Objetivos desmotivantes

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Todos los que hemos recibido algún curso sobre objetivos seguro que recordamos la palabra MARTE, la mejor manera de recordar que deben ser medibles, alcanzables, retadores, temporales y específicos. Unos objetivos bien establecidos son una base muy importante para  obtener resultados satisfactorios. Factores internos como externos tales como la capacidad y motivación del equipo, el valor de la marca, la calidad del producto o la tendencia del mercado deben tenerse en cuenta a la hora de cuantificar el objetivo. Si no lo hacemos corremos el riesgo de eliminar la “A” de nuestra palabra “mágica” MARTE por lo que no tendrá ningún sentido y será el inicio de la frustración que es lo mismo que quitar de golpe también la “R”.

No es difícil encontrar ejemplos, tanto del mundo profesional como del personal, de cómo el establecer objetivos no alcanzables daña de manera muy importante la motivación de las personas y las aleja del compromiso. Una referencia no profesional que se me viene a la cabeza es un colegio  ubicado en la zona de La Moraleja. Este colegio privado posee unas instalaciones excelentes y hace de la exigencia uno de sus valores; sin duda dos aspectos a elogiar ya que son críticos para el desarrollo de los alumnos. La evaluación se compone de diferentes conceptos  como los parciales, el trabajo diario y los éxamenes de evaluación. Los alumnos tienen claro desde el principio como pondera cada uno. Todos los alumnos concocen  los contenidos  de cada asignatura y que no se les va a regalar nada ni en las evaluaciones ni al final de curso. Personalmente pienso que tienen bastante bien desarrolladas las letras “M-T-E” de nuestra palabra mágica.

¿Qué ocurre con la “A” y la “R”? Pues en la mayoría de las asignaturas también se da aunque podemos encontrar el ejemplo negativo en Matemáticas o alguna otra asignatura de ciencias. Por el afán de demostrar lo exigente que es el colegio y posiblemente marcado por la personalidad de los responsables del departamento, los contenidos que se ven en un curso incluyen temas que deberían verse uno o dos años más adelante. Esto choca con el momento de madurez de los alumnos y su capacidad de aprendizaje. Es como si a un becario de 20 años le pusiésemos a tomar decisiones de CEO en una multinacional; muy posiblemente no tendría la madurez suficiente y le ocasionaría problemas. Cierto es que hay genios pero la mayoría no lo somos ni los seremos. Si a esto añadimos una lucha por desarrollar los exámenes más difíciles posibles, la conclusión es alumnos desmotivados, que ven como pierden sus ilusiones de estudio universitarios por las calificaciones que arrastran y empiezan a dudar de si la “A” de alcanzable es cierta y por consiguiente pierden la “R” de reto.

Este ejemplo podemos trasladarlo a la empresa. Los objetivos que definimos los directivos se deben basar en aspectos internos y externos como mencionaba anteriormente. Podemos construir  un modelo de objetivos que cumpla a la perfección las características de medibles, temporales y específicos pero por no tener en cuenta criterios como recursos existentes, capacidad del equipo, tendencia del  mercado u otros factores similares, eliminan la A de alcanzables y por efecto boomerang también la R de retadores porque en cuanto la persona aprecie que no puede llegar a conseguirlo, el objetivo deja de ser retador y pasa a ser desmotivante. ¿Tendrá algo que ver la personalidad del directivo?

Esto de ser directivo es complejo, y ser profesor también.

A ser coherentes!

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2 comentarios a “Objetivos desmotivantes”

  1. José Miguel

    Estoy absolutamente de acuerdo con la opinión y las apreciaciones globales del artículo,pero en mi modesta opinión le falta una letra al final de la palabra Marte y es una “S”,con lo que se convertiría en MARTES.Creo que todo objetivo ha de ser Superable,además de medible,alcanzable,retador,temporal y específico,porque si nos ponemos objetivos que no se puedan superar,serán absolutamente desmotivantes.Hay quien entiende que este está dentro de los alcanzables,pero yo creo que además debe ser superable en medio plazo siguiendo estrategias precisas de gestión,como el cuadro integral de mando.

  2. Antonio Martin

    Gracias José Miguel por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo. La próxima vez, incluyo la S. Un fuerte abrazo

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