CONFIANZA PARA CREAR

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Hoy da comienzo este blog, “La conciencia del directivo” desde donde confío en que entre todos creemos un área de debate sobre la función directiva. Sin duda puedo afirmar, que en los más de veinte años que llevo desempeñando cargos directivos, lo más apasionante y sin duda lo más difícil ha sido gestionar personas, una responsabilidad ineludible y esencial de cualquier ejecutivo y que en mi experiencia ha sido la pieza  clave en la consecución de los objetivos colectivos e individuales que me he fijado.
La base de cualquier relación en la vida es la CONFIANZA. ¿Se puede mantener una relación sana si no existe confianza? Mi opinión es que no. La sinceridad, exigencia, compromiso y otros muchos valores de las relaciones personales la tienen como punto de partida. Yo sin un entorno de confianza no soy capaz de dar lo mejor de mí y por lo tanto de conseguir lo mejor de mi equipo.
Por ello siempre he intentado crear un clima de CONFIANZA dentro de mi equipo sobre el que crear los valores y la cultura que guiará  nuestra relación. Confianza no es amiguismo, ni marujeo, ni salir juntos de copas. Es más, siempre he evitado estas situaciones manteniendo una cierta distancia con estos tipos de relación. CONFIANZA es mirarnos a los ojos y saber que todos vamos a por el mismo objetivo, que la honestidad marca nuestras acciones y que las decisiones, compartidas o no, buscan lo mejor para la empresa, el equipo y las personas.
Trabajar en crear CONFIANZA  siempre lo he tenido como una prioridad y ha sido  la primera piedra para crear equipos que han dado un  alto rendimiento, unidos y comprometidos con los proyectos. Cuando me seleccionaron para fundar y dirigir el área empresarial de elEconomista, el Presidente me preguntó,

” Dime el punto fuerte y el punto débil que aportas al proyecto.”

Mi respuesta (os aseguro que totalmente honesta) fue:

“Lo bueno es que soy capaz de crear equipos de alto rendimiento y comprometidos con el proyecto. Lo malo es que cuando pierdo la pasión por mi trabajo, tengo que dejarlo, soy incapaz de seguir”.

Sin embargo, ¿es esto lo habitual?. Tanto por mi propia experiencia como por lo que ves en otros entornos, todavía veo muchas puertas cerradas que evitan ver y escuchar al equipo, mucho YO en vez de nosotros, palmadas en la espalda que son como puñales que se clavan. Hace pocos meses comía con un buen amigo y compañero de fatigas profesionales en el pasado y me contaba que estaba en la fase final de un proceso de selección dentro del sector de medios, muy importante para él ya que la crisis le había dejado sin trabajo. Entre sorprendido y preocupado me contaba que el máximo directivo de un grupo de comunicación muy conocido, en un acto de sinceridad, le había dejado transparente su cultura directiva. En unas palabras muy parecidas le decía:

“Para que después no tengamos problemas, te dejo claro que yo sólo creo en la motivación negativa, que cuanto más leña se da al empleado, más rinde y te aseguro que en más de una ocasión, voy a llegar a ser cruel contigo. ¿Estás dispuesto a trabajar aquí con estas condiciones?”.

Mi colega me preguntó varias veces durante la comida,

“¿Es esta la relación de CONFIANZA con la que tengo que trabajar con mi jefe?”

Aceptó el trabajo y la verdad es que muchas personas trabajan con este directivo en esta empresa. ¿Es esto CONFIANZA?. ¿Es este el estilo de dirección mayoritario en la empresa española?
Quizá esta y otras formas de dirigir parecidas contribuyen a los datos de productividad que aparecen en los rankings que se publican.