¿De profesión?. Soy buscador de trabajo señor Presidente

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¿Que cuál es mi profesión?. Soy buscador de trabajo señor Presidente. Me extraña que un profesional de su categoría no sea conocedor de este nuevo empleo surgido en tiempos de desesperación. Pregunte por la calle, pregunte… Como sabrá soy una más de las 4 millones de personas desempleadas que estamos a la espera de esa oportunidad laboral. Y que no termina de llegar por cierto. Además, por el simple hecho de ser mujer todavía me sigo encontrando con más trabas, si cabe, que mis masculinos compañeros a la hora de encontrar trabajo. Pero que le voy contar a usted que tanto sabe de la equidad numérica. ¿Qué si estoy preocupada?. Claro. Entendiendo el concepto pre-ocupación como ese período temporal previo, si dios quiere, a que consiga una ocupación. Y por supuesto que estoy preocupada, no le quepa duda, pero he decidido que desesperarme no va a ser la solución. Por tanto lo que debo hacer es reflexionar para definir una estrategia que me permita salir de esta desastrosa situación.

Me tengo que entrenar para la búsqueda de trabajo, es mi ocupación actual. Le dedico unas 6 horas al día, casi como un trabajo en sí mismo, porque lo es. No tiro la toalla y sé que tengo que ser proactiva a la hora de buscar empleo. La vida me ha enseñado que si quiero algo tengo que luchar por ello, así que no me verá perdiendo el tiempo en el sofá a la espera de que vengan en busca de mi talento. Esas épocas eran otras, recuerde, recuerde. He decidido que mi trabajo ahora es buscar trabajo, sin remuneración salarial pero con expectativas de que el ROI* de mi inversión temporal supere pronto el VAN > 0**. Ah… ¿no me ha entendido?, disculpe. Es que me licencié en empresariales hace ya 2 años y quería hacerle un símil financiero con las esperanzadoras expectativas que tengo. En definitiva, que lo que quiero transmitirle señor Presidente, es que espero y deseo que todo este esfuerzo que estoy aplicando acabe fructificando en un empleo digno.

Mi abuela también me dice en tono jocoso que mi profesión podría ser la de procesionaria, porque mi CV va de procesión en procesión buscando la divina profesión. ¡Un poco de humor hombre!. Mi intención no es aburrirle, de veras, pero la vida se ve mejor con una sonrisa, ¿no?. Soy consciente de que hay que trabajar duro antes de conseguir un trabajo, por lo que suelo ensayar a conciencia para los procesos de selección. Lo tengo todo estratégicamente preparado, para que no me pillen por sorpresa y así poder dar respuesta a preguntas tan dispares como: ¿Quién ganaría en una pelea entre Batman y Spiderman?, si fuera un repartidor de pizza, ¿cómo se beneficiaría de las tijeras? o ¿cuántas veces se cruzan las agujas del reloj?. La planificación es la clave del éxito. ¿Recuerda sus primeras entrevistas?. Perdón, perdón… Humor negro. Disculpe de nuevo, que estamos hablando en serio.

Y yo me pregunto, ¿por qué no idean y aplican políticas (más) efectivas en torno al empleo?. Fíjense en modelos internacionales que funcionan y déjense asesorar por los que saben. ¡Qué la rueda ya está inventada!. Pero bueno, quien soy yo para darle consejos a usted, que tanto nos prometió…También me preocupa mucho el dominio de idiomas, como a ustedes los políticos, pero creo más importante si cabe conseguir generar una marca personal potente. Mantengo un perfil activo en redes sociales profesionales como Linkedin o Infojobs porque hoy en día, quien no está en Internet no existe. Me gusta asistir a eventos y jornadas donde pueda haber personas que contraten. Es otra forma diferente de acercarse al empleo, desde otra perspectiva, porque nunca se sabe dónde puede surgir LA oportunidad, y tengo claro que desde el calor de mi habitación eso no va a ocurrir. Habrá ninis en nuestra sociedad señor Presidente, pero le garantizo que yo no soy una de ellos.

Le cuento, si he tenido la fortuna de pasar algún proceso de selección no me gusta quedarme al margen, me gusta ser insistente, preguntar e incluso en alguna que otra ocasión me he personado en las oficinas para que vean mi disposición al puesto. Como decía aquél, es mejor pedir perdón que pedir permiso. Cada vez se valoran más las habilidades sociales y la actitud personal, o eso dicen los expertos, que se debe conocer al profesional pero también a la persona. Pues yo soy una persona-profesional, y por ese orden.

Si, si, ya voy terminando, que ya veo que su asistente me hace gestos señalándose el reloj… Para acabar esta agradable y productiva conversación, lo que les diría como consejo a todos esos jóvenes, y no tan jóvenes, que ocupan sus días como buscadores de trabajo es que es esencial establecer y cumplir rutinas diarias, actualizar el CV, buscar por internet, hablar con muchas personas, no rendirse, acudir a tu antigua universidad o centro formativo para pedir ayuda, hacerte visible en las redes sociales profesionales, practicar deporte, continuar formándote y sobre todo, gestionar los momentos trágicos y de desasosiego, que los habrá. Con todas estas pautas estarás mejor preparado física y mentalmente para la lucha contra la desempleabilidad. Es mi experiencia de guerrera al menos.

Buenas tardes señor Presidente y gracias por su tiempo. El mío ya lo he invertido con usted…

PD: Este post va dirigido a todos esos jóvenes que siguen luchando por labrarse un digno porvenir. No desesperéis y nunca, nunca, nunca os rindáis, porque la oportunidad puede estar a un paso de distancia.

* ROI: Retorno de la inversión

** VAN: Valor Actual Neto. VAN > 0, La inversión produciría ganancias por encima de la rentabilidad exigida (r)

2035 Y LA NECESIDAD DEL LARGO PLAZO

Back-to-the-Future-Title-CardMuchas de las malas noticias que vemos a diario en los medios de comunicación son la consecuencia directa de no dirigir pensando en el largo plazo. Me refiero a hechos como la crisis de los refugiados, los atentados yihadistas del pasado mes de noviembre en París, el de California en Estados Unidos, o el reciente ataque a la embajada española en Kabul que ha costado la vida a dos policías nacionales. Nada de esto ocurre por casualidad.

Una de las lecciones que aprendieron los gobernantes en la Segunda Guerra Mundial fue que solo habría paz duradera en el continente si existía, al mismo tiempo, prosperidad económica y un reparto más equitativo de la riqueza. Así, en las décadas posteriores tras la finalización del conflicto bélico, se pusieron en marcha ambiciosos programas de reconstrucción y desarrollo (con una gran aportación económica estadounidense a través del “Plan Marshall”), de los que también se beneficiaron Alemania e Italia, los países perdedores.

Es decir, hubo una clase política que pensó en un horizonte temporal que excedía, con mucho, de la duración de su mandato. Otro elemento importante que permitió el crecimiento económico prolongado fue la creación de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) en 1950, germen de lo que hoy es la Unión Europea. El objetivo era crear un mercado común, suprimiendo aduanas y buscando la libre circulación de productos dentro del territorio de los estados firmantes. Como consecuencia, se mejoró la producción del carbón y del acero, se intensificó el comercio entre los países miembro y se relanzó la industrialización en el territorio. La clase media europea creció de manera sensible. Europa ha vivido, desde entonces, el mayor periodo de paz de su historia.

Por desgracia, nuestros actuales gobernantes han olvidado las enseñanzas de sus predecesores. Hoy no se piensa en el largo plazo. El criterio general utilizado a la hora de tomar una decisión ante cualquiera de los graves problemas que se presentan es el de ganar tiempo. Después ya se verá lo que ocurre.

Veamos un ejemplo. Después de los atentados del 11-S, Estados Unidos, junto con el apoyo de varios países europeos, decidió intervenir militarmente Afganistán para derrocar el régimen talibán y capturar a Bin-Laden, máximo responsable de Al-qaeda. Expulsar a los talibanes del gobierno fue relativamente fácil, pero la situación en el país no se estabilizó, por la sencilla razón de que no había un plan para el día después. No contentos con tener un frente abierto, dieron inicio a la invasión de Irak. En esta ocasión, además, se utilizó un pretexto falso, el de la existencia de armas de destrucción masiva. Se eliminó a Sadam Husein. Y de nuevo, no había un plan para el día después. Irak es hoy, un caos, con parte del territorio dominado por el “Estado Islámico”.

En Siria se acometió una operación de derribo del dictador Bashar Al Assad, solo que esta vez, en lugar de enviar tropas propias, las potencias occidentales decidieron armar a los grupos opositores. En este país, para complicar aún más la situación, también participa Rusia, apoyando al dictador aún en el poder. El “Estado Islámico” se ha hecho con el control de parte del territorio. El resultado: un auténtico drama que ha hecho que cientos de miles de personas huyan del país en busca de un lugar más seguro.

Podríamos hablar también de Yemen, Mali o Libia. Son países que están sufriendo conflictos bélicos y donde no se vislumbra una solución de paz a corto plazo.

Como decía al principio, las cosas no ocurren por casualidad. La crisis de los refugiados o los atentados yihadistas son consecuencia de esta forma equivocada de actuar de manera cortoplacista. Estos problemas se han agravado, y nuestros dirigentes responden de la única manera que saben, es decir, ganando tiempo hasta la próxima legislatura.

Europa ha ofrecido a Turquía 3.000 millones de euros y la promesa de facilitar su ingreso en la UE a cambio de que los turcos se queden (y gestionen) en su territorio el grueso de desplazados por el conflicto de Siria. Y Francia, en respuesta a los ataques sufridos recientemente, está liderando una coalición para bombardear el territorio ocupado por el “Estado Islámico” en Siria e Irak. Hay serias dudas sobre la efectividad de estas acciones. Veremos.

Plano económico

En el plano económico ocurre otro tanto. Tras el estallido de la crisis de 2007, la respuesta de los mandatarios mundiales ha consistido en ganar tiempo, inyectando miles de millones de dólares y de euros al sistema. Estos estímulos no han llegado a lo que se conoce como la economía real. Se ha creado una burbuja monetaria jamás vista anteriormente. Hay temor a lo que ocurra en el momento en el que haya que retirar estos estímulos. El panorama está lleno de incertidumbres y son muchos los factores que pueden desencadenar, de nuevo, el pánico en los mercados internacionales, y por lo tanto, un nuevo parón económico.

El caso español

Se acaban de celebrar elecciones generales en España (con ingobernables resultados en el #20D) y la composición del Parlamento ha sufrido un cambio radical debido a la incorporación de nuevos partidos políticos. Ahora empieza la negociación para formar gobierno. Los candidatos han lanzado propuestas y promesas de manera continua durante la campaña. Sin embargo, ninguno de ellos ha hablado de cuál tiene que ser la España del 2035.

Si estableciéramos un símil deportivo, podríamos decir que la discusión está centrada en las reglas sin haber definido a qué jugamos (¿fútbol, baloncesto, waterpolo…?). Es decir, ¿cuál va a ser el motor que tire del progreso económico en los próximos 20 años?. ¿La construcción?. ¿El turismo?. ¿La nanotecnología?. Y en consecuencia, ¿qué acciones hay que llevar a cabo para posibilitar el cambio?.

España es un país que tiene todo para ser una potencia económica y jugar un papel mucho más relevante en el panorama internacional. Disfruta de una situación geográfica privilegiada, un clima amable, un nivel de infraestructuras muy desarrollado (carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones,…). Y lo más importante, tiene un tejido profesional suficientemente formado y capacitado para poder competir con garantías en un mundo globalizado.

Sin embargo, hay un gran déficit de liderazgo, tanto en el ámbito público como en el privado. Como remarcaba anteriormente, no he visto aún un solo candidato que hable en términos de largo plazo sobre el futuro del proyecto país.

Y en el sector privado, por desgracia, vemos que el estilo habitual de dirección de las grandes empresas es dictatorial y cortoplacista. El reconocimiento profesional y la meritocracia brillan por su ausencia. El resultado es que es raro encontrar una empresa española que ocupe una posición puntera a escala mundial en cualquier sector.

Conclusiones

En este post podemos ver varios ejemplos de los perjuicios que acarrea el realizar la función directiva de manera cortoplacista. Sin embargo, hay una diferencia entre un país y una empresa. El primero no va a desaparecer nunca, aunque sea perdurará como esencia. Por muy deprimido que pueda llegar a estar, siempre tendrá la oportunidad de resurgir, aunque para ello quizás deba esperar muchos años. Una empresa, por el contrario, tiene muchas posibilidades de termina por desaparecer.

Pero también tenemos el ejemplo contrario, el de los beneficios que se pueden obtener por hacer un ejercicio de reflexión, de pensar en el largo plazo. Y uno de los casos más paradigmáticos es el de la transformación de Bilbao. En los años 70 y en los 80, en el siglo pasado, la villa bilbaína sufrió un importante declive tras la desaparición de ocho grandes grupos empresariales de clase mundial. En 1991 se fundó la asociación “BM30: Bilbao Metropoli-30”, lugar de encuentro de las instituciones públicas (gobierno vasco, diputación de Vizcaya y los 30 municipios pertenecientes al Bilbao metropolitano) y empresas y entidades privadas. El cometido de la asociación era, según su propia definición, “realizar proyectos de planificación, estudio y promoción, dirigidos hacia la recuperación y revitalización del Bilbao Metropolitano, definido como una realidad social y económica sin unos límites geográficos precisos y cuya existencia se ha proyectado por todo su entorno regional e internacional”.

Cualquier persona que conociera el Bilbao de antes y el de hoy verá los frutos de este trabajo. La asociación sigue funcionando activamente en la actualidad, realizando propuestas para seguir orientando la transformación que todo organismo (un territorio, una institución, una empresa,…) tiene que practicar de manera continua para adaptarse a los cambios que sufre el entorno en el que se mueve.

Considero imprescindible para toda organización hacer un ejercicio de visualización del futuro que le espera en un plazo de 20 años. Es difícil saber lo que va a ocurrir en tan largo periodo de tiempo pero esta inversión, esta reflexión mirando al futuro marcará el éxito o no de una sociedad. Este trabajo servirá asimismo para tener un papel protagonista ante esos cambios a los que habrá que hacer frente, y la empresa tendrá mayor capacidad de adaptación, que en el fondo es lo que determina su supervivencia a lo largo del tiempo.

 Mil gracias por su colaboración en este post a Julen Basagoiti/@jbasagoiti

20-D y la supremacía del Big Data

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La analítica y explotación de los datos a través del famoso Big Data se está haciendo un hueco cada vez mayor en el argot y en las prácticas empresariales de hoy en día. En esta ocasión cuento con la experiencia y visión de Jon González Zabala, consultor especialista BI en la empresa vasca LKS, que nos hace una excelente reflexión sobre esta temática:

Hace no muchos años yo mismo me cuestionaba acerca de qué era eso del Business Intelligence (BI) o inteligencia de negocio. De una forma resumida podemos afirmar que las tecnologías de BI permiten transformar los datos en información y la información en conocimiento, optimizándose de este modo la toma de decisiones. Es indudable que este manejo de conocimiento exhaustivo va a repercutir directamente en la rentabilidad y en la eficiencia de la empresa. Como dijo aquél la información es poder, y si es un poder focalizado se convertirá en facturación.

En estas últimas décadas las nuevas tecnologías e internet han cambiado muchos paradigmas, incluso la forma en la que se relacionan las personas y las empresas. Pero para comprender este tipo de interacciones, la analítica de datos es uno de los pilares fundamentales. Son muchas las empresas que a día de hoy invierten cantidades ingentes de dinero en implantar sistemas decisionales en sus organizaciones. La coyuntura económica actual nos obliga, más si cabe, a ser mejores, más eficientes, a obtener más con menos, para dibujar una radiografía precisa y actualizada del estado de nuestra organización. Esto resulta clave para colocarse en una posición privilegiada ante los competidores, algo indispensable para sobrevivir en este revuelto y cambiante mercado.

Entrando más en el terreno podemos indicar que existen diferentes tecnologías para desarrollar un proyecto de BI: QlickView, IBM Cognos, Microsoft BI, Microstrategyy es tremendamente importante a la hora de abordar un proyecto de estas características, conocer las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas, para así, poder elegir la opción que mejor se adapte a la organización. Las tecnologías de Business Intelligence tradicionales, son maduras y con años de recorrido, pero, ¿qué es lo que nos deparará el futuro y que van a demandar cada vez más las empresas?. La respuesta, sin temor a equivocarme, es el Big Data.

Los datos y el control de la información van a ser, si no lo son ya, el petróleo del siglo XXI. A diario en el mundo se generan 2.5 trillones de bytes de información, lo que coloquialmente conocemos como “muchísima información”, además se prevé que esta evolución irá en aumento. La mayor virtud de Big data, trending topic actual, es que permite almacenar grandes cantidades de datos para posteriormente ser analizados. Mediante algoritmos estadísticos se pueden predecir patrones ocultos que pueden ayudar a la eficiencia de las empresas. Es este sentido, se ha creado un nuevo perfil profesional llamado data scientist o científico de datos. Este perfil experto requiere de habilidades en informática, matemática, estadística, conocimiento de negocio y se prevé una profesión clave muy demandada en el futuro.

Llegados a este punto, seguro que la pregunta que muchos os estáis haciendo es la siguiente, ¿son proyectos para macro empresas, o realmente las pequeñas y medianas empresas pueden beneficiarse de estas tecnologías?. Desde LKS, empresa en la que actualmente trabajo, estamos realizando proyectos de Big Data orientados a empresas industriales medianas. El objetivo es optimizar los procesos productivos, para ello, se analizan millones de datos obtenidos de diferentes sensores. Después se aplican diferentes algoritmos y de esta manera determinamos cuales son los patrones comunes que hacen que las piezas salgan defectuosas. Una vez ajustadas las máquinas con la información recibida, se consigue disminuir el número de defectivos aumentando notoriamente la eficiencia de la empresa.

Parafraseando a Winston Churchill: “Es mejor evitar predecir de antemano, porque es mucho más fácil hacerlo a posteriori‘”. Los tiempos y las necesidades van evolucionando, y empresas como Google y Amazon ya utilizan Big Data para ser más productivos. En el caso de Amazon, son capaces de recomendarnos productos en función a nuestros gustos y se dice que, en el futuro, podrán predecir cuáles serán los productos que compraremos antes incluso de hacerlo. Google en cambio, ha apostado por el ámbito de salud. En primera instancia van a recoger datos suministrados por los usuarios mediante pulseras inteligentes, datos meteorológicos, datos geo-posicionados, búsquedas realizadas en Google… y conectar todos los conjuntos de datos para obtener conclusiones de hábitos personales que nos ayuden a tener una vida más saludable mediante recomendaciones. Otro sector que apuesta por la innovación es mundo del deporte. Recientemente hemos conocido que el Fútbol Club Barcelona también ha implantado de la mano de Telefónica un sistema que le permite conocer más en detalle los patrones de juego de los equipos rivales para mejorar los movimientos de sus jugadores.

Son proyectos muy ambiciosos, pero ¿realmente funcionan?. Los casos de éxito más impactantes que confirman esta teoría son el uso de Big Data en las campañas electorales del actual presidente de EEUUBarack Obama. A pesar de ser una incógnita la cantidad de datos que llegaron a procesar desde Twitter, Facebook, foros, prensa, encuestas… la revista estadounidense Times, tras su posterior victoria electoral, elaboró un informe para ofrecer pequeños matices de cómo el Big data ayudó notablemente en dicha victoria. No cabe duda de que el Big Data, en una batalla oculta de guerrillas, va a provocar una revolución electoral el próximo 20-D. La mayoría de los votos clave que pueden decantar unas elecciones no se consiguen mediante complejos y sofisticados métodos. Basta recurrir a técnicas como el envío de cartas apartidistas o a conversaciones puerta a puerta con ciudadanos sobre su intención de voto. Recogida toda esta información, siempre que sea correctamente filtrada de las diversas fuentes, concederá a los gurús electorales el poder de conocer casi a la perfección el perfil del votante y sus comportamientos e intenciones. El valor añadido de este análisis facilitará, a posteriori, dirigir y definir las campañas de comunicación segmentándolas por perfiles y preferencias políticas. “Mediante modelos estadísticos, la información se puede usar para sacar conclusiones sobre votantes pese a que el equipo de campaña nunca haya hablado con ellos. Y puede predecir a qué candidato es más probable que voten”, afirma el periodista Sasha Issenberg, autor de The Victory Lab, libro de cabecera sobre la revolución de las estrategias electorales.

Llevamos tiempo escuchando que el futuro es el Big Data, mucho tiempo. Lo que antes veíamos como ciencia ficción hoy son proyectos y aplicaciones reales. Tenemos que estar preparados para afrontar lo que considero será la cuarta revolución industrial: el Internet de las cosas. Ascensores, edificios, móviles, coches, smartwatch, google glass, quirófanos, empresas… todo va a estar conectado a Internet, generando un volumen titánico de datos. Saber cómo almacenar y convertir esa información en conocimiento será el reto que nos deparará el Big Data.

Una de las personas más influyentes y visionarias a nivel tecnológico de este siglo, Steve Jobs, dijo: La innovación es lo que distingue a un líder de los demás. La pregunta que lanzo al aire es: ¿Están nuestras empresas preparadas para liderar este cambio?.

Inglatierra de Oportunidades

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En esta ocasión me gustaría dar voz nuevamente a los jóvenes, grandes damnificados de la mala praxis de nuestros gobiernos en la gestión de este interminable “período de recesión”, que decían algunos… Cuento con el testimonio de Unai, un joven periodista que acertadamente, ha decidido pasar una etapa de su vida en Inglaterra. Primeramente para perfeccionar su nivel de inglés (el eterno hándicap de nuestro entorno laboral por cierto) y segundo para recibir las primeras pinceladas del mundo profesional. El título del post ya lo indica, además de como fuente inagotable de experiencias, Inglaterra propone una interesante capacidad de empleabilidad e innumerables oportunidades de trabajo que bien canalizadas pueden complementar y fortalecer nuestro pasaporte vital y profesional. Gracias Unai por mostrarte dispuesto a colaborar y a compartir tu historia de joven inquieto. Adelante:

“Me presento. Me llamo Unai Sarriugarte, graduado en periodismo por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), y soy uno más de los muchos jóvenes españoles a los que les ha tocado dejar atrás a familia y amigos para ir en busca de un futuro laboral más próspero. Tras finalizar los estudios universitarios realicé unas prácticas de 4 meses en el departamento de comunicación del hospital de Basurto en Bilbao. Dada la dificultad para desarrollar mi carrera como periodista en el entorno cercano, algo más que limitado, decidí tomar las riendas de mi futuro y empecé a valorar ofertas de empleo en el extranjero. Detecté como prioritario mejorar mi capacidad idiomática (el inglés principalmente) y por eso decidí centrar mi búsqueda en Inglaterra.

Unos amigos me recomendaron ponerme en contacto con agencias especializadas en la búsqueda de empleo en el extranjero y así lo hice. Tras telefonear y visitar varias de estas agencias empecé a colaborar con Oxonnet, agencia inglesa con gran expertise en hostelería (hoteles, restaurantes y bares). Mi prioridad era encontrar un trabajo como periodista, pero dado que mi nivel de inglés no era del todo bueno, decidí aceptar una oferta en el mundo de la hostelería. Los objetivos a alcanzar con este empleo eran entre otros: mejorar mi inglés, conocer una nueva cultura, un nuevo país y poder ahorrar algo de dinero conociendo de primera mano el mercado laboral. A día de hoy puedo afirmar que he cumplido con creces estos 3 retos iniciales.

Finalmente conseguí un empleo como camarero en la cadena de hoteles británica Warner Leisure Hotels. Me enviaron a un hotel de 4 estrellas situado en un pueblecito llamado Hungerford, a unos 100 kilómetros de Londres. He de reconocer que estaba asustado e ilusionado a partes iguales cuando crucé el lobby del hotel por primera vez… El alojamiento y la comida que se ofrece al staff no es de lo más cómodo ni de lo más apetecible pero ya iba mentalizado que tenía que sobreponerme a este tipo de impedimentos. No iba a permitirme cualquier tipo de queja. El salario para ser Inglaterra tampoco es nada del otro mundo, minimun wage: 6,70 libras la hora si eres mayor de 21 años. La diferencia abismal llega cuando comparamos este salario con el salario mínimo por hora en España, fijado en unos 5 euros, frente a los cerca de 10 euros de salario mínimo en Inglaterra. Por no hablar de las famosas propinas, más conocidas en Inglaterra como tips. Un buen mes un camarero puede llegar a ganar unas 300 libras en propinas, una inyección económica muy notable a final de mes. En España no hay costumbre de dejar propina pero en Inglaterra está muy socializada está acción, e incluso está mal visto no dejar esta “remuneración voluntaria” como señal de gratitud por los servicios recibidos.

En muchas ocasiones se hace duro dejar atrás toda una vida para recalar en ambientes que son totalmente desconocidos para nosotros, pero nadie dijo que sobrevivir en pleno siglo XXI fuese fácil, ¿verdad?. Adecuarse a la cultura, a las tradiciones y a las personas de otros países cuesta y mucho. Hay que desarrollar esa capacidad de tolerancia y adaptación de la que tanto nos hablan. Otra cualidad imprescindible que he podido comprobar es la paciencia, ya que tenemos que dejar de lado la cultura del aquí y ahora, para abrir camino al observar, reflexionar y actuar.

Inglaterra es un país que ofrece innumerables posibilidades de empleo. La tasa de paro en Inglaterra está fijada en torno al 7 por ciento, muy por debajo de la de España, que está en torno a un 23 por ciento. Es decir, que si decides trasladarte a Inglaterra con la intención de trabajar, el ratio de posibilidades de encontrar un empleo son infinitamente más altas que en España. Sobre todo en el sector de servicios y de la hostelería. En el tiempo que llevo aquí he recorrido unas cuantas ciudades como Oxford, Reading e incluso Londres y las ofertas de empleo están latentes en cada rincón o esquina de estas ciudades.

Empecé trabajando en el restaurante del hotel a principios de Octubre de este año. No todo es fácil y de color de rosa, para nada. Cansado del egoísmo y las malas formas de parte de la plantilla del restaurante, del estrés del servicio y de la antipatía hacia mí de algunos de mis clientes al de un mes solicité el traslado para trabajar en el bar del hotel. Puesto de trabajo en el que al contrario que en el restaurante, me siento muy cómodo y respetado. Si de algo me está sirviendo esta experiencia es para cerciorar que las relaciones entre las personas son la base de cualquier trabajo.

Dentro de un mes finalizará la experiencia laboral en este hotel británico y tendré que valorar, nuevamente, cual va a ser mi siguiente paso. Mi mejora en el inglés desde que estoy aquí ha sido notable. Me veo mucho más suelto y relajado a la hora de hablar y entiendo más o menos bien a casi toda la gente. Por lo que, si os veis con la necesidad de aprender inglés, os animo a todos a buscar un trabajo en Inglaterra. Otra de las cosas que he podido detectar es que los entornos laborales son un buen mecanismo y una buena herramienta para poder mejorar en el uso y en el aprendizaje de una nueva lengua.

Las expectativas de volver a Inglaterra el próximo año a trabajar son muy altas. Pero está vez intentaré buscar un trabajo algo mejor remunerado, ya que existen posibilidades reales de que lo encuentre. Además intentaré moverme a una ciudad donde haya algo más de vida que en el pueblo en el que estoy. Porque no todo es trabajar.

Esta es mi breve historia en Inglaterra. Espero que sirva como ejemplo porque a título personal puedo decir sin ninguna duda que ha sido una experiencia increíble (con cosas buenas y malas, pero la vida consiste en esto, ¿no?). Inglaterra está abierta a vosotros si el día de mañana queréis venir a trabajar aquí. La cuestión es: ¿Estáis dispuestos a dejar atrás vuestras vidas para disfrutar de una vivencia inolvidable?. Espero que la respuesta sea un mayúsculo.”

Ese loco mundo de las decisiones

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De vez en cuando nos vemos en la tesitura de tener que reflexionar para hacernos esas transcendentales preguntas acerca de si hemos alcanzado nuestras metas, si somos felices, si estamos en el camino que queremos o si nos sentimos realizados en el trabajo y en nuestra vida personal. La rutina diaria y el acomodo en esa zona de confort de la que todo el mundo habla pueden hacer que no avancemos y que la frustración invada nuestro día a día. Provocando de esta manera, que tus decisiones no estén rociadas del coraje necesario para buscar tu “dorado”, tu sueño o tu motivación. No hay que olvidar que todo lo que sucede en nuestra vida es resultado y consecuencia de nuestras decisiones. ¿Quieres obtener resultados diferentes? Pues empieza por tomar decisiones diferentes ya que si sigues haciendo siempre lo mismo vas a conseguir el mismo resultado. Hay que evitar llegar a ese punto de no retorno en el que te das cuenta de que no has vivido la vida como realmente querías o habías imaginado bajo la cálida sombra de tu recuerdo.

Si de este periodo de crisis podemos sacar algo en positivo es que está permitiendo que muchas personas se replanteen su vida y reinventen su camino, a veces motivado por un estancamiento profesional (¿hay algo más frustrante que estar 8 horas al día en un trabajo que no te motiva?) y otras muchas por una causa de fuerza mayor como puede ser un despido laboral. Momentos reflexivos en los que te paras, levantas la cabeza y observas con retrospectiva los pasos dados analizando al mismo tiempo dónde has llegado y dónde te gustaría estar. Las oportunidades no surgen por sí solas, hay que tomar decisiones para que florezcan. Sí, así es.

Cuando la mochila metafórica de nuestra existencia se va llenando cada día más con obligaciones y responsabilidades, es el momento de amarrar firmemente y dirigir las riendas de tu vida, porque si no lo haces, más alejado estarás de esa anhelada vida plena. Si tú no decides quien quieres ser, alguien lo hará por ti, no lo olvides… La frustración y el estrés son males endémicos en nuestra sociedad. Cuantas más opciones tenemos más nos frustramos por no conseguir lo que queremos: una gran casa, un buen trabajo, un cochazo… Deberíamos centrarnos en potenciar  y maximizar nuestra vida, optimizarla de tal manera que sea posible alcanzar nuestra mejor versión. Hay que intentarlo al menos.

Muchas son las razones que nos impiden avanzar, pero la más común se da cuando no tomamos decisiones, y lo que es aún peor, cuando no elegimos la decisión acertada. No sé si te has percatado, pero para evolucionar y progresar en la vida es necesario tomar decisiones, y algunas más que otras marcarán nuestro futuro. Son decisiones que se convierten en un punto de inflexión, en balizas que señalan puntos relevantes y estratégicos en tu vida y que por lo general se suelen repetir cada 7 años. La vida de una persona por lo general está dividida en ciclos de 7 años.

Eres la persona que eres en el momento actual por todas las decisiones que tomaste en el pasado. Incluso estás leyendo este post porque decidiste hacerlo en detrimento de otras muchas acciones. Decidir es por tanto elegir. No te fustigues por las opciones no elegidas. Cada vez que pensamos en tomar una decisión y luego seleccionamos otra se van generando enésimos universos alternos. Realidades irreales donde otro yo decide aceptar algo inicialmente rechazado. Los universos alternos se producen debido al libre determinismo que tenemos todas las personas. Pero no nos engañemos, nunca podremos alcanzar y linkear esos universos múltiples a no ser que seas el Dr. Bishop. Sé consecuente por tanto con tus acciones mirando siempre hacia delante y no te arrepientas de decisiones ya tomadas, simplemente aprende de los aciertos y de los errores para poder tomar nuevas, diferentes y mejores decisiones cada vez.

Las decisiones vitales por lo general tienen que ver con el ámbito profesional o personal, donde tienes que sopesar y elegir entre tus propósitos, entre lo que es correcto ahora o lo que quieres para un futuro. Es difícil sin duda, pero repito nuevamente, estamos en la obligación de tomar decisiones. Cuando toca decidir a nivel profesional hay que valorar qué es lo que realmente quieres y cuáles son nuestras prioridades, compaginando estas inquietudes con una vida personal. Esta dupla decisional va a significar tener que sacrificar y dejar marchar oportunidades. Es complicado dejar marchar pero hay que ser coherente cuando tomamos decisiones. Siempre. Equivocarse no es malo, para nada. Por ejemplo para llegar de un punto X a un punto Y no siempre sabremos o podremos elegir la línea recta como opción viable, pero quizás, pasar por un punto intermedio Z sea lo mejor, y nos permita llegar al punto final con unos niveles mayores de realización personal y profesional. Tomar buenas decisiones requiere por tanto conocerse a uno mismo, y sobre todo de estrategia, si sabemos dónde y cómo queremos estar en unos años hay que dar pasos firmes en esa dirección.

¿Existe entonces una receta mágica para elegir correctas y buenas decisiones? Yo no soy el más indicado para aconsejar en este punto, pero si tengo claro que esas decisiones que marcarán tu yo futuro, tienen que estar impregnadas por tu personalidad, por tu esencia, con tus valores como fiel estandarte y como no, de escuchar a los que saben. No te fíes del engañoso cortoplacismo y sobre todo no decidas en caliente, deja espacio al análisis y a la reflexión. Primero lo importante después lo urgente.

Alcanzar un estadio de satisfacción en todos los ámbitos de tu vida será el fiel indicativo de que las respuestas que has ido dando a esas preguntas vitales han sido las correctas. Avanza en tu vida y toma decisiones meditadas hacia quien quieres ser. A veces te costará, dudarás, te sentirás perdido, pero una vez hayas pasado ese Rubicón en forma de incógnitas estarás un paso más cerca de tu plenitud decisional y personal.

Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer nada y arrepentirse”. (Nicolás Maquiavelo)

 

 

En busca del Referente perdido

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Como decía aquel bello verso del poeta Antonio Machado y que tan armoniosamente adaptó Joan Manuel Serrat: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Pues bien, siendo el camino la variable fija qué mejor manera que recorrer ese camino que en compañía, y mejor aún, qué mejor que hacerlo en buena y sabia compañía. En esta última etapa de mi carrera profesional he tenido la suerte de entrevistarme y compartir momentos de tertulia con un buen número de brillantes y relevantes profesionales del mundo empresarial actual. Cuando les pedía asesoramiento y consejo acerca de qué camino es el que debiera tomar en este instante vital y sobre todo cómo hacerlo, en la mayoría de casos surgía la figura del referente empresarial. Muchos de ellos habían tenido en algún momento de su carrera profesional a una persona que les guió, les tuteló, les mentorizó o les asesoró con un especial cariño. El referente es una persona que actúa de guía dentro de la compañía, y con el que se establece un fuerte vínculo de confianza y respeto mutuo. Una vez se aprueba de manera bidireccional ese acuerdo no escrito se te abre una puerta que te permitirá (si lo aprovechas adecuadamente) crecer como profesional y asumir nuevos retos dentro de la compañía gracias a la ayuda y apoyo de tu mentor. El referente va más allá del concepto jefe y esta unión supone sin duda una posibilidad real de desarrollo profesional basado en las relaciones y el buen hacer.

En mi caso todavía no ha aparecido ese gran referente unipersonal del que recibir ese singular tutelaje, aunque sí es cierto que hasta la fecha he tenido la fortuna de que ese referente se ha ido conformando con pedacitos de tiempo y consejos de muchos buenos y generosos profesionales. Un lujo, he de reconocerlo. Como me dijo A.A. en uno de estos encuentros: “Que tengas una carrera exitosa depende de ti, con empeño y esfuerzo seguro lo conseguirás, y no te olvides nunca de rodearte de un buen equipo”. Un certero consejo, ¿verdad?. Generar a tu alrededor un gran equipo, con personas ilusionadas, implicadas y motivadas que ayuden a crecer el proyecto empresarial, y a ti como profesional.

Reseñar que esa responsabilidad de búsqueda del referente también recae en el propio profesional. Para sobrevivir en el entorno empresarial hay que ser ágil, listo y tener la habilidad de entender las situaciones. Trabajar fielmente y de manera responsable ayudará a propiciar ese encuentro, esa conexión.

“Don’t pick a job. Pick a Boss. Your first boss is the biggest factor in your career success. A boss who doesn’t trust you won’t give you opportunities to grow.” ~ William Raduchel

A veces ese referente puede no formar parte de tu compañía pero sí de tu entorno empresarial cercano. Lee sobre él, acércate, que no te dé miedo establecer ese primer contacto… tu objetivo buscado es conseguir ser un cada vez mejor profesional y ten por seguro que va a surgir esa empatía inicial. En muchos casos ese referente va a verse proyectado en ti, como imágenes coincidentes reflejadas en un espejo atemporal, y no va a dudar en ayudarte. ¿Y cómo se consigue ser un cada vez mejor profesional en base al referente? Escuchando, escuchando a los que saben, a los que han vivido circunstancias parecidas a las que has vivido o te tocará vivir. Por eso la escucha humilde es fundamental en este punto ya que hará de tus decisiones cada vez más atrevidas, personales y consolidadas. Si tienes la fortuna de recibir formación y tutelaje por medio de diferentes vías de conocimiento tendrás que hacer el ejercicio de filtrar y analizar esa información con el fin de plantear un discurso propio, rico y complementado con la sensatez de tu experiencia. No conviene cegarse por prédicas cortoplacistas ni por idolatrías esporádicas.

En estas épocas de crisis en la que el trabajo brilla por su ausencia hay que dar un voto de confianza a la solidaridad. Evita a los falsos referentes que desvirtúen tu camino, a veces no será fácil detectarlos, añade a tu camino personas positivas que sumen, siempre sumar, esa es la clave. Porque si algo tiene que coexistir en las relaciones empresariales y personales son las buenas prácticas, ya que nunca sabrás qué caminos mal pisados se volverán a entrecruzar en tu destino. Sé honesto y claro. Siempre.

No hay que olvidar, por último, ese compromiso de tenencia de memoria histórica, ya que en algún momento futuro te tocará devolver ese favor moral en forma de tutelaje a otro joven merecedor de ser portador de un poco de tu esencia empresarial y personal.

Para despedir este post asumo la osadía de adaptar ese gran verso inicial de Antonio Machado: Caminante, no hay camino, se hace camino al escuchar.

Veamos pues que nos deparan las voces del camino…

Valentía en las arenas del desierto

foto finalRecién entrados en el 2015 que mejor manera de empezar este nuevo año que compartir otro gran ejemplo de superación y valentía ante la toma de decisiones tanto personales como profesionales. Con 28 años ya ha vivido en un sinfín de países y ha visitado más ciudades de las que podría enumerar.

La autora de este ilusionante testimonio, Ángela, me plantea además que como apoyo a la experiencia de esta lectura le pongamos una banda sonora con la canción ¨Lighthouse¨ de Patrick Watson. Me parece una más que acertada propuesta ya que la música nos va a permitir transportarnos al interior de este relato desde un punto de vista más emocional, más receptivo.

Así que poneros cómodos, darle al play y a disfrutar de esta motivadora historia que merece ser contada…

Antes de afrontar estas primeras líneas, que serán sin duda un ejercicio de autoreflexión, quería recordar aquella conversación en la que Aitor me invitó a contar mi historia en su blog como ejemplo de superación y motivación para los jóvenes de hoy en día. ¿Yo? ¿Cómo ejemplo? La verdad que me sentí un poco abrumada pero acepté el reto. Es cierto que la propia intensidad y actividad frenética de estos últimos años no me han permitido pararme a analizar mi trayectoria con la calma necesaria. Haciendo un rápido barrido retrospectivo sí estoy orgullosa de lo vivido por lo que ya me siento un poco más legitimada para poder contar mi experiencia si con ello, además, pudiese servir de ayuda a alguna persona.

¿Deberíamos arriesgarnos y saltar a lo desconocido cuando todo parece contras en vez de pros? ¿Probar ciegamente lo que a priori se intuye como un salto al vacío? Sin duda .

Mientras escucho la canción de Patrick Watson ¨Lighthouse¨ (os recomiendo que disfrutéis de esta bella canción si os decidís a leer estas líneas), me pasa por la mente todo lo vivido hasta la fecha y una sonrisa tímida despierta en mi cara pensando que esto aún no ha terminado y que todavía queda un largo y emocionante viaje, el viaje de la vida.

Esa vida que intentamos disfrutar y que asociada a las decisiones marcarán El Camino, más o menos acertadas nos guiarán y determinarán el resto de nuestros días. Decisiones profesionales que sin duda arrastrarán a las personales, a veces nos conducirán a un lugar sin retorno, sin marcha atrás. Volcar las emociones y seguir nuestra intuición en pro del desarrollo laboral, abandonando lo que para muchos es algo vital e innegociable, disfrutar de una vida personal lo mas normal posible, o lo que la sociedad entiende por normal al menos.

Ese tipo de vida normal no estaba en mi cabeza y aposté por mi desarrollo laboral, sin saber las vueltas que daría en esta ruleta rusa llamada vida. A mis 28 años varios cambios de trabajo y sobre todo múltiples saltos geográficos a lo largo y ancho del mundo desde mi Albacete natal. Lugares como Alicante, Malta, Barcelona, Ibiza, Irlanda, Londres y ahora Dubai, ..X.., han hecho algo complicado mantener una vida común y acorde a lo establecido.

Esos cambios no sólo geográficos han modelado un carácter muy personal con una forma de ver la vida a veces singular. Pero sobre todo han marcado la persona que hoy en día soy, una soñadora insaciable con hambre de MÁS, curiosa hasta el infinito, amante de la música, de lo sencillo, sin miedo a arriesgar, a caer… Hoy dedicada en cuerpo y alma a mi trabajo como azafata de vuelo, o como me gusta verme, una simple transmisora de experiencias y emociones.

No nos dejemos llevar por una sociedad corrompida por el medio, lo material y lo deshumanizado. Apostemos por nosotros mismos, por nuestras capacidades y arrojo, por nuestras ganas de superación, por la fidelidad a nuestras decisiones… y todo ello con un sutil toque de vanidad constructiva. Nadie se rinde si uno no quiere. La valentía se verá recompensada con la satisfacción personal de poder seguir nuestro camino por el sendero que hemos elegido voluntariamente, el que nos hace feliz y nos regala una sonrisa de aprobación cada mañana. Hasta el día más lluvioso parecerá una simple borrasca con un sol esplendoroso esperando lucir detrás. Hay que saber esperar, luchar y trabajar mucho y duro, sin miedo al mañana. Las oportunidades están ahí, sólo hay que saber interpretarlas.

SAL, MIRA EL MUNDO, COMPARTE, EMOCIONATE, DISFRUTA, SUFRE,     ARRIESGA, CONQUISTA Y SIEMPRE LUCHA POR LO QUE QUIERES.      

 BELIEVE IN YOURSELF.

Después de una temporada en Londres aterricé en Dubai. Llegué con la maleta cargada con algo de incertidumbre y temor al ser una cultura muy diferente a la mía pero también con curiosidad de ver que me deparaba esta ciudad tan en auge. Ya han pasado 2 años de mi llegada. Dubai, una ciudad relativamente nueva, de actividad frenética y diferente a todo lo anterior que había vivido pero que desde el primer día me acogió con los brazos abiertos. Para muchos considerada como una jaula de oro, riqueza en su máximo exponente confluye con una pobreza que muy pocos quieren ver. Mezcla que hace relativizar la simplicidad de las cosas mostrando los extintos valores de la sociedad moderna y la constante búsqueda de la simple satisfacción material. Remitiéndome a una gran cita: ¨La felicidad no depende de lo que uno no tiene, sino del buen uso que hace de lo que tiene¨.

Mi trabajo en una de las mayores compañías del mundo me ha brindado la oportunidad no sólo de llegar a conocerme mejor como persona, progresar, conocer a compañeros y amigos de todos los continentes y vivir experiencias inolvidables, sino de satisfacer muchos de mis sueños como el de seguir viajando y aprendiendo de las diferentes culturas de este mundo con la mente siempre abierta a cualquier atisbo de nuevas emociones. Experiencias únicas como practicar el surf o el buceo en lugares idílicos que nunca habría imaginado a veces superando y empujando límites personales que me imponía mi propio miedo. Hay que vencer ese miedo inicial, ese que da vértigo y paraliza la mente y el cuerpo, que impide pensar con claridad. Porque una vez se superan todos esos miedos y prejuicios lo que viene después es un nuevo escenario lleno de oportunidades y realización personal.

Mi camino en el mundo de la aviación dura ya 5 años y enamorada de él desde que empecé me ha ofrecido vivencias muy hermosas y satisfactorias pero también muchos momentos de soledad, nostalgia y tristeza al cerrar esa puerta del hotel, al despedirme amargamente de una mirada llorosa, al mostrarme la fuerte cuando muero por dentro, al perderme muchos momentos importantes en familia, cumpleaños en los que una simple sesión de skype se cuela de invitado estelar, comer las uvas de fin de año en mi casa voladora a 38.000 pies, ¨dejar¨ amigos en el camino o no ver crecer a mi hermana Laura entre otros….. Acompañada continuamente por los terroríficos ¨jetlags¨ y demás problemas típicos de la profesión y por supuesto una vida personal pospuesta a una etapa que quizás me deje en tierra por más tiempo.

El balance después de todo este periplo aún habiendo dejado atrás muchas otras cosas es sin duda más que positivo. Muy agradecida y orgullosa por lo vivido y lo que podré transmitir en un futuro, con la mirada pícara de una niña sin miedo a seguir arriesgando y disfrutando y esperando ver que tiene la vida preparado en la trastienda.

¿Resolvemos la ..”X”.. del inicio? Mejor NO…Dejarse llevar suena demasiado bien…

Con este humilde consejo me despido: What you want is on the other side of fear!

Suerte y que la buena música te acompañe amigo…”

PD: Muchas gracias a Ángela por compartir esta maravillosa historia, una historia cercana, real y motivadora. Que valerosas decisiones sigan marcando tu camino con pisadas firmes y repletas de éxitos sin olvidar levantar el polvo de miedos pasajeros a tu paso.

“MORENO” DE SMARTPHONE

dormir con el celuar_post

Después de ver un día por casualidad este vídeo en internet me quedé un momento inquieto, pensando acerca de la relación que tenemos con la tecnología y de cuan dependientes nos estamos volviendo de los dispositivos móviles e internet. Porque esa es la realidad. Difícil recordar cómo era nuestra vida hace por ejemplo 15 años, sin la necesidad obsesiva de estos artilugios y si mal no recuerdo éramos totalmente autónomos y el mundo seguía girando. No estoy siendo crítico con el avance tecnológico, para nada, lo considero totalmente necesario para seguir evolucionando como sociedad, pero si es cierto que debiéramos controlar y analizar nuestro uso y comportamiento con el mismo. Una buena práctica de reflexión es comparar nuestro mismo comportamiento con un tiempo pasado.

Los que hemos nacido en la década de los 80 tenemos un historial tecnológico similar. En los 90 recayó en nuestra casa el primer ordenador de sobremesa, 286 o similar. Curioso cuando queríamos conectarnos a eso que se llamaba internet, había un protocolo establecido: avisar a la familia de que te ibas a conectar, enganchar al ordenador un cable kilométrico y soportar los desagradables pitidos del módem dejando inhabilitado el teléfono fijo de casa. Esto que parece antediluviano pasaba en nuestros hogares no hace mucho. Pasamos en el año 2000 a tener nuestro primer teléfono móvil creando estrategias de ahorro como las comunicaciones a través de llamadas pérdidas y las revisiones de los sms para que cupiesen en los 160 caracteres. El mundo de la telefonía móvil tuvo una curiosa evolución ya que al principio primaba el gran tamaño, luego los más cool eran los más pequeños hasta que irrumpió el iphone y su pantalla en el 2007. Ahora nos encontramos rodeados por smartphones, tablets, smart tvs, relojes y pulseras inteligentes,… todo tiene el título marketiniano de smart, todo salvo lo que no se puede comprar con dinero o conectar a la red.

Los que nos emocionamos cuando recordamos juegos como la mano loca o la sintonía de los trotamúsicos, sin duda hemos tenido una infancia diferente a la que se está viviendo hoy en día. No digo que sea ni mejor ni peor, pero sí diferente. Con todo esto lo que quiero decir es que esta generación, la mía, es la que ha vivido la introducción rupturista de la tecnología en nuestras vidas y creo que estamos legitimados para comparar y valorar el antes y el después. Alucino con que naturalidad el hijo de un buen amigo con poco más de 2 años maneja el ipad. Son unos niños y niñas que han nacido con estos avances tecnológicos pero lo que no hay que dejar de lado es potenciar las relaciones humanas, el sentir la calle y a las personas que junto con ese perfil 2.0 pueden generar unos futuros jóvenes muy capacitados que retornarán a la población innumerables progresos y nuevas aplicaciones tecnológicas. Habrá que esperar a ver que nos depara en unos años esta babygeneración del siglo XXI.

Ahora todo se vive y se siente a través de la tecnología. Lo normal hoy es tener un smartphone, tablet, portátil y todo el ecosistema de artilugios que nos permiten adaptarlos a nuestra rutina diaria. ¿Quién no ha salido de casa olvidándose su móvil, maldiciendo su torpeza y volviendo si era posible a recoger a su amado compañero de bolsillo?. Este fenómeno tiene hasta un diagnóstico clínico asignado, nomofobia, y se define como el trastorno que se da al no llevar el móvil y a otros factores involucrados con este dispositivo. Increíble. Increíble pero cierto, porque en mayor o menor medida nos podemos sentir identificados con esta situación, nos olvidamos nuestra extremidad tecnológica y nos sentimos vacíos. Esto es algo que por suerte, cuando te marchas de vacaciones desconectando dos semanas, te das cuenta de que puedes vivir tranquilamente sin “ellos”.

Equiparable a esta situación podría ser la figura de los Hikikomori, que se apartaban de cualquier contacto social recluyéndose en su habitación siendo su único contacto con el mundo externo a través de la tecnología. Ahora no salimos de nuestro dispositivos móviles. Sin quererlo el smartphone se ha convertido en el protagonista de nuestras vidas. Amanecemos con la alarma del móvil, chequeamos mensajes nuevos, desayunamos con él, vamos al coche y lo conectamos al cargador (siempre en busca de ese enchufe que convierte nuestros teléfonos más en terminales fijos que en móviles), llegamos al trabajo y lo situamos en la mesa como un segundo ratón, comemos con él, hacemos deporte con él, nos acostamos con él…. Podría seguir enumerando las interminables interacciones que tenemos a lo largo del día con nuestro móvil y con el resto de dispositivos pero prefiero no hacerlo. Asusta darse cuenta de que eres uno más de los sometidos por el peaje de estar siempre conectado.

Hay que dejar paso a una nueva era tecnológica, sin duda, pero esto se debiera dar evitando que las futuras generaciones sufran un proceso de deshumanización. Estamos pasando de ser individuos socialmente conectados a intraindividuos conectados tecnológicamente. Para los que nos despertamos y acostamos “iluminados” por la pantalla del móvil sería interesante hacer el ejercicio de vernos desde fuera, alumbrados en la oscuridad de la habitación por nuestros gadgets de última generación. Creo que la estampa es bastante perturbadora, ¿verdad?.

Termino con esta cita que le presuponen a Albert Einstein: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”. Poco más se puede añadir. Hagamos un uso responsable de la tecnología y que el único bronceado de nuestro rostro sea el causado por los rayos del sol estival.

AXA