El lado más romántico de Jerusalem

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Viajar es cultura, no hay duda. Claro que siempre hay unos lugares con más historia que otros, pero de todo se aprende. Jerusalem ha sido para mí un baño de historia y costumbres.

Maqueta de la ciudad antigua antes de ser destruido el templo

Maqueta de la ciudad antigua antes de ser destruido el templo

Por mucho que leas y veas fotos, las sensaciones hay que vivirlas y jamás había sentido esa intensidad en la mezcla de culturas y religiones. En Jerusalem se respira el conflicto cuando paseando por la ciudad antigua te encuentras que hay zonas cerradas que no puedes atravesar. Es muy triste pero no hay ningún problema de seguridad, respiras un ambiente muy seguro y controlado. No voy a entrar en el conflicto que desde hace años separa las religiones porque Jerusalem se merece mucho más que eso. El barrio antiguo es la cuna de las religiones y es un viaje necesario en la vida de cada persona al menos una vez en la vida.

Con motivo de la boda de una amiga mía he tenido la oportunidad de vivir una celebración judía, preciosa y alegre como las que más. El mítico Hotel King David fue el lugar de la celebración y donde nos hospedamos la mayoría de los invitados.

En la Ciudad de David

La celebración se realiza bajo un palio o Jupá que simboliza el nuevo hogar de los novios. El novio entra antes y espera a que llegue la novia que dará vueltas alrededor de él tres veces que simboliza que ella es la luz protectora. El Rabino lee las escrituras sagradas, bendice el vino, el cual tendrán que beber los novios y se hace el intercambio de anillos que significa la unión. A continuación se realizan siete peticiones que pueden ser formuladas por personas allegadas a la familia. Al final de la ceremonia el novio rompe con el pie un vidrio que evoca a la destrucción del Templo de Jerusalem, hecho que ha marcado para siempre la historia de los judíos. También evoca la fragilidad del matrimonio y la santidad.

Las invitadas deben cubrir sus hombros durante la ceremonia y los hombres deben ponerse la Kipá, un pequeño gorrito que cubre la coronilla, una antigua costumbre la de cubrirse la cabeza en sitios sagrados o cuando se comparte comida. Hay mucho que contar y no voy a descubrir nada nuevo, solamente contaros mis sensaciones en un país en conflicto continuo donde lo único que impera es el amor, una palabra muy repetida durante los diferentes discursos de la boda. La cena comienza con un animadísimo baile que no para a lo largo de toda la cena, francamente alegre y divertido. Los novios son elevados sentados en una silla mientras les zarandean. Todo el mundo participa. Baile y más baile, ¡qué buena terapia!

Una cosa más: el museo de Israel es lo más increíble que he visto nunca porque allí encuentras sobre todo los manuscritos biblicos escritos en Hebreo y Arameo hallados en el Mar Muerto para quien tenga duda de lo que allí ocurrió hace unos 2000 años .

Un comentario a “El lado más romántico de Jerusalem”

  1. Juan Borrero Gilabert

    D–s salve a Israel. Doy gracias a Él, por la gota de sangre judía que corre por mis venas. Una y mil veces daría mi vida por la Tierra de Israel

    Responder

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