¿Cómo elegir tu calzado deportivo?

Es importante utilizar un buen calzado a la hora de hacer deporte. Se trata de un factor determinante en el riesgo de lesión, así como en la mejora en el rendimiento de nuestra disciplina deportiva; dos parámetros fundamentales en los deportistas, sobre todo si son de élite.

En determinadas prácticas deportivas, como el fútbol, el baloncesto o el ‘running’, el calzado representa el último elemento corporal que tiene contacto con el suelo. De hecho, a la hora de elegirlos hay que atender no sólo a la especialidad deportiva que se vaya a desarrollar, sino también a otro tipo de parámetros antropométricos y biomecánicos ya el calzado está diseñado para un determinado peso, longitud y anchura del pie, y también para una determinada movilidad, estabilidad y adaptación a la superficie donde se desempeñe la actividad deportiva.

En este sentido es el cuerpo el que debe adaptarse a la superficie por la que se transcurre. Un ejemplo “muy claro”, según apunta, son los gimnastas que, tras realizar el salto, emprenden una serie de gestos específicos, como flexionar las rodillas y el tobillo en el tapiz para amortiguar el impacto.

En el ‘running’, por ejemplo, es importante la elección del calzado correcto escoger aquel que pueda garantizar la movilidad, la estabilidad y la amortiguación justa y necesaria. Hay que escoger un buen calzado, pero antes se debe realizar una valoración artromuscular del aparato locomotor y de la marcha y/o carrera. A su vez, es determinante que las articulaciones como la cadera, rodilla, tobillo y pie se muevan en planos adecuados y seguros para evitar lesiones.

Cuidado con el calzado blando, sobretodo si no estamos acostumbrados. Un calzado blando es adecuado para actividades deportivas específicas en las que el pie precise de mucha libertad de movimiento y de períodos de tiempo no muy extensos.

El calzado demasiado flexible en una zona como el arco plantar podría favorecer en ocasiones algún tipo de lesión asociada. Esto es muy importante, sobre todo en niños, porque es muy habitual verles caminando con calzado de por ejemplo fútbol sala, cuando éste tiene unas características específicas, tanto para la superficie de suelo, como para el gesto específico del fútbol sala, como golpear con la puntera. Por ello no son adecuados para caminar por la calle.

Asimismo, las chanclas en verano están diseñadas para desplazamientos muy cortos y por superficies que le permitan estar libre al pie; por lo que no serían adecuados si hay que andar mucho para ir a la playa o a la piscina.

El drop de la zapatilla es la diferencia de grosor entre la suela en la zona de apoyo del talón y la zona de la parte delantera del pie y los dedos. En calzado deportivo, sobretodo el de correr, los ‘drops’ se pueden encontrar desde los 13 mm hasta los 0. Es importante porque nos va a condicionar la movilidad de articulaciones como la rodilla o el tobillo, la zonas del pie que van a recibir más impacto y la técnica de carrera.

La medida adecuada depende de la movilidad del tobillo del deportista y también de la especialidad atlética. No es lo mismo correr una media maratón que 1.000 metros. Los ‘drops’ bajos se utilizan generalmente en deportistas para carreras cortas, y los ‘drops’ más altos, para carreras de media-larga distancia porque ‘a priori’ aportan más amortiguación, de forma que las estructuras óseas y musculares absorberán mejor el impacto del ejercicio.

El asesoramiento de un profesional que realice una valoración de cómo es la marcha y la carrera del deportista, de cuál es la llamada ‘biomecánica’ del mismo, y nos aconseje sobre cuál puede ser el mejor calzado. Éste debe ser adecuado al peso, a los parámetros biomecánicos, al deporte que se realice y a la superficie donde se practique. No todos aportan la misma movilidad a todos los deportistas, ni tampoco la misma estabilidad.

Elegir la zapatilla especializada en la disciplina deportiva que vayamos a desarrollar, y teniendo en cuenta la superficie en la que la practiquemos. Lo ideal es conocer los requerimientos o necesidades del calzado, en función de la especialidad deportiva, y dentro de ésta, del tipo de superficie. No es lo mismo las zapatillas de tenis para la hierba, que las destinadas a la tierra batida. Tampoco lo es correr una carrera de corta distancia que una maratón

Hacer un seguimiento del calzado, ver los desgastes y posibles pérdidas de efectividad de material. Hay que vigilar cómo se va quedando la suela, la media suela, la zona del contrafuerte, para saber cuándo es adecuado cambiarlos.

Via:Europa-press

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