Mi amiga Vicky Vilches (sí, la autora del blog La Coolumna), empeñada en seguir con fe ciega mi peculiar criterio gastronómico, me llama a veces para que la aconseje sobre algún buen restaurante. Ella sabe (y ustedes a partir de ahora también) que paso bastante del carril mediático impuesto por las guías culinarias.Que se come fetén en Diverxo, Sergi Arola Gastro, La Terraza del Casino y SantCeloni se lo puede decir cualquiera, lo mismo que si hablamos de clásicos como Jockey, Zalacaín o Horcher. Todos merecen estrellas, soles y jaranas varias, de acuerdo. Pero mi intención en este blog no es sumarme a tanta barra libre de críticos sesudos que trazan textos a boca llena porque invita la casa. Dicho esto, aquí van mis diez restaurantes favoritos de Madrid. Esos a los que voy, pido, pago y, por supuesto, siempre vuelvo.
La Tasquita de Enfrente: se ha hablado tanto ya de este local que poco puedo decir. Para mí es sin duda el mejor de Madrid por su buen hacer con los productos de temporada. Hace tiempo tomé aquí unos huevos con perretxikos que aún recuerdo. Inolvidables también su famosa ensaladilla rusa con erizos, los gnocchi de calamares y su tinta, los callos Gaona y el morrillo de salmón confitado. (C/ Ballesta, 6. Tel. 91 532 54 49)
-Lo mejor: en cada visita te encuentras una sorpresa, siempre deliciosa.
-Lo peor: es caro. Entre setas y flautas, la cuenta no suele bajar de 75 euros.
Algarabía: Isabel y Pilar son hermanas, nacieron en La Rioja y, después de muchas vueltas profesionales, decidieron montar este pequeño comedor. La carta es breve pero intensa, con momentos estelares como los que ofrecen el pisto riojano, el chumarro con cebolla confitada y, posiblemente, los mejores postres de todo Madrid: pan perdido con crema inglesa, copa de manzana con espuma de toffee y lámina de chocolate con frambuesas. El precio medio ronda los 45 euros.(C/ Unión, 8. Tel. 91 542 41 31)
-Lo mejor: ellas son geniales y “cocinan” las sobremesas más divertidas del planeta gastronómico.
-Lo peor: recordar que hace mucho que no voy.
Cabreira: los habituales de Malasaña conocerán bien esta casa de comidas casi siempre abarrotada. Varios son los motivos del éxito: una carta casera en la que tanto montan las económicas patatas Cabreira como la carne gallega con patatitas fritas o los mariscos del día, un servicio impecable dirigido por los hermanos Luis y David y la gran camarera Aure (genio y figura, toda una institución)… Y todo con unos precios muy ajustados. (C/ Ruiz, 2. Tel. 91 593 02 00)
-Lo mejor: disfrutar de unos carabineros en su terraza.
-Lo peor: a veces es imposible encontrar mesa, para desesperación de Aure.
Asiana Next Door: Jaime Renedo ha sabido aprovechar el tirón mediático del genial Asiana (de obligada visita también) con la apertura de este local… en la puerta de al lado. El menú degustación (35 euros) refleja perfecto la fusión de la cocina peruana y la del sudeste asiático, tan de moda. Geniales el kimuchi de zamburiñas sobre lima (para morder), los mejillones con salsa de tigre y la sopa de berberechos picante. (Travesía de San Mateo, 4. Tel. 91 310 09 65)
-Lo mejor: el comedor es acogedor y los camareros muy atentos. Me encanta el timbre para llamarles si necesitas algo.
-Lo peor: que ciertos críticos se empeñen en repetir hasta la saciedad que sus propuestas se parecen demasiado a las de Sudestada. Puede ser, pero yo prefiero Asiana Next Door.
La Buena Vida: descubrí este local por casualidad hace algunos años. A primera vista me pareció un poco soso, quizá porque me suele gustar el bullicio. Después de cenar olvidé la impresión inicial y lo añadí a mi lista de favoritos. Esta vez acerté de pleno, porque con el tiempo se ha convertido en uno de los grandes de la capital. Carlos Torres y su esposa aciertan con la cocina de mercado, la sencillez de sus platos y un servicio cariñoso y discreto por alrededor de 50 euros/persona. (C/ Conde de Xiquena, 8. Tel. 91 531 31 49)
-Lo mejor: los pescados del día y el atún rojo en sus tres texturas.
-Lo peor: que tanta tranquilidad abrume, como me pasó a mí.

El Mollete
El Mollete: en apenas diez metros cuadrados de comedor y cuatro mesas se resume el que, gracias al boca a boca, va camino de convertirse en uno de los grandes comedores de Madrid. El matrimonio formado por Tomás y Úrsula merecería por sí solo un reportaje: ella cocina como los ángeles y él lo borda cuando se sienta a tu lado para cantarte el menú. A Francis Ford Coppola, Jim Jarmusch y Alejandro Amenábar les encanta venir aquí. Porque se come de cine, claro. (C/ Bola, 4. Tel. 91 547 78 20)
-Lo mejor: las manitas de cerdo, los bombones de morcilla, los huevos rotos… todo. Y el precio, que ronda los 20 euros. Algo increíble en estos tiempos.
-Lo peor: las diminutas dimensiones del local. Aunque ahí reside su encanto.
El Paraguas: de los templos clásicos de la capital, mi favorito. Los pescados aquí son para repetir todos los días, como el mero negro con almejas, la merluza con caviar de oficios y los fritos de pixin con tinta de calamar. El arroz también es espectacular y, aunque en este apartado debería citar otro restaurante, la arrocería Samm, lo cierto es que el equipo de El Paraguas triunfa con su arroz negro con zamburiñas y berberechos. (C/ Jorge Juan, 16. Tel. 91 431 58 40)
-Lo mejor: para no errar el tiro cuando tienes una comida de compromiso con gente de apetito sincero.
-Lo peor: al menos para mi bolsillo, es caro. Ronda los 75 euros.
La Dominga: otro rincón que, bocado a bocado, se está haciendo un hueco entre los favoritos de quienes pagamos cuando salimos a comer. Situado también en el corazón de Malasaña, es parada y fonda obligada de periodistas, actores y artistas de la zona amantes del buen comer. De aquí me encantan los saquitos de queso y pera con trufa fresca, la cazuelita de albóndigas de ternera, el magret de pato, el salmorejo… (C/ Espíritu Santo, 15. Tel. 91 523 38 09)
-Lo mejor: su menú del día por 10,50 euros es uno de los mejores que he probado.
-Lo peor: a veces tardan un poco en servir. Sobre todo cuando tienes mucha hambre; ley de Murphy.

Norte y Sur
Norte y Sur: posiblemente, el local que más gastrofilias y fobias acumula entre quienes lo conocen. O lo odias o lo amas. Fuera de duda está que tiene una plancha espectacular, de la que lo mismo sale un majestuoso entrecot que unas gambas rojas sobresalientes. Su aspecto de bar cutre (nada impostado; es cutre de campeonato) tira para atrás a quienes prefieran mesa y mantel, por eso triunfa entre quienes disfrutamos con estos atracones de marisco a pie de barra mientras nos caen churretones por la barbilla. (C/ Bravo Murillo, 97. Tel. 91 553 51 53)
-Lo mejor: está todo buenísimo, fresco y de primera calidad. Y desde www.baguise.com te lo llevan a domicilio.
-Lo peor: es más caro de lo que pueda imaginar quien entre por primera vez. Además, como no te dicen los precios, la monumental clavada te llega por sorpresa (un picoteo con cañas en condiciones no baja de 50 euros por cabeza).

Europa Decó
Europa Decó: una de cal y otra de “cool”. Pasamos de la barra de zinc y las cáscaras por el suelo a la impoluta modernidad del restaurante del hotel Urban. Me gusta para comidas y cenas de trabajo y me encanta su ensalada de berberechos, el insuperable tartar de atún y las lágrimas de cerdo ibérico (la carne que hay entre las costillas) al humo de sarmiento. El chef Joaquín Felipe es un maestro en el bello arte del cochino y aquí lo borda. (C/ Carrera de San Jerónimo, 34. Tel. 91 787 77 70)
-Lo mejor: la buena mesa incluye un trato excepcional gracias al equipo del hotel Urban.
-Lo peor: al final va a resultar que mi paladar es demasiado pretencioso para mi escaso bolsillo, porque también se me va de presupuesto. Ronda los 70 euros, aunque es justo decir que tienen menús diarios por 35 que merecen (mucho) la pena.