La letra caníbal

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Hace un par de años o así, el libro gastronómico de Alex Kapranos (Sound Bites, 451 Editores) sirvió para que el rock y la cocina se hicieran extraños compañeros… no sé si de cama o de fogones, pero sí al menos de espacio en las estanterías posmodernas. Mucho antes, el brutal escritor y dibujante Roland Topor, del grupo Pánico -como Jodorowsky y Arrabal-, publicó un recetario gore que desde aquí recomiendo: La cocina caníbal (Tropo Editores). Me autoplagio con esta introducción para dejar a un lado las listas gastronómicas (prácticas como carta de presentación pero de momento creo que se acabaron los hits), y así cambiar el chip antes de arrancar septiembre con novedades suculentas y propuestas para reservar mesa.

Al tema: hoy quiero hablar de libros que dan hambre. O que la quitan, como en el caso de Topor. Podría pararme en el recetario castellano del Quijote o regodearme en las magdalenas de la tía Leonie que tanto evocaban al genial Proust… Podría incluso citar a quienes ya han recopilado sabrosos menús literarios de aquí a Shakespeare, cuestión tan fácil como darse una vuelta por Google y enumerar listas ajenas. Pero no. La idea me ha surgido tras devorar Formas del amor, de David Garnett (Periférica), una historia de hambre y sexo, de voracidad mal saciada entre copas que me ha dejado con ganas de más. Y en ésas estamos.

Recientemente también me han disparado el apetito las meriendas de Cold Spring Harbor, de Richard Yates (RBA), retrato perfecto de la decadente clase media americana de los años 4o y de su incapacidad para salir de una mediocridad indigesta. Entre medias de tanta putrefacción se cuelan unos pastelitos inolvidables, claro está, servidos en terribles fuentes de plástico chillón. Otro de mis favoritos, Mark Twain, escribe en su Guía para viajeros inocentes (Ediciones del Viento) un curioso manual de supervivencia para quien guste de viajes organizados, eso que ahora llaman “todo incluido” y que incluye comida barata a go-gó. Twain lo descubrió antes que nadie y por eso lo cuenta.

Quería saltarme, por evidente, la tea party de Alicia en el País de las Maravillas, pero no puedo resistirme a esa bacanal de pastitas e infusiones, la merienda más surrealista de la historia en la que todos habríamos querido estar. Lo mismo me pasa con los emparedados de ensalada de pollo más jugosos y las hamburguesas más sangrientas engullidas jamás: éste fue el menú elegido por Perry y Dick en un tugurio de Kansas, el Eagle Buffet, tras cargarse a la familia Clutter. Sí, hablo de A sangre fría, de Truman Capote. Feliz digestión.

Un gazpacho, por favor

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Si alguien pensaba que había incumplido mi promesa de no dar tregua ni en agosto, se equivocaba. Aunque me enfrento a muy mal mes para contarles novedades gastronómicas, la verdad: Madrid se ha vaciado (por fin) y los chiringuitos playeros que les recomendé hace semanas trabajan a destajo para no dejarme en evidencia. Así que repasen la lista (también la de restaurantes perdidos de nuestra geografía) y hagan el favor de comer bien durante estos días de relajo estomacal. Por lo demás, la imparable ola de calor me ha dado una idea con la que no creo que gane el premio a la innovación, tampoco a la creatividad, pero al menos es práctica, que de eso se trata: aquí van los mejores gazpachos, cremas frías y demás entrantes de cuchara estival para afrontar la quemazón con sobredosis de vitaminas.

-Gazpacho andaluz con sorbete de limón y jengibre: lo preparan en Tapanco, la mejor terraza de Chamberí si buscas creerte que estás casi de vacaciones. La mezcla del limón y el jengibre es refrescante y muy divertida. Su fuerza aromática quizá anula un poco el sabor a tomate del gazpacho tradicional, pero se agradece el frío del sorbete. Dónde: Tapanco, C/ Trafalgar, 10, Madrid. Tel. 91 447 90 53.

-Sopa fría de melón con hierba limón: no es el entrante estrella de Wakathai, el nuevo y muy recomendable local de Walter Brandan, pero merece la pena probarlo a pleno sol. A diferencia de otras sopas de melón, más densas, ésta ofrece una textura perfecta para disfrutarla con cuchara. Perfecta también para empezar la comida antes de probar la fusión de las cocinas peruanas y asiática que Brandan conoce tan bien. Dónde: Wakathai, C/ Conde Duque, 13, Madrid. Tel. 91 541 78 76.

-Gazpacho Chantarella: en mi lista de favoritos de Madrid se me olvidó este clásico y, por ende, me dejé en el tintero a la gran María José Monterrubio, que dirige el local con pasión desbordada. Pues bien, ellos preparan un gazpacho tradicional tan brillante como el resto de sus platos: cocina casera realizada con los mejores ingredientes. Lo mejor será que, quien esté de vacaciones, lo pruebe en Chantarella Novo (Playa de la Barrosa, Chiclana de la Frontera, Cádiz. www.chantarella.es). Dónde: Chantarella, C/ Dr. Fleming, 7. Madrid. Tel. 91 344 10 04.

-Porra antequerana con melva canutera: los críticos gastronómicos panzudos deberían (o quizá no, qué narices) visitar la pequeña cocina de Beto, el polifacético cocinero-camarero-propietario-sumiller de Baco y Beto, un templo de la cocina casera al que siempre vamos los mismos porque nos encanta repetir. Su porra antequerana, un salmorejo espeso (que ya es decir) es suave, contundente y absolutamente sabrosa. Yo la recomiendo con melva canutera y huevo cocido, pero también se puede pedir con virutas de jamón ibérico. Dónde: Baco y Beto. C/ Pelayo, 24. Madrid. Tel. 91 522 84 41).

-Gazpacho de remolacha con arenque del Báltico: en la Tasquita de Enfrente todo es de primera y su gazpacho también. Ahora que se han puesto de moda los gazpachos de sabores, mejor probar éste y olvidarse de esos amagos que preparan en ciertos locales con pretensiones. El otro día, por cierto, probé uno de fresas que no tenía ni pies, ni cabeza, ni textura definida, ni sabor a fresa. Si acaso a Frigopié. Y, para eso, prefiero el Frigopié. O el gazpacho de la Tasquita, insisto. De diez. Dónde: La Tasquita de Enfrente. C/ Ballesta, 6, Madrid. Tel. 91 532 54 49)

Sopa fría de ajo: deliciosa, diferente y salida de los mejores fogones para un menester así: Las Rejas, en Cuenca. El secreto del éxito consiste en servirlo todo en una copa con las claras de huevo al fondo, sobre las que se vierte el caldo, picatostes y unas láminas de jamón serrano. Sorprendente pero cierto. Y rico. Dónde: Las Rejas. C/ Gral. Borrero, 29. Las Pedroñeras, Cuenca. Tel. 967 161 089.

Y, para terminar, mis dos gazpachos favoritos de bote, que al final son los más socorridos:

- El otro día probé el de Bertín Osborne por dos razones: uno, estaba en oferta (2×1), y dos, me hacía gracia porque sale la cara del cantante en el envase (se llama “La Huerta de Bertín). Luego resultó que está buenísimo, con un toque de vinagre y pepino que le da la justa acidez. Nada que ver con otros que promocionan más y carecen de enjundia. Además, parte de los beneficios se destinan a una fundación solidaria. No tiene web aún, creo, pero lo venden en Carrefour.

-Raf Santa Teresa: esta pequeña empresa abulense ha acertado con sus propuestas de comida sana y casera. Su gazpacho está buenísimo, no tiene aditivos y va perfecto para hacer recetas, como el gazpacho de cerezas. Cotilleo: en los foros de Internet triunfa tanto que los de la marca más famosa de gazpachos se han puesto nerviosos y han perdido una denuncia por competencia desleal en Google. www.yemasdesantateresa.es

En busca del templo perdido

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Después de comprobar que Madrid (por fin) está desierto y que aquí no hay quien pare ni coma hasta finales de agosto, he decidido compartir con los lectores unos cuantos restaurantes que quizá les pillen de paso en su éxodo veraniego. O puede que se encuentran cerca de su lugar de descanso. Sea como sea, todos, en mi modesta y glotona opinión, merecen un alto en el camino. Y, ya que en el título hago un guiño facilón a Proust, digamos que el aroma de estos fogones, como el de las magdalenas de la tía Leónie, les provocarán un sinfín de inolvidables sensaciones. Buen viaje y mejor digestión.

Mesón del Labrador: conocí este restaurante cuando mi escasa estatura apenas me permitía llegar al plato. Aquí degusté por primera vez la auténtica cocina “cazadora” de Tierra de Campos y aquí he vuelto años más tarde para confirmar que Cecilio Lera y su hijo son dos de los mejores chefs del país. Sus escabechados de conejo y codorniz dan tanta fe de ello como las empanadillas de pichón y, llegado el otoño, los platos con setas de temporada y los excelentes guisos de cuchara. Tomen nota de las lentejas con pato y la perdiz con berza y castañas. Quien quiera parada y fonda lo tiene fácil: los Lera han abierto una acogedora posada aquí mismo. Dónde: Castroverde de Campos, Zamora. Tel. 980 66 46 53. www.restaurantelera.com

San Román de Escalante: uno de los mejores Relais&Chateaux que he conocido para desconectar del mundo, dormir, comer y disfrutar del paisaje. Muy cerca de las playas de Santoña se encuentra esta casona cántabra regentada por una simpática familia y decorada con impresionantes obras de arte. El restaurante, que es a lo que vamos, está plagado de lienzos que casi distraen de platos tan espectaculares como las vieiras con puré de coliflor y polvo de jamón ibérico, las pochas con almejas y la merluza de pincho en salsa verde. También aquí se puede dormir e incluso disfrutar de un masaje en medio del bosque. Dónde: Ctra. de Escalante a Castillo, km.2. San Román de Escalante, Cantabria. Tel. 942 677 745.  www.sanromandeescalante.com

San Román de Escalante

Hostería de los Palmeros: más conocido entre sus habituales como “Los Palmeros”, es de parada obligada entre quienes vayan a realizar el Camino de Santiago y pasen por Frómista. Un servicio exquisito (atentos a las mantelerías, cubiertos y demás) es la mejor carta de presentación antes de que lleguen las viandas. Podría decir que aquí preparan la mejor menestra de verduras de España si las hubiera probado todas. Lo mismo sobre las almejas, tanto con alcachofas como con fabes, y, llegados a los postres, las natillas de huevo y la cuajada de leche de oveja. Su abundante bodega también está disponible en una tienda gourmet. Dónde: Plza. San Telmo, 4. Frómista, Palencia. Tel. 979 81 00 67.www.hosteriadelospalmeros.com

La Curva de Baza: algunas de las mejores angulas del país serpentean por la carretera que va de Granada a Murcia, quién lo iba a decir. Lugar más que recomendado por quienes lo conocen bien, es desde hace años un santuario donde disfrutar no sólo de las preciadas angulas, también de un marisco de primera (insuperables las quisquillas y gambas) y unos pescados que dejan k.o. Quienes piensen que se van a encontrar con un local de sofisticado encanto que se olviden de tonterías. Aquí hay angulas y punto. Dónde: Ctra. de Granada, s/n. Baza, Granada. Tel. 958 70 00 02.

Casa Anita: si digo Cadaqués rápidamente pensarán en Dalí. Y sí, esta bodega era una de las favoritas del pintor, pero también de ilustres como Kirk Douglas, Jean-Louis Trintignant y Yul Brynner en los años dorados de la Costa Brava. A Casa Anita se viene a hacer cola si no hay sitio y a comer sardinas con ajo y perejil si no hay ínfulas de alta cocina. Los pescados que llegan aquí cada mañana son los mejores de la zona y la comida es tan casera que dan ganas de no irse una vez terminado el postre. Quien quiera alargar la sobremesa puede acercarse a Anita Nit, el bar que ha montado la familia para que no se pierda la esencia de este rincón de artistas y pescadores. Dónde: C/ Miquel Roses. Cadaqués, Gerona. Tel. 972 25 84 71  www.cbrava.com

Casa Anita

Balbina: sin querer me he salido de España, o quizá queriendo, para cruzar la frontera de Portugal y comer un excelente bacalao en casa de Balbina. La zona turística de los Arribes del Duero tiene su epicentro luso en Miranda do Douro, pero que nadie se deje llevar aquí por lo que dicen las guías: pregunten a algún lugareño y visiten este modesto local casi salido de un viejo filme de Manoel de Oliveira. Balbina no se anda con tonterías y su bacalao dourado es tan contundente como la tradicional posta mirandesa y los postres. El clímax llega cuando pides la cuenta y ves lo barato que es comer bien…a veces. Dónde: Rua Rainha Dona Catarina, 1. Miranda do Douro (Portugal). Tel. +351 27 34 32 394.

Casa Guillermo: hace tiempo escribí un artículo para la revista Esquire titulado “Los 20 mejores bares de España”.  Tarea difícil que me llevó hasta este templo valenciano que, desde 1957, mantiene el secreto del adobo y salazón de sus inimitables anchoas. Ergo, aquí se viene a comer anchoas, bien acodado en la barra al borde de un ataque de cañas o bien en formato bocadillo. El “Cuatro Estaciones”, por ejemplo, cuyo relleno haría saltar las alarmas de cualquier dietista: anchoas, lomo, jamón y bonito. El local con solera está situado en el barrio marinero de Cañamelar, pero acaban de abrir otro más. Dónde: C/ José Benlliure, 26. Valencia. Tel. 96 367 38 25. www.elreydelaanchoa.com

Casa Guillermo

Venta Pinto: el arroz con carabineros de esta bodega tradicional es suficiente excusa para saltarse un día de playa si estos días visita la costa gaditana. Con éste ya son tres los lugares que recomiendo en esta zona (en el post sobre chiringuitos hablé de Casa Mané y Venta Cabo Roche), y si lo hago es para que una mala digestión no amargue las vacaciones a los miles de turistas que últimamente vienen hasta aquí. Al tema: Venta Pinto es un parque de atracciones donde los arroces se llevarían la palma si no fuera porque los huevos fritos con chanquetes y pimientos son dignos del mayor trofeo. Dónde: La Barca de Vejer, Cádiz. Tel. 956 45 00 69.  www.ventapinto.com

Venta Pinto

Mis diez favoritos de Madrid

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Mi amiga Vicky Vilches (sí, la autora del blog La Coolumna), empeñada en seguir con fe ciega mi peculiar criterio gastronómico, me llama a veces para que la aconseje sobre algún buen restaurante. Ella sabe (y ustedes a partir de ahora también) que paso bastante del carril mediático impuesto por las guías culinarias.Que se come fetén en Diverxo, Sergi Arola Gastro, La Terraza del Casino y SantCeloni se lo puede decir cualquiera, lo mismo que si hablamos de clásicos como Jockey, Zalacaín o Horcher. Todos merecen estrellas, soles y jaranas varias, de acuerdo. Pero mi intención en este blog no es sumarme a tanta barra libre de críticos sesudos que trazan textos a boca llena porque invita la casa. Dicho esto, aquí van mis diez restaurantes favoritos de Madrid. Esos a los que voy, pido, pago y, por supuesto, siempre vuelvo.

La Tasquita de Enfrente: se ha hablado tanto ya de este local que poco puedo decir. Para mí es sin duda el mejor de Madrid por su buen hacer con los productos de temporada. Hace tiempo tomé aquí unos huevos con perretxikos que aún recuerdo. Inolvidables también su famosa ensaladilla rusa con erizos, los gnocchi de calamares y su tinta, los callos Gaona y el morrillo de salmón confitado. (C/ Ballesta, 6. Tel. 91 532 54 49)

-Lo mejor: en cada visita te encuentras una sorpresa, siempre deliciosa.

-Lo peor: es caro. Entre setas y flautas, la cuenta no suele bajar de 75 euros.

Algarabía: Isabel y Pilar son hermanas, nacieron en La Rioja y, después de muchas vueltas profesionales, decidieron montar este pequeño comedor. La carta es breve pero intensa, con momentos estelares como los que ofrecen el pisto riojano, el chumarro con cebolla confitada y, posiblemente, los mejores postres de todo Madrid: pan perdido con crema inglesa, copa de manzana con espuma de toffee y lámina de chocolate con frambuesas. El precio medio ronda los 45 euros.(C/ Unión, 8. Tel. 91 542 41 31)

-Lo mejor: ellas son geniales y “cocinan” las sobremesas más divertidas del planeta gastronómico.

-Lo peor: recordar que hace mucho que no voy.

Cabreira: los habituales de Malasaña conocerán bien esta casa de comidas casi siempre abarrotada. Varios son los motivos del éxito: una carta casera en la que tanto montan las económicas patatas Cabreira como la carne gallega con patatitas fritas o los mariscos del día, un servicio impecable dirigido por los hermanos Luis y David y la gran camarera Aure (genio y figura, toda una institución)… Y todo con unos precios muy ajustados. (C/ Ruiz, 2. Tel. 91 593 02 00)

-Lo mejor: disfrutar de unos carabineros en su terraza.

-Lo peor: a veces es imposible encontrar mesa, para desesperación de Aure.

Asiana Next Door: Jaime Renedo ha sabido aprovechar el tirón mediático del genial Asiana (de obligada visita también) con la apertura de este local… en la puerta de al lado. El menú degustación (35 euros) refleja perfecto la fusión de la cocina peruana y la del sudeste asiático, tan de moda. Geniales el kimuchi de zamburiñas sobre lima (para morder), los mejillones con salsa de tigre y la sopa de berberechos picante. (Travesía de San Mateo, 4. Tel. 91 310 09 65)

-Lo mejor: el comedor es acogedor y los camareros muy atentos. Me encanta el timbre para llamarles si necesitas algo.

-Lo peor: que ciertos críticos se empeñen en repetir hasta la saciedad que sus propuestas se parecen demasiado a las de Sudestada. Puede ser, pero yo prefiero Asiana Next Door.

La Buena Vida: descubrí este local por casualidad hace algunos años. A primera vista me pareció un poco soso, quizá porque me suele gustar el bullicio. Después de cenar olvidé la impresión inicial y lo añadí a mi lista de favoritos. Esta vez acerté de pleno, porque con el tiempo se ha convertido en uno de los grandes de la capital. Carlos Torres y su esposa aciertan con la cocina de mercado, la sencillez de sus platos y un servicio cariñoso y discreto por alrededor de 50 euros/persona. (C/ Conde de Xiquena, 8. Tel. 91 531 31 49)

-Lo mejor: los pescados del día y el atún rojo en sus tres texturas.

-Lo peor: que tanta tranquilidad abrume, como me pasó a mí.

El Mollete

El Mollete: en apenas diez metros cuadrados de comedor y cuatro mesas se resume el que, gracias al boca a boca, va camino de convertirse en uno de los grandes comedores de Madrid. El matrimonio formado por Tomás y Úrsula merecería por sí solo un reportaje: ella cocina como los ángeles y él lo borda cuando se sienta a tu lado para cantarte el menú. A Francis Ford Coppola, Jim Jarmusch y Alejandro Amenábar les encanta venir aquí. Porque se come de cine, claro. (C/ Bola, 4. Tel. 91 547 78 20)

-Lo mejor: las manitas de cerdo, los bombones de morcilla, los huevos rotos… todo. Y el precio, que ronda los 20 euros. Algo increíble en estos tiempos.

-Lo peor: las diminutas dimensiones del local. Aunque ahí reside su encanto.

El Paraguas: de los templos clásicos de la capital, mi favorito. Los pescados aquí son para repetir todos los días, como el mero negro con almejas, la merluza con caviar de oficios y los fritos de pixin con tinta de calamar. El arroz también es espectacular y, aunque en este apartado debería citar otro restaurante, la arrocería Samm, lo cierto es que el equipo de El Paraguas triunfa con su arroz negro con zamburiñas y berberechos. (C/ Jorge Juan, 16. Tel. 91 431 58 40)

-Lo mejor: para no errar el tiro cuando tienes una comida de compromiso con gente de apetito sincero.

-Lo peor: al menos para mi bolsillo, es caro. Ronda los 75 euros.

La Dominga: otro rincón que, bocado a bocado, se está haciendo un hueco entre los favoritos de quienes pagamos cuando salimos a comer. Situado también en el corazón de Malasaña, es parada y fonda obligada de periodistas, actores y artistas de la zona amantes del buen comer. De aquí me encantan los saquitos de queso y pera con trufa fresca, la cazuelita de albóndigas de ternera, el magret de pato, el salmorejo… (C/ Espíritu Santo, 15. Tel. 91 523 38 09)

-Lo mejor: su menú del día por  10,50 euros es uno de los mejores que he probado.

-Lo peor: a veces tardan un poco en servir. Sobre todo cuando tienes mucha hambre; ley de Murphy.

Norte y Sur

Norte y Sur: posiblemente, el local que más gastrofilias y fobias acumula entre quienes lo conocen. O lo odias o lo amas. Fuera de duda está que tiene una plancha espectacular, de la que lo mismo sale un majestuoso entrecot que unas gambas rojas sobresalientes. Su aspecto de bar cutre (nada impostado; es cutre de campeonato) tira para atrás a quienes prefieran mesa y mantel, por eso triunfa entre quienes disfrutamos con estos atracones de marisco a pie de barra mientras nos caen churretones por la barbilla. (C/ Bravo Murillo, 97. Tel. 91 553 51 53)

-Lo mejor: está todo buenísimo, fresco y de primera calidad. Y desde www.baguise.com te lo llevan a domicilio.

-Lo peor: es más caro de lo que pueda imaginar quien entre por primera vez. Además, como no te dicen los precios, la monumental clavada te llega por sorpresa (un picoteo con cañas en condiciones no baja de 50 euros por cabeza).

Europa Decó

Europa Decó: una de cal y otra de “cool”. Pasamos de la barra de zinc y las cáscaras por el suelo a la impoluta modernidad del restaurante del hotel Urban. Me gusta para comidas y cenas de trabajo y me encanta su ensalada de berberechos, el insuperable tartar de atún y las lágrimas de cerdo ibérico (la carne que hay entre las costillas) al humo de sarmiento. El chef Joaquín Felipe es un maestro en el bello arte del cochino y aquí lo borda. (C/ Carrera de San Jerónimo, 34. Tel. 91 787 77 70)

-Lo mejor: la buena mesa incluye un trato excepcional gracias al equipo del hotel Urban.

-Lo peor: al final va a resultar que mi paladar es demasiado pretencioso para mi escaso bolsillo, porque también se me va de presupuesto. Ronda los 70 euros, aunque es justo decir que tienen menús diarios por 35 que merecen (mucho) la pena.

Chiringuitos de toma pan y moja

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Mientras unos (la mayoría) se van de vacaciones, otros (los menos), arrancamos temporada con aventuras como ésta: un blog de gastronomía que abre fuego justo cuando las neveras se llenan de helados, gazpachos y cervecitas. ¿El peor momento? No crean: el verano es una excusa perfecta para disfrutar de nuestro placer favorito sin miedo a que la vuelta a la rutina nos corte la digestión. Por eso, porque es tiempo de vacaciones, aquí van algunas recomendaciones para disfrutar de la buena mesa sin perder de vista la sombrilla y la toalla. Efectivamente: sabemos de unos cuantos chiringuitos en los que de verdad se come bien. Muy bien.

-Juan y Andrea (Formentera): no sólo se trata de uno de los mejores chiringuitos del Mediterráneo, sino del mejor restaurante de la bella isla de Formentera. Las gambas rojas autóctonas y los pescados a la sal merecen por sí solos no salir de aquí ni para darse un baño. La historia de Juan y Andrea es tan mítica ya como su cocina. Él era pescador y ella llegó a esta isla procedente de Soria. Se enamoraron, abrieron el local y, 25 años después, hay tortas para conseguir una mesa. La otra opción es que te lleven las viandas al barco, que también lo hacen. Sólo hace falta tener barco. www.juanyandrea.com

-El Chamizo (Moraira, Alicante): repetí no hace mucho en este local y comprobé que su calidad mejora cada temporada. Una de las calas más espectaculares del Cabo de la Nao acoge este rincón en el que el arroz a banda se lleva la palma. Los pescados también son de nota, pero atentos a las carnes: tomarse una hamburguesa de la casa con una cerveza frente al mar no tiene precio. Por cierto, los precios, lejos de asustar, sorprenden. Todo un descubrimiento. www.elchamizomoraira.com

-La Dársena (Suances, Cantabria): el empeño de Javier y Patricia por dar un nuevo aire a las clásicas cartas marineras ha derivado en uno de los mejores locales de la costa cantábrica. Una recomendación: es preferible no enredarse con los entrantes para pescar con ganas el fenomenal machote al horno con patata panadera. Todo un señor pez que aquí preparan como nadie. www.ladarsena.es

-Casa Mané (Los Barrios, Cádiz): Mané, junto a su esposa y sus hijos, pronto merecerá una estatua en su pueblo. ¿Por qué? Fácil: suyos son los mejores espetos de pescado de la costa gaditana. El cotizado atún rojo de la zona también reina en este modesto local, lo mismo en carpaccio que a la plancha o por una de sus partes más exquisitas, el morrillo. Tel. 956 675 010

-Venta de Cabo Roche (Cabo Roche, Cádiz): en los pinares de esta zona de la costa gaditana (donde se encuentran algunas de sus mejores calas) se “esconde” la terracita más acogedora para darse un buen atracón de pescado tras una jornada de playa. Lo mejor es dejarse aconsejar por sus propietarios, tan encantadores como buenos anfitriones. Un apunte: los filetitos de pargo y los erizos son para repetir. www.caboroche.com

-Es Xarcu (San José, Ibiza): la vapuleada isla pitiusa aún mantiene rincones de buen comer y mejor estar. Uno de ellos (el mejor) es Es Xarcu, donde los raors, las patatas al horno al estilo de la casa y los pescados (espectacular el dentón) toman brío gracias a una breve pero cuidada carta de vinos. Tel. 971 187 402

…y la lista no acaba aquí. Habrá segunda parte.

El Chamizo (Moraira), todo un descubrimiento

Juan y Andrea (Formentera), vistas y pescados espectaculares