Así no se negocia la financiación autonómica

Publicado por en Financiación autonómica, Política, Política económica.

Sin entrar en el fondo de la cuestión para que no se enfaden los falleros, la votación del otro día en el Congreso de los Diputados sobre la petición de rebajar el IVA de las Fallas sirvió al menos para demostrar que a los primeros que tiene que convencer Alberto Fabra en su cruzada por la mejora de la financiación autonómica es a sus diputados en el Congreso, que hacen patria en la intimidad, a la manera de los valencianos que se cambian el anillo a la mano derecha cuando pasan Requena para que en Madrid no noten que son de fuera. Ya lo demostraron cuando votaron las enmiendas a los Presupuestos y dejaron en ridículo a su líder regional.

Tiene razón Rita Barberá en que la de las Fallas era una votación trampa, trampa en la que cayó y volverá a caer su partido cada vez que Baldoví y compañía trasladen al Congreso los clamores autonómicos y hasta nacionalistas -reforma del Estatut- que el PP apoya en las Corts. El reto de Fabra no es convencer a los diputados valencianos de que su Comunidad está mal financiada, que de eso ya nos ha convencido a todos, sino convencerlos de que el día que tenga que plantarse ante Montoro o Cospedal no lo van a volver a dejar solo.

Hablando de reivindicaciones, no parece la mejor estrategia renunciar de entrada a los 11.000 millones de supuesta deuda histórica que Fabra exigió en su discurso de investidura, cuando aún gobernaba Zapatero, y que sustituyó por limosna en forma de préstamos en cuanto ganó Rajoy. Así no se negocia. El argumento de que el Estado no tiene dinero para condonar esa deuda lo tendría que dar el ministro, y además, no se sostiene, pues es apenas el doble que el dinero inyectado en el Banco de Valencia.

Otrosí: Fabra también subirá impuestos. Según Levante, el Consell está pensando elevar el de Transmisiones al 10 por ciento, como propuse en esta columna en septiembre de 2012, para aprovechar que los extranjeros han acelerado la compra de viviendas. Ocho meses perdidos. De haberlo hecho entonces, ya habría ingresado unos 100 millones más, según mis cálculos.

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