Que es y como evitar el efecto rebote en las dietas

Hacer dieta requiere un esfuerzo y el efecto rebote puede generar una gran frustración en todas aquellas personas que siguen una dieta para perder peso.

Estar muy pendiente de lo que se come, de cuanto se come y de cuando se come es un sacrificio que hay que hacer para conseguir el objetivo deseado. Aunque este “sufrimiento” no debe hacer que pasemos hambre, ni hacernos perder nuestra vida social.

El efecto rebote es considerado como la recuperación de los kilos que se han perdido con una dieta de adelgazamiento en un corto periodo de tiempo una vez se haya finalizado el mismo.

El objetivo de una dieta debiera ser instaurar unos hábitos de alimentación saludable, antes que la perdida de peso. Esto anularía por completo el `efecto rebote´. No merece la pena sacrificarse durante semanas o meses para luego volver a recuperarlo en un abrir y cerrar de ojos.

Las causas por las que se produce el `efecto rebote´ son:

1) La mayor parte del peso perdido es agua, debido al consumo de diuréticos.
2) Hemos reducido masa muscular con la dieta.
3) La dieta que hemos seguido no nos ha ayudado a modificar los hábitos alimenticios.

También las dietas que eliminan determinados nutrientes o grupos de alimentos, al final no solo terminan por producir peligrosos déficits nutricionales sino que influyen negativamente en que la persona termine por pegarse auténticos atracones de aquellos alimentos prohibidos durante el régimen.

Las dietas que no tienen efecto rebote son aquellas que mantienen la masa muscular y nos enseñan buenos hábitos alimenticios. Las personas que consiguen mantener estable su peso a lo largo del tiempo son aquellas que sus niveles de glucosa se mantienen “lo más constantes posibles” a lo largo del día, gracias a la secreción de insulina.

La insulina es una hormona que es secretada por las células beta de nuestro páncreas y que nos ayuda a normalizar los niveles de glucosa en sangre después de cada una de las ingestas que realicemos a lo largo del día.

Por lo tanto el proceso que genera la insulina cuando ingerimos hidratos de carbono es convertirlos en glucógeno para ser utilizado por nuestro organismo. Pero si la ingesta de hidrato de carbono ha sido muy elevada un conjunto de reacciones químicas hará que el cuerpo trasforme ese hidrato de carbono en grasa.

Para evitar esto es aconsejable seguir una dieta prescrita y elaborada por un dietista o por un nutricionista diplomado, que evite la bajada de masa muscular. Para ello es esencial hacer más de 3 comidas al día ingiriendo alimentos cada 3 o 4 horas como mucho.

Así mismo no es recomendable bajar grandes cantidades de peso en poco tiempo, la pérdida de peso debe ser progresiva. Por tanto, la clave está en perder peso poco a poco. La paciencia y la constancia en una dieta son siempre fundamentales.

La quema de calorías debe seguir siendo la misma. Es muy habitual una vez obtenido el peso ideal, dejar de hacer el ejercicio al que hemos acostumbrado al cuerpo esto es un error que en el tiempo influirá en la recuperación del peso perdido.

Después de terminar la dieta sigue con una dieta de mantenimiento que como su propio nombre indica, mantiene o nos hace mantener unas ciertas directrices que nos ayuden a mantener el peso conseguido.

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