Un extraño en mi casa

Publicado por en Sin categoría.

Alquilar hoy en día una casa se ha convertido en un auténtico suplicio, tanto desde  el  punto de vista del arrendatario que tiene que afrontar avales, fianzas y más gastos extra que nunca,  como del propietario que abre su casa a un desconocido.

Desgraciadamente, debido al duro momento económico en que nos encontramos, han surgido ciertos avispados que aprovechándose de la situación han desplegado todo su ingenio para estafar, timar y aprovecharse todo lo que pueden de las personas.

 ¿Quién nos protege de estas cosas? Afortunadamente las leyes se están endureciendo para favorecer a los arrendores que sufren estos problemas. Además, contamos con seguros y avales bancarios que amortiguan posibles impagos o recurrir al clásico amigo abogado que nos puede asesorar.

El dinero, al fin y al cabo, dinero es y se puede recuperar pero, ¿cómo te recuperas del daño moral? ¿Cómo recuperar la confianza después de que te la hayan jugado? Creo que esa es la peor parte de verte en una situación así. A lo largo de mi vida me he visto en ambos lados y entiendo, como persona que soy, que todo el mundo puede estar en un mal momento o aprieto económico, pero lo que no entiendo, ni quiero entender, es que esos “inquilinos” destrocen tu casa, se lleven muebles electrodomésticos y todo lo que pillen, o se atrincheren dentro en modo “okupa” sin que tú puedas hacer nada. Creo que si me viera en un caso similar, preferiría ceder mi casa temporalmente a alguien que no pudiera pagarla que ser víctima de gente así.

Y es que últimamente no paro de escuchar historias similares de gente cercana que ha tenido problemas de este tipo, lo cual me parece alarmante.

 A los propietarios e inquilinos sólo nos queda confiar en que todavía queda mucha gente honrada en el mundo, pero estar más alerta que nunca ante posibles impostores.

8 comentarios a “Un extraño en mi casa”

  1. Daniel

    Estimada Nuria: Cuando dices “Afortunadamente las leyes se están endureciendo para favorecer a los arrendatarios que sufren estos problemas.”, vista la exposición que haces (desde el punto de vista del propietario perjudicado por destrozos en la vivienda) ¿no habrás usado erróneamente “arrendatarios” en lugar de “arrendadores”?

    Saludos.

    Responder
    • Nuria March

      Gracias Daniel , tienes razon , con las prisas he cambiado una palabra por otra ,
      Gracias por avisarme

      Responder
  2. Jep

    Podría ser peor, “un extraño en mi cama”.
    En serio….el alquiler no está suficientemente regulado en este país. Un sistema que castigue al mal inquilino sería muy positivo para las dos partes, aumentaría la confianza del propietario del piso, se alquilarían más pisos o habitaciones y bajaría el precio de los alquileres. Ganarían ambas partas, incluso la sociedad, ya que habría más dinero para consumir.
    Buen verano.

    Responder

Deja un comentario

  • Nombre (obligatorio)
  • (no será publicado) Email (obligatorio, no será publicado)
  • Website

Escribe tu comentario aquí...

XHTML: Puedes usar estos tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos de que sus datos serán incorporados a un fichero propiedad de EDITORIAL ECOPRENSA, S.A. (en adelante, El Economista) con la finalidad de gestionar su utilización de los blogs. Usted puede ejercitar sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición dirigiéndose por escrito a El Economista. C/ Condesa de Venadito, 1- 3º 28027 Madrid. elEconomista podrá limitar, total o parcialmente, el acceso a sus servicios a determinados Usuarios, así como cancelar, suspender, bloquear o eliminar determinado tipo de contenidos si tuviese conocimiento efectivo de que la actividad o información almacenada y/o difundida es ilícita o de que lesiona bienes o derechos de un tercero. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización que los Usuarios hacen de los servicios y, por consiguiente, no garantiza que los Usuarios hagan un uso diligente y/o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los Usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los Usuarios proporcionan sobre sí mismos. elEconomista excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los servicios y de los contenidos por parte de los usuarios o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información que los usuarios proporcionan a otros usuarios acerca de sí mismos y, en particular, por los daños y perjuicios de toda naturaleza que puedan deberse a la suplantación de la personalidad de un tercero efectuada por un usuario en cualquier clase de comunicación realizada a través del portal.