Ruralcaja, otro ‘exito’ valenciano

Publicado por en Finanzas.

Bancaja, CAM, Banco de Valencia… y ahora, Ruralcaja. El mismo día que se anunciaba la desaparición de la CAM como caja de ahorros, la mayor caja rural valenciana anunciaba su fusión con Cajamar, con mayoría andaluza y sede en Almería. Otro clavo en el ataúd del sistema financiero autóctono, otro fracaso colectivo de los valencianos, que esta vez no pueden echar la culpa a Mafo, a Camps, a Zapatero ni a nadie que no sean las propias cajas rurales. Ni siquiera a la crisis inmobiliaria, por más que esta haya acelerado una concentración que era inevitable.

La Comunidad Valenciana tenía la oportunidad desde hace años de liderar la creación de un gran grupo cooperativo de crédito español con más de 100.000 millones de euros de activos, al tener la más potente red de rurales de España. Ruralcaja, la mayor de todas, puso en marcha el proceso, pero las rencillas personales, los caudillismos y el “yo con ese no me junto” abrieron las puertas a la rural de Almería, que inició la construcción de su gran grupo, Cajamar, con pilares valencianos (Caja Campo, Castellón, Albalat…) mientras Ruralcaja lo intentaba pero se enredaba en discusiones sobre cuotas de poder con sus posibles socios, algunos de los cuales se echaron en brazos de la almeriense con tal de no juntarse con su líder natural. Como tantas veces, los valencianos tiraban del carro todos a una, pero cada uno para su lado.

Ruralcaja logró al fin aglutinar a 14 rurales valencianas, pero una veintena, algunas muy potentes, quedaron fuera o se fueron con Cajamar. Y no porque el entonces director del Instituto Valenciano de Finanzas, Enrique Pérez Boada, no intentase convencer a todas las cajas pequeñas. Nada cabe reprochar a la Generalitat, si acaso no haber logrado un mayor éxito. Así, cuando Ruralcaja quiso liderar el proceso a nivel estatal se encontró una Cajamar que le duplicaba en tamaño y unos potenciales socios, esta vez en toda España, que continuaban y continúan mirándose el ombligo.

La fusión con Cajamar por la que ha optado Ruralcaja saca de la Comunitat otro centro de decisión de una entidad financiera. La pérdida no es tan grave como las de Bancaja, CAM y Banco de Valencia gracias al carácter cooperativo de la entidad, que garantiza cierta cuota de poder y la identidad y cercanía de las cajas asociadas, sobre todo en los pueblos. Si el proceso sigue su curso lógico, las 14 rurales valencianas todavía independientes acabarán integrándose en el nuevo grupo Unión de Cajas Rurales y, paradójicamente, los valencianos serán los que más representación tendrán en esa gran cooperativa de crédito con sede en Almería. Un despropósito.

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