LOS 10 RASGOS QUE DEFINEN A LOS JEFES JÓVENES

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Según una reciente encuesta de InfoJobs el 22% de los trabajadores en España tienen un jefe de menor edad que ellos. No hay que tener prejuicios ante este nuevo paradigma sobre la edad y el liderazgo ya que este cambio no hace más que dar respuesta a los nuevos requerimientos del mercado laboral. La internacionalización, la tecnología, las nuevas formas de comunicación y el reconfigurado concepto de empresa están conformando una nueva generación de líderes, de jefes cada más preparados y sobradamente jóvenes. Esta combinación de líder joven y profesional más senior está resultando la clave del éxito tanto en grandes empresas no tradicionales como en las start ups promovidas por estos jóvenes y valientes emprendedores que entienden desde otra perspectiva el valor de capitalizar la experiencia.

El informe de InfoJobs también identifica los 10 rasgos que caracterizan a este nuevo perfil de jefes jóvenes:

1- Nuevas formas de trabajar. Los nuevos modelos educativos ofrecen una formación más orientada a la práctica que a la teoría, que favorece el trabajo en equipo y el multitasking. Esto lleva a los jefes más jóvenes a orientarse a resultados, más que a horas de trabajo, ofreciendo gran libertad a sus empleados.

2- Amplia formación. La falta de trabajo en épocas de crisis animó a los jóvenes a seguir formándose, con dobles licenciaturas, másteres, postgrados o más conocimiento de idiomas. Esto ha dado lugar a una generación ampliamente formada y con la inquietud de seguir aprendiendo.

3- En constante evolución. Los jefes jóvenes no se conforman con alcanzar el liderazgo, sus inquietudes les mueven a seguir aprendiendo, a conocer nuevos mercados y formas de trabajar que implantar en su empresa.

4- Necesidad de emprender nuevos caminos. La inquietud por aprender y conocer nuevos modelos de negocio se traduce, en ocasiones, en ganas de cambio. Este rasgo supone una de las mayores preocupaciones para los empleados, ya que pueden percibir en su jefe una falta de lealtad hacia la compañía en la que trabajan.

5- Gran conocimiento de las TIC y nuevas tendencias. Los jefes jóvenes han crecido con las nuevas tecnologías, en un mundo totalmente conectado y con toda la información y nuevas tendencias en la palma de su mano. Y en un mundo en el que las empresas se mueven hacia la transformación digital, estos perfiles son altamente demandados. 

6- Visión internacional. Estos nuevos jefes tienen experiencia internacional y competencias interculturales. Son perfiles más globalizados que apuestan por la movilidad, la apertura al mundo y ponen todas las herramientas a su alcance para acceder a él.

7- Diferentes formas de medir el éxito. A menudo, las personas más jóvenes calculan el éxito de su empresa más allá de los propios resultados financieros. La satisfacción de los empleados, los valores de la empresa o políticas de RSC que impacten positivamente en la sociedad son otras formas de medir el éxito.

8- Nueva forma de gestionar equipos. Desde personas súper-especialistas en tareas concretas, hasta puestos transversales. En las empresas de hoy en día conviven personas de diferentes perfiles y generaciones que deben trabajar en equipo. Los jefes jóvenes empatizan, conectan con todos los departamentos de la empresa y entienden las diferentes necesidades de sus empleados.

9- Menos despachos y más movilidad. Nos movemos hacia el teletrabajo. Los empleados son cada vez más “móviles”, trabajan como freelance o son contratados por proyectos, sin disponer de un sitio fijo en la oficina. Los nuevos jefes apuestan por las fórmulas de trabajo a distancia y adaptan la compañía a los nuevos modelos de trabajo.

10- Innovación, energía y creatividad. 2 de cada 10 empleados con jefes más jóvenes perciben como una ventaja los nuevos conocimientos de sus jefes, su creatividad y sus innovadoras maneras de trabajar. En las empresas, se valora muy positivamente la propuesta de nuevas ideas y maneras de trabajar, con estructuras comunicativas que involucren a la totalidad de los empleados.

El poder del Mindfulness para convertirse en un super profesional

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El estrés es uno de los males endémicos en nuestra sociedad afectando a un cada vez mayor número de profesionales. El estrés es ese enemigo, unipersonal y silencioso, que sale a la luz en diferentes situaciones críticas de nuestro día a día laboral: llamadas telefónicas interminables, largas reuniones improductivas, acumulación de trabajo, negociaciones anodinas para satisfacer al cliente, presión mordaz por alcanzar los objetivos… Este difícil y estresante contexto hace que en ocasiones nos sintamos desbordados, frustrados e incapaces de desconectar del trabajo al llegar a casa. La rabia y el miedo se convierten en estados de ánimo permanentes, deteriorando nuestras relaciones personales y profesionales, reduciendo nuestra capacidad de concentración, afectando al sueño e incluso a nuestra salud. El estrés se ha convertido en la gran enfermedad laboral del siglo XXI.

Aplicar prácticas como el Mindfulness ha demostrado ser una herramienta clave, no solo a la hora de reducir los efectos de este estrés psicológico, sino también se ha probado que fortalece el sistema inmunitario y nos ayuda a gestionar mejor la frustración y la ansiedad y, en definitiva, a ser más felices y productivos. Existen múltiples estudios que demuestran su potencial a la hora de ayudarnos a desarrollar habilidades como la resiliencia, la creatividad y la capacidad de gestionar nuestras relaciones. En la última conferencia Dreamforce 2016, promovida por la empresa SalesForce, no solo se habló de Mindfulness sino que se desarrolló un programa paralelo basado en esta herramienta, con el objetivo de ayudar a las personas asistentes a trabajar y potenciar precisamente estas cualidades.

Pero, ¿qué es realmente el Mindfulness?. Según Jon Kabat-Zinn, Doctor en Biología Molecular y profesor emérito de Medicina en la Universidad de Massachusetts: “Mindfulness es prestar atención al momento presente, de forma intencionada y sin juzgar”. A priori parece fácil pero en la práctica no lo es tanto. Por varias cuestiones, primero porque nuestra red neuronal, por defecto, piensa. Pongamos el ejemplo del acto de conducir, si no ponemos la suficiente atención, intencionada y voluntariamente, la cabeza se pone a pensar de manera automática, sin que seamos conscientes de haber iniciado ese proceso, en cosas que queremos hacer cuando lleguemos al destino, en situaciones que nos han pasado antes de subir al coche o en la planificación de las vacaciones de verano. La mente está siempre saltando de un pensamiento a otro mientras nuestro cuerpo está conduciendo. Es por esto, que muchas veces llegamos al destino sin haber sido conscientes del camino, o nos “despertamos” en medio de la conducción con la sensación de haber desconectado del propio proceso de conducción. Hemos cambiado de marchas o adelantado a otros coches sin prestar atención a lo que hacíamos. Esta inconsciencia tiene consecuencias. Si sucede mientras hago la cama puede que lo peor que me pase sea que me golpee en la pierna, pero conduciendo o realizando otras actividades más peligrosas, las consecuencias pueden ser más graves. En las relaciones personales, esta falta de atención plena en una conversación nos hace perdernos detalles importantes y se percibe negativamente como muestra de desinterés por ambas partes.

En segundo lugar, nos resulta difícil dejar de juzgar. Emitimos juicios de valor calificando las experiencias como agradables o desagradables de forma casi automática. La actitud hacia la experiencia vendrá por tanto condicionada por ese juicio. Sin embargo, existe el espacio físico y emocional para poder vivir una experiencia sin entrar a valorarla reactivamente, es decir, para poder estar receptivos a vivir la experiencia tal y como es y no como queremos que sea.

Internet y el desarrollo tecnológico han cambiado el modelo de trabajo, es una evidencia. La práctica del Mindfulness nos ayudará a maximizar muchas de las habilidades que necesitaremos en este nuevo escenario: amabilidad, inteligencia emocional, empatía en las relaciones, visualización clara de los objetivos y sobre todo, calma y equilibrio mental. Hay innumerables casos de éxito acerca de cómo el Mindfulness ha ayudado a mejorar el desempeño laboral a médicos, marines, bomberos, atletas olímpicos,… el parlamento británico, por ejemplo, ha elaborado un informe recomendando al gobierno instaurar medidas a favor de incorporar esta práctica en el mundo educativo, empresarial, jurídico y en el servicio sanitario. La neurociencia ha probado que, a través de prácticas como el Mindfulness, realmente se producen modificaciones muy beneficiosas en el cerebro, engrosando la corteza cerebral y disminuyendo el tamaño de la amígdala. Parece que hay argumentos más que justificados sobre los beneficios del Mindfulness, ¿te atreves a ponerlo en práctica?.

PD: Gracias Susana Zaballa por la colaboración en el desarrollo de este post y por compartir tu innovador conocimiento sobre el Mindfulness. Susana es socia fundadora de la empresa Interalde desde 2003. Anteriormente, trabajó como consultora para firmas nacionales e internacionales como Credit Suisse Group. Por otra parte, desarrolla trabajos de voluntariado en distintas organizaciones sin ánimo de lucro. Asimismo es presidenta de la asociación EmakumeEkin, socia de AED y miembro del club de Ponentes de APD.

 

LA REBELIÓN TECNOLÓGICA DEL “SEXO DÉBIL”

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Con motivo de la celebración del día internacional de la mujer qué mejor momento para reflexionar sobre un tema candente que sigue sin encontrar solución: la necesidad de rentabilizar el talento femenino. Cuento de nuevo para debatir sobre esta temática con la colaboración de Silvia Leal, experta mundial en inno-liderazgo y transformación digital.

Es innegable decir que existe un marcado lastre económico motivado por la infrautilización de la fuerza laboral femenina. Las políticas de igualdad de género parece que se soportan más en normativas y papel que en prácticas reales de implementación. La incorporación del conocimiento y del talento del “sexo nada débil” al mercado de trabajo es imprescindible para que nuestra sociedad siga evolucionando. No se trata de cuestionar la rentabilidad productiva de sustituir el talento masculino por el femenino. Para nada. El éxito reside en buscar la máxima eficiencia y complementariedad de la fuerza de trabajo en general, independientemente del género sexual. Debemos aprovechar el 100% de las capacidades y del potencial individual, del individuo, ya sean hombres o mujeres.

Si nos centramos en el mercado laboral tecnológico y digital es interesante señalar la estadística de que de cada 1.000 mujeres que se licencian, tan solo 29 apuestan por las nuevas tecnologías, frente a un ratio masculino de 95. Este estudio también señala que al alcanzar los 30 años de edad tan sólo el 20% de esas mujeres seguirá trabajando en el sector tecnológico. Analizando un poco más, si las políticas de empleo no cambian adaptándose a las necesidades reales, se producirá una fuga de talento que llevará a que a los 45 años tan sólo el 9% de ellas sigan vinculadas al sector TIC.

¿Podemos medir el impacto económico de esta infrautilización?. Según muestra la Comisión Europea en su informe: “Women in Digital” (2016), el empoderamiento de las mujeres en el sector de las nuevas tecnologías proporcionará un impulso a la economía y permitirá una participación plena en la sociedad. Las habilidades personales, la educación enfocada al mundo digital, así como el espíritu de emprendimiento son elementos fundamentales para que esto suceda. Este informe también señala que: “Sólo el 30% de los cerca de 7 millones de personas que trabajan en el sector de la información y la comunicación son mujeres. Están infrarrepresentadas en todos los niveles del sector de las TIC, especialmente en los puestos de decisión”. 

El sector de las tecnologías de la información está creciendo exponencialmente, creando alrededor de 120.000 nuevos empleos cada año. Además se estima que en el año 2020 habrá 900.000 vacantes para trabajos cualificados en las TIC. Para cubrir este agujero laboral se necesitarán mujeres, hombres y… robots.

LAS 5 PROFESIONES QUE TE HARÁN TENER TRABAJO EN 2020

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El mercado de trabajo como lo conocemos en la actualidad está transformándose y en continua evolución, no hay discusión al respecto. Las nuevas tecnologías, la inmediatez que nos proporcionan las redes sociales y los medios de comunicación, la conectividad mundial y el progreso hacia el futuro, entre otros muchos factores, están provocando que la manera de interrelacionarnos cambie. Esto hará que sea necesario desarrollar nuevas habilidades para seguir adaptándonos a este vertiginoso cambio. Estudios de la Universidad de Oxford afirman que el 47% del empleo actual desaparecerá en los próximos 10 años. Asimismo cerca del 90% de las profesiones que sobrevivan sufrirán alguna modificación y tendrán que incorporar diferentes y nuevas competencias profesionales. Pero también llegarán nuevas y desconocidas oportunidades para quienes apuesten por renovarse y liderar esta mutación laboral, como indica la experta en inno-liderazgo y transformación digital Silvia Leal en este reciente artículo. “No importa cuál sea nuestro presente o pasado, la clave es apostar por sumarse al futuroSeñala esta Doctora en Sociología, autora del libro e-renovarse o morir y reconocida como una de las diez expertas más influyentes de España. Silvia, muchas gracias por tu amabilidad y disposición de colaboración dando tu experto testimonio en este artículo.

Hemos seleccionado 5 profesiones que sin duda van a generar una gran demanda de empleo en los próximos años:

1. ANALISTAS Y PROGRAMADORES DE INTERNET DE LAS COSAS (IoT) 

Los números que rodean al sector del Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) lo muestran con claridad: esta tecnología, que en 2014 ocupaba a 300.000 profesionales especializados, necesitará multiplicar por 15 su fuerza laboral para el año 2020, según las proyecciones de Vision Mobile recogidas por la Universidad de Richmond. Cualquier cosa es susceptible de tener un sensor que nos aporte datos o nos permita interactuar con ella, todo se puede monitorizar. Y sobre esa máxima van a construirse las ciudades y los hogares del futuro. Las estimaciones indican que se van a necesitar profesionales con conocimientos analíticos, de programación y lógica, que sean capaces de sacar partido a la llegada de estas nuevas tecnologías. Serán trabajadores formados en ingeniería informática, pero también del resto de las ingenierías con amplios conocimientos de programación, sobre el IoT y, por supuesto, del famoso big data.

2. ARQUITECTO DE NUEVAS REALIDADES

Se espera que la realidad aumentada traiga consigo 110.000 millones de euros en 2020, según los pronósticos de la consultora especializada Digi-Capital frente a los 4.500 millones que se prevén para el 2016. En 2020 la realidad virtual generará más de 25.000 millones en empleos relacionados con ámbitos militares, educativos y empresariales. Por todo ello, necesitamos personas con conocimiento de desarrollo de videojuegos, sociología y psicología. Su formación debe incluir programación, gamificación, realidad virtual y aumentada, complementados con nociones de humanidades.

3. DISEÑADOR DE ÓRGANOS

En torno a 70.000 personas están en lista de espera en Europa para un trasplante, según la Comisión Europea, y, desafortunadamente, muchas mueren antes de llegar a recibirlo. Sin embargo, ya se está utilizando la impresión 3D para los órganos sencillos (como las vejigas) y pronto será posible realizar los más complejos. Se demandarán sanitarios con conocimientos de impresión de órganos en 3D para trasplantes y experimentación médica. Estamos frente a una evolución del médico “tradicional”, cuyo perfil será complementado con amplios conocimientos en impresión 3D y, por supuesto, de bioimpresión, lo que implica estar al día o investigar en el desarrollo de nuevos materiales y técnicas para lograr órganos y tejidos cada vez más parecidos a los humanos.

4. ROBOTISTA

El negocio de la robótica moverá en 2020 un volumen global de 75.000 millones de euros, según Merrill Lynch. Es el resultado de la evolución del coste de la robótica, que ha bajado la última década un 27% y se espera un 22% adicional en la próxima, y de los avances provocados por las mejoras tecnológicas en los chips de silicio, sensores y computación. En este ámbito se desarrollará un tipo de profesional con conocimientos de ingeniería y ciencias de la computación que profundice en el desarrollo de robots con estabilidad dinámica, inteligencia y capaces de empatizar con quienes los necesitan. A su formación de base en ingeniería e informática tendrían que sumar una permanente revisión de los avances en áreas como el Internet de las cosas, la inteligencia artificial o la impresión 3D. Su éxito depende en buena parte del diseño de sus creaciones, con lo cual deberán estar atentos a los progresos en esa área y, cuanto más quieran que se parezcan sus robots a un ser humano, más familiarizados con el cuerpo y su mecánica tendrán que estar.

5. DISEÑADOR DE REDES NEURONALES ROBÓTICAS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL 

La inteligencia artificial moverá en 2020 un volumen global de 65.000 millones de euros, según datos de la consultora especializada IDC, siete veces más que en la actualidad. Este crecimiento exponencial generará mucho empleo. Para que esta industria se desarrolle tendremos que tener profesionales especializados en el funcionamiento de nuestro cerebro y en la tecnología necesaria para replicarlo de forma artificial y que semejante avance tenga aplicaciones concretas y útiles. El diseñador de redes neuronales ha de tener conocimientos lógico-matemáticos, de programación y, a ser posible, de filosofía para el desarrollo de nuevas aplicaciones sobre esta tecnología. Esta profesión abre una doble oportunidad: en primer lugar, para quienes estudiaron (o estudiarán) humanidades y se atrevan a formarse en programación de aplicaciones de inteligencia artificial, pero también para los que apostaron por la ingeniería informática (y las disciplinas técnicas) y deseen seguir el camino que empezaron. En este caso, para lograr crear un robot que piense como una persona, necesitarán apoyarse en determinadas ramas de las humanidades.

Como podréis apreciar estas nuevas profesiones requieren un plan formativo que se aleja de los temarios actuales de Universidades y centros educativos, por lo que éstos tendrán que reconfigurarse para poder formar y capacitar a los nuevos profesionales del futuro, ese es el gran reto, romper con el paradigma educativo que permita generar empleabilidad real. Veremos que nos deparan estos novedosos cambios, pero lo que sí es cierto, es que cuanto mejor preparados estemos para el futuro, más cerca estará nuestro presente.

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Silvia Leal es consejera y experta en inno-liderazgo y transformación digital. Doctora en Sociología y asesora de la Comisión Europea en competencias digitales, liderazgo y emprendimiento y directora del Programa en Dirección TIC & Innovación Digital de IE Business School. Es autora de los libros e-Renovarse o morir,  Ingenio y Pasión e Ingenio, Sexo y Pasión (LID Editorial).

 

BOOTCAMPS CONTRA EL DESEMPLEO JUVENIL

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Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en agosto de 2016, el 43,2% de los españoles menores de 25 años se encontraban en situación de desempleo. En este contexto, resulta paradójico que existan empresas que no consiguen encontrar a la persona adecuada para incorporar a los puestos de trabajo que ofertan (obviando aquellas que piden 30 años de experiencia y buscan a alguien de 20, lo cual daría para otro post).

Uno de los sectores en los que este gap entre oferta y demanda es más notorio es el de las Tecnologías de la Información (TI). Según Adecco, el empleo en el sector tecnológico crecerá, hasta el año 2020, un 9,3% anual a nivel internacional, lo que significa que o actuamos pronto, o quedarán cada vez más y más puestos sin cubrir. Además, la automatización y la robótica vienen para quedarse y aunque se estima que muchos empleos tenderán a desaparecer, las máquinas traerán de la mano la creación de muchos otros puestos de trabajo cualificados. En este sentido, las habilidades de TI, una vez más, serán de las más solicitadas (piensen que alguien tiene que diseñar, programar y poner en marcha todas estas “máquinas”).

Si bien las políticas y programas de empleo juvenil deben ser transversales a todos los sectores, el área tecnológica es de gran prioridad por el gran volumen de empleo que genera y seguirá generando. Actualmente existen programas innovadores que crean y forman, en muy poco tiempo, profesionales altamente cualificados en las TI.  Es el ejemplo de los bootcamps de programación (coding bootcamps), formaciones intensivas de 3 a 6 meses de duración, donde los estudiantes salen preparados para trabajar de inmediato como desarrolladores de software junior. El proveedor del bootcamp es normalmente quien decide qué tipo de lenguaje de programación se enseñará a los alumnos, basándose en las necesidades del mercado y en los potenciales empleadores.

Son muchos los organismos e instituciones que están apoyando este nuevo tipo de formación, como es el caso del Banco Mundial o el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aunque en España las opciones todavía son reducidas y se concentran principalmente en Madrid y Barcelona. Si bien este puede ser un negocio privado, algunos Gobiernos ya están poniendo el foco en los bootcamps, como, por ejemplo, la Alcaldía de Medellín (Colombia) a través de la Corporación Ruta N, donde han subsidiado parte del bootcamp para hacerlo accesible a toda la población. Es una forma rápida de integrar a jóvenes en el mundo laboral y cubrir así las necesidades de muchos emprendedores y empresas que no encuentran el talento humano que necesitan.

No se trata de quitar el trabajo a los ingenieros y tecnólogos, sino de complementar su labor y cubrir en un corto plazo este enorme hueco entre la oferta y la demanda de empleo, mediante una formación técnica intensiva y concentrada en las necesidades requeridas actualmente por el sector TIC.

Esta formación, en todo caso, debe ir complementada con el desarrollo de una actitud emprendedora. El objetivo no es que todos los estudiantes creen sus propias empresas, sino que la formación incluya también una parte de habilidades blandas (pensamiento crítico, resolución de problemas, inteligencia emocional…), para que estos sean capaces de crear por sí mismos una solución a los retos de las empresas que les van a contratar.

Muchos países ya están implementando este tipo de programas y las tasas de inserción laboral son superiores al 75%. El impacto de estas iniciativas es incontestable. ¿Serán estos bootcamps el inicio del cambio para combatir el desempleo juvenil?.

Muchas gracias Elene por compartir tu internacional experiencia en este post :-). Elene Allende Letona es consultora del Banco Mundial en Washington, D.C., donde asesora a Gobiernos en las áreas de empleo juvenil, emprendimiento e innovación, principalmente relacionados con las TICs. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Mondragón, siempre ha ligado su carrera al mundo internacional. Anteriormente trabajó en países como India y Chile, y a día de hoy compagina su trabajo en el Banco Mundial con el desarrollo de su propio proyecto, buscando cambiar la forma en la que los jóvenes buscan e interactúan con el empleo. ¡No cejes en tu empeño Elene!, personas como tú son las que hacen que las cosas cambien.

Becarios y la pretensión de avanzar

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Las posibilidades de avanzar son la motivación principal de los becarios. Tanto de los mejor pagados del mundo en las empresas tecnológicas y financieras de Estados Unidos, como entre los precarizados españoles. Es lo único que tienen en común los llamados becarios de lujo, cuyos sueldos pueden superar incluso los 6.000 dólares mensuales según una encuesta de Glassdoor, y el 50% de becarios mayores de 30 años que en España no percibe ningún ingreso por su trabajo, según concluyó un estudio propio de Infojobs publicado el pasado año.

Ambas realidades distan un océano de agua salada y varias galaxias socioeconómicas. Aunque no es cuestión sólo de cifras, sino más bien de historias. Si uno recuerda su propia experiencia como becario o escucha las que tiene alrededor pronto encuentra la repetición de patrones: muchas empresas no pagan, pero tampoco forman. A veces reclaman más dedicación de la pactada y suplen vacaciones o se ahorran en horas extras de trabajadores contratados.

Señalar con el dedo a las empresas que actúan así, y que por suerte no son todas, es el recurso fácil que no resuelve el problema. El camino difícil pero necesario es otro bien distinto: una mejor consideración de los profesionales. Todo trabajador que desempeña bien su tarea y se esfuerza en mejorar es digno del mayor de los respetos. Esa premisa es perfectamente útil y aplicable para becarios o para los que siguen en activo una vez superada la edad de jubilación.

De esa manera se puede crear la cultura laboral que acabe con los abusos y ponga en valor, retributiva pero también profesionalmente, las capacidades de los becarios. Los cambios de calado en las políticas de recursos humanos se fraguan poco a poco, pero las grandes empresas tienen la obligación de servir de ejemplo a las medianas y pequeñas. El exceso de mano de obra, otro problema por sí mismo, no puede utilizarse para degradar las condiciones laborales ni en el primer ni en el último eslabón de la jerarquía de la empresa.

Porque el mayor de 30 años que trabaja como becario sin sueldo para mantenerse activo, o durante su tránsito en un cambio de oficio, sólo busca posibilidades meritocráticas de avanzar. El becario de lujo de Silicon Valley también está motivado por poder seguir progresando y aportando nuevo valor. El director de cualquier empresa siempre quiere que ésta crezca y siga mejorando. Y es aquí donde se da la plena coincidencia de los distintas realidades y colectivos, porque la pretensión de todos siempre es avanzar.

PD: Muchas gracias por la colaboración en este post a Jaume Gurt, portavoz de InfoJobs y director de organización y desarrollo de personas de Schibsted Spain.

La generación ARNOLD: superemprendedores a los 50

ARNOLD 1Knowmads, Millennials, generación Z, Socialnetworkers todos estos conceptos que inundan las redes sociales no hacen más que referenciar a los nuevos perfiles profesionales del siglo XXI. No nos engañemos, nos gusta etiquetar, clasificar los conceptos, para así poder identificarnos y ser embajadores del que más se asemeje a nosotros. De este modo se facilita la comprensión de todo lo que nos rodea, tanto a nivel profesional como personal. Más aún cuando a nivel profesional se nos exige poseer un perfil social, potente y generacionalmente marcado por el año de nacimiento. Bien es cierto que estas novedosas clasificaciones parecen estar más enfocadas a los jóvenes y no debemos olvidarnos de ese colectivo de profesionales que sobrepasan el medio siglo de edad. Sabios, experimentados y cada vez más adaptados tecnológicamente. Según un estudio reciente las personas mayores de 50 años tienen un 12% más de poder adquisitivo que el resto y representan el 30% de la población europea. Me he atrevido a denominar a este colectivo con el término “la generación ARNOLD”, sobran las explicaciones…

Por poner un poco de orden aquí va una pequeña descripción de todos estos perfiles:

1) Knowmads

Término creado por John Moravec y con la española Raquel Roca como fiel defensora. Los Knowmads no tienen edad determinada y son los denominados nómadas del conocimiento y la innovación. Innovadores, imaginativos, creativos, super adaptables, capaces de trabajar en colaboración con casi cualquier persona, en cualquier momento y lugar. Son digitales, hiperconectados. Desaprenden para volver a aprender. Cada día, un reto nuevo. Motivados por trabajos donde puedan aprender e innovar, es importante que se valore su creatividad. No aceptan las jerarquías. Trabajan por proyectos y necesitan independencia y autonomía.

2) Socialnetworkers

Son aquellos profesionales que se relacionan y viven conectados en las redes sociales. Las utilizan como fuente de conocimiento para encontrar clientes, socios, proveedores, ideas e inspiración para su propio desarrollo personal, basándose siempre en la filosofía de compartir. Se mueven perfectamente en empresas conectadas, abiertas y con buena reputación digital. Su motivación son los trabajos que requieren altas dosis de relación interpersonal y en los que se valore la aportación de capital social y humano.

3) Millennials (o generación Y)

Son aquellas personas nacidas entre 1981 y 1995, una generación preocupada por formarse de forma muy completa en diversos campos. Son nativos digitales, han vivido las redes sociales desde su génesis y se caracterizan porque viven para captar información constantemente. Trabajan por retos, su motivación depende del proyecto y de la persona. Disfrutan cada proyecto, aprendiendo de cada experiencia, es su base para el aprendizaje continuo, son proactivos e intraemprendedores, ante un problema, una solución, no hay quejas, hay acción.

4) La Generación Z

Nacidos a partir de 1995. Son los más autónomos, acostumbrados a compartir, muy resilientes, es decir, ante un problema saben gestionarlo bien y sacar el mejor provecho de ellos. Tienen una mente extremadamente abierta acompañada de una psicología muy positiva. Han nacido con la crisis, es por ello que se mueven bien en los entornos complejos, son realistas, aplican el DIY (Do It Yourself) y son sin duda la generación más “doer”. No es que estén hiperconectados, es que nunca están desconectados.

5) La Generación ARNOLD

Excelentes emprendedores, con 50 años o más piensan que nunca es tarde para promover un negocio. Tienen conocimiento, recursos económicos, relaciones, experiencia y suelen asociarse con jóvenes profesionales tecnológicamente avanzados para buscar la complementariedad perfecta. Aprenden y se adaptan pronto al entorno, tanto tecnológico como social. Los ratios de éxito de los proyectos que traccionan superan el 70%. Son el aliado definitivo para emprender.

Un fantástico ejemplo que recoge el apoyo institucional a esta generación ARNOLD se está dando en el Reino Unido, donde un gran número de empresarios maduros están capitalizando su pensión para crear el negocio de sus sueños. “Se espera que al menos unas 500.000 personas mayores de 50 años capitalicen sus retiros y abran negocios propios en los próximos años en el Reino Unido”. Esto está siendo posible gracias al Pension Led Funding (PLF), un servicio financiero que permite capitalizar la pensión y convertirla en un fondo de inversión si tienes más de 55 años. Desde que esta brillante medida fue aprobada ya se han retirado de los fondos de pensiones británicos casi 3.000 millones de libras.

Podemos destacar algunos casos de éxito de la generación ARNOLD, como Ray Kroc, el fundador de McDonalds, que se pasó la vida vendiendo vasos de papel hasta que a los 52 años dio su gran salto profesional vendiendo hamburguesas. O Mary Kay Ash, creadora de la marca de cosméticos a los que da nombre, quien no consiguió dar con la tecla del éxito hasta los 45. También reseñable el caso de Harland David Sanders que a los 65 años y tras una larga vida de asalariado creó Kentucky Fried Chicken y la vendió por dos millones de dólares unos años más tarde, en 1964. O por último John Stith Pemberton, que fundó Cocacola a los 55 años. Nunca dejaron de creer en sus sueños.

Quizás en un futuro no tengamos que preocuparnos por el cobro de las pensiones, no porque el sistema de pensiones actual sea insostenible (que lo es), sino porque la posibilidad de capitalizar lo poco que nos corresponda para emprender un negocio sea una posibilidad real. Y me pregunto, ¿este modelo de pensionistas emprendedores puede beneficiar a desarrollar el modelo económico de los países?. No me lo se, el futuro nos lo dirá, pero recuerda que emprender a partir de los 50 sí es posible.

Los ricos de España y la Moda

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Si hablamos de los ricos del mundo, Bill Gates sigue siendo el primero en el ranking publicado recientemente por la revista Forbes, con una fortuna superior a los 75.000 millones de dólares. Pero no muy lejos del multimillonario americano encontramos a Amancio Ortega, no sólo es el primer español de la prestigiosa lista, sino el más rico de la industria de la moda, con una riqueza estimada en 67.000 millones de dólares. Amancio Ortega, esa persona que partiendo de la nada ha llevado su empresa y marca, Inditex, por todos los rincones del mundo, se ha consolidado nuevamente en 2016 como el retailer más poderoso y rico de Europa.

Ortega está muy por delante de magnates de la moda como Bernard Arnault, presidente de LVMH, el francés que ocupa el lugar número 14 de los más ricos del mundo y la segunda persona más adinerada de Francia, después de Liliane Bettencourt (de L’oreal), con un lujoso conglomerado de más de 70 marcas internacionales. Entre ellas Louis Vuitton, Sephora, Tag Heuer y Dior, entre otras, sumadas a la red comercial de retail de 3.700 establecimientos. Pero, su fortuna es de 34.000 millones de dólares. Prácticamente la mitad de la del fundador de Zara. ¿Cómo interpretar estas cifras? ¿Es ésta la muestra de que el low cost y la fast fashion han conseguido sacarle ventaja al lujo en cuanto a modelo de negocio a la hora de enriquecerse?.

La exclusividad del lujo es indiscutible. En cambio, Inditex, con sus marcas Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe ha conseguido llegar a un público diverso planteando un concepto moda al alcance de la mayoría y globalizada, no solo en puntos de venta físicos, sino online y con una capacidad de diseño, creación, producción y logística estudiada como case study en las principales universidades.

Con una manera distinta de trabajar en la industria, el otro hombre de la moda en España es Isak Andic, fundador y principal accionista del grupo Mango, presente en 105 países con más de 2.730 tiendas. Isak es el quinto hombre más rico de España con una fortuna de 4.800 millones de dólares, tal y como también publica Forbes. La expansión de Mango se basa en un modelo de gestión empresarial que consiste en un acuerdo de franquicias que le permite estar presente en varios mercados con bajo volumen de inversión y pleno control de todas las variables de marketing. Además, genera ingresos adicionales a través del cobro de derechos y royalties. Mango ha sido además pionera en las colaboraciones con famosos como las hermanas Penélope y Mónica Cruz en la parte creativa, y en los últimos años han incluido a personajes relevantes en su estrategia de marketing: Miranda Kerr, Gerard Piqué, Andrés Velencoso, Cara Delevingne o Kate Moss son algunos de los rostros que han formado parte de sus catálogos y campañas publicitarias.

Tras Inditex y Mango, Desigual es otra de las marcas españolas presentes en las más selectas esquinas de las capitales del mundo. Aunque en los últimos años han surgido muchas firmas que fundadas un poco antes e incluso durante la crisis, han sabido hacerlo muy bien y ya cuentan con redes de tiendas y facturaciones millonarias. Casi todos las conocemos. Bimba y Lola, fundada en 2006 es otro ejemplo de éxito, con su “lujo asequible”, una imagen consolidada y diseños innovadores que triunfa tanto en España como en el extranjero. Otros casos de marcas españolas consolidadas son Shana, fundada en 2010 por un ex ejecutivo de Inditex. Kling, una pequeña cadena de ropa femenina alternativa que empezó vendiendo en el mercado de Fuencarral y un estilo muy propio, fundada en 2004 por un estudiante de sociología de Buenos Aires. O la marca de ropa femenina y masculina, más clásica y muy reconocida, El Ganso, fundada en 2004 por dos amigos con buenas ideas que han sabido hacer realidad.

Francia e Italia siguen focalizadas en el lujo. El mercado español, el más competitivo de Europa, parece seguir centrado en el precio, aunque marcas como Bimba&Lola se dirijan a un target que prefiere gastar un poco más a favor de un producto diferenciado y de calidad. Zara y Mango son a día de hoy referentes en cuanto a expansión internacional por la brillante estrategia seguida estos últimos años. El prestigio mundial generado por estas grandes firmas del retail de moda ha permitido que se consolide la reputación e imagen del sector moda a nivel nacional. Tiene lógica y gracias a estos pasos previos las empresas más pequeñas tienen ahora la credibilidad internacional necesaria en torno al sello “Moda España”. Si unimos esto al talento y creatividad de los nuevos emprendedores y diseñadores que salen de las escuelas tenemos como resultado fórmulas ganadoras que sin duda nos reportarán muchos y satisfactorios resultados. No nos sorprenderá encontrar un nuevo rico de la moda en la lista Forbes del año 2020 ya que este sector se ha posicionado como un verdadero tractor de la economía española. ¿Quién o quiénes serán los nuevos magnates de la industria en los próximos años?. Parece, que ser rico está de moda.

PD: Agradecer enormemente a la periodista y experta en moda Ana Patiño su inestimable colaboración en este post. ¡Moitas grazas!.

EL DESALIENTO DEL TALENTO

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Sí, así es, el talento está sufriendo en lenta agonía, ahora mismo, mientras leemos estas líneas. Se percibe en el ambiente, en las empresas, en las conversaciones de café, en el gris de muchas miradas. Ya no podemos lamentarnos con culpas sinsentido hacia ese ente llamado crisis, no lo podemos permitir más. Uno de sus malditos colaterales está siendo el reguero de desencanto y desaliento que está afectando ya a muchos profesionales. Corrupción, mentiras, enchufismos ligados a burocracias de parentesco, pasotismo social, conformismo barato… Toda esta amalgama de negatividad está provocando que se desaproveche el valioso potencial de grandes personas talentosas. Éstas se sienten cada vez más frustradas ante la no aceptación generalizada de la meritocracia, como no podía ser de otro modo. Ya no sirve con un: ¡Vete de tu hogar, de tu país, para labrarte un mejor futuro!. No, cuando queda, aunque sólo sea un poco de responsabilidad social y moral para con tu pueblo, te indignas y mucho. No puedes más que enviar un mensaje de crítica, de auxilio, a los oídos sordos de los que tienen que decidir para solventar esta ruin situación. La falta de oportunidades para este colectivo de personas que deben ser el motor del desarrollo de nuestra sociedad está ahogando sus ilusiones, sus ganas de prosperar y de generar valor añadido en sus quehaceres diarios. Se han convertido en piezas no encajables del sucio y mal engrasado mecanismo de un progreso anquilosado en el ahora y no en el mañana. Figuras que ya no brillan a la espera de una voz que les saque de esa oscuridad que corta las alas de la creatividad, de lo nuevo, del cocrear… Los mediocres han provocado que el talento se consuma mansamente mutando en algo parecido y con forma de “destalento” (desaliento del talento). Pero este proceso será reversible, que no os quepa duda alguna.

¿Cuando se darán cuenta los que actúan en nombre y representación de los ciudadanos que lo que sustenta el desarrollo económico, humano, social, el desarrollo como país civilizado, se apalanca en la formación y en la capacitación del capital humano?. Nuestro sistema educativo defenestrado a una liga de segunda al igual que las políticas de retención y potenciación del talento. Principal error. ¿Para qué preocuparse en aplicar modelos de países desarrollados como el de los nórdicos?. ¿Para qué?. Es mejor perderse en luchas anodinas de poder con fecha de caducidad cuatrienal y vender la imagen de ladrillo, toros, sol y “paela” para sacar máxima rentabilidad de dudosa procedencia. Mientras tanto seguiremos viendo en las noticias como los mejores científicos, como los más galardonados y reconocidos tecnólogos, como los grandes profesionales tienen que seguir haciendo las maletas en busca de su lejano porvenir. Ya no quieren seguir rogando por las migas del pan caduco que les ofrecen sus ya ex-dirigentes políticos, no les representan. Eso sí, toda esta fiesta pagada hasta la fecha a costa del padre Estado y la madre Patria. Lamentable. Lo más triste de esta historia es que únicamente nos quedamos con la imagen de telediario que muestra los éxodos masivos de nuestro talento por tierra, mar y aire. Son los menos. El gran potencial, el talento más recuperable, sigue oculto en nuestras fronteras, agazapado, a la espera de su momento. Sólo nos queda desear que aún no sea demasiado tarde y que cuando el llamador de la puerta suene, alguien todavía ilusionado aparezca al otro lado. Y al que recibiremos afectuosamente con un: Adelante Sr. Talento, entre usted hasta la cocina y sea muy bienvenido, hace tiempo que le estábamos esperando”. 

¿De profesión?. Soy buscador de trabajo señor Presidente

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¿Que cuál es mi profesión?. Soy buscador de trabajo señor Presidente. Me extraña que un profesional de su categoría no sea conocedor de este nuevo empleo surgido en tiempos de desesperación. Pregunte por la calle, pregunte… Como sabrá soy una más de las 4 millones de personas desempleadas que estamos a la espera de esa oportunidad laboral. Y que no termina de llegar por cierto. Además, por el simple hecho de ser mujer todavía me sigo encontrando con más trabas, si cabe, que mis masculinos compañeros a la hora de encontrar trabajo. Pero que le voy contar a usted que tanto sabe de la equidad numérica. ¿Qué si estoy preocupada?. Claro. Entendiendo el concepto pre-ocupación como ese período temporal previo, si dios quiere, a que consiga una ocupación. Y por supuesto que estoy preocupada, no le quepa duda, pero he decidido que desesperarme no va a ser la solución. Por tanto lo que debo hacer es reflexionar para definir una estrategia que me permita salir de esta desastrosa situación.

Me tengo que entrenar para la búsqueda de trabajo, es mi ocupación actual. Le dedico unas 6 horas al día, casi como un trabajo en sí mismo, porque lo es. No tiro la toalla y sé que tengo que ser proactiva a la hora de buscar empleo. La vida me ha enseñado que si quiero algo tengo que luchar por ello, así que no me verá perdiendo el tiempo en el sofá a la espera de que vengan en busca de mi talento. Esas épocas eran otras, recuerde, recuerde. He decidido que mi trabajo ahora es buscar trabajo, sin remuneración salarial pero con expectativas de que el ROI* de mi inversión temporal supere pronto el VAN > 0**. Ah… ¿no me ha entendido?, disculpe. Es que me licencié en empresariales hace ya 2 años y quería hacerle un símil financiero con las esperanzadoras expectativas que tengo. En definitiva, que lo que quiero transmitirle señor Presidente, es que espero y deseo que todo este esfuerzo que estoy aplicando acabe fructificando en un empleo digno.

Mi abuela también me dice en tono jocoso que mi profesión podría ser la de procesionaria, porque mi CV va de procesión en procesión buscando la divina profesión. ¡Un poco de humor hombre!. Mi intención no es aburrirle, de veras, pero la vida se ve mejor con una sonrisa, ¿no?. Soy consciente de que hay que trabajar duro antes de conseguir un trabajo, por lo que suelo ensayar a conciencia para los procesos de selección. Lo tengo todo estratégicamente preparado, para que no me pillen por sorpresa y así poder dar respuesta a preguntas tan dispares como: ¿Quién ganaría en una pelea entre Batman y Spiderman?, si fuera un repartidor de pizza, ¿cómo se beneficiaría de las tijeras? o ¿cuántas veces se cruzan las agujas del reloj?. La planificación es la clave del éxito. ¿Recuerda sus primeras entrevistas?. Perdón, perdón… Humor negro. Disculpe de nuevo, que estamos hablando en serio.

Y yo me pregunto, ¿por qué no idean y aplican políticas (más) efectivas en torno al empleo?. Fíjense en modelos internacionales que funcionan y déjense asesorar por los que saben. ¡Qué la rueda ya está inventada!. Pero bueno, quien soy yo para darle consejos a usted, que tanto nos prometió…También me preocupa mucho el dominio de idiomas, como a ustedes los políticos, pero creo más importante si cabe conseguir generar una marca personal potente. Mantengo un perfil activo en redes sociales profesionales como Linkedin o Infojobs porque hoy en día, quien no está en Internet no existe. Me gusta asistir a eventos y jornadas donde pueda haber personas que contraten. Es otra forma diferente de acercarse al empleo, desde otra perspectiva, porque nunca se sabe dónde puede surgir LA oportunidad, y tengo claro que desde el calor de mi habitación eso no va a ocurrir. Habrá ninis en nuestra sociedad señor Presidente, pero le garantizo que yo no soy una de ellos.

Le cuento, si he tenido la fortuna de pasar algún proceso de selección no me gusta quedarme al margen, me gusta ser insistente, preguntar e incluso en alguna que otra ocasión me he personado en las oficinas para que vean mi disposición al puesto. Como decía aquél, es mejor pedir perdón que pedir permiso. Cada vez se valoran más las habilidades sociales y la actitud personal, o eso dicen los expertos, que se debe conocer al profesional pero también a la persona. Pues yo soy una persona-profesional, y por ese orden.

Si, si, ya voy terminando, que ya veo que su asistente me hace gestos señalándose el reloj… Para acabar esta agradable y productiva conversación, lo que les diría como consejo a todos esos jóvenes, y no tan jóvenes, que ocupan sus días como buscadores de trabajo es que es esencial establecer y cumplir rutinas diarias, actualizar el CV, buscar por internet, hablar con muchas personas, no rendirse, acudir a tu antigua universidad o centro formativo para pedir ayuda, hacerte visible en las redes sociales profesionales, practicar deporte, continuar formándote y sobre todo, gestionar los momentos trágicos y de desasosiego, que los habrá. Con todas estas pautas estarás mejor preparado física y mentalmente para la lucha contra la desempleabilidad. Es mi experiencia de guerrera al menos.

Buenas tardes señor Presidente y gracias por su tiempo. El mío ya lo he invertido con usted…

PD: Este post va dirigido a todos esos jóvenes que siguen luchando por labrarse un digno porvenir. No desesperéis y nunca, nunca, nunca os rindáis, porque la oportunidad puede estar a un paso de distancia.

* ROI: Retorno de la inversión

** VAN: Valor Actual Neto. VAN > 0, La inversión produciría ganancias por encima de la rentabilidad exigida (r)