Archivo de la categoría 'José Ramón Pin Arboledas'

Blanco sin blanca

17 de Agosto de 2010

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE.

El ministro de Fomento, José Blanco, está sin blanca y ve que su cartera no va a lucir; no tiene para invertir y hasta las generales de marzo de 2012 queda un año y medio electoral, con unas elecciones catalanas, autonómicas y locales entretanto. Así que ha decidido subir los impuestos para invertir con efectos electorales.

Con eufemismo dice que se aumentará el tipo impositivo del IRPF en las rentas altas; es decir, de la clase media. A los ricos, ricos, ni tocarlos a pesar de haberlos amenazado hace meses. Primero porque su dinero se va con solo apretar un botón del ordenador; segundo porque tampoco se recaudaría mucho, es sólo un efecto imagen; tercero porque con los socialistas nos pasa como aquel que llamó por teléfono y preguntó: ¿Son Las hermanitas de los pobres?

A lo que contestaron desde el otro lado: No, somos las amiguitas de los ricos. Como siempre, a pagar la clase media. Ni rechista, ni se puede ir a otro sitio, ni defrauda porque vive de sueldos y, como son muchos, se recauda si se les estruja. ¡Que les den!, piensa D. José sin blanca.

Tres cartas

10 de Junio de 2010

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE.

Cuento occidental: el presidente saliente da un consejo al mandatario entrante. Aquí tienes tres cartas . Cada vez que tengas un problema, ábrelas por turno. Muy pronto se presenta una crisis.

El nuevo presidente abre la primera carta: “Échale la culpa a los anteriores”, dice la misiva. El húngaro y el británico, cuyas crisis ya estaban cuando tomaron posesión, cumplen: acusan del desastre al anterior Gabinete. El español, Rodríguez Zapatero, no lo hizo porque negó la crisis y el anterior era él mismo.

Segunda crisis. El presidente español decide abrir la siguiente carta que esta vez dice: “Di que tienes un plan”. El español siguió negándola. Pero, ante la evidencia y la insistencia de los europeos, decide seguir el consejo: anuncia un plan anticrisis. Los expertos dudan de su eficacia, los grupos parlamentarios se oponen o se abstienen al convalidar el Decreto-ley en el parlamento y le anuncian que es corta.

El examen europeo es suspenso alto, con posibilidad de recuperar nota el próximo año si hay medidas más profundas.

El presidente español mira de reojo la tercera carta. Ahí debe estar la solución, pero se resiste a abrirla. Pasa el verano, los expertos siguen apretando; el Ecofin y los europeos también. Se acaban los trabajos temporales veraniegos del turismo y construcción. Trabajos que han dado un respiro al Gobierno al reducir el desempleo registrado en el Inem.

Octubre es catastrófico, nuevamente 100.000 desempleados registrados más. El Parlamento se resiste a aprobar los Presupuestos, aunque CiU y el PNV prometen abstenerse si hay medidas más profundas.

Rodríguez Zapatero sigue mirando con esperanza la tercera carta. Una noche, cuando nadie le ve, con ayuda de vapor, la abre para poderla dejar intacta. La carta dice: “Prepara tres cartas iguales para el siguiente presidente”. La vuelve a cerrar con pegamento y se acuesta.

No le dice a nadie que la ha leído, pero la noche la pasó en vela.


¡Rico, rico!

4 de Junio de 2010

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE.

¡Rico, rico! Arguiñano, maestro cocinero, alaba así sus platos en la televisión. Ahora le imitan los presidentes autonómicos socialistas. Rico, rico, exclama con gula fiscal el presidente José Montilla. Rico, rico se relame con glotonería hacendística el balear Antic. Rico, rico dice con ojos de tío Gilito el andaluz José Antonio Griñán. Rico, rico deberían rugir el aragonés, el asturiano ¿y el vasco?

Rico, rico es el débil grito de guerra del socialismo zapateril, o lo que queda de él. Pero, ¿que es un rico? ¿Que características adornan al ciudadano para ser pieza a cazar por la voracidad fiscal?

Parece ser que un rico es la persona física que supera una renta de 100.000 euros anuales; salvo los catalanes, que tienen que ingresar más de 120.000 euros al año. Por encima está el super- rico,que para serlo se necesita una renta de más de 175.000 euros.

La verdad es que no hay muchos. Porque los ricos de verdad, los de millones de euros anuales, tienen pocos ingresos directos; los reciben, con toda legalidad, sus sociedades intermedias. El rico, rico, el riquísimo, vive con poca renta y patrimonio distribuido. Lo ideal no es tener un yate, sino un amigo con yate; y si en lugar de un amigo es una sociedad de Liechtenstein, propiedad de un íntimo, tan íntimo que es uno mismo, mejor.

Por eso, después de todo el ruido generado, parece que sólo se recaudarán unos cientos de millones de euros. Es una pantalla para no perder el tinte bermellón que todo socialista debe lucir, pero poco eficaz a efectos fiscales.

Bueno, puede servir para calificar a los medio-ricos. A los medio-ricos les gusta presumir de ello; así que cuando los encuentres la pregunta será: ¿pero rico catalán o sólo balear? Mientras los madrileños, regidos por la liberal presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tienen que ir con la cabeza gacha, ni son ricos, ni ná. (¡Qué alivio!).

No sé, pero se me antoja que la población madrileña de rentas altas puede crecer… ¿les extrañaría?

Economía de la corrupción

15 de Abril de 2010

J.R. Pin Arboledas, profesor del IESE.

Antes, los Teóricos del Desarrollo achacaban el subdesarrollo de los países a causas exógenas, como la explotación colonial; hoy reconocen que muchas causas de la pobreza son endógenas. Y la corrupción no es la menos importante.

La corrupción eleva los costes de transacción. Es decir, los costes anejos a: el conocimiento del vendedor y la cosa intercambiada, la negociación de las condiciones del intercambio, la redacción de los contratos y el establecimiento de mecanismos de arbitraje por si varían las condiciones del acuerdo inicial o se descubren vicios ocultos en los bienes transados.

Con corrupción es necesario tomar medidas adicionales en la transacción, porque la seguridad jurídica se debilita. En ese caso, las condiciones para realizar un buen trato están en función de intereses oscuros. La profesionalidad carece de valor, la “chapuza” se generaliza. Este aumento de costes e ineficiencia disuade la inversión productiva. El capital abandona el país.

Transparencia Internacional edita anualmente un Índice de Corrupción por países. La correlación entre nivel de pobreza y el índice es alta. Las correlaciones no dicen qué fenómeno es la causa y cuál el efecto, pero según la teoría de los costes de transacción parece que la causa es la corrupción y el efecto la pobreza.

Para controlar la corrupción hay dos mecanismos: el sistema judicial y la moral de los agentes económicos, su decencia. El sistema judicial es difícil que sea justo. Para empezar, es lento y dice el refrán: “Justicia tardía no es justicia”; además es costoso, se paga con impuestos; es necesario, pero no es lo más eficaz contra la corrupción. La decencia de los agentes económicos y sociales es más eficiente, aunque, a veces, suene a ingenuidad.

España no está en la cola del Índice de Transparencia Internacional, tampoco en la cabeza. Pero estamos retrocediendo. ¿Cómo poner coto a esta lacra económica?

‘Enmienda ladrillo’ a ritmo de sardana

12 de Abril de 2010

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE

El martes pasado el Congreso aprobó con los votos del PSOE y CiU y la abstención del PP, la llamada enmienda anti-blidaje o ladrillo (como malévolamente se denomina) ¿Por qué un aspecto tan técnico de carácter financiero ha producido tal revuelo? ¿Es que esta modificación de la regulación de los votos en la Junta General de algunas empresas cotizadas va a reducir el paro? (primera preocupación de los españoles según el CIS). En absoluto, como mucho puede ayudar a colocar unos cuantos consejeros, que sustituirán a otros. Es decir, suma cero en el marcador del empleo.

El revuelo se ha producido por las razones aducidas por unos y otros. El proponente de la enmienda, el grupo socialista, alega que es una norma derivada de directrices comunitarias y contemplada en su programa electoral de 2008.

Los analistas económicos hacen lo mismo que los criminalistas. Para saber quienes son sospechosos buscan las personas a las que favorece el crimen. En este caso, las sospechas recaen sobre dos grupos empresariales: uno constructor (ACS) y otro inmobiliario (Sacyr), de ahí la denominación de enmienda del ladrillo.

La enmienda elimina la restricción del derecho a voto en la Junta General de una empresa cotizada: el llamado blindaje. Este blindaje se da, al menos, en dos grandes empresas cotizadas: Repsol e Iberdrola. En su virtud, el accionista sólo tiene el 10% de representación política, aunque posea mayor porcentaje de acciones. Es más, si tiene el 30%, para poder gobernar la compañía está obligado a presentar una opa por el resto del capital. Pues bien, ACS y Sacyr tienen 12 y 20% de acciones, respectivamente, pero sólo el 10% de derechos políticos.

¿Quién tiene razón, los que quieren mantener el blindaje o los que lo quieren quitar?

Argumentos: para todos los gustos. La lógica capitalista es que los derechos políticos sean proporcionales a la participación accionarial. Por eso se crearon las Sociedades Anónimas y sus órganos de gobierno. Pero, también, la experiencia aconsejó dotarlas de cierta estabilidad para evitar operaciones de pirateo accionarial; de ahí los blindajes.

Los partidarios del blindaje dicen que cuando los accionistas compraron las acciones ya sabían que los estatutos contenían estas cláusulas y no conviene cambiar las reglas del juego a mitad del partido. Los contrarios argumentan que cuando compraron ya tenían la intención de anularlo.

El accionariado es parte de la configuración institucional de la compañía y, como tal, responsabilidad del órgano de gobierno de la misma. Si ahora hay accionistas que discrepan del blindaje y lo quieren cambiar, los gestores deberían negociar con ellos o comprarles sus acciones a precio razonable.

Por otra parte, un paquete significativo de acciones con derechos políticos restringidos pierde valor y sus titulares han visto como agua de mayo el cambio legislativo; al contrario, los gestores ven peligrar su poder.

Apoyos políticos

Unos y otros han jugado sus bazas. Los gestores a través de una campaña de prensa poniendo nombres y apellidos a la operación, para dar imagen de oscuros manejos. Los accionistas interesados en eliminar el blindaje a través del PSOE y finalmente de CiU. Y la intervención de este último grupo es explicable.

Explicable porque gracias a CiU se ha eliminado de la enmienda a sociedades no cotizadas, especialmente las familiares. Sociedades que para preservar su naturaleza es lógico que en sus estatutos defiendan la continuidad de la gestión ante grupos minoritarios. Además, CiU representa por vocación a este tipo de accionariado, que en Cataluña le ofrece una base electoral.

Por cierto, CiU también ha conseguido el retraso de la aplicación de la enmienda en un año a partir de su publicación en el BOE. Un retraso que permite abrir un periodo de negociación entre las partes en litigio y, aumenta el valor del paquete de acciones minoritario que, gracias a la enmienda, incorpora la expectativa de recuperación de los derechos de voto.

Por último, una intuición: éste no va a ser el último pacto PSOE-CiU en la legislatura. Rodríguez Zapatero sabe que el tripartito (PSC/ICV/ ERC) puede perder las elecciones catalanas de octubre; también que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut dificultará su relación con Esquerra Republicana. Por eso, está cambiando su estrategia en Cataluña. ¿Será esta enmienda la primera de un baile a ritmo de sardana que le permita resistir hasta el 2012 en el Gobierno aprobando los Presupuestos del Estado con apoyo de CiU a cambio de favores en el Parlament?


Reforma: negocio para laboralistas

9 de Febrero de 2010

J. R. Pin Arboledas,  profesor del IESE

El documento se llama Líneas de Actuación en el Mercado de Trabajo para su Discusión con los Interlocutores Sociales en el Marco del Diálogo Social. Un título sofisticado y largo. ¿Responde a su contenido? En principio, sí: son líneas, ningún analista ha dicho que tenga más sustancia. También puede servir para discutir en el marco del diálogo social. Al no decir nada concreto, todos pueden aceptarlas. ¿Actuaciones? Eso es otra cosa. Ya veremos en qué queda. Lo dijo el presidente: es un documento para negociar.

¿Qué tipo de acuerdo posibilita?

He asistido a muchas negociaciones. Antes de empezar, cada participante debe analizar lo que se llama su VIA. Hay cosas que son Vitales, ninguna de las partes puede ceder en ellas. Hay cosas Importantes, todas las partes querrían llevarse el agua a su molino, pero pueden ceder en algo. Y hay cosas Accesorias, si alguien las consigue, bien; si no, también.

Cada parte debe conocer sus áreas vitales e intuir las de los otros para avanzar la negociación. Así es posible facilitar firmeza a cada uno y acordar en lo demás. Analicemos qué negociación permite este documento.

Para UGT y CCOO son vitales los llamados derechos de los trabajadores, concretados en la indemnización general de 45 días por año trabajado en despidos improcedentes de contratos indefinidos. Eso ni tocarlo.

Para CEOE y Cepyme es vital encontrar caminos de flexibilidad en casos de empresas con dificultades y ampliar los casos en que se despide con indemnizaciones de 33 o 20 días.

Para el Gobierno es vital conseguir un acuerdo que le permita salir de la sensación de inanición en que se encuentra, también proteger el INEM y evitar un conflicto con sus funcionarios ¿Es posible compaginar todas estas aspiraciones? Parece que sí, no hay contradicciones en temas vitales. Por tanto, el juego negociador está en que cada parte gane posiciones en cosas importantes manteniendo esas posiciones.

¿Cómo?

Puesto que CCOO y UGT deben ceder en las vías extraordinarias de despido, necesitan garantías de que no van a ser un coladero; querrán regulaciones legales, vigilancia sindical y control administrativo. Eso complicará los accesos jurídicos al despido por causas objetivas; entre ellas, las económicas. Es decir, serán más complejos y se necesitarán especialistas para alcanzarlos. Más negocio para expertos: abogados laboralistas, negociadores de RRHH asesores de sindicatos y empresas, etc.

Para CEOE y Cepyme es importante reducir el coste del trabajo. Pedirán disminuir las cuotas de la Seguridad Social. El Gobierno hará números y ofrecerá algo. Poco, porque las cuentas no están para alegrías. También querrán que la Administración pague prestaciones por desempleo parciales en los ERE de reducción de jornada, el llamado modelo alemán. Es muy posible que lo consigan, pero el Estado querrá tener garantías para controlar las prestaciones. Lo hará con más regulaciones.

Otro tema que hay que avanzar por parte de los patronos es la entrada en la intermediación laboral privada. Es un negocio y, probablemente, un sistema eficiente a la hora de encontrar trabajo por desempleados. Se dictarán normas que eviten el intrusismo y den calidad a estos servicios; control por parte de la Administración. Más regulación y negocio para expertos.

Modelo alemán

Para el Gobierno, es importante sacar desempleados de las listas del paro. El modelo alemán le sirve: están desempleados parcialmente, no en el paro. ¡Adelante! Además, ofrecerá incentivos económicos para contratos con determinados colectivos (jóvenes, víctimas de violencia de genero…) para dar un tinte social a la reforma. Los otros interlocutores no pueden decir que no.

También el Gobierno querrá defender la existencia de un INEM compatible con los nuevos intermediarios privados del mercado laboral. En esto, la negociación será compleja, los sindicatos pedirán garantías de que no se va a desmontar esta parte del sector público.

Parece que la negociación es posible. No obstante, el acuerdo será profuso, lleno de nuevas regulaciones y cautelas; ni muy brillante ni muy eficaz. Ya lo dijo el ministro Corbacho, la reforma laboral no asegura la bajada del desempleo, pero sin ella no descenderá. No es seguro, pero a lo mejor con todo esto sube algo el empleo. Por lo menos, el de los laboralistas está asegurado.

Pensiones: ¿el toro está en suerte?

2 de Febrero de 2010

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE

Todo el mundo es consciente de que la economía española, tarde o temprano, debe lidiar el morlaco de las pensiones. Una res que bien merecería pertenecer a la casta de los Vitorinos por el peligro de sus cornadas. El toro es de trapío y la plaza está ansiosa por contemplar la faena y, a la vez, temerosa por el resultado de la misma. ¿Es ahora la tarde para ponerla en cartel? ¿Se ha elegido la plaza mejor? ¿Es el cartel adecuado?

La salida del toril ha sido comprometida. Ninguno de los toreros del cartel ha dado un capotazo en la misma dirección. El Gobierno ha intentado recibirlo de rodillas, con el capote en tierra, y el bicho se le ha ido por el costado llevándose el trapo. IU acusó al Gobierno de derechizarse y el astado derrotó hacia la izquierda. PP indicó que la solución es crear puestos de trabajo, el toro levantó la cerviz con aire de preocupación. Los sindicatos intentan pararlo en seco y el bicho se pregunta: ¿Pero no eran estos de la cuadrilla del Gobierno?

La plaza elegida para la faena es inapropiada. Estando el Pacto de Toledo y el Parlamento, iniciar el debate como se ha hecho es un desatino; el toro está desconcertado y hay bronca en el respetable.

Sistema insostenible a largo plazo

Tampoco la tarde es la adecuada. Hace años que se veía que el toro de las pensiones crecía y que su armadura era peligrosa. El mayoral avisó al ganadero: ¡maestro, cuanto más crezca peor! La población española envejece, en 1980 los mayores de 65 años eran el 10,8%, en el 2009 son el 16,7%; en 1997 había 23 pensionistas por cada 100 cotizantes, en el 2050, de seguir las cosas igual habrá más de la mitad de pensionistas cuyas jubilaciones deberán soportar los que trabajen ¿Es sostenible? No. La faena es ineludible. ¿Pero ahora? Lo cierto es que no hace ni un año,el Gobierno descartaba dificultades financieras en las pensiones españolas.

El apoderado, el señor Rodríguez Zapatero, ha elegido una tarde fría, desapacible, con la lluvia del paro sobre la arena y el viento del déficit público dificultando el manejo de la muleta. Por si faltara poco, los críticos taurinos, desde Davos, han creado una imagen de novillero sin picadores tirando a becerristas sin futuro a su cuadrilla: el Gobierno.

Sólo se me ocurre una explicación para que Zapatero eligiera esta tarde fría del mes de enero de 2010 para la faena: mientras el público esté temblando, por si el toro salta la barrera y le embiste (que también puede ser), el frío del paro y el viento de déficit pasan más desapercibidos.

El presidente del Gobierno no debe saltar solo a la plaza como un espontáneo cualquiera. Es posible que le empitonen y, si no es capaz de templar al astado adecuadamente, éste quedará suelto y será peligroso para el público. Podría recurrir a un viejo truco: buscar un compañero para torear al alimón. Pero el PP, delante de tantas elecciones, me temo que estará renuente. A los políticos se les puede pedir responsabilidad, pero demandarles heroicidad es otro tema.

Más años trabajando y mayor cotización

¿Sería conveniente devolver el toro al toril y hacerle algún apaño? ¿Arreglarle las puntas, negociando de verdad con la oposición, y preparando mejor las cuadrillas para la faena?

Este toro requiere varios tipos de suerte. Una, retrasar la edad de jubilación, una medida que no carga el coste del trabajo. La pregunta es: ¿para todos? ¿Lo mismo para el picapedrero que para el intelectual? ¿De forma paulatina, como ha propuesto el Gobierno, y a qué ritmo? Dos, ¿aumentar el número de años para el cálculo de la cotización, pasando de los 15 actuales a 20 o más, con lo que se acerca al sistema de capitalización, alejándose del de reparto que es el actual? Tres, ¿incrementar las cotizaciones? Eso puede aumentar el coste del trabajo y restar competitividad.

El toro está creciendo, sus defensas son cada día más peligrosas. Por eso hay que elegir bien la tarde, sin prisas pero sin pausas. Las corridas siempre van mejor en tardes soleadas, cuando hay optimismo. También hay que elegir la plaza adecuada, donde la serenidad permita mantener la mano firme sin dar la espantá. El Pacto de Toledo parece el sitio adecuado. Por último, elegir bien las cuadrillas, con expertos en economía y demografía, hábiles negociadores que piensen en el bien del público, para que la cornada no nos la den a todos tarde o temprano.

El ‘caso Madoff’: un año después

15 de Diciembre de 2009

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE

Primer Aniversario del caso Madoff. Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En este caso, en la misma piedra financiera. Eso enseña el caso Madoff: una estafa piramidal de 65.000 millones de dólares con unos 16.000 afectados que, en teoría, pertenecen al grupo de personas mejor informado y asesorado del mundo.

Si fuera la primera vez que se da este tipo de negocios-estafas, se podría comprender por qué cayeron tantos en la trampa. Pero entonces no tendrían acuñado un apelativo como el de piramidal. Eso indica que ha habido una larga trayectoria de casos inspirados en la misma praxis consistente en: a) ofrecer elevadas rentabilidades a los inversores; b) cumplir rigurosamente con los primeros pagos; c) hacerlo utilizando como fuente las cantidades recibidas por nuevos inversores; d) atraer otros inversores al calor del espejismo; e) volver a pagar hasta que los fondos se agotan; f) extraer fondos para la gestión, fondos que son el verdadero fin de la operación y que se gastan o invierten de manera opaca; g) agotar el capital y declarar la quiebra de la operación, produciendo pérdidas a los inversores. Todo ello se conoce. Entonces, ¿por qué se produce?

Porque muchas personas creen en la avaricia como fuente de felicidad futura. Ya lo decía Gordon Grekko, el personaje representado por Michael Douglas en Wall Street: “Greed, for lack of a better word, is good, Greed is right, Greed works”. Aunque hubo polémica sobre la traducción de la palabra greed al castellano, el literal de la frase puede traducirse por: “la avaricia, a falta de una mejor palabra, es buena, la avaricia es correcta, la avaricia funciona”. A la avaricia se une la envidia de los inversores postreros que no quieren ser menos que los primeros. Envidia desatada cuando los primeros supuestamente beneficiados les cuentan con orgullo a los segundos su sagacidad y perspicacia en los negocios; cuando les dicen que ellos ganaron dinero de manera fácil y rápida. En ese sentido, Gordon Grekko podría haber declamado: “Greed is good and envy is better” (la avaricia es buena y la envidia mejor).

Pero tanto la avaricia como la envidia son vicios capitales a los que se oponen las cuatro virtudes cardinales: prudencia, templanza, fortaleza y justicia. Sólo las acciones dirigidas por ellas llevan a la felicidad. Prudencia para comprender que el beneficio alto es el pago al riesgo alto. Templanza para corregir el impulso a la avaricia. Fortaleza para refrenar el afán de dinero. Justicia para dar a cada uno lo que se debe. Justicia personal para cumplir los compromisos, para no engañar, y justicia legal para castigar con prontitud y eficacia, como lo ha hecho la corte de Estados Unidos con Madoff.

Los vicios conducen al desastre. El caso Madoff enseña que equivocan a los que se dejan llevar por la avaricia o la envidia y también conduce al desastre a quienes, como listillos, utilizan los vicios de los demás en su favor. La felicidad, decía Aristóteles, consiste, entre otras cosas, en tener amigos. “Al final de la vida, sin amigos, nadie querría vivir, aunque tuviera todos los bienes del mundo” escribe en su Ética a Nicómaco. ¿Cómo se sentirá Bernard Madoff cuando haya experimentado, desde la cárcel, el vacío de quienes antes le vitoreaban? Un medio de comunicación decía que sus hijos estaban buscando trabajo, pero que su apellido era un lastre. Triste experiencia para quien todo lo fue. Sic Transit Gloria Mundi.