En tiempos de crisis la formación se vuelve un mundo oscuro y complicado. Como decía Hunter S. Thompson , “El negocio de la educación es una trinchera de dinero, cruel y superficial, un largo pasillo de plástico donde ladrones y proxenetas corren libremente, y los hombres buenos mueren como perros…También hay un lado negativo”.[1] Bueno, lo cierto es que lo dijo de la industria de la música, y luego de la industria de la televisión, lo que finalmente hizo que valga para casi todo
Esta semana pasada cenaba con un grupo espectacular de profesionales y además amigos. Entre ellos Antonio Díaz Morales, uno de los más grandes expertos en formación, mentor y compañero en IE Business School, quién nos decía con acierto y pasión que las dos industrias donde más había disfrutado era en los juguetes (trabajó para Hasbro) y la formación. En la primera por la ilusión y felicidad que generaba a los niños. En la segunda porque su trabajo era vender y crear futuro. La ilusión con la que habla de cómo las personas ponen en nuestras manos su futuro y su confianza es inspiradora. Pero esto implica también una gran responsabilidad, que no siempre encontramos en el mercado.
Se suele decir en economía que la formación es anticíclica, es decir, va en contra del ciclo económico. Cuando las cosas van mal, como ahora, la gente prefiere formarse antes que esperar y/o simplemente buscar un trabajo que tarda en llegar por la situación del mercado. Así cuando pase la tormenta estaremos más preparados y será más fácil conseguir un empleo. Sin embargo en determinados aspectos la formación se convierte en terreno abonado para encontrarse con lo peor de lo peor. Cada vez aparecen más centros de formación, más consultores y expertos de todo tipo, y profesores que nos enseñan de todo lo que haga falta por un módico precio. Cualquiera es experto en un tema, y por ende cualquiera es profesor y formador de lo que sea. Sin embargo este negocio no es nada fácil.
Para empezar porque, aunque es un negocio, la formación también es una de las bases del futuro. Confucio decía que si das de comer a un hombre lo alimentas un día, pero si le enseñas a pescar lo alimentas toda la vida. Ya tenía claro el poder y el impacto de la formación en las vidas de las personas. La enseñanza cambia nuestras vidas. El conocimiento es un factor diferencial, una ventaja competitiva que además nadie nos puede quitar una vez la adquirimos. El contrato alumno-profesor es muy importante, y hay valores intangibles que no se pueden comprar con dinero. Palabras como “maestro” han llegado hasta nuestros días diferenciando a los formadores que impactan en nuestras vidas más allá de quién solamente da clases, o charlas o conferencias, algo que hoy día empieza a caer en el mismo saco.
Algunos ejemplos recientes que me han animado a escribir este post, aparte de las continuas dudas y preguntas de alumnos y conocidos sobre qué curso seguir en el ámbito de las Redes Sociales y las Comunidades Virtuales o los programas de postgrado en general, son sintomáticos. En las últimas semanas, sobre todo tras el verano, el número de cursos que han aparecido es increíble. No hay tantos profesionales preparados y experimentados como para dar toda esa formación.
Un ejemplo de esto son las propias ofertas formativas, que despistan a la gente y han perdido el norte en muchos casos. En el mercado en general, pero en Redes Sociales en particular. Como ofertar un trabajo pidiendo 3 años de experiencia en algo que acaba de ser creado, como Google +. Cuándo más necesita la gente formación para salir de la crisis, prepararse para ella o para cuándo termine y/o formarse de cara a competir en nuevos mercados (los pocos que crecen, como Internet y la comunicación digital), mayor responsabilidad tenemos los formadores. Sin embargo no es lo que vemos en algunos casos del mercado.
Por ejemplo, hace unos pocos días bullía Twitter por el anuncio de “la marca community manager” con “el curso definitivo de Community Manager” (el entrecomillado es mío). Su principal valor es que te permitía obtener el “Carnét de Community Manager” . En su presentación podemos comprobar como el desconocimiento de las bases de esta disciplina es importante. Es una credencial “para esos profesionales que se hacen llamar, EventoMan – EventoWoman”. No conozco muchos profesionales de Social Media que se hagan llamar así, y aun si los hubiera parece que el curso es sólo para los que se hacen llamar así, los demás no se van a acercar. Y el principal valor del curso es la acreditación o carnét. Claro, como otros acreditan o certifican y les va bien, pues ellos también. Eso sí, además bloqueando el término Community Manager, que sólo ellos pueden utilizar. “Un carnet que te acreditará como profesional de prensa para cubrir cualquier evento, congreso, feria, y un larguísimo etc que iremos ampliando a medida que el proyecto vaya avanzando”. Es decir, ahora que lo han lanzado, si no lo tienes, no puedes hacer nada de eso. ¿Y cómo se hacía antes de lanzar ellos el carnét? ¿Qué valor diferencial aportan con su carnét? Podría seguir haciendo comentarios, pero ya los han hecho, y seguro que mucho mejores que los que yo podría hacer (por pura sabiduría de las masas, “The Wisdom of Crowds”), múltiples tuiteros en los hashtag #carneCM y #carneCMfacts y Oliver Serrano (@oliverserrano) en su maravillo post sobre el tema (quién por cierto fue alumno mío, así que siguiendo la lógica de algunos centros de formación quizá debiera decir que “todo lo que sabe se lo enseñé yo”
)
Y esta misma semana lo que ya me ha hecho escribir este análisis ha sido el post de SrBurns anunciando su propuesta de formación con cursos gratuitos. Voy a intentar analizarla objetivamente. Primero dicen que les “encanta compartir lo que sabemos con nuestra gente”. Bien, al menos empezamos avisando: SI NO ERES UNO DE LOS NUESTROS ESTO NO ES PARA TI. Queda claro que no es un curso para todos, solo si eres “Uno de los Nuestros”, como decía aquella gran película. “Estamos enfadados con aquellos que venden lo de “Community Manager”…bueno, todo producto tiene unos costes, si no se recuperan por un lado se deben recuperar por otro, si no es dinero será prestigio o satisfacción personal o algo. “Por eso queremos que aprendáis de Social Media con nosotr@s” Suena bien, pero recordemos que sólo si eres de “nuestra gente”. ¿Y cómo sabemos si lo somos? Vamos a los requisitos para entrar ¡¡El requisito es no tener trabajo!! Suena bien, ¿no?…bueno, no basta con eso, también ser talentoso. Vamos, que no iba a ser tan fácil, y no basta con no tener trabajo. Les tienes que aportar valor. Y aquí llega lo divertido. El proceso de selección.
“Deberás hacer Ruido, mucho Ruido, llamar nuestra atención, lograr que te veamos, de la forma que sea y por el medio que sea. La calle, internet, mk directo, youtube, un spot de tv, da igual, lo que queráis pero que os veamos, leamos o escuchemos.” Misterio resuelto. Buscan conseguir gratis que los interesados les hagan publicidad durante dos meses. Incluso si finalmente no puedes entrar al curso, no será por culpa de SrBurns sino tuya ya que no eres lo bastante talentoso y ellos solo quieren a los mejores, los demás no pueden acceder a esta exclusiva formación (coaching más bien, mucho más que formación). Así que no, gratis no es, quizá no pagues con dinero, pero “la fama cuesta y aquí es donde vas a empezar a pagar…”, CON TU TIEMPO DEDICADO A GENERAR BUZZ GRATIS.
¿Perfil del alumno? Rarun@. “Mientras mas cosas rarunas, mejor”, “de ahí seleccionaremos a los 20 Rarun@s”. ¿Y si yo no soy Rarun@? ¿Si sólo soy una persona normal que busca reorientar su carrera profesional? Pues no, ahí sólo quieren rarun@s, nada más. Y si vas a otro curso de esos que te roban porque te hacen pagar, recuerda que están muy enfadados con ellos (“enfadadísimos”), y quizá ya no podrás ser uno de los nuestros, perdón, de los suyos :-S
Ojo, no me malinterpreten. ¿Quiere decir esto que los 20 elegidos no van a aprender? Para nada, es posible que el curso sea muy valioso para ellos ya que les va a dedicar tiempo gente con experiencia en agencias tradicionales y acceso a proyectos de comunicación interesantes. ¿Quiere decir que no van a obtener marca al respecto? Claro que la van a obtener, eso sí, la de SrBurns y la de Rarun@s. Si es lo que buscan fantástico, pero esto depende de cada uno y debemos tenerlo claro.
En definitiva estos dos cursos tienen el mismo enfoque. Para diferenciarse en una maraña de opciones, buscan algo especial y lo potencian. Pero lo hacen de una manera un tanto peculiar. Por ejemplo, para parecer mejor que los demás intentan compararse con ellos diciendo lo malos que son los demás. Y hablan de esos malvados que te cobran por enseñarte cosas que consideran imprescindibles, que tomadura de pelo; o te formarán usando los preceptos Griegos, los de toda la vida vamos, que ahora nadie usa, sólo ellos (una lecturita rápida a Edward de Bono y su “Gang of 3″ por favor). O insisten en aportar un determinado valor (“carnéCM”, rarunez) diferencial y (sig) bastante EXCLUYENTE. Esto demuestra dos cosas a mi entender. La primera, desconocimiento y cierta falta de experiencia en entornos colaborativos, al hablar de manera tan excluyente. Se leen comentarios más típicos de las agencias tradicionales con su discurso hipercompetitivo y su enfoque de que la creatividad debe estar por encima de todas las cosas. Y por eso terminan en twitter sin entender por qué la gente no les adora, y diciendo en Facebook que la gente, sus potenciales clientes, dicen “aberraciones y tonterias”. La segunda, que lo que la gente busca en la formación es una serie de factores (marca, certificación o títulos, contenidos, experiencia de los profesores) en los que todos los cursos y centros formativos intentan incidir para aportar valor pero también para diferenciarse. Algunos con más criterio y otros menos. Algunos con una visión más general, y otros con unas orejeras que les hacen ver sólo una mínima parte de todo el valor que espera obtener un alumno, o quizá es que sólo pueden aportar lo que ofertan y nada más.
Pero esta es una de las claves, sobre la que quiero extenderme un poco más.
La formación es un servicio donde a menudo satisfacer al cliente / alumno es complicado. Recordemos que Satisfacción es igual a Percepción menos Expectativas, y que percepción es igual a Realidad.
Satisfacción = Percepción – Expectativas
Así pues en formación la gestión de los intangibles cobra un valor muy importante, y la sensación que tiene un alumno de que un programa le aporta ese valor diferencial depende mucho de diversos factores. Otras veces simplemente no se hace un ejercicio básico de valorar todo lo que un programa aporta. Puedes estar creando un curso fantástico, con profesionales geniales, ejercicios prácticos y una dedicación casi absoluta, para descubrir que lo que quiere tu perfil de alumnos principalmente son contenidos de referencia, y hasta que no se hayan puesto al día con el estado del arte del resto no quieren ni pensar para no sentirse sobrepasados. Otras veces el problema puede venir por cosas que pensabas secundarias, y el hecho de que un aula tenga mala conexión a Internet en un curso de negociación hace que los alumnos minusvaloren un programa que por otro lado les está aportando importantes capacidades. En estos casos es muy importante la gestión del alumno, pedirle feedback y valorar múltiples aspectos. ¿Tiene el curso que te interesa encuestas de valoración de profesores hechas por los alumnos? ¿Están disponibles los resultados por curso o incluso por profesor? En algunas Universidades en USA hay profesores que publican sus notas y valoraciones de clase de los alumnos. En los cursos de Aerco siguiendo los hastag tipo #csmp o #cecm puedes ver en tiempo real y posteriormente la opinión de varios de los alumnos sobre el curso.
En otros casos buscas el valor en el “gurú” de turno, y te encuentras con formadores que se dedican a hablar de sus blogs, sus contactos o simplemente contarnos las cosas que hacen o han hecho… vamos, que han ido ahí a hablar de su libro. Es necesario aportar una capacidad real de transmitirnos conocimiento o de conseguir que los alumnos aprendan a hacer lo que (se supone) que ellos hacen, no sólo contarlo. Para sólo contarlo y no formar están los Seminarios, que no los cursos, para dar ideas, que por eso el término viene del concepto de “semilla”, de plantar ideas en gente que ya tiene un marco mental o conocimientos al respecto. Ahí las referencias de lo que hacen otros profesionales sí son de ayuda.
Por otro lado la formación es un negocio financieramente muy interesante. Los centros de formación cobran por adelantado, y si luego no te gusta lo que obtienes es complicado que te devuelvan el dinero (o el mal rato). Por eso los cursos gratuitos parece que tienen menos riesgo en ese sentido, aunque tu tiempo también es valioso, no lo olvides, y “si pagas con cacahuetes normalmente tienes trabajando para ti a monos”.
Más complicado aun es encontrar alguna otra vía de satisfacción o compensación, porque como hemos dicho ya es un servicio. Esto hace que las recomendaciones sean muy importantes, y que el proceso de toma de decisiones que debemos seguir como alumnos deba ser riguroso y selectivo. De este modo no serás un alumno insatisfecho, o al menos si lo eres podrás entender por qué e intentar sacar el máximo del curso en cuestión. Así resolvemos el problema que hay a veces con cursos que, quizá siendo muy buenos, no satisfacen nuestras expectativas ni objetivos.
Como decía al principio, a menudo recibo preguntas y dudas de alumnos o antiguos alumnos, de amigos y familiares, sobre la bondad o conveniencia de diversos cursos de todo tipo. Incluso en algunos cursos donde soy director académico mi móvil siempre está disponible para que interesados en el curso puedan preguntar sobre lo que se van a encontrar durante el programa. No siempre es fácil responderles. Todos quieren saber si deben hacer el curso o no, si es bueno o malo. Siempre les digo lo mismo: ¡depende! Un curso será bueno o malo en función de lo que quieras obtener. Reminiscencias de una madre gallega, supongo. Así que finalmente hago con ellos siempre el siguiente ejercicio, que debería ayudaros a todos en cualquier proceso de selección de un curso y/o una entidad formativa.
Para valorar un curso debemos tener en cuenta en primer lugar qué valor nos puede aportar (valga la redundancia). Si queremos ampliar nuestra “empleabilidad” debemos tener en cuenta qué cosas valoran los empleadores. Qué activos tenemos nosotros y cuáles se valoran en los puestos que buscamos. Estos elementos nos ayudarán a hacer dos listas (la nuestra y la de estos puestos) donde podemos comparar lo que tenemos y lo que nos falta. A partir de aquí vemos qué cursos nos pueden ayudar a conseguir rellenar los huecos. Otras veces no son cursos o formación, sino experiencia, lo que es más complicado. Determinados cursos nos pueden ayudar también en ese sentido, al permitirnos conocer gente en un determinado sector si el objetivo es un cambio de sector por ejemplo, o adquirir experiencia durante el curso al ser muy prácticos.
La lista de activos valiosos que nos reporta un curso es extensa, así que voy a centrarme en los que yo considero más importantes. A partir de aquí cada uno puede hacer su propia lista y su propio análisis. Esto serían los más relevantes a mi juicio, ordenados a vuela pluma, no por importancia.
Marca: Creo que todos podemos reconocer fácilmente el valor de la marca. No es lo mismo en España tener un MBA por IE Business School, ESADE o IESE, las tres grandes siempre en el Top 50 del Financial Times, que por otra institución. Estas tres, por tradición, por precio, por antiguos alumnos, son las referentes, y han conseguido marcas reconocidas y valiosas. O en el caso de España en general tenemos la AEDEE, asociación de escuelas de negocios, que exige para ser miembro 10 años de servicio con un nivel importante de alumnos, para garantizar un cierto recorrido a los integrantes. Ser miembro de la asociación supone prestigio y marca.
Igualmente en USA o en todo el mundo los programas de la Ivy League (la Liga de la Hiedra) son diferencialmente valorados. Harvard, el MIT o Stanford son Universidades de referencia. El hecho de tener en nuestro currículo esa marca nos da un valor diferencial. Nos puede permitir abrir puertas o conseguir entrevistas de trabajo, que determinados contactos nos tengan en cuenta. Entre otros motivos porque se supone que alguien que ha conseguido un título de este tipo tiene una serie de capacidades diferenciales, para empezar las que le han permitido ser admitido en una institución de este tipo. Incluso el precio de estas instituciones ya da también un valor de marca. Muchos de estos programas, además, expulsan alumnos si no alcanzan un mínimo nivel durante el programa. Se supone también que antiguos alumnos de estas instituciones pueden valorar lo que supone tener un título de esta institución al haber pasado por el mismo proceso de aprendizaje.
También puede haber otras estrategias de marca. Por ejemplo ESIC es el referente en formación en Marketing en nuestro país, y ha sabido posicionarse, apoyados también en ICEMD, en este área, con programas online y offline.
Contactos: Con los compañeros de programa principalmente, pero también con los profesores (hablaré más adelante de ellos) o incluso con los antiguos alumnos si la red está desarrollada adecuadamente. Muchos cursos te permiten entrar en contacto con gente interesante y valiosa para tu futuro. Por ejemplo en áreas como Internet o Nuevas Tecnologías, o en temas muy específicos como Biotecnología, una manera de conocer gente del sector, ya involucrados o interesados, es la formación. Los compañeros de hoy serán los profesionales de mañana. Los clubes de antiguos alumnos y las asociaciones son importantes fuentes de socialización, confianza y encuentros que nos pueden ayudar a futuro. Algunas escuelas no potencian tanto esta relación, otras lo hacen francamente bien, generando comunidades y un fantástico sentimiento de pertenencia, y de apoyo entre compañeros y antiguos alumnos. De todos modos no basta con “estar”, debemos ser preactivos y trabajar los contactos, activarlos y aportar valor. Podemos ir a un centro formativo donde la red de contactos sea muy valiosa, pero no saber cómo obtener valor de ella. Es lo que yo llamo “El Efecto Messi”. Messi es un activo valioso, muy valioso, y el Barcelona sabe muy bien como monetizarlo, sin embargo la selección argentina no consigue obtener tanto valor de él, aunque el activo es el mismo, es el mismo jugador.
Otro matiz a tener en cuenta. Tan negativa es una clase con pocos alumnos, como una con demasiados. Las clases de entre 20 y 30 alumnos son a mi juicio ideales, tanto online como offline. Permiten al profesor dar atención lo bastante personalizada, y además a los alumnos contar con una base de contactos y profesionales interesante y valiosa. He sido alumno en cursos presenciales donde éramos unos 50 y debo decir que no fue un problema, pero ahora como profesor grupos de este tamaño empiezan ya a parerce más incómodos y complicados. Quizá sea sólo una sensación mía, o es que me estoy volviendo vago con los años, pero dejo aquí la reflexión. En online incluso he llegado a impartir clase a 90 alumnos, que finalmente fueron divididos en dos aulas de 45. Excesivo. De nuevo entre 20 y 30 me parece lo mejor.
Profesores: Uno de los grandes valores de los cursos son los profesores. Académicos o profesionales. Entre los problemas que nos encontramos a menudo está el típico profesor que sabe mucho de su materia pero le cuesta horrores transmitir conocimiento. O que transmite muy bien pero tiene poco que contar. En cualquier caso no sólo aportan valor por su conocimiento, sino también por ayudarte a estructurar las cosas, por su experiencia en una empresa o sector, o situación. Que un curso cuente con profesionales de primer nivel es un activo muy valioso. Para empezar puede que ellos mismos están buscando gente valiosa para sus organizaciones, y el curso sea una oportunidad para que comprueben tu valía y te contraten. Sus recomendaciones pueden ayudarte mucho. Eso sí, a veces los profesionales tienen tiempo limitado y quizá no puedan aportarte tanto como esperabas. No les desprecies por ello, intenta simplemente centrarte en aquellos aspectos que te pueden ser de más valor. Un día un antiguo alumno me escribía regularmente para preguntarme cosas cómo si en un post de uno de los blogs que llevaba el título debía ponerlo en plural o singular. :-S En otro curso se quejaban que un profesor no dedicaba tiempo extra fuera de clase, o tanto tiempo como otros a socializar. El profesor en cuestión era un alto directivo de un banco internacional que hacía todos los años un hueco en su agenda de ministro para dedicarlo a impartir una asignatura los alumnos del programa. ¿Qué era mejor, otro profesor con más tiempo libre, o tener acceso a alguien como él?
A tener en cuenta una vez dentro del curso. Si eres trabajador y empático es muy posible que consigas también muy buena relación con expertos y referentes del sector. Normalmente los buenos profesionales que dan formación valoran a sus alumnos. Gente que en otras condiciones te costaría que te hicieran caso, porque su tiempo es limitado y no es fácil conocer a la gente y saber qué buscan, al haber sido profesores tuyos te conocen, te responden emails y te dedican un tiempo valioso. Eso sí, no esperes que esto lo hagan por decreto ley. Si no haces más que quejarte durante el curso o trasladar tus frustraciones a ellos, o incluso quejarte a ellos sin más por temas más relacionados con la estructura del curso o la dirección académica del mismo, es muy posible que no suceda nada de esto.
Otro punto importante es la preparación de los formadores. En IE Business School estuve un año entero formándome antes de poder dar clases . Formación sobre escritura de casos, cómo dar clases con el método del caso, asistencia a clases de los profesores que mejor valoración obtenían de los alumnos… Hoy día hay perfiles muy preparados que no saben como gestionar una sesión, como diseñar un curso entero, o que básicamente nos cuentan lo que hacen en su día a día o leen cientos de transparencias. Ojo de nuevo, si es lo que buscamos fantástico, pero si no casi seguro que nos quedará una sensación agridulce. “Yo estuve allí, fui su alumno” es un valor que para algunos puede ser importante, no lo desprecio para nada. Lo que digo es que debemos tener lo claro y tener claro el encaje entre objetivos y valor esperado y obtenido.
Otros profesores con su doctorado y perfil muy académico adolecen de estar más preocupados de la teoría y de contar lo que tenían preparado que de interactuar y asegurarse de que hemos aprendido y asimilado. Hoy día hay pocos profesores que combinen un doctorado o una base académica con experiencia empresarial. De nuevo esto no quiere decir que sea necesario un doctorado para ser un buen profesor, ni que por tenerlo seamos académicos. Hay excelentes profesores sin esta formación, y excelentes y experimentados expertos con ella.
Y hay mucha gente que se ha lanzado a la docencia sin experiencia, rigor ni conocimientos, a menudo en disciplinas donde es “suicida” hacer algo así. Como muestra os animo a buscar los #chemafacts o #cosasdeclase en Twitter, resultado de una clase sobre Redes Sociales de un profesor quién al parecer no era consciente de lo que los alumnos comentaban en tiempo real sobre su conocimiento del tema en general, y la sesión en particular. De nuevo debemos valorar a los profesores por lo que buscamos y lo que nos pueden aportar, motivo por el cual debemos buscar información para tomar nuestra decisión.
De hecho hoy día si quieres saber cómo es un profesor, una búsqueda más o menos selectiva en twitter y foros te puede dar una idea general de lo que te vas a encontrar sin muchos problemas, como ya decíamos anteriormente.
Contenidos y/o Materiales: Hoy día se han convertido en un valor secundario frente a otros, a mi juicio. No me refiero en valor absoluto, sigo pensando que el contenido es el rey. El motivo es que es complicado competir por ejemplo con la Wikipedia. A menudo la gente valora mucho que un profesor tenga sus propios contenidos. En un mundo donde se genera cada dos días tanta información como en toda la historia humana hasta el año 2003 (Bernardo Hernández de Google dixit), un buen profesor debe también filtrar, estar al día y ayudarnos a seleccionar lo más valioso; darnos un contexto para ir incluyendo los nuevos contenidos que se generan en orden; y dotarnos de algunas referencias donde seguir los principales autores y estar al día. Esto no quita para que los contenidos sigan siendo importantes, pero en algunos casos son casi un commodity, un factor higiénico. Podemos aprender más de algunas charlas de TED (20 minutos, y nadie nos da ninguna transparencia) que de sesiones de 400 transparencias pasadas a toda velocidad. De hecho podemos encontrar fuentes de recursos maravillosas como openmultimedia.ie.edu, lleno de casos interactivos sobre empresas y temas de economía básica por ejemplo, o los cursos gratuitos del MIT y Stanford.
Como ejemplo os dejo un vídeo de Asimov con una entrevista en televisión en los años 80 creo, donde hablar sobre la formación del futuro, nuestro presente. Increíble visionario este hombre, me encanta al igual que sus libros y cuentos.

Aun así, cursos como Deusto Formación, CEAC, CCC y similares siguen teniendo una presencia importante y son valiosos para alumnos que buscan flexibilidad temporal, contenidos y un título. Con contenidos de referencia para estudiar, apoyo para dudas, y finalmente hacer un examen y recibir un certificado que atesore lo aprendido les es suficiente. Si no nos interesan profesores, marca u otros aspectos comentados, esta opción puede ser muy valiosa. Yo mismo he desarrollado contenidos o he coordinado algún curso de este estilo y es un trabajo intenso e importante preparar los materiales para los alumnos sabiendo que no habrá una clase ni un profesor a la vez, si acaso alguna tutoría.
Experiencia (capacidades y habilidades): Hoy día conseguir capacidades y habilidades es un factor clave de éxito. El terminar un curso sabiendo hacer cosas que no sabíamos hacer antes, como por ejemplo negociar mejor, o identificar oportunidades de mejora en un mercado o situación, analizar situaciones, diseñar procesos, es muy importante. Sin embargo en el tiempo que duran la mayoría de los programas es un poco más complicado conseguir esta experiencia, sobre todo de cara a conseguirla a un nivel valioso para aumentar nuestra empleabilidad. Y en algunos casos es imposible hacerlo sin trabajar en una empresa o un proyecto real.
El caso del huevo y la gallina, que decíamos en el mundo del cine. Para trabajar en un proyecto grande debes ser un grande, pero para ser un grande debes haber trabajado en un proyecto grande y no todo el mundo se arriesga en estos proyectos poniendo a alguien con poca experiencia. Las capacidades y habilidades son tan importantes que hay una disciplina estratégica dedicada por completo a estudiarlas (la escuela sueca decía Mintzberg en su libro “Safari a la Estrategia”, si no recuerdo mal). En entornos cambiantes son cada vez más valiosas estas habilidades, y muchos cursos de negociación, técnicas de venta y otras habilidades relacionales empiezan a ser cada vez más valorados incluso que la formación reglada y los títulos. De hecho linkedin acaba de activar una opción donde puedes incluir tus “skills”, tus habilidades.
Conocimiento: Junto el título es probablemente uno de los aspectos en principio más valorados y buscados por la gente. Sin embargo en determinados entornos es complicado “calcular” el conocimiento adquirido realmente. Hay clases que nos impresionan pero al terminar nos quedamos con la sensación de que el profesor sabía mucho, pero nosotros realmente no hemos aprendido tanto. A mi juicio es, junto con la experiencia (o habilidades y capacidades) y los contactos, uno de los tres pilares de un buen curso.
También es una de las mayores fuentes de insatisfacción. Sobre todo porque en muchos cursos los alumnos vienen buscando tecnología nuclear, es decir, ese conocimiento que nadie más tiene, raro y valioso, que les va a permitir “dominar el mundo”. Bueno, esto es un chiste de mi cosecha. Pero casi. A mi mismo me pasó. Pensaba que en los másters se aprendían cosas raras que muy poca gente sabía, y que gracias a ellos te convertías en un superdirectivo o un superemprendedor o un superloquesea. La realidad era que el conocimiento sin esfuerzo y experiencia no servía de nada, y gran parte de él estaba disponible por otras vías. Era el paquete conjunto lo que tenía valor. Por expresarlo con otra fórmula, Éxito es igual a Talento más Trabajo (no es mía, la leí hace poco en twitter, no recuerdo la fuente, mil perdones, si la sabéis avisad :-S)
Éxito = Talento + Trabajo
Un genio es un 1 por ciento de inspiración y un 99 por ciento de transpiración, decía Thomas Alva Edison (de esta sí me acuerdo J). Y Picasso decía que “me encanta esa historia de las musas, pero yo intento que me encuentren trabajando”
Títulos o Certificados: El título quizá es un valor en desuso o en caso de darle importancia lo hacemos por su relación con la marca, como veíamos antes. Sí puede ser importante el título o los certificados en algunos casos, sobre todo aquellos donde no hay enseñanza reglada y buscamos un referente. En otros casos porque es una llave (“se busca MBA”). En la formación de profesionales (que no formación profesional o FP) diversos programas certifican, dando un valor importante al título. Por ejemplo los cursos del PMI, Project Management Institute (Instituto de Gestión de Proyectos ), cuentan con un certificado reconocido en Gestión de Proyectos, y muchas entidades llegan a acuerdos con ellos para obtener, asociado a sus programas, el certificado del PMI. Los títulos oficiales han provocado también una explosión de masteres y expertos universitarios o similares. Mientras España es un país con mucha “titulitis”, incluso con un problema de “inflación de títulos”, otros países valoran más la experiencia y la meritocracia. En Alemania cuando envías un CV te piden que vaya acompañado por todos los títulos que reseñas en el mismo, una muestra de que sí valoran los certificados por ejemplo.
Este valor diferencial es el que ha llevado a que aparezcan ocurrencias como el “Carné de Community Manager”, válido a nivel MUNDIAL (sólo si tienes el título de licenciado, claro). Y es que “no hay paz en el social media” (@juanchocolte dixit). El hecho de que aparezcan ofertas de trabajo que valoran titulación de determinadas organizaciones (una oferta reciente en Barcelona buscaba Community Managers valorando principalmente formación de Aerco) está haciendo que muchas otras entidades basculen hacia este activo en concreto en sus cursos.
Para mi los anteriores son los principales activos de cara a valorar si un curso nos ayudará a alcanzar nuestro objetivo y nos aportará lo que buscamos. Yo haría una hoja Excel con los diferentes cursos o programas que estamos valorando, y los valores que nos aporta cada uno. Algo por ejemplo como lo siguiente

En esta hoja cada uno debe determinar como ponderar cada aspecto, tener claro qué valora más, y usando algún código podemos hacer una primera criba de los cursos (por ejemplo valorando de 0 a 10, o de 1 a 5, con la típica escala Likert “totalmente de acuerdo”, o simplemente Bajo, Medio, Alto). Por supuesto antes de hacer esto debemos haber hecho ese análisis personal de determinar qué necesitamos o que deseamos obtener. Hay que incluir una fila con lo que buscamos principalmente, ya que no siempre se puede obtener todo. No es lo mismo un curso para ponernos al día que para cambiar nuestra carrera laboral. Cuando entré en Technicolor hice el Posgrado en Gestión de Empresas Audiovisuales del IE para ponerme al día con el sector y conocer gente del mismo.
Sin embargo llegados a este punto encontramos que nos faltan algunas cosas importantes todavía para poder tomar una decisión. Tenemos varios huecos que debemos llenar para tomar la decisión final. Y es que otros aspectos son importantes, no tanto por lo que nos aportan a nosotros como activo, sino por ser más o menos limitantes de cara a realizar una formación u otra, o por el riesgo de encontrarnos con algún exponente más de la “mala educación”.
Precio: Valorar cursos que se nos salen de presupuesto no tiene sentido. A menudo hay gente que me pregunta y quiere comparar determinados cursos con los de IE Business School. Siempre les digo lo mismo: “marca la línea donde tu presupuesto te diga, y no entres a valorar o comparar cualquier formación cuyo precio esté por encima de dicha cifra”. Una vez tenemos el precio máximo que podemos pagar por una formación, el siguiente paso es hacer el ejercicio anterior de valorar qué nos puede aportar en Marca, Contactos, Título y similares.
En algunos casos podríamos incluso calcular el precio por hora, es decir, comparar no sólo el precio del curso sino el número de horas que estamos obteniendo por esa cantidad. Conocer la estructura de costes del curso nos ayuda a valorar en qué gastamos el dinero; si en el local, en la marca, o en los profesores. Si un curso se gasta dinero en anunciarse en televisión, ese anuncio lo vamos a pagar nosotros en el precio final cuando lo compremos.
Financiación: este es un tema complicado, ya que a menudo nos podemos encontrar con condiciones fantásticas que faciliten acceder a un curso pagando a plazos. Sin embargo no debemos olvidar que si no pagamos todo por adelantado, quién nos financia realmente es importante. Muchos recordarán los problemas que hubo con formación de idiomas, exactamente inglés, por una conocida franquicia, la cual cuando echó el cierre dejó a un montón de gente sin clases, clases que habían sido financiadas en casi todos los casos. Pero el problema es que la financiera no era la propia empresa de formación, sino una entidad bancaria. Esto supuso que muchos alumnos debieran pagar las cuotas siguientes del crédito firmado, sin recibir el servicio, mientras que la firma que había cerrado se llevó íntegras las matrículas por adelantado. Si vamos a pagar a plazos, al menos asegurarnos de que sea con la misma entidad. En caso contrario, buscar financiación por varias fuentes antes de elegir directamente la que nos ofrece el centro de formación específico.
Recomendaciones: No debemos olvidar en el proceso de toma de decisiones buscar recomendaciones, mirar en foros qué se dice de estos cursos, y si es posible intentar acercarse a alguna sesión de ellos. Hay cursos que permiten por ejemplo acudir a alguna clase para que puedas hacerte una idea de qué vas a encontrarte durante el programa, así como ver el centro formativo por dentro. Esto genera confianza y facilita el proceso, ya que es igual de malo para el centro de formación tener un alumno descontento, como para el alumno acudir a un centro con unas expectativas y encontrarse con algo totalmente diferente a lo esperado, sobre todo tras haber invertido tiempo y dinero. Si además podemos preguntar a una o dos personas que hayan cursado el programa que queremos, mucho mejor. Recomendados por el centro formativo o no. Eso sí, debemos preguntar en clave de lo visto anteriormente, y teniendo claro qué es lo que buscamos (si título, si marca, si contenidos…). Lo que para otros fue genial para nosotros puede ser indeseado, o viceversa.
Otro tema importante es la actitud. Hay cursos que se ciñen a lo que tenían preparado, mientras que otros buscan soluciones y son flexibles en lo relativo a ayudar a los alumnos. La diferencia entre actitud y aptitud es importante. Lo se porque he sido director académico en muchos programas, y a menudo te encuentras con grupos de alumnos heterogéneos, con diferentes objetivos y que valoran el programa por cosas diferentes. Vamos, que en el proceso de selección los comerciales no tenían más criterio que “el que paga entra” :-S Cuando la diferencia de nivel es muy grande, sea por el proceso de admisiones o por otros motivos, el trabajo de la dirección académica es mayor. Primero para ayudar a los alumnos a buscar soluciones que les ayuden a obtener lo que esperaban. Segundo, para hacerles entender que no se puede diseñar un programa 100% a medida, y que aunque se puede ser flexible el programa tiene una base complicada de cambiar. Existen bastantes alumnos que consideran que como han pagado se debe hacer todo lo que ellos dicen. Ese enfoque y enfrentarse a los profesores no creo que sea la mejor medicina. Intenta sacar todo lo positivo que puedas del curso, habla con la dirección académica, propón soluciones… o déjalo e intenta que te reembolsen el dinero si crees que te han estafado. Dedicar tiempo valioso a soltar bilis en un curso no te ayudará a tu objetivo, que es crecer, aprender, mejorar e incrementar tu empleabilidad.
Gestionar estas situaciones a menudo es complicado, por varios motivos. Uno es que lo que buscan normalmente los alumnos en una crisis como está no es formación, sino trabajo. Simple y llanamente. El curso para algunos es un mal necesario para obtener su objetivo real. De hecho si pudieran obtenerlo sin el curso, no lo harían. En estos casos muchos de los problemas no están relacionados con el centro de formación, sino en la mala educación personal de muchos. Hace poco en un programa de nuevas tecnologías que conozco un alumno exigía le devolvieran el dinero porque él se “había matriculado para obtener trabajo, y como ya lo tengo quiero que me devuelvan el dinero porque el curso ya no me interesa, no lo necesito”. Pero para otros es una necesidad imperiosa y lo afrontan con nervios y una gran necesidad. Son alumnos que no buscan generar problemas, simplemente cambiar de sector y aprender algo nuevo al ritmo que se mueven las cosas les abruma. Saber gestionar estas situaciones para profesores y responsables de los cursos es muy importante. Y esto supone horas, dedicación, hasta cañas después de las clases, para poder entender y ayudar. Es decir, a veces es necesario una gran implicación personal, y olvidarse de la rentabilidad a corto plazo del curso para pensar en como ayudar a la gente que tienes delante.
Sin embargo hay que tener mucho cuidado. Si no sabemos como gestionar nuestra carrera profesional y esperamos que nos lo den todo hecho, tenemos un problema porque el entorno actual es cada vez más competitivo, y no sólo a nivel nacional sino a nivel internacional. He tenido alumnos de China e India con unos conocimientos, capacidades y ganas de trabajar como no se puede uno imaginar. ¡Ah!, y hablaban varios idiomas, entre ellos el nuestro.
No olvidemos además que a veces los mejores sitios para aprender son las empresas o la práctica directa. Si quieres saber de Adwords, qué mejor que aprender en la web de Google y ponernos a practicar directamente con nuestra web, blog o marca personal. Si queremos ser periodistas, qué mejor que abrir un blog fácilmente en Blogger o Weblogs y ponernos a escribir, adquiriendo práctica con el tiempo. Que una empresa nos contrate para escribir para ellos, cuando no somos capaces de demostrar que llevamos meses escribiendo de manera interesante y valiosa, es complicado. Nunca ha sido más barato y sencillo aprender y hacer por nosotros mismos. A veces empezar por ahí y luego buscar una formación que nos ayude a mejorar y depurar, o buscar un mentor o un experto que nos ayude puntualmente, puede ser mejor que ir a un curso o a una formación reglada.
Y no olvidemos hacer un análisis del estado del mercado. Si quieres trabajo en un entorno, sector o puesto (por ejemplo, de Community Manager), busca las principales ofertas al respecto. Vete a infojobs.net, infoempleo.com, monster.es o michaelpage.es, y monta una hoja Excel como la anterior, en este caso con las ofertas encontradas. Pon en las filas los aspectos a considerar como el salario, la titulación, años de experiencia pedidos, ubicación, jornada laboral, conocimientos pedidos, formación solicitada, etc. Las ofertas en las columnas. Y al final, en la última columna, pon tu currículo, detallando para cada fila lo que tu puedes aportar o buscas (por ejemplo en salario). Esto te ayudará a calcular tu empleabilidad, y a ver qué cosas debes mejorar para obtener el puesto que buscas o para cambiar al sector que te interesa. Os dejo un ejemplo

Ya se que todas las ofertas no siempre representan el mercado, pero es una buena manera de empezar y hacernos una idea general. Además este cuadro nos puede ayudar con una decisión importante que apuntábamos antes: el presupuesto. ¿Cuánto me gasto en la formación? Bueno, en base al salario medio que se paga en los puestos que busco puedo calcular mejor el retorno que me puede dar invertir en mi formación. Y si no tengo mucha idea quizá mejor empezar con un curso sencillo, barato y online para ponerte al día del estado del arte, y luego elegir algo más concreto o extenso. Por ejemplo, he recomendado varias veces el curso de la UNED sobre Community Management, con el que no tengo relación de ningún tipo, a mucha gente, porque alumnos y amigos que lo han hecho me han hablado de él muy bien como manera de iniciarse en el tema.
En resumen, que si queremos mejorar o reorientar nuestra carrera profesional y posibilidades, esto puede pasar por una apropiada formación. Para evitar invertir tiempo y dinero en algo que no nos ayude o genere la satisfacción esperada, es importante tener en cuenta algunos aspectos importantes, que he intentado incluir en este post.
Más o menos este es el proceso que he seguido estos años para tomar decisiones como estudiar un MBA en IE Business School, un Programa en Gestión de Empresas Audiovisuales también en, un Máster de Cine, TV y Nuevos Medios en URJC, dos Expertos Universitarios en la UNED (Comercio Electrónico y Seguridad Informática; y Educación Infantil), un Doctorado Europeo en Organización de Empresa, y algunos otros cursos cortos y específicos más (Calidad, ISO, ICTs, EFQM, Seguridad Informática, CRM, idiomas…). Además he colaborado como formador en diversos programas, tanto como profesor y director académico, online y offline, en seminarios de pocos días como en posgrados y master de varios cientos de horas. En todos ellos he seguido estos preceptos y he intentado ayudar a todos mis alumnos a alcanzar sus objetivos aportándoles valor en todos los aspectos que he podido, poniéndome en su lugar e intentando pensar como ellos ya que yo también estudio todos los años algún curso para mantener ese sentimiento y seguir aprendiendo. Se que no he conseguido siempre el nivel de excelencia que me hubiera gustado, pero creo haber aportado y ayudado a muchos de ellos (eso lo deberán decir ellos mejor que yo), y espero poder seguir haciéndolo, porque a pesar de los problemas que pueda haber con algunos cursos y centros de formación sigo pensando que la formación es la base de un futuro mejor. Igual que Asimos.
De hecho lo digo en primera persona también. Si he aprendido en estos años ha sido gracias a profesores y centros de formación fantásticos, pero también gracias a mis alumnos; alumnos exigentes, otros despistados, muchos deseosos de adquirir conocimiento. Alumnos en los que a veces me he visto reflejado, y a quienes siempre he intentado ayudar, con mejor o menor resultado, con más o menos tiempo y dedicación según las circunstancias (mías, de ellos y del centro de formación). Pero sobre todo he comprobado que el éxito viene de los que tienen actitud, ya que con actitud se puede conseguir todo. Otros, más complicados o peculiares, me han hecho aprender otro tipo de cosas, y desarrollar otro tipo de habilidades. Aprovecho también este post para recordar a todos ellos, haber sido su profesor, alumno y compañero me revaloriza y me ha permitido hacer lo que más me gusta. Gracias y suerte.
[1] “The [education] business is a cruel and shallow money trench, a long plastic hallway where thieves and pimps run free, and good men die like dogs… There’s also a negative side!”