Recuerdo que mi padre nunca estudió conmigo. Alguna vez me ayudó a entender algo concreto que a mí se me escapaba pero eso de sentarse a mi lado, pedir la agenda (que por cierto no existía), y dedicar al menos un par de horas por la tarde a hacer los deberes y preguntarme la lección, seguro que no. Tampoco el colegio le hacía responsable de que yo estudiase por medio de charlas o circulares indicándole lo importante de hacer la tarea conjuntamente. Todas las partes teníamos bastante claro que la responsabilidad era mía y sólo mía, que contaba con la ventaja de poder acudir a mi padre como ayuda y que los resultados (las notas) demostrarían si mi esfuerzo resultaba suficiente para conseguir los objetivos. Mi padre si ejercía una función de control al entrevistarse con mis profesores periódicamente, revisar mis notas y exigirme el esfuerzo necesario. En mi caso, también me recompensaba cuando los objetivos se cumplían, algo que le agradezco.
Sin duda los tiempos cambian y tal vez lo correcto sea lo que hago ahora, que no es otra cosa que ser responsable directo de que mis hijos estudien. Desde el colegio me han inculcado lo importante de estudiar con ellos y yo lo he hecho. Me siento responsable directo de sus notas, y sinceramente creo que es un grave error. Podemos ayudarles, supervisarles pero hacernos responsables únicos, ¡no!. Chaval@s de 13 años tienen que ser lo suficientemente madur@s para entender su responsabilidad. Son capaces de relacionarse con cientos de personas por la red social aunque tú estés dado de alta como amigo para saber que se cuece, van s0los al cine o incluso pasan varias semanas en una familia en Canadá y sin embargo esperan que sigamos siendo nosotros los que establezcamos el nivel de esfuerzo, les preguntemos la lección o pasemos horas estudiando con ellos. Pues lo siento pero yo me niego.
Acabo de volver de este macro acueducto que hemos tenido en Madrid (que bueno para la persona y que malo para el negocio) y una vez más he comprobado que no soy una excepción. Muchos padres sienten lo mismo con críos de entre 9 y 13 años. Pudiendo equivocarme creo que perjudicamos a nuestros hijos. Según crecen en edad, crecen los problemas a los que se tienen que enfrentar y estar acostumbrados a que les demos una parte importante de la solución hecha estoy convencido que les perjudica. Siento que desde hace bastantes años tanto el sistema educativo como los padres hemos renunciado a la cultura del esfuerzo, de la responsabilidad y de alcanzar objetivos. Lo veo en mis alumnos de grado, cada año los más jóvenes se sienten menos responsables de sus estudios, siguen con la cultura de “aquí no pasa nada, ya alguien lo hará por mí”
Y con esa mentalidad llegan a la empresa y chocan con la realidad de que sus jefes les van a exigir rendimiento, que algunos intentarán ayudarlos pero en muchos casos sólo supervisarlos. Serán responsables de formarse y desarrollarse y papá no estará sentado a su lado para hacer conjuntamente su trabajo.
Así que voy a hacer un favor a mis hijos. Van a ser responsables de sus estudios, se van a terminar las tardes de volver a estudiarme (porque hay muchas cosas que no recuerdo) las asignaturas de primaria o de la ESO, de inventarme exámenes para que practiquen y todas esas cosas. Siempre tendrán mi ayuda para lo que necesiten desde organizarse a entender algo que les cueste. Al final los resultados medirán si han alcanzado sus objetivos y en función de ello su premio o decepción.
A ser coherentes!


La experiencia de más de 20 años en puestos ejecutivos en empresas multinacionales y nacionales me ha permitido desarrollar una visión crítica de la función directiva.