Los errores repetidos de la historia y la resistencia a aceptar el problema climático

Estoy estos días leyendo un libro enormemente interesante: “The Birth of the Modern”, de Paul Johnson. Trata de los años entre 1815 y 1830, tras las guerras napoleónicas, esas guerras de pillaje y botín, disfrazadas, como siempre, como ahora en Irak, de guerras de liberación y que destruyeron media Europa, y toda España.

Un capítulo enormemente interesante trata de los problemas de China y Japón en esos años. Por aquellas fechas chinos y japoneses empezaron a sentir con fuerza la cultura occidental, a través de los puertos comerciales de Cantón y Nagasaki. La respuesta de los gobiernos chinos y japoneses se parece enormemente a la de los escépticos actuales frente al cambio climático: En vez de aceptar la una nueva vida, de una nueva realidad en el mundo, se esforzaron en mantener la ficción de una cultura obsoleta y periclitada, de encerrar a una inmensa población en un mundo caduco e innecesario.

Como es natural, los “emperadores” chinos y japoneses se dieron perfecta cuenta de que la entrada de ideas modernas acababa con sus privilegios de babuinos jefes de la tribu ( vean alguna vez la jaula de estos monos en cualquier zoo). En estas tribus, tras millones de años de evolución, el único mono que existe es el jefe, y todos los demás están para su servicio y placer. El desarrollo europeo, que aun no se terminado, actúa, lentamente, en la dirección de la anulación de los memes de miles de años de evolución, de la anulación del concepto de jefe babuino. Hoy día la única idea viable de organización de la sociedad es aquella en la que el presidente de un gobierno, el jefe de un estado, es nada más que uno más de los trabajadores de la sociedad, uno más que durante unos años (no mas de ocho) actúa de coordinador y gestor de la maquinaria social (es por ésto por lo que el ansia de ganar de manera continua las elecciones como intenta el PSOE español, al revés que el ex presidente Aznar, que dejó voluntariamente su cargo, de perpetuarse hasta la muerte en el poder, como hace Hugo Chavez, es una reliquia del esquema tribal, que tiene que ir desapareciendo) y no es, de ninguna manera, un jefe de tribu con poderes especiales. Pues bien, ante la realidad del avance europeo, chinos y japoneses se refugiaron en los siguientes roles:

Emperador chino: “Es claro que esos bárbaros siempre se interesan por el comercio como su única ocupación, y les falta un alto propósito o el ansia de conquistar territorios

¿¿¿¿????

El desarrollo del shintoismo: Japon bajo el shintoismo era un Jardín del Edén, simple, rústico, puro, verdadero. El Mikado era un gran monarca que ejercía un inmenso poder. “Desde la introducción del confucianismo, el emperador ha sido degradado a la situación intelectual de una mujer”

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!

Según el shintoismo, Japón era un pueblo elegido, destinado ¡¡¡a dominar a las razas inferiores!!!

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Hoy seguimos, parcialmente, con estos memes. Cuando es claro y evidente que estamos metidos en un cambio climático, que nos está destruyendo, cuando es claro y evidente que la era de la energía del petróleo y del carbón se ha acabado, cuando es aun más claro y evidente que hoy los negocios no deben de ser construir inmensas urbanizaciones, sino trabajar la energía y la nanotecnología, los modernos Mikados, los modernos emperadores chinos se aíslan en sus ciudades prohibidas, los antiguos empresarios en sus palacios del shogunato, e insisten una y otra vez en que no hay cambio climático (en que no llegan los ingleses a la China o los americanos al Japón), en que no es necesario cambiar, en que se puede seguir viviendo como hace tres mil años, y en que cualquier cambio producirá el desastre para la sociedad.

En sus clubes de empresarios, en los despachos del fundamentalismo liberal, se empeñan en demostrar que cuando el sol está en el cenit es la noche más profunda y que cuando brillan las estrellas es cuando es de día.

El rechazo de la realidad, la insistencia en la negación de la evidencia, el agarrarse a ideas empresariales caducas, es un problema de miedo a perder el poder, a dejar el esquema de jefe babuino de la tribu de monos. Los emperadores chinos no podían aceptar, no la pérdida de las miles de concubinas, sino de los miles de zalameros cortesanos que se arrastraban por los suelos en su presencia. Los shogunes japoneses no podían soportar el llegar a ser -iguales- al resto de los mortales. La resistencia a perder influencia, a que el resto de los humanos dejen de considerar a cada Paco “el pocero” como alguien superior, y le traten como lo que es, uno más, y un empresario anticuado en un mundo moderno, les lleva a negar la realidad, a refugiarse en los castillos de hadas que más pronto que tarde acaban disolviéndose en el aire invisible. Hay un empresario en Extremadura, un tal Gallardo, que insiste, en 2007, en invertir su dinero en una refinería de petróleo. Es como el shogun japones, alguien que se agarra con las uñas a un avión que se precipita al vacío.

El empresario listo es aquel que quiere hacer dinero, no aquel que quiere mantener unos privilegios que desaparecen a ritmos acelerados. El dinero se hace hoy con las nuevas tecnologías, adaptándose a lo que quiere la población mundial, no encerrándose en las ciudades prohibidas, en las ideas de un mundo que ya ha desaparecido.

Todo los que han estudiado el problema del clima mediante la razón, no mediante la emoción de perder los privilegios, han reconocido que es urgentísimo cambiar de postura, cambiar de negocio, dejar los negocios que generan gasto, que generan emisiones de gases, y, como en la Inglaterra del siglo XIX, que aceptó unas tecnologías entonces nuevas, abrazar con ganas las nuevas tecnologías, los negocios que generan producción, que eliminan las emisiones.

La resistencia numantina (en la que los españoles somos expertos, con los resultados también numantinos, es decir, de la destrucción total de Numancia y la desaparición de sus habitantes y de sus ideas) de los escépticos, la búsqueda de científicos que dicen “que no hay cambio climático”, de economistas que dicen “que adaptarse a la realidad es muy caro”, es solo comparable a la resistencia, también numantina (desaparecieron) de los emperadores chinos y del shogunato japonés. ¿No es mejor reconocer la realidad y adaptarse a ella? ¿No le fue inmensamente mejor a Itálica que a Numancia?

¿Seremos listos por una vez en nuestra historia?

1 comentario en “Los errores repetidos de la historia y la resistencia a aceptar el problema climático”

  1. Foro del Transporte y el Ferrocarril dice:

    Seguimos habitualmente sus artículos en este blog y su página personal y ha logrado que cambiaramos nuestros paradigmas sobre la energía y el enfoque de los efectos del cambio climático. Hoy ya somos unos clarividentes defensores de la energía solar -es de pura lógica- y de la inmediatez de la catástrofe que se nos avecina, de no actuar rápidamente dejando de emitir gases de efecto invernadero. El problema es que, previamente tiene que cambiar la forma de pensar de muchos -los que gobiernan las naciones-taifas de este planeta- y de los grandes lobbies de caer en la cuenta que para ganar dinero no hay que seguir con más de lo mismo sino cambiar la trayectoria energética. El caso es que no sabemos si habrá tiempo ya para ello, visto lo visto el tiempo que nos tomamos cuando ya tenemos al lobo -perdón a los lobos- en el corral.
    Le rogamos su opinión sobre los dos artículos que hemos puesto en nuestro blog sobre energía. Sea crítico. El tercero, versará sobre los costes ambientales y sociales que no se internalizan en la evaluación de proyectos energéticos de energías tradicionales (hidráulica, combustibles fósiles, ….).
    Un saludo y gracias
    FORO del TRANSPORTE y el FERROCARRIL

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