La testosterona y el dinero

Estas dos palabras podría parecer que no tienen nada que ver, pero según un estudio de la Universidad de Harvard, recogido por The Economist, podrían estar ligados. Al parecer, la riqueza relativa es más importante que la riqueza absoluta, según se desprende de este experimento. Para confirmarlo, los investigadores realizaron un experimento basado en un juego llamado “ultimatum game”.

Las reglas son simples: un jugador tiene una cantidad de dinero x y la tiene que repartir con otro. Éste decide si acepta la oferta o no; en caso de rechazarla ambos jugadores se quedarán sin nada. Lo normal, y racional según los economistas clásicos, sería que se aceptara cualquier oferta, al fin y al cabo es dinero a cambio de nada. Sin embargo, el experimento muestra que las ofertas más rácanas, en torno al 25% del total del dinero, suelen ser rechazadas. ¿Por qué?

Una explicación podría ser que el rechazar la oferta podría formar parte de una estrategia negociadora para conseguir más en futuros intercambios. Es más, en el experimento llevado a cabo, con varias rondas de juego se suele repartir la cantidad más o menos de una manera igualitaria. Pero el estudio se ha centrado en los rechazos generados cuando sólo hay una ronda de “negociaciones”. Y aquí aparece la testosterona. Los jugadores estudiados que rechazaban la oferta tenían un 50% más de esta sustancia que aquellos que la aceptaron.

Así, este estudio podría demostrar que por lo que luchan los seres humanos es por la riqueza relativa más que por la absoluta; así, los jugadores preferirían quedarse sin nada a ver como un rival se quedaba con más que ellos. Y esto es particularmente válido para los individuos con altos niveles de testosterona, asociados a la dominancia social. Ésto que podría parecer irracional, según el artículo citado, es de hecho, racional de una manera “diferente”. La riqueza es un medio para obtener un fin, status social, que otorga mejores “posibilidades reproductoras”. Así, alcanzando un mayor nivel social con otros medios, el dinero es irrelevante, por lo que importa no tener menos que el otro, más que tener “algo”.

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