La virtud de confiar

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Ayer asistí a la reunión y posterior comida de los ponentes que vamos a participar en Hoy es Marketing 2014,  en mi opinión  el mejor evento para personas de empresa  que en este momento se organiza en Madrid además de en Valencia y Barcelona (#HEMESIC). En la comida nos acompañó el padre Simón Reyes, Director General de ESIC que nos contó una historia que creo que es muy válida para todos los directivos.

Hace ya más de 10 años, una noche un guardia de seguridad le comentó que había un chaval que preguntaba si podía entrar a estudiar. Como es habitual a esa hora el centro estaba cerrado pero Simón le dijo que sí, que le abrieran una sala y pasase a estudiar. A partir de ese día, decidió que ESIC permanecería abierto las 24 horas para que cualquier alumno de cualquier centro pudiese estudiar en un entorno confortable, con la documentación de apoyo necesaria y en un ambiente de estudio que sin duda es necesario.

Simón nos contaba que  bastante gente no veía con buenos ojos esa decisión. Algunos pensaban que aquello iba a ser cualquier cosa menos un centro de estudio y otros se preocupaban por la seguridad, ¿quién va a venir?. Su contestación era que había que creer en la juventud, que la misión de ESIC era contribuir a la educación y que había que apostar por la idea.

La realidad ha sido que en todo este tiempo, cientos de estudiantes generalmente de la zona de Pozuelo han pasado noches estudiando en ESIC. Jamás hubo un sólo problema, nunca se puso algún sistema de seguridad para garantizar el orden. La responsabilidad, el sentido común, la camaradería  y el agradecimiento por la confianza que se había depositado en ellos fueron la mejor norma para conseguir que todo funcionase.

Creo que es un ejemplo sobre el que todos los directivos debemos reflexionar. Cuántas veces limitamos el desarrollo de proyectos por no creer en la gente y en especial en los jóvenes. Está demostrado por múltiples estudios de investigación que los entornos de confianza consiguen empleados más productivos, sentido de pertenencia y por lo tanto retención del talento y el desarrollo de ideas innovadoras que marcan la diferencia.

Confiar en las personas y en particular en los jóvenes. Es nuestra responsabilidad como directivos y me pregunto ¿solemos hacerlo?

Gracias al padre Simón por sus valores y empuje.

A ser coherentes!

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