que sea una novedad. Somos superlativos en esto. La cuestión está en mi opinión hacia dónde dirigimos y cómo aprovechamos esta capacidad colectiva. Y ahí es donde mantengo mis dudas, porque creo que buena parte nos lleva a nada.

    Siempre pensé que el mundo está derivando de regirse por esquemas “racionales” hace dos siglos (“Revolución Industrial”, “Producir esto”, regimenes políticos más rígidos y autoritaristas…), a moverse por patrones “sociales” (“Gestión” de esto y lo otro, “Venderle a él”, regimenes políticos más participativos…) y por tanto que quizás volveríamos a hacer grandes cosas aquí, dada nuestra capacidad comunicativa. Pero mi “sorpresa” ha sido que las redes sociales no las hayamos inventado nosotros “los latinos”, sino los anglosajones, más marcados todavía por los esquemas “racionales”. Oportunidad perdida. Claro que luego el uso aquí es explosivo…

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