Sucesiones controladas

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Dicen que una de las principales responsabilidades de un alto ejecutivo es tener preparado  su sustituto. No es extraño que las grandes corporaciones sigan la política de tener identificados dos o tres directivos como candidatos a un puesto, perfiles que son seleccionados siguiendo criterios de identificación con la cultura y valores de la empresa, experiencia, formación, resultados obtenidos y capacidad para gestionar equipos entre otros aspectos. Cuando el puesto queda vacante, el sustituto se selecciona de este dúo o terna, de una manera rápida, sencilla.

Jim Collins en su libro “Empresas que sobresalen” identifica que los líderes que consiguieron un desarrollo excepcional de sus empresas se caracterizaban por tener identificada la personas con las habilidades y capacidades necesarias para conseguir que la empresa  acelerase su desarrollo. No puedo estar más de acuerdo con Jim Collins y con la forma de actuar que os comento de muchas organizaciones.

Esta reflexión me surge en un día especial para España, el día que se vota la abdicación del Rey en las Cortes y donde un número de parlamentarios, que representan a un porcentaje muy bajo de la población pero que hacen mucho ruido, lanzan sus proclamas sobre la idoneidad de la República en vez de la Monarquía. Yo, que suelo se bastante pragmático en estos temas, intento crear mi opinión en función de aspectos objetivos y llego a la conclusión que fueron muy inteligentes los padres de la Constitución al dejar cerrada la sucesión del Rey, es decir la sucesión controlada.

Cuando cierro los ojos e intento ver quién podría ser la persona que representase a mi país en las más altas esferas institucionales (algo que tiene gran importancia) en el caso de que España fuese una República, se me aparece la imagen de Zapatero, Aznar, Rubalcaba, …. es decir, personas con una limitada preparación institucional, donde la mayoría no son capaces de hablar algo que no sea español, con unas connotaciones políticas tan fuertes que defenderían  ideología y corto plazo en vez de relaciones a largo plazo; alguien que cada cuatro años se iría para que entrase otro.  Me crean muchas dudas por su capacidad y la verdad es que lo que veo e imagino no me gusta nada.

Cuando hago lo mismo con la Monarquía y la sucesión controlada en el Príncipe Felipe, lo que veo es una persona con una preparación orientada hacia la representación institucional del país desde que era un niño, entrenado en crear relaciones,  altas dotes de comunicación y por criterio, apolítico. Con una perspectiva de permanencia a largo plazo esencial para la estabilidad de un país. Es decir, esto suena a más profesional y más seguro.

Creo que las empresas en muchos aspectos son un ejemplo de cómo se debe actuar, y en este caso la sucesión controlada para sus altos ejecutivos basada en capacidad, experiencia y compromiso es aplicable a modelo de Jefe de Estado.

Gracias a los padres de la Constitución por dejar todo bien atado.

A ser coherentes!

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