Por qué la Crisis es culpa tuya también

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La culpa de la crisis es de todos nosotros. Todos nosotros hemos trabajado duramente para llegar a esta situación. ¿No lo sabía? Pues es cierto. Se lo garantizo. Y en este post voy a demostrarlo clara y sencillamente.

Para entender debemos entender cómo funcionan los mercados. Un modo sencilla (y de uso extendido en diversas disciplinas) de entender algo desconocido y amplio, es fijarnos inicialmente sólo en los extremos. Si entendemos los puntos extremos, cómo funcionan, qué implicaciones tienen o qué características los definen, entender después el sistema completo es más sencillo. Entendiendo los extremos, que es más fácil al ser normalmente puntos particulares, podremos después estudiar y entender todo lo demás simplemente eliminado esas particularidades que los hacen extremos.

Bueno, pues para entender los mercados vamos a hacer esto mismo. De hecho así se suele hacer en las clases de Microeconomía. Primero analizamos los dos tipos de mercados extremos. Uno es el Monopolio. Una única empresa, que opera sola en un mercado, con un único producto del que no existen sustitutivos, y que lo hace disponible a precio y cantidad que le permita maximizar el beneficio. El otro extremo es un gran desconocido a mi entender: la Competencia Perfecta.

La competencia perfecta es una situación utópica, que en realidad no se puede dar en un mercado real. Una situación definida de manera teórica por los economistas para poder definir el otro extremo de un mercado. Para que un mercado esté en competencia perfecta debe cumplir con unas características particulares. Concretamente las siguientes

.- No hay barreras de acceso y salida: es decir, cualquier empresa que quiera operar en este mercado puede hacerlo, y cualquiera que desee abandonarlo puede hacerlo, sin coste alguno. Primer punto donde ya vemos que es un mercado irreal, utópico y teórico. Si montamos una tienda de ropa, hay una barrera de entrada, que es el coste del local, la inversión inicial. Además el hecho de que yo tenga un local para mi tienda impide a otros poner un local en ese mismo sitio, lo que supone una barrera a su vez, y a mi me da una ventaja competitiva por localización.

.- Producto indiferenciado: todos los productos son iguales, por lo tanto no hay criterio que permita diferenciar a los consumidores entre un producto u otro, son todos iguales. El impacto de esto es que sólo elegirán en base al precio.

.- Muchas empresas de pequeño tamaño: realmente se suele decir que “empresas precio-aceptantes”. Significa que las empresas no pueden influir en el precio, ni por tamaño de empresa (grandes), ni por cantidad de empresas (muchas). Estamos por tanto en el otro extremo, ya que en un Monopolio la empresa puede decidir el precio que desea para los productos. Además esto implica que el precio lo determina la demanda, es decir los clientes, y no la oferta, es decir las empresas

.- Y la más importante de todas, la transparencia informativa: todo el mundo tiene toda la información disponible en todo momento. Otro factor que parece muy teórico e irrealizable, pero volveremos luego a él.

Ahora que entendemos más o menos los aspectos principales de los dos extremos de un  mercado, vamos a ver sus implicaciones de negocio y en nuestro día a día. Como siempre empezamos por los objetivos. Y el objetivo de todas las empresas es maximizar su beneficio, es decir, maximizar los ingresos y reducir al máximo los costes. ¿Cómo se hace esto a nivel operativo en los extremos del mercado?

En el monopolio es fácil. La empresa monopolista puede obtener el máximo beneficio que se puede obtener de un mercado. De hecho se puede demostrar que producirá una cantidad tal que los ingresos menos los costes se maximicen. Primero tenemos que ver lo que cuesta producir el producto. Con la estructura de costes podemos analizar cual es la cantidad que minimiza el coste medio, es decir, el coste por unidad (costes totales entre número de unidades). A este precio, el del coste más bajo, el mercado estaría dispuesto a comprar una determinada cantidad. Y esto sería lo más eficiente para todos. Sin embargo el monopolista no producirá está cantidad. Lo que hará es producir menos  cantidad que la que el mercado consumiría a un precio igual al coste, y lo hará de manera que la nueva cantidad sea tal que el beneficio se maximice. Al poner menos cantidad en el mercado, el precio será más alto. Por supuesto, generado artificialmente.

Fuente: “Economía” Samuelson y Nordhaus, 18º Ed. McGrawHill

En el gráfico del maravilloso manual de “Economía” del maestro Paul Samuelson, vemos este efecto. Sin entrar en muchos detalles técnicos, la cantidad en la situación más eficiente vendría dada por el punto de corte entre la curva del Coste Marginal, o CM, y la recta de demanda del mercado (recta que va del eje del precio, o vertical, al eje de la cantidad, el horizontal)). Este punto nos dice que este mercado está dispuesto a consumir 6 unidades producidas a ese coste, y pagadas al precio del gráfico (líneas rojas). En lugar de eso el monopolista producirá 4 unidades, provocando que su precio suba (para calcularlo se utiliza el Ingreso Marginal, pero no quiero complicar más la explicación). Es decir, producirá menos para subir el precio y maximizar el beneficio, algo que puede hacer “porque yo lo valgo”, es decir, porque no hay competencia.

Recomiendo leer el manual para profundizar. De hecho en el libro se puede encontrar una demostración de cómo este efecto provoca una “perdida irrecuperable” para la sociedad. El monopolista maximiza el beneficio, a costa de hacer perder a todos y de reducir la eficiencia del sistema.

¿Entendido más o menos cómo funciona el monopolio? Pues vamos con la competencia perfecta. Aquí es bastante más sencillo. El beneficio máximo que se puede obtener en un mercado en competencia perfecta es CERO. Sí, sí, cero. Nada, niente, rian de rian, nothing, null. ¿Cómo es posible? Bueno, supongamos que una empresa quiere ganar algo de beneficio…siempre habrá otra que podrá poner un precio menor y esa empresa no venderá nada, con lo que tendrá costes y no ingresos, y a largo plazo cerrará. Además si los productos no son diferenciados, ¿cómo justificamos diferentes precios? Y al haber transparencia informativa, todo el mundo sabe lo que cuesta fabricar un producto, con lo que la demanda querrá pagar sólo su coste. Si paga menos del coste de fabricación las empresas perderían dinero y desaparecerían con el tiempo. Pagar más del coste no parece tener sentido ya que las empresas aceptaran nuestro precio. O si una empresa quiere vender por debajo de coste…¡pues tendrá una demanda infinita, pero también perderá dinero de manera infinita! Mmm, a ver, a ver…¡ya se! Quizá alguien descubre una nueva manera de producir más barato y podría mantener el precio pero ganar un cierto margen de beneficio. Bueno, en realidad no; en competencia perfecta hay transparencia informativa, así que todo el mundo sabría de inmediato producir del mismo modo; y los compradores también conocerían este hecho.

¿Parece un mundo ilógico? Sí, lo es. Porque las empresas y las personas arriesgan y buscan por ello rentabilidad. Pero por eso mismo la competencia perfecta es una construcción teórica y utópica que usamos para entender los mercados. En concreto para definir y explicar un extremo del mercado.

Fuente: Original del Autor

Llegados a este punto, empieza lo bueno…¡o lo malo! Si el objetivo de todas las empresas es maximizar el beneficio, podemos concluir que el objetivo más preciado, el deseo final de todas las empresas, es convertirse en monopolios. Pero hemos dicho antes que el monopolio genera una pérdida en los mercados, pérdida irrecuperable además. Así que no estamos siendo muy “buenines” para el global de la economía intentando alcanzar este objetivo. Cierto, cierto, por eso mismo muchos gobiernos tienen políticas para evitar los monopolios (aparte dejaríamos los monopolios naturales, pero eso necesita un post más largo).

Por otro lado, aun sin llegar a ser monopolio, para maximizar beneficios lo más posible lo que buscan entonces las empresas es acercarse al extremo de la derecha del mercado lo más posible también. Es decir, movernos por el eje de beneficios hacia la derecha. ¿Y cómo se hace para movernos por el eje hacia la derecha lo más posible? Sencillo…

¡¡Alejándonos de la competencia perfecta!!

Es decir,

.- generando barreras de entrada: algo que hacemos con leyes, con ventajas competitivas…

.- diferenciando los productos: es lo que hacemos con la publicidad, el marketing, el desarrollo de producto…

.- obteniendo tamaño y condiciones de mercado que nos hagan tener poder sobre el precio: concentración de empresas, asociaciones, crecer por encima de mercado para ser lo bastante grande, fusiones, ventajas legislativas y lobbies

.- limitando la transparencia informativa: patentes, secretos industriales, y cuanta menos información exista sobre precios, costes y procesos mejor para poder incluir en el precio y el mercado

Cuántos más de estos elementos seamos capaces de bloquear/conseguir a la vez, más nos alejamos de competencia perfecta y más incrementamos el beneficio que podemos obtener. Al eliminar cada uno de los elementos que definen la competencia perfecta, estamos moviéndonos hacia la derecha.

Fuente: Original del Autor

Todos, absolutamente todos los que hemos trabajado en cualquier empresa, hemos estado dedicados a crear un mundo menos eficiente y a intentar convertir a nuestras empresas en monopolios, o a “empujarlas” hacia la derecha en el eje. Por eso decía al principio que todos hemos estado en el ajo, que todos somos en cierto modo culpables.

Por cierto, ¿por qué hay tanto problema hoy día con Internet, las reducciones de costes de Internet, desintermediación, el todo gratis y demás situaciones que incomodan a las empresas “tradicionales”? Internet es la fuente más increíble de Transparencia Informativa de la Historia (algo que ya intentaron la quemada Biblioteca de Alejandría o la Imprenta). Internet está empujando a los mercados y empresas hacia la izquierda, acercándolos a la competencia perfecta. Y hay muchas empresas y personas que se resisten a ello. A menudo con leyes y presión. Empresas que no buscan la eficiencia.

Al final, todo esto genera un dilema más amplio, a mi entender. No creo lo que decía al principio del post de que todos seamos culpables. Mucha gente no es consciente de este hecho, y sólo busca vivir una vida normal y en paz, para lo cual trabajar es imprescindible en el mundo en que vivimos. También hay gente que trabaja en el Tercer Sector. Pero tener claro este hecho, y plantearse este debate me parece necesario.

Porque quizá lo que debemos hacer es ir al principio de todo. ¿Realmente el objetivo debe ser maximizar el beneficio? ¿O quizá debemos definir el beneficio de otra manera? ¿Pasar de consumir recursos sin medida ni reciclaje, a utilizarlos de manera eficiente y compartida (algo que ya hacen los usuarios de Internet)? Tal vez a tener en cuenta todas esas “externalidades” que la economía no tiene en cuenta, y que ya ha quedado claro que debe incluirlas porque los recursos del mundo no son infinitos. O aceptar que estamos ante una crisis “sistémica” con un cambio de modelo, como postula el profesor Niño Becerra. Pero sobre todo, a evitar que con la tecnología y el conocimiento que tenemos hoy día, haya gente que sufre hambre en el mundo y nuestra supervivencia general como especie esté más amenaza que nunca por nosotros mismos.

Debemos empezar a abrir los ojos y entender estos conceptos, ser conscientes de cómo funciona el mundo, y buscar soluciones éticas. Para que no nos pase como dice Luis Castellanos, “creo que estamos ante una crisis de la inteligencia; nunca hemos tenido tanto conocimiento, y nunca a la vez hemos sido menos inteligentes”

El año de las relaciones

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Terminó 2011, un año que ha cambiado la percepción de mucha gente sobre el pasado pero sobre todo sobre su futuro. Es época de hacer balance pero para muchos la cuenta de la vieja, la cosa esa de los ingresos y los gastos, no hay por donde “balancearla” (del inglés “to balance”, equilibrar). Intentando sacar alguna conclusión del año finalizado, creo que el 2011 ha sido el año de las relaciones, eso sí, relaciones “desequilibradas”.

En primer lugar, por la eclosión en España  y en el mundo de las redes sociales. La revista Times elegía como persona del año al manifestante, “Protester” que en muchos casos se ha apoyado en las redes sociales para expresar su opinión y análisis, comunicarse en general y organizarse para la acción en particular. La primavera árabe, entre muchos otros factores importantes, tuvo como importante protagonista las redes sociales, hasta el punto de que los grandes del sector como Google buscarán la manera de ayudar a sortear censuras y cortes de comunicación. La inversión en medios según ZenithOptimedia crecerá en 2012 un 4.7%, más que el PIB mundial, impulsada sobre todo por la inversión en medios digitales, y de ellos principalmente en medios sociales. Sin embargo la brecha digital crece y crece.

En segundo lugar, por la necesaria colaboración y relación entre países. La crisis económica comenzó dejando a cada uno en su casa intentando lavar la ropa, para ir poco a poco terminando con todos arrejuntándose para buscar soluciones consensuadas. Hemos visto a Obama con Barroso, Lagardere y Rompuy; a Merkel y Sarkozy convirtiéndose en Merkozy (1.610.000 resultados en Google para el término); a los líderes chinos y árabes visitando regularmente países de uno y otro lado, y muchas, muchas reuniones. De hecho una de las noticias más sonadas del final del año ha sido el aislamiento de Cameron, que no ha querido relacionarse con nadie. “Hay tormenta en el estrecho, el continente está aislado”, dicen en la Pérfida Albión.

Decía el maestro Quintana que las soluciones a los problemas económicos son políticas. En un mundo globalizado y conectado no ha quedado más remedio que abrirse y relacionarse para buscar soluciones, porque el impacto de cada decisión afecta de manera reflexiva a todos los demás, y por “efecto boomerang” a uno mismo. Así, los políticos han estado todo el año en el ojo del huracán en todo el mundo, junto con banqueros y esos grandes desconocidos, “los mercados”.

Por último, ha sido el año de las “malas” relaciones. No sólo en nuestro país, donde tramas como la Gürtel (con entrada ya en la Wikipedia) han empeorado la imagen que tenemos en el mundo, haciendo muy probable que nuestro puesto en el ranking mundial de países corruptos baje bastante por debajo del actual puesto 30. Por todos lados los escándalos políticos y empresariales han minado la confianza de la gente mucho más que lo que la gente ha minado la confianza de los pobres mercados. Los banqueros, agencías de calificación, y demás responsables de la crisis actual, siguen en sus puestos disfrutando de más oportunidades para seguir haciendo lo mismo. Y terminamos el año con el anuncio de la imputación de un reconocido y valorado miembro de la Familia Real Española, algo impensable no hace mucho tiempo.

En otro orden de cosas el Barcelona ha ganado la Champions y el Mundialito de Clubes, la selección de baloncesto el Eurobasket, “La Armada” con Nadal al frente ha levantado la Copa Davis y el Madrid de Mourinho promete dar guerra y portadas. Panem et Circenses. Pan y Circo. Otro de los precursores de la caída del Imperio Romano, junto con las malas relaciones.

Feliz 2012 y mucha suerte a todos

Más moneda, es la guerra

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Empieza 2012 y me estoy volviendo más apocalíptico que de costumbre. Las noticias no son prometedoras. De hecho poca solución se ve en el horizonte.

Para empezar la deuda. Tenemos un problema de deuda brutal a nivel mundial. Las noticias hablan de trillones (américanos) de dólares de deuda reconocida en todo el mundo. Pero aparte de esta, y más preocupante aun, es la deuda en derivados de los cuatro grandes bancos de inversión. Sólo ellos cuatro reconocen más de 300 trillones de deuda en estos productos, productos que se compran y venden “over the counter” (OTC), es decir, sin que nadie sepa realmente cuántos más hay danzando por el mundo. ¿Y cómo se paga la deuda? Con lo que tienes o con lo que produces, ¿no? Eso parece lo más lógico.

Así que ¿cuánto producimos? Pues el PIB mundial es de algo más de 60 trillones de dólares, y su pico ha estado en 70 trillones de dólares más o menos si no recuerdo mal. Pero si tenemos en cuenta que de esa cifra la parte que quedaría como “renta disponible” para pagar deudas es bastante inferior, tardaríamos como un montón de años en pagar la deuda. Inviable. Sólo nos queda hablar con el dueño de la deuda, es decir, con quién tenemos la responsabilidad.

¿Y quién debe a quién? Porque quizá debemos y nos deben a la vez, quizá hay deuda cruzada y podamos cancelarla. Un análisis interesante el de  www.eudebtwriteoff.com, donde podemos comprobar en Europa quién debe a quién y cuánto. Así podemos ver el efecto de cancelar esa deuda cruzada. Parece una solución a corto plazo, y daría bastante oxígeno. Pero no va a ocurrir. Estados y Bancos. Aquellos que mandan en muchos bancos tienen una particular relación con los que mandan en los estados (deuda de los partidos políticos) por un lado, y una particular visión del problema por otro. Basta leer la Teoría de Agencia para entenderlo. O las noticias de nuevo. Esa gente, la que toma decisiones, no aceptará una reducción de sus balances a la mitad, de sus salarios, bonús, privilegios. Si acaso aceptarán hundirse con sus bancos o cajas o aeropuertos, y que les echen con un “golden parachute” millonario, como ya hemos vivido aquí en algunas cajas. Me temo que los que tienen poder para hacerlo, no lo harán. Salvo en Islandia, que acabaron en la cárcel algunos de los implicados, políticos y banqueros, pero esto es más fácil en un país donde se conocen todos, claro.

Vuelta a empezar entonces. Y mientras pasa el tiempo, ¿qué hace el dueño de la deuda? Pues apretar, para conseguir a corto plazo lo más posible, subir los intereses, y posicionarse a largo plazo para sus dos siguientes objetivos. El primero, meter mano a los pocos fondos de dinero que quedan, como por ejemplo las pensiones. Ya lo han hecho en Irlanda, y tarde o temprano lo harán en más sitios. El segundo, si no hay renta, ir a por las posesiones. China está comprando medio mundo para resolver el problema de su exceso de dólares. Toma solidaridad, vamos a quitarnos el problema comprando y de paso dándoselo a otros. ¡Tú la llevas!. La cosa pinta mal.

¿Alguna otra idea? Claro. USA está imprimiendo moneda, y de paso dolarizando poco a poco al resto de América para evitar la (posible) inflación provocada por inundar el mundo de dinero para pagar su deuda, y así de paso enfrentarse a China. Menudo tablero de juego geopolítico, donde todo se polariza hacía américa y la china asiática, con miraditas a India y el Golfo Pérsico, donde además ahora crece la tensión política, militar, transportista y petrolífera.

Así que la vieja Dama Europea tiene que ponerse las pilas pero ya. No tenemos recursos naturales diferenciales, en innovación y conocimiento no superamos a USA y a la capacidad creciente China, hemos dejado de producir para que lo hagan en Asía, y ni siquiera militarmente podemos competir en caso de conflicto. Y relacionado con lo anterior, estamos preocupantemente endeudados y casi diría gestionados desde fuera (Goldman Sachs Rules, cuánta razón tenía Alessio Rastani). Pero sobre todo debe hacer algo porque el problema más gordo de todos, el único importante y real, es el paro y la pobreza. Y no tiene sentido que eso ocurra en el mundo actual, lleno de recursos, y que ocurra por nuestra desidia, ignorancia o codicia.

In God We Trust, all Others Make Cash

De artistas, juicios y demagogias varias

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Esta semana leí un artículo sobre la el problema de varios artistas con el Festival de Merida por no haber cobrado todavía. Hacían ruído (derecho al pataleo) y hablaban de demandas judiciales. La noticia en diferentes medios, como La RazónLa Voz LibrePúblico (que es la que yo puse en el tuit) coincidía en lo básico.

Me pareció el tema muy interesante para comentarlo por varios motivos, principalmente económicos, y escribí en Twitter al respecto lo siguiente: “Demandando, que significa pidiendo, no arreglarán nada…el problema es que NO HAY DINERO y no lo habrá en tiempo”

Una persona del mundo del espectáculo inició un interesante (o eso parecía) debate conmigo en Twitter. Pero la cosa derivó en que no entendía mi actitud hacia los artistas. En varias respuestas intenté hacerle ver que no me interesaba la noticia por los artistas, sino por el grave problema de liquidez y gestión de los ayuntamientos. Daba igual. Enseguida se me tachó de demagógico e insistía que los artistas debían ir a juicio y punto. Ahí di por concluida la conversación. Me daba la sensación de que intercambio de tuits no llevaba a ningún sitio, y que la otra parte no tenía interés en debatir sobre aspectos económicos ni en aceptar la realidad: que los ayuntamientos no tienen dinero ni lo tendrán, y que hay otras alternativas. En ese momento, y por varios de sus comentarios (“¿acaso no cobras tu tus cursos?” por ejemplo) tuve la sensación de que la otra parte no iba de buen rollo ni quería un sano debate, ya que iba pasando a un tono descalificante; pocos tuits después del que acabo de comentar llegó la palabra “demagogia”. Yo había intentado responder, con las limitaciones de tuiter, de una manera analítica, a los motivos económicos por los cuales me interesaba la noticia, mientras la otra parte sólo hablaba de los pobres artistas y sus derechos. Aunque sus últimos tuits fueron, a mi juicio, insultantes e innecesarios (sobre todo para alguien que me demostraba ignorancia o desinterés en todo lo económico), voy a dar el beneficio de la duda, y aceptar que, igual que creo que no entendió el sentido de lo que yo quería decir y que sobre todo hablaba de economía, quizá yo no entendí su “buen rollo” dentro de comentarios suyos como los que ya he comentado.

Como del debate saqué varias conclusiones interesantes, decidí escribir este post, para poder desarrollar el tema con más detalle, y enfocarlo en lo que realmente me parecía interesante y relevante.

En primer lugar, aunque no relacionado con la noticia, sino con el intercambio de tuis, comprobar una vez más que Twitter es una red con un potencial inmenso, pero que debemos tener en cuenta sus limitaciones también. En esos pocos caracteres es complicado poner todo el contexto que se desea a un comentario. Esto implica que quién lo escribe debe ser muy claro, conciso y cuidadoso, o que quién lo lee deba tener la capacidad de abstracción suficiente, porque si no quién lo lee pondrá el contexto, y casi seguro que usará el contexto que más le interesa o en el que más cómodo se siente. Esto da lugar a muchos malentendidos. Consecuentemente no tiene sentido estirar una discusión en este medio, no llegaremos a nada fácilmente, incluso si debatimos con una persona dispuesta a ello. Es mejor pasarlo a un blog (que es lo que estoy haciendo), donde los comentarios te pueden permitir saber si los interlocutores están interesados en un debate serio o no.

Para entender cómo debatir adecuadamente os dejo este diagrama de flujo sobre cómo debatir que encontré el otro día en Facebook vía Pablo Renaud

Entrando ya en lo que me interesa, creo que hay muchas personas en diversos sectores o industrias que todavía no son conscientes de la gravedad de la situación. Hay un ejemplo típico que se pone en estos casos. Si metes una rana en una olla llena de agua hirviendo, la rana saltará fuera por el calor; pero si metes la rana en una olla con agua fría, y una vez dentro calientas el agua, la rana no escapará. Pero es que el ejemplo de la Rana no vale aquí. Hay un problema tan gordo como no lo ha habido nunca, y seguimos pensando exactamente igual que hace 10 años.

Siguiendo con la fuente del problema en mi intercambio de tuits ¿Queremos hablar de los artistas? Muy bien, hagámoslo. Empecemos. En España la deuda de los ayuntamientos es BRUTAL. Podemos verlo aquí o sobre todo aquí o en muchas otras webs mirando en Google por “Deuda” y “Ayuntamientos”. Las comunidades autónomas no se quedan atrás, y creciendo. Esta deuda es MUY anterior al verano de 2011, que es cuando se hizo el Festival del que se habla en la noticia. Así que todos los que fueron a ese Festival podían haber valorado el riesgo que corrían. Muchos ayuntamientos estaban endeudados y no pagaban a su proveedores, y hay problemas en este sentido desde el año 2008. Su ignorancia o candidez al respecto no me parece una excusa aceptable.

Bueno pues desde el verano de 2011 hasta ahora han pasado unos 6 meses. Pero hay empresas que llevan sin cobrar de ayuntamientos u otras entidades públicas AÑOS. Conozco casos de primera mano: centros de formación, empresas de limpieza, de servicios. Bueno, pero no es importancia, hay sutiles diferencias con este caso particular de los artistas, ¿no? ¿Quizá que las empresas de servicios no tienen la llegada que tienen los actores para salir en prensa con amargas quejas de este tipo? ¿O que muchos autónomos no se pueden permitir pagar abogados o poner demandas?

Pequeño inciso para los que ya están afilando los cuchillos (os espero en los comentarios). No pongo ninguna pega a que quién ha realizado un servicio cobre por él. Y sí creo que deberían pagar a todos esos señores. Igualmente creo que todo el que tenga una deuda con un ayuntamiento o con quién sea debería poder cobrarla en el plazo estipulado, y si no ha sido posible pues cuánto antes. Y por supuesto que la vía judicial es una vía aceptable y a menudo necesaria, que para eso está. Dicho esto, volvamos a la cruda realidad que algunos, sobre todo los que han vivido en mundos de fantasía (económica y narrativa), no quieren ver.

Los ayuntamientos NO VAN A PAGAR. No hay dinero y no lo habrá en mucho tiempo. ¿Están aceptando estas personas el hecho innegable de que la probabilidad de conseguir que paguen a nadie es muy pequeña?. No lo creo. Creo que piensan que el mundo no ha cambiado para ellos, que sí, que hay crisis, pero tampoco es para tanto, y que con ellos el trato debería ser diferente. Así que ahora tenemos gente presionando, acreedores presionando, para que lo poco que puedan pagar los ayuntamientos se lo den a ellos EN VEZ DE A OTROS. ¿Debemos pagar entonces a los artistas porque pueden salir en la tele o poner demandas, y dejar de pagar a otras pymes que están desapareciendo y no pueden salir en la tele ni poner demandas, además de tener deudas más antiguas? O más dramático aún, ¿debemos aceptar que se soliciten más subvenciones, cuando es más que claro que los ayuntamientos NO TIENEN DINERO y TIENEN DEUDAS QUE NO PODRÁN PAGAR NUNCA?

Fuente Foto: loslugarestienenmemoria.blogspot.com

Una vez planteado esto, que de nuevo tiene una vertiente puramente económica, aviso que no voy a entrar en ese debate. Hay dos motivos. Uno, en los casos de quiebra la ley estipula quién cobra antes y cómo. Resuelto. Otro, en el colectivo de damnificados seguro que también hay electricistas, y claro, la cosa se complica. ¿Cómo discriminamos (es decir, diferenciamos) a un electricista autónomo, de uno que trabaja para una compañía eléctrica, de uno que trabaja para el mundo de la farándula? Porque su trabajo y su valor aportado son los mismos, pero algún criterio habrá que tener para dejar sin cobrar a uno de ellos, porque pagar a todos ES IMPOSIBLE.

Ah, sí, es verdad, que deben cobrar todos y punto, por eso vamos por vía judicial y salimos en la tele, se me olvidaba…La ley es la ley, estamos en un estado de derecho, y tal y tal.

Decir eso refleja una ignorancia preocupante sobre la situación económica y cómo funciona el mundo, o más sencillo, una simple cuenta de resultados (vamos, la cuenta de la vieja de casa, cuánto gano y cuánto gasto o puedo gastar). O eso, o un interés interesado en conseguir los propios objetivos independientemente de quién quede por el camino. De nuevo no entro en el debate emocional, asumo que es ignorancia económica, en cuyo caso…¡Basta ya de obviar la realidad!

Porque lo increíble es que ni con noticias como las de Cataluña o Valencia sobre impagos, deudas a proveedores,  o incapacidad de financiarse vía deuda, o las de corte de suministro de medicamentos por falta de pago que PONEN LOS PELOS COMO ESCARPIAS. Todas son noticias recientes que demuestran que comunidades y ayuntamientos no van a poder pagar ni los salarios en breve ( sean del perfil político que sea, sólo hace falta buscar, creo que sólo se salva mínimamente el País Vasco y tampoco por completo). Pero ni así se consigue que la gente vea la realidad. Asumamos de una vez que NO VAN A PAGAR. Y busquemos soluciones. Soluciones creativas, que aporten valor y sean rápidas y ejecutables. Porque la vía judicial saturará los juzgados, ya de por sí lentos y muchas veces ineficientes, y aportará pocas o ninguna solución, y sí costes y disgustos.

En el caso concreto de los artistas, tienen muchas más posibles opciones que ir a juicio. Precisamente por lo fácil que es para ellos aprovechar su “fama” para obtener publicidad. Por ejemplo pueden obtener a cambio de la deuda el uso gratuito de instalaciones, personal del ayuntamiento en cuestión y servicios, algo que les permita desintermediar y ofertar directamente el producto cultural a los interesados y así recuperar algo, todo o mucho más que lo adeudado. Lo digo por aportar una idea (gratis) de posible solución, de las muchas más que puede haber. Claro que estas ideas implican asumir riesgos. Y ser creativo. Las subvenciones hasta ahora no implicaban riesgo, y ahora que lo implican (riesgo de impago) nos pasamos al follón y al lío judicial. De hecho casi prefiero que si tienen para subvenciones, dediquen ese dinero a investigación, aunque no les he escuchado hablar de esto a los artistas, quizá porque no hicieron tanto ruido las manifestaciones por la ciencia y los impagos o recortes y anulaciones de becas de investigación, que eso sí me parece un tema imprescindible para cualquier país. Cómo decía el tan recientemente recuperado verso “Vinieron a llevarse a los judíos no protesté, porque yo no era judío”

Para terminar con este post de respuesta, durante el debate en Twitter me decían que si “acaso yo no cobro por mis cursos y conferencias”. Toma ya falacia argumentativa. Da igual. Entramos al trapo. Más de una vez no me han pagado, y nunca he ido por vía judicial. La última vez que ha pasado ha sido hace muy poco. ¿Cómo gestionarlo? Con el tiempo he ido seleccionando los sitios donde voy, intentando colaborar sólo para gente de confianza. Reduzco mucho el riesgo de probar con gente que no conozco o compruebo en redes y vía conocidos si son de fiar. Cuando alguien no me paga simplemente aviso a la gente que conozco (ni siquiera lo hago público) para que lo sepan y actúen como les de la gana, pero teniendo en cuenta este hecho en sus decisiones. Otras veces pido los pagos por adelantado o que quién me contacta pague al menos los costes (viajes, estancias y similares) para no perder dinero y sólo tiempo si no cumplen. Quizá mi caso no es representativo. De hecho he impartido a menudo conferencias y cursos gratis; siempre que tengo tiempo libre, creo que puedo aportar y las condiciones o las características del proyecto me convencen, no tengo ninguna pega. Muchas veces hablo sólo de fechas y contenidos de la ponencia, y si me cuadra e interesa acepto sin siquiera saber si pagan o no, o cuánto. Además las cifras de las que podemos estar hablando en mi caso y en el de una empresa son muy diferentes (más motivo por el cual el comentario era innecesario y nada analítico u objetivo o útil para llevar el “sano debate” a un punto aceptable; sino más bien agresivo y emocional :-S).

Así que sí, sí que entiendo y comprendo lo que implica que no te paguen, pero el ejemplo de esta noticia me parece un mal camino hacia una solución a los problemas que tenemos todos entre manos. Y digo todos porque parte importante del problema del corte del crédito y del consumo en nuestro país viene de aquí, de la deuda de ayuntamientos y comunidades, que está cortando el flujo circular de la renta y provocando una deuda acumulada brutal Más por los plazos de pago que tenemos (60, 90 y cientos de días, pero tu pagas cada mes a los empleados) y que se intentan acortar por vía legal sin resultado alguno desde hacer años. Desafortunadamente nos van a pasar muchas más de estas, y los enfrentamientos entre unos y otros sólo van a conseguir que no se alcancen soluciones, mientras que los que han creado este problema siguen en sus puestos haciendo lo mismo que han hecho durante todo este tiempo y se van a ir de rositas

Termino con lo que provocó el cambio de rumbo a toda la conversación: la acusación de demagogia. Tanto en la RAE como en Wikipedia la idea básica es la misma: obtener algo a base de halagos, utilizar factores emocionales para justificar u obtener algo. Que me llamen demagogo (sobre todo alguien que es del sector, es decir, podría ser parte interesada), tras intentar analizar de una manera estructurada y analítica un problema de gestión de flujo de caja, riesgo e impagos (que está pasando en diferentes sectores, en algunos desde hace mucho tiempo), me pareció el insulto final. Por eso corté la discusión. Si ese no era el motivo, he aprovechado aquí para realizar con más detalle el análisis y dejarlo claro, dando una oportunidad al sano debate, tras dejar claro lo innecesario y nulo de algunos argumentos dados por la otra parte en el mismo.

“La Mala Educación” o como sobrevivir a la crisis vía formación

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En tiempos de crisis la formación se vuelve un mundo oscuro y complicado. Como decía Hunter S. Thompson , “El negocio de la educación es una trinchera de dinero, cruel y superficial, un largo pasillo de plástico donde ladrones y proxenetas corren libremente, y los hombres buenos mueren como perros…También hay un lado negativo”.[1] Bueno, lo cierto es que lo dijo de la industria de la música, y luego de la industria de la televisión, lo que finalmente hizo que valga para casi todo ;-)

Esta semana pasada cenaba con un grupo espectacular de profesionales y además amigos. Entre ellos Antonio Díaz Morales, uno de los más grandes expertos en formación, mentor y compañero en IE Business School, quién nos decía con acierto y pasión que las dos industrias donde más había disfrutado era en los juguetes (trabajó para Hasbro) y la formación. En la primera por la ilusión y felicidad que generaba a los niños. En la segunda porque su trabajo era vender y crear futuro. La ilusión con la que habla de cómo las personas ponen en nuestras manos su futuro y su confianza es inspiradora. Pero esto implica también una gran responsabilidad, que no siempre encontramos en el mercado.

Se suele decir en economía que la formación es anticíclica, es decir, va en contra del ciclo económico. Cuando las cosas van mal, como ahora, la gente prefiere formarse antes que esperar y/o simplemente buscar un trabajo que tarda en llegar por la situación del mercado. Así cuando pase la tormenta estaremos más preparados y será más fácil conseguir un empleo. Sin embargo en determinados aspectos la formación se convierte en terreno abonado para encontrarse con lo peor de lo peor. Cada vez aparecen más centros de formación, más consultores y expertos de todo tipo, y profesores que nos enseñan de todo lo que haga falta por un módico precio. Cualquiera es experto en un tema, y por ende cualquiera es profesor y formador de lo que sea. Sin embargo este negocio no es nada fácil.

Para empezar porque, aunque es un negocio, la formación también es una de las bases del futuro. Confucio decía que si das de comer a un hombre lo alimentas un día, pero si le enseñas a pescar lo alimentas toda la vida. Ya tenía claro el poder y el impacto de la formación en las vidas de las personas. La enseñanza cambia nuestras vidas. El conocimiento es un factor diferencial, una ventaja competitiva que además nadie nos puede quitar una vez la adquirimos. El contrato alumno-profesor es muy importante, y hay valores intangibles que no se pueden comprar con dinero. Palabras como “maestro” han llegado hasta nuestros días diferenciando a los formadores que impactan en nuestras vidas más allá de quién solamente da clases, o charlas o conferencias, algo que hoy día empieza a caer en el mismo saco.

Algunos ejemplos recientes que me han animado a escribir este post, aparte de las continuas dudas y preguntas de alumnos y conocidos sobre qué curso seguir en el ámbito de las Redes Sociales y las Comunidades Virtuales o los programas de postgrado en general, son sintomáticos. En las últimas semanas, sobre todo tras el verano, el número de cursos que han aparecido es increíble. No hay tantos profesionales preparados y experimentados como para dar toda esa formación.

Un ejemplo de esto son las propias ofertas formativas, que despistan a la gente y han perdido el norte en muchos casos. En el mercado en general, pero en Redes Sociales en particular. Como ofertar un trabajo pidiendo 3 años de experiencia en algo que acaba de ser creado, como Google +. Cuándo más necesita la gente formación para salir de la crisis, prepararse para ella o para cuándo termine y/o formarse de cara a competir en nuevos mercados (los pocos que crecen, como Internet y la comunicación digital), mayor responsabilidad tenemos los formadores. Sin embargo no es lo que vemos en algunos casos del mercado.

Por ejemplo, hace unos pocos días bullía Twitter por el anuncio de “la marca community manager” con “el curso definitivo de Community Manager” (el entrecomillado es mío).  Su principal valor es que te permitía obtener el “Carnét de Community Manager” . En su presentación podemos comprobar como el desconocimiento de las bases de esta disciplina es importante. Es una credencial “para esos profesionales que se hacen llamar, EventoMan – EventoWoman”. No conozco muchos profesionales de Social Media que se hagan llamar así, y aun si los hubiera parece que el curso es sólo para los que se hacen llamar así, los demás no se van a acercar. Y el principal valor del curso es la acreditación o carnét. Claro, como otros acreditan o certifican y les va bien, pues ellos también. Eso sí, además bloqueando el término Community Manager, que sólo ellos pueden utilizar. “Un carnet que te acreditará como profesional de prensa para cubrir cualquier evento, congreso, feria, y un larguísimo etc que iremos ampliando a medida que el proyecto vaya avanzando”. Es decir, ahora que lo han lanzado, si no lo tienes, no puedes hacer nada de eso. ¿Y cómo se hacía antes de lanzar ellos el carnét? ¿Qué valor diferencial aportan con su carnét? Podría seguir haciendo comentarios, pero ya los han hecho, y seguro que mucho mejores que los que yo podría hacer (por pura sabiduría de las masas, “The Wisdom of Crowds”), múltiples tuiteros en los hashtag #carneCM y #carneCMfacts y Oliver Serrano (@oliverserrano) en su maravillo post sobre el tema (quién por cierto fue alumno mío, así que siguiendo la lógica de algunos centros de formación quizá debiera decir que “todo lo que sabe se lo enseñé yo” ;-) )

Y esta misma semana lo que ya me ha hecho escribir este análisis ha sido el post de SrBurns anunciando su propuesta de formación con cursos gratuitos. Voy a intentar analizarla objetivamente. Primero dicen que les “encanta compartir lo que sabemos con nuestra gente”. Bien, al menos empezamos avisando: SI NO ERES UNO DE LOS NUESTROS ESTO NO ES PARA TI. Queda claro que no es un curso para todos, solo si eres “Uno de los Nuestros”, como decía aquella gran película. “Estamos enfadados con aquellos que venden lo de “Community Manager”…bueno, todo producto tiene unos costes, si no se recuperan por un lado se deben recuperar por otro, si no es dinero será prestigio o satisfacción personal o algo. “Por eso queremos que aprendáis de Social Media con nosotr@s” Suena bien, pero recordemos que sólo si eres de “nuestra gente”. ¿Y cómo sabemos si lo somos? Vamos a los requisitos para entrar ¡¡El requisito es no tener trabajo!! Suena bien, ¿no?…bueno, no basta con eso, también ser talentoso. Vamos, que no iba a ser tan fácil, y no basta con no tener trabajo. Les tienes que aportar valor. Y aquí llega lo divertido. El proceso de selección.

“Deberás hacer Ruido, mucho Ruido, llamar nuestra atención, lograr que te veamos, de la forma que sea y por el medio que sea. La calle, internet, mk directo, youtube, un spot de tv, da igual, lo que queráis pero que os veamos, leamos o escuchemos.” Misterio resuelto. Buscan conseguir gratis que los interesados les hagan publicidad durante dos meses. Incluso si finalmente no puedes entrar al curso, no será por culpa de SrBurns sino tuya ya que no eres lo bastante talentoso y ellos solo quieren a los mejores, los demás no pueden acceder a esta exclusiva formación (coaching más bien, mucho más que formación). Así que no, gratis no es, quizá no pagues con dinero, pero “la fama cuesta y aquí es donde vas a empezar a pagar…”, CON TU TIEMPO DEDICADO A GENERAR BUZZ GRATIS.

¿Perfil del alumno? Rarun@. “Mientras mas cosas rarunas, mejor”, “de ahí seleccionaremos a los 20 Rarun@s”. ¿Y si yo no soy Rarun@? ¿Si sólo soy una persona normal que busca reorientar su carrera profesional? Pues no, ahí sólo quieren rarun@s, nada más. Y si vas a otro curso de esos que te roban porque te hacen pagar, recuerda que están muy enfadados con ellos (“enfadadísimos”), y quizá ya no podrás ser uno de los nuestros, perdón, de los suyos :-S

Ojo, no me malinterpreten. ¿Quiere decir esto que los 20 elegidos no van a aprender? Para nada, es posible que el curso sea muy valioso para ellos ya que les va a dedicar tiempo gente con experiencia en agencias tradicionales y acceso a proyectos de comunicación interesantes. ¿Quiere decir que no van a obtener marca al respecto? Claro que la van a obtener, eso sí, la de SrBurns y la de Rarun@s. Si es lo que buscan fantástico, pero esto depende de cada uno y debemos tenerlo claro.

En definitiva estos dos cursos tienen el mismo enfoque. Para diferenciarse en una maraña de opciones, buscan algo especial y lo potencian. Pero lo hacen de una manera un tanto peculiar. Por ejemplo, para parecer mejor que los demás intentan compararse con ellos diciendo lo malos que son los demás. Y hablan de esos malvados que te cobran por enseñarte cosas que consideran imprescindibles, que tomadura de pelo; o te formarán usando los preceptos Griegos, los de toda la vida vamos, que ahora nadie usa, sólo ellos (una lecturita rápida a Edward de Bono y su “Gang of 3″ por favor). O insisten en aportar un determinado valor (“carnéCM”, rarunez) diferencial y (sig) bastante EXCLUYENTE. Esto demuestra dos cosas a mi entender. La primera,  desconocimiento y cierta falta de experiencia en entornos colaborativos, al hablar de manera tan excluyente. Se leen comentarios más típicos de las agencias tradicionales con su discurso hipercompetitivo y su enfoque de que la creatividad debe estar por encima de todas las cosas. Y por eso terminan en twitter sin entender por qué la gente no les adora, y diciendo en Facebook que la gente, sus potenciales clientes, dicen “aberraciones y tonterias”. La segunda, que lo que la gente busca en la formación es una serie de factores (marca, certificación o títulos, contenidos, experiencia de los profesores) en los que todos los cursos y centros formativos intentan incidir para aportar valor pero también para diferenciarse. Algunos con más criterio y otros menos. Algunos con una visión más general, y otros con unas orejeras que les hacen ver sólo una mínima parte de todo el valor que espera obtener un alumno, o quizá es que sólo pueden aportar lo que ofertan y nada más.

Pero esta es una de las claves, sobre la que quiero extenderme un poco más.

La formación es un servicio donde a menudo satisfacer al cliente / alumno es complicado. Recordemos que Satisfacción es igual a Percepción menos Expectativas, y que percepción es igual a Realidad.

Satisfacción = Percepción – Expectativas

Así pues en formación la gestión de los intangibles cobra un valor muy importante, y la sensación que tiene un alumno de que un programa le aporta ese valor diferencial depende mucho de diversos factores. Otras veces simplemente no se hace un ejercicio básico de valorar todo lo que un programa aporta. Puedes estar creando un curso fantástico, con profesionales geniales, ejercicios prácticos y una dedicación casi absoluta, para descubrir que lo que quiere tu perfil de alumnos principalmente son contenidos  de referencia, y hasta que no se hayan puesto al día con el estado del arte del resto no quieren ni pensar para no sentirse sobrepasados. Otras veces el problema puede venir por cosas que pensabas secundarias, y el hecho de que un aula tenga mala conexión a Internet en un curso de negociación hace que los alumnos minusvaloren un programa que por otro lado les está aportando importantes capacidades. En estos casos es muy importante la gestión del alumno, pedirle feedback y valorar múltiples aspectos. ¿Tiene el curso que te interesa encuestas de valoración de profesores hechas por los alumnos? ¿Están disponibles los resultados por curso o incluso por profesor? En algunas Universidades en USA hay profesores que publican sus notas y valoraciones de clase de los alumnos. En los cursos de Aerco siguiendo los hastag tipo #csmp o #cecm puedes ver en tiempo real y posteriormente la opinión de varios de los alumnos sobre el curso.

En otros casos buscas el valor en el “gurú” de turno, y te encuentras con formadores que se dedican a hablar de sus blogs, sus contactos o simplemente contarnos las cosas que hacen o han hecho… vamos, que han ido ahí a hablar de su libro. Es necesario aportar una capacidad real de transmitirnos conocimiento o de conseguir que los alumnos aprendan a hacer lo que (se supone) que ellos hacen, no sólo contarlo. Para sólo contarlo y no formar están los Seminarios, que no los cursos, para dar ideas, que por eso el término viene del concepto de “semilla”, de plantar ideas en gente que ya tiene un marco mental o conocimientos al respecto. Ahí las referencias de lo que hacen otros profesionales sí son de ayuda.

Por otro lado la formación es un negocio financieramente muy interesante. Los centros de formación cobran por adelantado, y si luego no te gusta lo que obtienes es complicado que te devuelvan el dinero (o el mal rato). Por eso los cursos gratuitos parece que tienen menos riesgo en ese sentido, aunque tu tiempo también es valioso, no lo olvides, y “si pagas con cacahuetes normalmente tienes trabajando para ti a monos”.

Más complicado aun es encontrar alguna otra vía de satisfacción o compensación, porque como hemos dicho ya es un servicio. Esto hace que las recomendaciones sean muy importantes, y que el proceso de toma de decisiones que debemos seguir como alumnos deba ser riguroso y selectivo. De este modo no serás un alumno insatisfecho, o al menos si lo eres podrás entender por qué e intentar sacar el máximo del curso en cuestión. Así resolvemos el problema que hay a veces con cursos que, quizá siendo muy buenos, no satisfacen nuestras expectativas ni objetivos.

Como decía al principio,  a menudo recibo preguntas y dudas de alumnos o antiguos alumnos, de amigos y familiares, sobre la bondad o conveniencia de diversos cursos de todo tipo. Incluso en algunos cursos donde soy director académico mi móvil siempre está disponible para que interesados en el curso puedan preguntar sobre lo que se van a encontrar durante el programa. No siempre es fácil responderles. Todos quieren saber si deben hacer el curso o no, si es bueno o malo. Siempre les digo lo mismo: ¡depende! Un curso será bueno o malo en función de lo que quieras obtener. Reminiscencias de una madre gallega, supongo. Así que finalmente hago con ellos siempre el siguiente ejercicio, que debería ayudaros a todos en cualquier proceso de selección de un curso y/o una entidad formativa.

Para valorar un curso debemos tener en cuenta en primer lugar qué valor nos puede aportar (valga la redundancia). Si queremos ampliar nuestra “empleabilidad” debemos tener en cuenta qué cosas valoran los empleadores. Qué activos tenemos nosotros y cuáles se valoran en los puestos que buscamos. Estos elementos nos ayudarán a hacer dos listas (la nuestra y la de estos puestos) donde podemos comparar lo que tenemos y lo que nos falta. A partir de aquí vemos qué cursos nos pueden ayudar a conseguir rellenar los huecos. Otras veces no son cursos o formación, sino experiencia, lo que es más complicado. Determinados cursos nos pueden ayudar también en ese sentido, al permitirnos conocer gente en un determinado sector si el objetivo es un cambio de sector por ejemplo, o adquirir experiencia durante el curso al ser muy prácticos.

La lista de activos valiosos que nos reporta un curso es extensa, así que voy a centrarme en los que yo considero más importantes. A partir de aquí cada uno puede hacer su propia lista y su propio análisis. Esto serían los más relevantes a mi juicio, ordenados a vuela pluma, no por importancia.

Marca: Creo que todos podemos reconocer fácilmente el valor de la marca. No es lo mismo en España tener un MBA por IE Business School, ESADE o IESE, las tres grandes siempre en el Top 50 del Financial Times, que por otra institución. Estas tres, por tradición, por precio, por antiguos alumnos, son las referentes, y han conseguido marcas reconocidas y valiosas. O en el caso de España en general tenemos la AEDEE, asociación de escuelas de negocios, que exige para ser miembro 10 años de servicio con un nivel importante de alumnos, para garantizar un cierto recorrido a los integrantes. Ser miembro de la asociación supone prestigio y marca.

Igualmente en USA o en todo el mundo los programas de la Ivy League (la Liga de la Hiedra) son diferencialmente valorados. Harvard, el MIT o Stanford son Universidades de referencia. El hecho de tener en nuestro currículo esa marca nos da un valor diferencial. Nos puede permitir abrir puertas o conseguir entrevistas de trabajo, que determinados contactos nos tengan en cuenta. Entre otros motivos porque se supone que alguien que ha conseguido un título de este tipo tiene una serie de capacidades diferenciales, para empezar las que le han permitido ser admitido en una institución de este tipo. Incluso el precio de estas instituciones ya da también un valor de marca. Muchos de estos programas, además, expulsan alumnos si no alcanzan un mínimo nivel durante el programa. Se supone también que antiguos alumnos de estas instituciones pueden valorar lo que supone tener un título de esta institución al haber pasado por el mismo proceso de aprendizaje.

También puede haber otras estrategias de marca. Por ejemplo ESIC es el referente en formación en Marketing en nuestro país, y ha sabido posicionarse, apoyados también en ICEMD, en este área, con programas online y offline.

Contactos: Con los compañeros de programa principalmente, pero también con los profesores (hablaré más adelante de ellos) o incluso con los antiguos alumnos si la red está desarrollada adecuadamente. Muchos cursos te permiten entrar en contacto con gente interesante y valiosa para tu futuro. Por ejemplo en áreas como Internet o Nuevas Tecnologías, o en temas muy específicos como Biotecnología, una manera de conocer gente del sector, ya involucrados o interesados, es la formación. Los compañeros de hoy serán los profesionales de mañana. Los clubes de antiguos alumnos y las asociaciones son importantes fuentes de socialización, confianza y encuentros que nos pueden ayudar a futuro. Algunas escuelas no potencian tanto esta relación, otras lo hacen francamente bien, generando comunidades y un fantástico sentimiento de pertenencia, y de apoyo entre compañeros y antiguos alumnos. De todos modos no basta con “estar”, debemos ser preactivos y trabajar los contactos, activarlos y aportar valor. Podemos ir a un centro formativo donde la red de contactos sea muy valiosa, pero no saber cómo obtener valor de ella. Es lo que yo llamo “El Efecto Messi”. Messi es un activo valioso, muy valioso, y el Barcelona sabe muy bien como monetizarlo, sin embargo la selección argentina no consigue obtener tanto valor de él, aunque el activo es el mismo, es el mismo jugador.

Otro matiz a tener en cuenta. Tan negativa es una clase con pocos alumnos, como una con demasiados. Las clases de entre 20 y 30 alumnos son a mi juicio ideales, tanto online como offline. Permiten al profesor dar atención lo bastante personalizada, y además a los alumnos contar con una base de contactos y profesionales interesante y valiosa. He sido alumno en cursos presenciales donde éramos unos 50 y debo decir que no fue un problema, pero ahora como profesor grupos de este tamaño empiezan ya a parerce más incómodos y complicados. Quizá sea sólo una sensación mía, o es que me estoy volviendo vago con los años, pero dejo aquí la reflexión. En online incluso he llegado a impartir clase a 90 alumnos, que finalmente fueron divididos en dos aulas de 45. Excesivo. De nuevo entre 20 y 30 me parece lo mejor.

Profesores: Uno de los grandes valores de los cursos son los profesores. Académicos o profesionales. Entre los problemas que nos encontramos a menudo está el típico profesor que sabe mucho de su materia pero le cuesta horrores transmitir conocimiento. O que transmite muy bien pero tiene poco que contar. En cualquier caso no sólo aportan valor por su conocimiento, sino también por ayudarte a estructurar las cosas, por su experiencia en una empresa o sector, o situación. Que un curso cuente con profesionales de primer nivel es un activo muy valioso. Para empezar puede que ellos mismos están buscando gente valiosa para sus organizaciones, y el curso sea una oportunidad para que comprueben tu valía y te contraten. Sus recomendaciones pueden ayudarte mucho. Eso sí, a veces los profesionales tienen tiempo limitado y quizá no puedan aportarte tanto como esperabas. No les desprecies por ello, intenta simplemente centrarte en aquellos aspectos que te pueden ser de más valor. Un día un antiguo alumno me escribía regularmente para preguntarme cosas cómo si en un post de uno de los blogs que llevaba el título debía ponerlo en plural o singular. :-S En otro curso se quejaban que un profesor no dedicaba tiempo extra fuera de clase, o tanto tiempo como otros a socializar. El profesor en cuestión era un alto directivo de un banco internacional que hacía todos los años un hueco en su agenda de ministro para dedicarlo a impartir una asignatura los alumnos del programa. ¿Qué era mejor, otro profesor con más tiempo libre, o tener acceso a alguien como él?

A tener en cuenta una vez dentro del curso. Si eres trabajador y empático es muy posible que consigas también muy buena relación con expertos y referentes del sector. Normalmente los buenos profesionales que dan formación valoran a sus alumnos. Gente que en otras condiciones te costaría que te hicieran caso, porque su tiempo es limitado y no es fácil conocer a la gente y saber qué buscan, al haber sido profesores tuyos te conocen, te responden emails y te dedican un tiempo valioso. Eso sí, no esperes que esto lo hagan por decreto ley. Si no haces más que quejarte durante el curso o trasladar tus frustraciones a ellos, o incluso quejarte a ellos sin más por temas más relacionados con la estructura del curso o la dirección académica del mismo, es muy posible que no suceda nada de esto.

Otro punto importante es la preparación de los formadores. En IE Business School estuve un año entero formándome antes de poder dar clases . Formación sobre escritura de casos, cómo dar clases con el método del caso, asistencia a clases de los profesores que mejor valoración obtenían de los alumnos… Hoy día hay perfiles muy preparados que no saben como gestionar una sesión, como diseñar un curso entero, o que básicamente nos cuentan lo que hacen en su día a día o leen cientos de transparencias. Ojo de nuevo, si es lo que buscamos fantástico, pero si no casi seguro que nos quedará una sensación agridulce. “Yo estuve allí, fui su alumno” es un valor que para algunos puede ser importante, no lo desprecio para nada. Lo que digo es que debemos tener lo claro y tener claro el encaje entre objetivos y valor esperado y obtenido.

Otros profesores con su doctorado y perfil muy académico adolecen de estar más preocupados de la teoría y de contar lo que tenían preparado que de interactuar y asegurarse de que hemos aprendido y asimilado. Hoy día hay pocos profesores que combinen un doctorado o una base académica con experiencia empresarial. De nuevo esto no quiere decir que sea necesario un doctorado para ser un buen profesor, ni que por tenerlo seamos académicos. Hay excelentes profesores sin esta formación, y excelentes y experimentados expertos con ella.

Y hay mucha gente que se ha lanzado a la docencia sin experiencia, rigor ni conocimientos, a menudo en disciplinas donde es “suicida” hacer algo así. Como muestra os animo a buscar los #chemafacts o #cosasdeclase en Twitter, resultado de una clase sobre Redes Sociales de un profesor quién al parecer no era consciente de lo que los alumnos comentaban en tiempo real sobre su conocimiento del tema en general, y la sesión en particular. De nuevo debemos valorar a los profesores por lo que buscamos y lo que nos pueden aportar, motivo por el cual debemos buscar información para tomar nuestra decisión.

De hecho hoy día si quieres saber cómo es un profesor, una búsqueda más o menos selectiva en twitter y foros te puede dar una idea general de lo que te vas a encontrar sin muchos problemas, como ya decíamos anteriormente.

Contenidos y/o Materiales: Hoy día se han convertido en un valor secundario frente a otros, a mi juicio. No me refiero en valor absoluto, sigo pensando que el contenido es el rey. El motivo es que es complicado competir por ejemplo con la Wikipedia. A menudo la gente valora mucho que un profesor tenga sus propios contenidos. En un mundo donde se genera cada dos días tanta información como en toda la historia humana hasta el año 2003 (Bernardo Hernández de Google dixit), un buen profesor debe también filtrar, estar al día y ayudarnos a seleccionar lo más valioso; darnos un contexto para ir incluyendo los nuevos contenidos que se generan en orden; y dotarnos de algunas referencias donde seguir los principales autores y estar al día. Esto no quita para que los contenidos sigan siendo importantes, pero en algunos casos son casi un commodity, un factor higiénico. Podemos aprender más de algunas charlas de TED (20 minutos, y nadie nos da ninguna transparencia) que de sesiones de 400 transparencias pasadas a toda velocidad. De hecho podemos encontrar fuentes de recursos maravillosas como openmultimedia.ie.edu, lleno de casos interactivos sobre empresas y temas de economía básica por ejemplo, o los cursos gratuitos del MIT y Stanford.

Como ejemplo os dejo un vídeo de Asimov con una entrevista en televisión en los años 80 creo, donde hablar sobre la formación del futuro, nuestro presente. Increíble visionario este hombre, me encanta al igual que sus libros y cuentos.

Aun así, cursos como Deusto Formación, CEAC, CCC y similares siguen teniendo una presencia importante y son valiosos para alumnos que buscan flexibilidad temporal, contenidos y un título. Con contenidos de referencia para estudiar, apoyo para dudas, y finalmente hacer un examen y recibir un certificado que atesore lo aprendido les es suficiente. Si no nos interesan profesores, marca u otros aspectos comentados, esta opción puede ser muy valiosa. Yo mismo he desarrollado contenidos o he coordinado algún curso de este estilo y es un trabajo intenso e importante preparar los materiales para los alumnos sabiendo que no habrá una clase ni un profesor a la vez, si acaso alguna tutoría.

Experiencia (capacidades y habilidades): Hoy día conseguir capacidades y habilidades es un factor clave de éxito. El terminar un curso sabiendo hacer cosas que no sabíamos hacer antes, como por ejemplo negociar mejor, o identificar oportunidades de mejora en un mercado o situación, analizar situaciones, diseñar procesos, es muy importante. Sin embargo en el tiempo que duran la mayoría de los programas es un poco más complicado conseguir esta experiencia, sobre todo de cara a conseguirla a un nivel valioso para aumentar nuestra empleabilidad. Y en algunos casos es imposible hacerlo sin trabajar en una empresa o un proyecto real.

El caso del huevo y la gallina, que decíamos en el mundo del cine. Para trabajar en un proyecto grande debes ser un grande, pero para ser un grande debes haber trabajado en un proyecto grande y no todo el mundo se arriesga en estos proyectos poniendo a alguien con poca experiencia. Las capacidades y habilidades son tan importantes que hay una disciplina estratégica dedicada por completo a estudiarlas (la escuela sueca decía Mintzberg en su libro “Safari a la Estrategia”, si no recuerdo mal). En entornos cambiantes son cada vez más valiosas estas habilidades, y muchos cursos de negociación, técnicas de venta y otras habilidades relacionales empiezan a ser cada vez más valorados incluso que la formación reglada y los títulos. De hecho linkedin acaba de activar una opción donde puedes incluir tus “skills”, tus habilidades.

Conocimiento: Junto el título es probablemente uno de los aspectos en principio más valorados y buscados por la gente. Sin embargo en determinados entornos es complicado “calcular” el conocimiento adquirido realmente. Hay clases que nos impresionan pero al terminar nos quedamos con la sensación de que el profesor sabía mucho, pero nosotros realmente no hemos aprendido tanto. A mi juicio es, junto con la experiencia (o habilidades y capacidades) y los contactos, uno de los tres pilares de un buen curso.

También es una de las mayores fuentes de insatisfacción. Sobre todo porque en muchos cursos los alumnos vienen buscando tecnología nuclear, es decir, ese conocimiento que nadie más tiene, raro y valioso, que les va a permitir “dominar el mundo”. Bueno, esto es un chiste de mi cosecha. Pero casi. A mi mismo me pasó. Pensaba que en los másters se aprendían cosas raras que muy poca gente sabía, y que gracias a ellos te convertías en un superdirectivo o un superemprendedor o un superloquesea. La realidad era que el conocimiento sin esfuerzo y experiencia no servía de nada, y gran parte de él estaba disponible por otras vías. Era el paquete conjunto lo que tenía valor. Por expresarlo con otra fórmula, Éxito es igual a Talento más Trabajo (no es mía, la leí hace poco en twitter, no recuerdo la fuente, mil perdones, si la sabéis avisad :-S)

Éxito = Talento + Trabajo

Un genio es un 1 por ciento de inspiración y un 99 por ciento de transpiración, decía Thomas Alva Edison (de esta sí me acuerdo J). Y Picasso decía que “me encanta esa historia de las musas, pero yo intento que me encuentren trabajando”

Títulos o Certificados: El título quizá es un valor en desuso o en caso de darle importancia lo hacemos por su relación con la marca, como veíamos antes. Sí puede ser importante el título o los certificados en algunos casos, sobre todo aquellos donde no hay enseñanza reglada y buscamos un referente. En otros casos porque es una llave (“se busca MBA”). En la formación de profesionales (que no formación profesional o FP) diversos programas certifican, dando un valor importante al título. Por ejemplo los cursos del PMI, Project Management Institute (Instituto de Gestión de Proyectos ), cuentan con un certificado reconocido en Gestión de Proyectos, y muchas entidades llegan a acuerdos con ellos para obtener, asociado a sus programas, el certificado del PMI. Los títulos oficiales han provocado también una explosión de masteres y expertos universitarios o similares. Mientras España es un país con mucha “titulitis”, incluso con un problema de “inflación de títulos”, otros países valoran más la experiencia y la meritocracia. En Alemania cuando envías un CV te piden que vaya acompañado por todos los títulos que reseñas en el mismo, una muestra de que sí valoran los certificados por ejemplo.

Este valor diferencial es el que ha llevado a que aparezcan ocurrencias como el “Carné de Community Manager”, válido a nivel MUNDIAL (sólo si tienes el título de licenciado, claro). Y es que “no hay paz en el social media” (@juanchocolte dixit). El hecho de que aparezcan ofertas de trabajo que valoran titulación  de determinadas organizaciones (una oferta reciente en Barcelona buscaba Community Managers  valorando principalmente formación de Aerco) está haciendo que muchas otras entidades basculen hacia este activo en concreto en sus cursos.

Para mi los anteriores son los principales activos de cara a valorar si un curso nos ayudará a alcanzar nuestro objetivo y nos aportará lo que buscamos. Yo haría una hoja Excel con los diferentes cursos o programas que estamos valorando, y los valores que nos aporta cada uno. Algo por ejemplo como lo siguiente

En esta hoja cada uno debe determinar como ponderar cada aspecto, tener claro qué valora más, y usando algún código podemos hacer una primera criba de los cursos (por ejemplo valorando de 0 a 10, o de 1 a 5, con la típica escala Likert “totalmente de acuerdo”, o simplemente Bajo, Medio, Alto). Por supuesto antes de hacer esto debemos haber hecho ese análisis personal de determinar qué necesitamos o que deseamos obtener. Hay que incluir una fila con lo que buscamos principalmente, ya que no siempre se puede obtener todo. No es lo mismo un curso para ponernos al día que para cambiar nuestra carrera laboral. Cuando entré en Technicolor hice el Posgrado en Gestión de Empresas Audiovisuales del IE para ponerme al día con el sector y conocer gente del mismo.

Sin embargo llegados a este punto encontramos que nos faltan algunas cosas importantes todavía para poder tomar una decisión. Tenemos varios huecos que debemos llenar para tomar la decisión final. Y es que otros aspectos son importantes, no tanto por lo que nos aportan a nosotros como activo, sino por ser más o menos limitantes de cara a realizar una formación u otra, o por el riesgo de encontrarnos con algún exponente más de la “mala educación”.

Precio: Valorar cursos que se nos salen de presupuesto no tiene sentido. A menudo hay gente que me pregunta y quiere comparar determinados cursos con los de IE Business School. Siempre les digo lo mismo: “marca la línea donde tu presupuesto te diga, y no entres a valorar o comparar cualquier formación cuyo precio esté por encima de dicha cifra”. Una vez tenemos el precio máximo que podemos pagar por una formación, el siguiente paso es hacer el ejercicio anterior de valorar qué nos puede aportar en Marca, Contactos, Título y similares.

En algunos casos podríamos incluso calcular el precio por hora, es decir, comparar no sólo el precio del curso sino el número de horas que estamos obteniendo por esa cantidad. Conocer la estructura de costes del curso nos ayuda a valorar en qué gastamos el dinero; si en el local, en la marca, o en los profesores. Si un curso se gasta dinero en anunciarse en televisión, ese anuncio lo vamos a pagar nosotros en el precio final cuando lo compremos.

Financiación: este es un tema complicado, ya que a menudo nos podemos encontrar con condiciones fantásticas que faciliten acceder a un curso pagando a plazos. Sin embargo no debemos olvidar que si no pagamos todo por adelantado, quién nos financia realmente es importante. Muchos recordarán los problemas que hubo con formación de idiomas, exactamente inglés, por una conocida franquicia, la cual cuando echó el cierre dejó a un montón de gente sin clases, clases que habían sido financiadas en casi todos los casos. Pero el problema es que la financiera no era la propia empresa de formación, sino una entidad bancaria. Esto supuso que muchos alumnos debieran pagar las cuotas siguientes del crédito firmado, sin recibir el servicio, mientras que la firma que había cerrado se llevó íntegras las matrículas por adelantado. Si vamos a pagar a plazos, al menos asegurarnos de que sea con la misma entidad. En caso contrario, buscar financiación por varias fuentes antes de elegir directamente la que nos ofrece el centro de formación específico.

Recomendaciones: No debemos olvidar en el proceso de toma de decisiones buscar recomendaciones, mirar en foros qué se dice de estos cursos, y si es posible intentar acercarse a alguna sesión de ellos. Hay cursos que permiten por ejemplo acudir a alguna clase para que puedas hacerte una idea de qué vas a encontrarte durante el programa, así como ver el centro formativo por dentro. Esto genera confianza y facilita el proceso, ya que es igual de malo para el centro de formación tener un alumno descontento, como para el alumno acudir a un centro con unas expectativas y encontrarse con algo totalmente diferente a lo esperado, sobre todo tras haber invertido tiempo y dinero. Si además podemos preguntar a una o dos personas que hayan cursado el programa que queremos, mucho mejor. Recomendados por el centro formativo o no. Eso sí, debemos preguntar en clave de lo visto anteriormente, y teniendo claro qué es lo que buscamos (si título, si marca, si contenidos…). Lo que para otros fue genial para nosotros puede ser indeseado, o viceversa.

Otro tema importante es la actitud. Hay cursos que se ciñen a lo que tenían preparado, mientras que otros buscan soluciones y son flexibles en lo relativo a ayudar a los alumnos. La diferencia entre actitud y aptitud es importante. Lo se porque he sido director académico en muchos programas, y a menudo te encuentras con grupos de alumnos heterogéneos, con diferentes objetivos y que valoran el programa por cosas diferentes. Vamos, que en el proceso de selección los comerciales no tenían más criterio que “el que paga entra” :-S Cuando la diferencia de nivel es muy grande, sea por el proceso de admisiones o por otros motivos, el trabajo de la dirección académica es mayor. Primero para ayudar a los alumnos a buscar soluciones que les ayuden a obtener lo que esperaban. Segundo, para hacerles entender que no se puede diseñar un programa 100% a medida, y que aunque se puede ser flexible el programa tiene una base complicada de cambiar. Existen bastantes alumnos que consideran que como han pagado se debe hacer todo lo que ellos dicen. Ese enfoque y enfrentarse a los profesores no creo que sea la mejor medicina. Intenta sacar todo lo positivo que puedas del curso, habla con la dirección académica, propón soluciones… o déjalo e intenta que te reembolsen el dinero si crees que te han estafado. Dedicar tiempo valioso a soltar bilis en un curso no te ayudará a tu objetivo, que es crecer, aprender, mejorar e incrementar tu empleabilidad.

Gestionar estas situaciones a menudo es complicado, por varios motivos. Uno es que lo que buscan normalmente los alumnos en una crisis como está no es formación, sino trabajo. Simple y llanamente. El curso para algunos es un mal necesario para obtener su objetivo real. De hecho si pudieran obtenerlo sin el curso, no lo harían. En estos casos muchos de los problemas no están relacionados con el centro de formación, sino en la mala educación personal de muchos. Hace poco en un programa de nuevas tecnologías que conozco un alumno exigía le devolvieran el dinero porque él se “había matriculado para obtener trabajo, y como ya lo tengo quiero que me devuelvan el dinero porque el curso ya no me interesa, no lo necesito”. Pero para otros es una necesidad imperiosa y lo afrontan con nervios y una gran necesidad. Son alumnos que no buscan generar problemas, simplemente cambiar de sector y aprender algo nuevo al ritmo que se mueven las cosas les abruma. Saber gestionar estas situaciones para profesores y responsables de los cursos es muy importante. Y esto supone horas, dedicación, hasta cañas después de las clases, para poder entender y ayudar. Es decir, a veces es necesario una gran implicación personal, y olvidarse de la rentabilidad a corto plazo del curso para pensar en como ayudar a la gente que tienes delante.

Sin embargo hay que tener mucho cuidado. Si no sabemos como gestionar nuestra carrera profesional y esperamos que nos lo den todo hecho, tenemos un problema porque el entorno actual es cada vez más competitivo, y no sólo a nivel nacional sino a nivel internacional. He tenido alumnos de China e India con unos conocimientos, capacidades y ganas de trabajar como no se puede uno imaginar. ¡Ah!, y hablaban varios idiomas, entre ellos el nuestro.

No olvidemos además que a veces los mejores sitios para aprender son las empresas o la práctica directa. Si quieres saber de Adwords, qué mejor que aprender en la web de Google y ponernos a practicar directamente con nuestra web, blog o marca personal. Si queremos ser periodistas, qué mejor que abrir un blog fácilmente en Blogger o Weblogs y ponernos a escribir, adquiriendo práctica con el tiempo. Que una empresa nos contrate para escribir para ellos, cuando no somos capaces de demostrar que llevamos meses escribiendo de manera interesante y valiosa, es complicado. Nunca ha sido más barato y sencillo aprender y hacer por nosotros mismos. A veces empezar por ahí y luego buscar una formación que nos ayude a mejorar y depurar, o buscar un mentor o un experto que nos ayude puntualmente, puede ser mejor que ir a un curso o a una formación reglada.

Y no olvidemos hacer un análisis del estado del mercado. Si quieres trabajo en un entorno, sector o puesto (por ejemplo, de Community Manager), busca las principales ofertas al respecto. Vete a infojobs.net, infoempleo.com, monster.es o michaelpage.es, y monta una hoja Excel como la anterior, en este caso con las ofertas encontradas. Pon en las filas los aspectos a considerar como el salario, la titulación, años de experiencia pedidos, ubicación, jornada laboral, conocimientos pedidos, formación solicitada, etc.  Las ofertas en las columnas. Y al final, en la última columna, pon tu currículo, detallando para cada fila lo que tu puedes aportar o buscas (por ejemplo en salario). Esto te ayudará a calcular tu empleabilidad, y a ver qué cosas debes mejorar para obtener el puesto que buscas o para cambiar al sector que te interesa. Os dejo un ejemplo

Ya se que todas las ofertas no siempre representan el mercado, pero es una buena manera de empezar y hacernos una idea general. Además este cuadro nos puede ayudar con una decisión importante que apuntábamos antes: el presupuesto. ¿Cuánto me gasto en la formación? Bueno, en base al salario medio que se paga en los puestos que busco puedo calcular mejor el retorno que me puede dar invertir en mi formación. Y si no tengo mucha idea quizá mejor empezar con un curso sencillo, barato y online para ponerte al día del estado del arte, y luego elegir algo más concreto o extenso. Por ejemplo, he recomendado varias veces el curso de la UNED sobre Community Management, con el que no tengo relación de ningún tipo, a mucha gente, porque alumnos y amigos que lo han hecho me han hablado de él muy bien como manera de iniciarse en el tema.

En resumen, que si queremos mejorar o reorientar nuestra carrera profesional y posibilidades, esto puede pasar por una apropiada formación. Para evitar invertir tiempo y dinero en algo que no nos ayude o genere la satisfacción esperada, es importante tener en cuenta algunos aspectos importantes, que he intentado incluir en este post.

Más o menos este es el proceso que he seguido estos años para tomar decisiones como estudiar un MBA en IE Business School, un Programa en Gestión de Empresas Audiovisuales también en, un Máster de Cine, TV y Nuevos Medios en URJC, dos Expertos Universitarios en la UNED (Comercio Electrónico y Seguridad Informática; y Educación Infantil), un Doctorado Europeo en Organización de Empresa, y algunos otros cursos cortos y específicos más (Calidad, ISO, ICTs, EFQM, Seguridad Informática, CRM, idiomas…). Además he colaborado como formador en diversos programas, tanto como profesor y director académico, online y offline, en seminarios de pocos días como en posgrados y master de varios cientos de horas. En todos ellos he seguido estos preceptos y he intentado ayudar a todos mis alumnos a alcanzar sus objetivos aportándoles valor en todos los aspectos que he podido, poniéndome en su lugar e intentando pensar como ellos ya que yo también estudio todos los años algún curso para mantener ese sentimiento y seguir aprendiendo. Se que no he conseguido siempre el nivel de excelencia que me hubiera gustado, pero creo haber aportado y ayudado a muchos de ellos (eso lo deberán decir ellos mejor que yo), y espero poder seguir haciéndolo, porque a pesar de los problemas que pueda haber con algunos cursos y centros de formación sigo pensando que la formación es la base de un futuro mejor. Igual que Asimos.

De hecho lo digo en primera persona también. Si he aprendido en estos años ha sido gracias a profesores y centros de formación fantásticos, pero también gracias a mis alumnos; alumnos exigentes, otros despistados, muchos deseosos de adquirir conocimiento. Alumnos en los que a veces me he visto reflejado, y a quienes siempre he intentado ayudar, con mejor o menor resultado, con más o menos tiempo y dedicación según las circunstancias (mías, de ellos y del centro de formación). Pero sobre todo he comprobado que el éxito viene de los que tienen  actitud, ya que con actitud se puede conseguir todo. Otros, más complicados o peculiares, me han hecho aprender otro tipo de cosas, y desarrollar otro tipo de habilidades. Aprovecho también este post para recordar a todos ellos, haber sido su profesor, alumno y compañero me revaloriza y me ha permitido hacer lo que más me gusta. Gracias y suerte.

[1] “The [education] business is a cruel and shallow money trench, a long plastic hallway where thieves and pimps run free, and good men die like dogs… There’s also a negative side!”

¿”Marcas irresponsables” o “marcas y responsables”?

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Decía Hunter S Thompson que “El negocio de la publicidad es una trinchera de dinero, cruel y superficial, un largo pasillo de plástico donde ladrones y proxenetas corren libremente, y los hombres buenos mueren como perros…También hay un lado negativo”. Así que el tema de La Noria con los anunciantes o su extensión a Sálvame no es realmente de máxima actualidad, es algo que llevamos viviendo mucho tiempo. Se abre ahora un debate sobre si las marcas deben influir en el contenido o no. Yo creo que no hay debate ninguno. Las marcas deben poder elegir a qué contenido asocian su imagen. Es vital para su negocio y además son los que pagan por el servicio.

A fin de cuentas las marcas buscan transmitir valores, y los contenidos también transmiten valores. Por eso el patrocinio de programas es una práctica cada vez más extendida, donde se asocian valores de marcas a programas determinados. Esto parece una idea genial para los distribuidores de contenidos, estabilidad a cierto plazo relacionada con un programa. Cuando esto ocurre las cadenas de televisión están contentas, ¿no? Pero sin embargo en todo lo que no sea patrocinio, aquí mando yo, y yo decido cómo se ubica la publicidad, que a fin de cuentas tengo el poder y el GRP (Gross Rating Point), por lo que yo decido cómo te doy los GRPs. Hasta ahora no había mucho problema con eso, pero ahora el problema viene con la conjunción de estos elementos.

Internet está cambiando la manera que tenemos de segmentar. Podemos llegar a mucha gente y además con mensajes muy segmentados, de manera bidireccional. La televisión tradicional llega con un mismo mensaje de manera unidireccional. A veces intentamos llegar con varios, por eso las primeras series españolas tenían un abuelo y un niño, por ejemplo. Las grandes cadenas sobreviven y ganan mucho porque tienen mucha llegada, millones de personas reciben tu mensaje a la vez, mensaje que posteriormente se puede capilarizar por los propios espectadores más conectados. De hecho incluso lo comentan en tiempo real, hoy día Twitter entra en ebullición con determinadas series y programas. Entre estos millones de espectadores hay muchos diferentes, o muchos “nichos” a la vez. Grupos de personas con opiniones diferentes, nichos a veces muy grandes. Que opinan y pueden ser escuchados y apoyados. Pero los contenidos y valores asociados a un contenido también se pueden asociar a la marca que lo soporta fácilmente. La asociación de marcas diferentes está creciendo también cada vez más en nuestros días. No sólo el programa está involucrado, también  Telecinco e incluso al presentador están “en el ajo”.

De este problema llevamos hablando en redes sociales mucho tiempo. ¿Debe un community manager en una empresa tener nombre y apellidos o debe ser anónimo? Porque los valores de la empresa se trasladan a la persona. ¿Deben todos los miembros de un partido político pensar igual que lo que dice su programa? Es perverso, y casi imposible, la gente está de acuerdo en lo principal para poder avanzar. Somos complejos, y cómo decía Raymond Simons, “No hay masas, sólo hay maneras de ver a las personas como masas”. ¿Cómo gestionamos esto? Internet y las Redes Sociales nos ayudan por un lado a hacerlo, pero por otro lado están magnificando este efecto. La tecnología permite ahora hacer este tipo de cosas que no podíamos hacer antes tan fácilmente. Frente a las cartas al director o a la cadena, que además podían ser filtradas, ahora tenemos las redes sociales e iniciativas individuales llegan a crecer lo bastante para ser escuchadas, como la de Pablo Herreros. Y las marcas escuchan a su público objetivo, curiosamente un público al que transmiten mensajes vía televisión, pero de quienes reciben mensajes por otras vías diferentes. Y es que el modelo de las cadenas de televisión no se basa en “escuchar”. Eso es lo que están haciendo ahora, y no están acostumbrados al parecer, sobre todo sus presentadores, que pierden las formas en Internet como no lo hacen en directo curiosamente.

Así que me parece que la reacción de las marcas es correcta, y no como una opinión personal, sino por lógica empresarial. En un modelo coherente, si como empresa buscas un canal (o varios en una estrategia multicanal) de comunicación para transmitir unos valores a tus clientes, debes esperar que dicho canal o el contenido asociado tenga valores relacionados. De hecho suponías eso porque lo lógico es que tus clientes, que esperas tengan esos mismos que tú, estén en ese canal en parte por ello. Si sigues sin escuchar a tus clientes y mantienes tu marca junto a otra que transmite otros valores, sabes que te arriesgas a que tus clientes dejen de creer en ti, y el trabajo realizado en construir tu marca lo pierdes sólo por asociarte con otras marcas o contenidos en este caso.

Es importante entender estos aspectos básicos, pero es complicado para alguien que ha estado pensando toda su vida en “cantidad” y no en “calidad”. En YouTube ya tenemos por un lado la audiencia (personas que han visto un video) frente a calidad del contenido (los “Me Gusta” o “No Me Gusta” y los comentarios sobre el contenido). Puede que haya muchas referencias a tu marca en Twitter, pero quizá estás en un hastag donde se ríen de ti, como ha pasado a famosos cantantes.

Ojo, no se me malinterprete, cada uno debe tener poder de decisión, y no necesariamente una marca o empresa debe hacer todo lo que se dice en Internet. Pero sí debe escuchar antes de tomar decisiones, y si tu quién habla no es tu público objetivo o lo que dice no es correcto, actúa de una manera. Pero en este caso el público objetivo de las marcas, que en definitiva es el target comercial, se manifiesta claramente; y si además un medio de comunicación no te deja poder para elegir, como le ha pasado a Vodafone (y mira que es una marca maltratada por sus prácticas de atención al cliente y captación de clientes), si no haces algo corres el riesgo de que muchos clientes te abandonen.

Esto no es exclusivo de la televisión o Internet. Os dejo algunos ejemplos de “mala asociación” de marcas o mensajes (la mayoría gracias al maravilloso trabajo de Alejandro Suárez en su blog).

En publicidad en prensa

En publicidad contextual

En vallas publicitarias

O simplemente en la ubicación de un producto en lineal

Errores gráficos que asocian imágenes y marcas, cambiando el mensaje que queríamos transmitir. Otra demostración más de la importancia del contexto y de la globalización que ha provocado Internet, no sólo geográfica sino en muchos otros aspectos.

Un último matiz importante. En este caso además el tema es peliagudo ya que hablamos de uno de los asesinatos más macabros de los últimos años, con un gran impacto social y que nos afecta a todos, aunque sólo sea por los millones de euros que los inculpados hicieron gastar en la búsqueda.

Sólo por esto debemos ser más responsables que nunca con la comunicación.

Demasiados Culpables

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Llegan las elecciones en breve y de mientras nos enfrentamos a un mundo totalmente nuevo. La caída de aquí a final de año será lenta y creo que las Navidades sean respetadas mínimamente (Navidades que como todo el mundo sabe, y El Corte Inglés recuerda, se empiezan a preparar a mediados de Noviembre). En esa época maravillosa y feliz se concentran gran parte de las ventas de muchos sectores, así que mejor no liarla todavía. Pero 2012 pinta muy mal.

Llegarán los recortes salvajes, la caída del consumo y las ventas cuando pocas economías del mundo van a poder compensar, todo el mundo en caída libre, el hambre por la subida del precio de los alimentos, la pobreza y los problemas para todos los que tengan deudas (sobre todo inmobiliarias), la inseguridad y el incremento de los robos y delitos de todo tipo. Pocos recordarán haber vivido en un entorno así. La rabia hará a mucha gente buscar culpables.

Desgraciadamente será tarde. Las estrategias de desinformación llevan trabajando muchos meses sobre el tema. Primero fueron los bancos, después las constructoras, pero rápidamente siguieron los funcionarios porque no trabajan, los empresarios y autónomos porque defraudan, las cajas por las deudas, los sindicatos porque no convocan ni representan, los profesores que son gente chunga a más no poder, y por supuesto los compradores de casas por haber comprado cuando no debían y por su vergonzosa actitud aceptando ofertas del 120% de la hipóteca a 40 años con el pago más grande al final y tasaciones realizadas por tasadores de los propios prestamistas. De los políticos mejor no hablar: llevan culpándose unos a otros, corruptelas y robos varios aparte. La lista es interminable y de hecho no terminará, seguiremos buscando culpables. Cualquier que esté mejor que nosotros y que debiera estar peor será apuntado con el dedo. Todos lo seremos tarde o temprano.

Lo curioso es que escuchamos continuamente como se responsabiliza a gente de cosas que ellos no pueden controlar. Así que he pensado que quizá la cuestión sea otra. Quizá el problema es el sistema. Por ejemplo, conducir. En Alemania hay radares en muchos puntos. Todos funcionan. Ves flashes regularmente. Y todo el que es fotografiado, paga. Lo saben. Y por eso se respetan las normas. En España sabemos que hay gente que se salta las normas y no pasa nada. Así que el sistema fomenta que nos parezca injusto que se cumplan las normas que hemos aceptado entre todos. Nuestro caso siempre es diferente. El culpable es el otro. Y así no llegamos a ninguna parte. Sólo hay que ver a los clubes de fútbol, con amnistías de Hacienda hace años, con Ley del Deporte, con Leyes Concursales…pero todo sigue igual.

Creo que por lo tanto nuestra obligación es cambiar el sistema. Sin rigor y transparencia no podemos construir una base para salir de este lío, ni convencer a todo el mundo de arrimar el hombre. Yo no me siento culpable ni artífice de esta crisis, pero sí tengo claro que se ha producido porque muchos no hemos hecho lo que teníamos que hacer. Empujar para cambiar un sistema político, económico, educativo y social que no tiene futuro. Ya no podemos esperar más.

La que se avecina

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Llega el verano y nos quedan pocas distracciones. A mi me ha dado por las series de humor para llevarlo lo mejor posible, que la cosa está muy malita. Estas series en general se ríen muy bien de la tragedia que es la vida cotidiana humana, y de hecho últimamente hay una que me encanta.

Habla de una comunidad de vecinos muy particular. No tienen muchos recursos, pero cierran siempre en verano, tiran la llave al mar y después sus habitantes y millones de amigos extranjeros se ponen a buscarla. Es muy divertido porque esta es la única época del año donde los administradores trabajan a destajo y cuándo vuelven con la llave se encuentran un montón de normas nuevas que generan situaciones jocosas como pocas.

Esta comunidad tradicionalmente generaba alrededor 12 millones de empleos (la propiedad horizontal da trabajo) desde mediados de los años 70 hasta mediados de los años 90. Sin embargo en una década dorada superó los 20 millones de currelas, es decir 8 millones más totalmente nuevecitos.

Consecuentemente creció en población así que se aprovecharon más sitios donde vivir (una chabola de lujo en el patio; en la azotea un ático con vistas y varios sin ellas, un cuco habitáculo de 7 metros cuadrados…). Además llegó mucha gente nueva, familias de los que iban a trabajar allí. Parecía la 13 Rúe del Percebe.

Consecuentemente también la comunidad creció en estructura administrativa, incorporando más puestos políticos (“váyase Señor Cuesta, familia del señor cuesta y amigos del señor Cuesta”). Incorporaron para el presidente de esta, nuestra comunidad, varios coches oficiales, uno de ellos para el portero del edificio por ejemplo, y otros imprescindibles dispendios realizados en mayor medida que en ningún otro lado del mundo, que se iban a creer. Y como a veces no llega para todo, pedían deuda regularmente. Por ejemplo, si había elecciones a secretario segundo de reserva para la puerta del ascensor del 4º, se cogía dinero de la cuenta de la comunidad para pagar una parte a los candidatos de siempre, y para la otra parte se pedía a la sucursal del banco de la esquina, que también estaba en la administración. Y deuda en general pedían todos: sus administradores, sus habitantes, el portero… todos los miembros de la comunidad en general y cada uno en particular se endeudaron como cosacos. Solidaridad lo llaman, Fuenteovejuna y todo eso.

Pero llegó la crisis, y el número de empleos bajó rápidamente. Llegaron a los 10 millones de parados fácilmente, es decir, volvieron a tener los 12 millones de toda la vida, o incluso quizá algunos menos por eso de la crisis, así que empezaron a maquillar las cuentas de desempleados (“el que respira no está en paro, que se le mueve el pecho leñes”). Sin embargo los costes estructurales no bajaron. Los mismos políticos digooo administradores, los mismos coches oficiales y los mismos asesores familiares y subsecretarios segundos de reserva para el ascensor del cuarto piso.

Ahora, en la actual temporada de la serie parece que sí, que van a recortar gastos. Por ejemplo, tienen una discusión entre ellos porque van a poner llave al ascensor y dan copia sólo al presidente de la comunidad para ahorrar energía. El subsecretario segundo de reserva del 4º piso y su grupo están presionando para tener ellos acceso a una segunda llave los días festivos, que parece que va a terminar con llaves para todos los subsecretarios segundos, pero sin llavero. Para ello han realizado unas elecciones democráticas, una comisión de seguimiento, un viaje a otras comunidades con ascensor de la zona de Hawai y alrededores para conocer alternativas y una comilona para limar asperezas e intercambiar experiencias. Como ven, sacrificándose por el bien común. Y de paso van a subir los impuestos de sacar las basuras como medida ecológica, para poder mantener el coche del presidente de ésta, nuestra comunidad. Por supuesto el subsecretario segundo ya tiene preparada una campaña al respecto. Pero como hay menos gente pagando impuestos y más jubilados en la comunidad, parece que no llega, así que piden más deuda a la sucursal del banco, que dice que van a tener que hablar con la comunidad de al lado, que es la propietaria del dinero que él les presta.

En general la serie rezuma esperanza. Por ejemplo, los gobernantes de la serie son jóvenes y las  últimas crisis (la del petróleo de los años 80 o incluso la de los 90) les pilló estudiando, jóvenes, sin preocupaciones, entusiastas, vivarachos, así que están convencidos de que todo irá bien y transmiten optimismo en su gestión mientras se echan la culpa unos a otros desde sus estrenados emporios, tras habérsela echado antes a los que limpian el patio, al portero y los extranjeros que vienen de visita entre otros. También hay un oráculo, algún vecino loco que dice que los países de América se pasaron años hundidos por la deuda externa y sus intereses, que los prestamistas (en muchos casos de otras comunidades del complejo Europa) les tuvieron agarrados por salva sea la parta durante décadas. Pero en esta comunidad piensan que eso no les puede pasar a ellos, que algo ocurrirá que les sacará del lío, como siempre. Casi seguro que algún Jeque Árabe, ya hay experiencias positivas al respecto con el equipo de fútbol del entresuelo dos.

Y de mientras todo lo demás sigue igual, que hay que terminar de pagar lo comprado con el humilde sueldo de administrador y subsecretario segundo de reserva.

No se imaginan la gracia que me hace esta serie…vamos, como que me río por no llorar

El Garaje de los Emprendedores

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Mi amigo Javier Sobrín concluía cenando en Munich la semana pasada que el motivo de que haya pocos emprendedores en España es que no tenemos garajes suficientes. Estoy totalmente de acuerdo con él.

Tanto como que hace años escribí y rodé con un equipo genial el piloto de una serie de edutainment (educación y entretenimiento) llamada “El Garaje de los Emprendedores”. Pensado como un curso de emprendizaje divertido a base de ver las típicas meteduras de pata del emprendedor medio, en realidad era una oda al emprendedor en serie, también conocidos como ‘emprendedores habituales’. Estos, común y desgraciadamente más asociados con la cultura del pelotazo, son un activo valioso que escasea en general. Yo, sin embargo, creo que en España los tenemos en cantidades industriales. Vease sus inicios mejor detallados en manuales como “El Lazarillo de Tormes”. El problema debe ser, por lo tanto, el imprescindible entorno.

Pero por otro lado ni entornando los ojos dejamos de ver la increible cantidad de casas construidas por doquier. Mucho se ha escrito ya sobre nuestra burbuja inmobiliaría y sus perniciosos efectos. Pero nadie en positivo. Tomemoslo ahora como lo que realmente fue: un innovador intento de potenciar el emprendizaje. Potencialmente hablamos de cientos de miles de garajes que nos hubieran puesto a la cabeza del mundo libre de cargas. Aunque finalmente haya sido una oportunidad perdida, quizá por centrarse en el duplex y el atico con vistas, ademas del minipiso de 30 metros, la idea en realidad era buena. Fijate tú que unos pocos garajes más y la hubieramos liado. ¡¡Adiós Índice de Case-Shiller!! Hola Índice Ladrillo-Patente.

Aceptando que las grandes constructoras y el resto de la banda (entes financiadores, transadores, agencias de autodescalificacion, etc) lo que deseaban en el fondo era potenciar la innovacion y el emprendizaje, pero que tuvieron un minusculo error de calculo, podemos pues ver esperanza. Se trata de seguir intentándolo, con pequeñas variaciones.

A fin de cuentas, una de las principales empresas de nuestro pais apuesta fuerte en esa línea. Más conocida por sus motes en Internet, por convertir a su departamento legal en un centro de beneficios (‘oye Matilda, que la multa por dar de alta servicios no solicitados es increiblemente menor que lo que podemos sacar activandolos, ¡¡por el bien de nuestros clientes claro!!…y con suerte no se entera nadie, ¡o prescribe!’), o por el merito de invertir en comunicacion social para terminar reconocida con un indeseado (espero) galardón, esta vez busca redimirse.

A la vista de los increibles beneficios obtenidos y los fantasticos dividendos a repartir, hoy y por casi siempre, ha decidido potenciar el emprendizaje de nuevo, por el bien de nuestro país, liberando de sus aburridos trabajos a miles de valiosos empleados. ‘Dejarlos ir’ dicen los yankis.

Desafortunadamente, al precio que están los garajes, seguiremos igual, ya que el solidario esfuerzo de nuestra empresa bandera en tecnología, no se ve apoyado por el imprescindible sustrato base creativo. Al menos lo intentan con insistencia y esfuerzo.

Yo todos los dias me levanto con 5 millones de deseos, y los que te rondaré morena. Suerte a todos.

PS: Grande Marcos, pero ya sabes que algunos ni patria ni bandera, pura Patente de Corso

@guillermodeharo

Terminator 2.0

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Comenzaba yo el año apocaliptico tras ver ‘La Carretera’, basada en el maravilloso libro de Cormac McCarthy. Fue un regalo que avivó un poco más una sensación de negativismo  que tengo desde hace tiempo y que las navidades no han conseguido quitarme. A fin de cuentas esto de los ciclos económicos, el eterno retorno, la repetición de errores anteriores y el estudio de la historia le hace a uno pensar e incluso ver las cosas de extrañas maneras, sin querer entrar en la teoría de la “Conspiración”. Sobre todo empezando el 2011 en medio de noticias sobre deudas impagables, rescates y desempleo.

Veía un mundo donde los que toman decisiones no se preocupan de lo urgente, ni de lo importante, sino sólo de ellos mismos de manera encubierta, un mundo al reves como en ‘El Planeta de los Simios’, donde los humanos inteligentes acaban esclavizados por monos debido a su propia dejadez. Un mundo donde todo se arregla a golpe de ley, como si las leyes de los hombres fueran mas poderosas que las de la naturaleza. Algo que no termino de entender, supongo que porque yo, que nunca he pagado el recibo de la gravedad, sigo abusando de ella y manteniendome con los pies en la tierra.

Hombre, algo de sentido sí que se le encuentra a todo esto, a fin de cuentas las leyes son ventajas competitivas puras. Si alguien hace una ley por la cual todos mis compatriotas españoles deben darme un euro anualmente, yo empezaría cada año 45 millones de euros más rico que los demás. No sería una ley buena para nadie más que para mí, y quizá quién me ha ayudado a conseguirla (ese es “El Precio del Poder”), pero si puedo hacerlo lo haré, que para eso soy ‘El Rey del Juego’. Cuestion de poder también. Sobre todo porque el gobierno tiene poder, no porque se lo hayamos dado, sino porque tiene el monopolio de la violencia (esto es de Leviatan si no recuerdo mal), y poco puedes hacer frente a él salvo que seas ‘El Padrino’. Así pues el gobierno puede hacer que leyes así se cumplan. Bueno, no siempre, a veces hay que ser imaginativo.

Suelo contar la anécdota del texto de Bastiat, quien incomprendido como ‘Basquiat’, atacaba a golpe de falacia. Firmando como los comerciantes de velas una queja a mediados del siglo XIX por la competencia desleal del sol, que hundía su negocio, y que se puede encontrar en el libro “Economía” de Samuelson, capítulo 15. No consiguieron su propósito de obligar por ley a que la gente tuviera las cortinas de casa cerradas (básicamente era inviable el coste de controlarlo), pero sí sabemos que apareció un impuesto sobre el tamaño y numero de ventanas de las casas en algunas zonas en aquella epoca. El impacto inmediato fue que casualmente se fabricaran casas con menos ventanas y por ende con menos luz interior y un mayor consumo de velas. Los amantes del cine de terror, o de ‘Los Otros’, de las historías que transcurren en esas casas victorianas con poca luz, lo agradecimos. Los amantes de los ‘Piratas’, y los piratas mismos, tambien. ¡El sistema funcionaba!

Confirmado pues que las leyes generan comportamientos, intentaba explicar a mi hija de 3 años y a mi madre de 58 por qué, de una ley para sostener la maltrecha Economia, sólo se habla de las descargas (‘¿descargas eléctricas papa?’). Es decir, en lugar de hablar de generar eficiencia, de la productividad, la satisfacción de necesidades básicas o el reparto racional de recursos. En estas estaba cuando leo la noticia que corre por ‘La Red Social’ justo antes de tener que enviar este artículo. Alex de la Iglesia, ‘Solo ante el Peligro’, dimite.

En un país donde parece que está prohibido dimitir, porque nadie en puestos de responsabilidad asume en general su idem, el Director de la Academia de Cine lo deja. Y lo deja porque no se cumplen las reglas del juego democratico, reglas que él ha entendido dialogando y escuchando a ‘Algunos Hombres Buenos’. Quizá su dimisión parezca que no va a tener impacto, a fin de cuentas la ley saldrá adelante, eso ya lo sabemos todos.

Pero yo creo que hay motivo para ser positivos. Me siento como en el final de ‘Terminator 2′, y citando a Sarah Connors, ‘por primera vez afronto el futuro desconocido con esperanza, porque si una máquina, si un Terminator, puede aprender el valor de la vida humana…tal vez nosotros tambien podamos’. Si Alex de la Iglesia ha sido capaz de entender de que va esto del mundo digital y por que es tan importante para todos nosotros y nuestra Economía, creadores o no, tal vez los demas tambien puedan.